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2016-08-07 | Antecedentes | Indoamericano

Boaventura de Souza Santos

Quince cuestiones para una nueva izquierda

Hace pocos d铆as, un medio de prensa brasilero consult贸 al profesor portugu茅s Boaventura de Sousa Santos por c贸mo la izquierda latinoamericana podr铆a oponerse al actual avance de las fuerzas de la derecha en la regi贸n. Luego de un momento, el consultado se帽al贸: 鈥淩espondo en forma de tesis para la discusi贸n鈥. He aqu铆 las 15 cuestiones propuestas por el profesor para la reflexi贸n.


Diversidad en la unidad
La Izquierda continuar谩 siendo una pluralidad de izquierdas; no obstante, esta realidad tiene que sobrepasar la fragmentaci贸n articul谩ndose respetando las diferencias, maximizando convergencias y minimizando divergencias. El fortalecimiento del fascismo social con fachada democr谩tica, exige esfuerzos adicionales en la b煤squeda de acuerdos que permitan un nuevo tipo de frente democr谩tico. Es lamentable reconocer como en tiempos recientes, a importantes fuerzas de izquierda (com煤nmente de centro izquierda y social-dem贸cratas) les ha resultado m谩s f谩cil establecer acuerdos y alianzas con fuerzas de derecha antes que con sectores de izquierda. No obstante, las dificultades para la materializaci贸n de articulaciones de izquierdas no son, generalmente, de responsabilidad de uno u otro sector: el sectarismo est谩 presente en todos.

Poder para la democracia
La refundaci贸n de la izquierda exige una refundaci