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2017-06-13 | Cultura | Mapuche

Jacob Rekedal dicta conferencia sobre el tema en la U. Alberto Hurtado

La irrupción del hip hop mapuche en el panorama musical chileno

Según Jacob Rekedal, representante de Chile ante el International Council for Traditional Music (ICTM) los ritmos y la oralidad de la Araucanía está nmás presentes de lo que se cree en el hip hop chileno, donde se estacan, entre otros, a Wechekeche ñi Trawün, el rapero Waikil y Luanko Minuto Soler, quienes han hecho grandes innovaciones en la síntesis entre cultura mapuche y hip hop, sobre todo a nivel de pistas.


Así como la influencia de la poesía mapuche se ha comenzado a descubrir en la música de Violeta Parra, académicos como el estadounidense Jacob Rekedal (Baltimore, 1981) sospecha que los ritmos y la oralidad de la Araucanía están más presentes de lo que se cree en el hip hop chileno, tomando en cuenta que el 70% de los miembros de este pueblo originario vive en la ciudad y ha habitado históricamente los barrios populares de Chile, cuna de este movimiento musical en nuestro país.

Es algo que no se ha descrito en términos concretos todavía, pero que está ahí, asegura este doctor en Etnomusicología, profesor visitante en el Magíster en Musicología Latinoamericana de la Universidad Alberto Hurtado (UAH) y representante de Chile ante el International Council for Traditional Music (ICTM).

Rekedal brindará este jueves la conferencia El hip hop de perspectiva mapuche, que incluirá música en vivo. Será a las 18:00 horas en el auditorio del Instituto de Música de la UAH (Almirante Barroso 65, Metro Los Héroes).

Estará acompañado en esta instancia Waikil, letrista y audiovisualista, e integrante fundador del grupo Wechekeche Ñi Trawün.

La importancia de la improvisación
En base a diálogos con raperos mapuches como Chicha con Harina, Waikil y Luanko Minuto Soler, esta conferencia aborda una laguna en el estudio de músicas mediadas tecnológicamente y provenientes de pueblos originarios. Específicamente, contempla el hip-hop en articulación con atributos de la cultura mapuche, como la oralidad primaria, el canto y la narrativa.

También aborda la integración de nuevas tecnologías por jóvenes mapuches, el estudio y la promoción de mapuzugun entre raperos, y el desarrollo de una historiografía crítica por raperos que también se dedican a la investigación histórica y social, y la pedagogía.

Rekedal llegó al tema porque él mismo es músico (toca la guitarra) y siempre ha tenido un gran respeto por la cultura hip hop, incluyendo su música, el graffitti, el breakdance y la vestimenta. De adolescente escuchaba rap y se crió cerca de Nueva York, la cuna de esta cultura.

He estudiado distintas músicas folclóricas de Norteamérica y América Latina, así como jazz y música docta. Para mí algo fundamental en la música es la improvisación. No toda la música la exige, pero cuando es un factor principal, abre tremendas posibilidades expresivas. Durante mis estudios en etnomusicología -la antropología de la música, de cierta forma- en la Universidad de California me interioricé de la dimensión política de la improvisación estudiando el jazz, que acompañó todas la lucha de los derechos civiles en el siglo XX, cuenta. Una improvisación que también existe en el hip hop. A esto se sumó su formación en Estudios Latinoamericanos y Español, que lo hizo venir a Latinoamérica en 2009.

Los estudios sobre música de pueblos originarios estaban en un momento clave porque necesitaban nuevos discursos y pensé que podía avanzar en su entendimiento en el contexto urbano, en su uso de música popular, hacer un aporte a la sociedad, no inventando el sujeto de estudio sino dialogando con artistas que ya están haciendo algo y ampliando su discurso, cuenta. Fue así como tuvo varios diálogos con raperos mapuches.

Desde los años 80
El rap comenzó nació en Chile a mediados de los años 80, con grupos como Panteras Negras. Según la investigación de Rekedal, en la Araucanía primero surgió una organización en el Campamento Lanín, un sector popular de Temuco con graves problemas sociales pero también sitio de una mezcla cultural fascinante.

Allí hizo su aparición el grupo Los Brocas de las Naquis (en coa, los cabros de la esquina), fruto de la migración del sector rural mapuche hacia Temuco, a partir de la labor del trabajador social Johnny Silva. Se constituyó en una organización social que hacía música, pero también practicaba deporte y hacía labor comunitaria.

Algunos de ellos empezaron a rapear, en el año 86. Llegaron a tal nivel que de hecho un programa de televisión, Venga conmigo, vino a comienzos de los 90 y en un gimnasio se pudo ver a este grupo rapeando y bailando para todo el país. De ese grupo salió otro, Weichafe Newen, cuyo líder es Jano Weichafe. Él era de los Brocas.

Él empezó a hacer rap, no solamente poblacional sino mapuche. Jano me contaba que él exploraba todos los elementos de su historia mapuche para cultivar la identidad de los jóvenes mapuche en Lanín. Eso, según lo que he investigado, es la raíz del rap mapuche.

A Rekedal los primeros trabajos de Jano Weichafe le recuerdan a The Roots, aunque Weichafe ha evolucionado y tiene una versatilidad que le permite trabajar con bandas como Mano Ajena o hacer música infantil.

La nueva camada
A fines de los 90 y comienzos de los años 2000 surgieron nuevos grupos en la zona, como el Colectivo We Newen, compuesto por Weichafe y poetas como el también antropólogo y documentalista Gran Massai (Danko Mariman) y el rapero Wenu Mapu (autor del legedario disco Resistencia mapuche). Otros eran la Calle Real, Agresivos, Pirañas (que también hacía breakdance), Círculo Vicioso, La Conexión...

Hay muchos más grupos. Muchos son del territorio y hacen homenaje a la cultura mapuche, y otros tienen un discurso y una identidad netamente mapuche, incluidas agrupaciones de Santiago, explica Rekedal.

Entre los capitalinos destaca entre otros a Wechekeche ñi Trawün (Reunión de jóvenes) -que han hecho grandes innovaciones en la síntesis entre cultura mapuche y hip hop, sobre todo a nivel de pistas, el rapero Waikil y Luanko Minuto Soler. También están Pablo Fernández, Manifiesto Popular, Coñoman, Autoridades Ancestrales, Antulef, Miyapangui, Erwin Rap...

Muchos de ellos pasan gran parte del tiempo en el sur, en el verano, en las vacaciones, porque ahí están sus familias, sus raíces, su inspiración. No solamente tienen un discurso mapuche en sus letras, sino que viven su cultura entre dos zonas, manteniendo lazos entre comunidad y ciudad. El hip hop les facilita eso.

Un rapero que Rekedal destaca es Chicha con Harina. Es un caso muy particular, un residente del campo, de una casa en una comunidad de la Araucanía, la misma donde fue criado, que hace un rap que conlleva la oralidad de la cultura mapuche.

Mientras muchas personas tienen que hacer gran esfuerzo para hacer comunidad como mapuche en la ciudad, él sigue en el campo, como muchos mapuche, cuenta. En su juventud tuvo que irse a la ciudad, a Temuco, allí conoció el hip hop, iba a tocatas. Y cuando volvió, como adulto, ya había empezado una carrera artística. Cultivó su arte en el campo, con la ayuda de su abuela, que vivía con él y le aconsejaba sobre la expresión oral, acerca del respeto si iba a cantar sobre su gente, su entorno, sobre cómo debía llevarse como artista. Lleva mucha enseñanza similar a la que tiene el cantufe, que es un especialista en la canto mapuche.

El florecimiento del hip hop mapuche ha llevado a la creación de eventos como el Newen Hip Hop de Curarrehue, donde cada verano llegan grandes estrellas como Guerrillerokulto, donde hacen música en el bosque, en la noche, en carpas, en un sentido de comunidad que es muy fuerte, o grupos visuales como Alapinta, que hace una síntesis de la estética de folklor, un indigenismo visual, que incluso han expuesto en el extranjero.

Activismo y romance
El hip hop mapuche es una música donde hay obviamente mucho activismo, con distintos grados de sofisticación, en sus rimas o la melodía, aunque también puede haber romance ( como Llueve dentro del sur, de Chicha con Harina o Princesa del Güetto de Gran Massay).

Lo más notable, al menos para mí, es la oralidad y musicalidad mapuche presente en esta variante del género, dice Rekedal, que pone como ejemplo el disco Tradición oral de Luanko Minuto Soler, miembro de un movimiento musical que incluye antropólogos, historiadores, sociólogos y asistentes sociales.

El especialista destaca que esta música facilita el aprendizaje del mapudungun, de la propia cultura mapuche e incluso como forma de practicar una historiografía crítica, analizando cómo se ha escrito la historia mapuche desde la perspectiva occidental, chilena, y tratando de remediar problemas hasta epistemológicos y políticos.

Un ejemplo de esto último es Resistencia mapuche de Wenu Mapú, que hace un relato que va desde la colonia a la actualidad, o Nuestra escritura de Waikil. Un movimento cultural que, entre otros, ha logrado que en la localidad de Padre Las Casas se haya oficializado la lengua mapudungun, ayudando de esta forma a la preservación de esta cultura.

Rekedal cita al experto en diversidad lingüística de la Universidad de Newcastle, Josep Cru, según el cual los idiomas de los pueblos originarios, para sobrevivir e incluso prosperar, requieren la mantención de sus contextos tradicionales, del apoyo del Estado, pero también de nuevas aplicaciones de música popular y otras expresiones no tradicionales.

Los raperos del pueblo mapuche han hecho un buen trabajo en este sentido de valorar, al mismo tiempo, lo tradicional, y lo no tradicional. Un ejemplo: un rapero mapuche me contaba que en un sector de la comuna de El Bosque compraron un predio para hacer sus ceremonias, jugar palín, pero también para hacer rap.

Por Marco Fajardo

Fuente: El Mostrador

Publicado: 2017-06-13 | Revisado: | Enlace de actual documento: http://www.mapuche.info/?pagina=6937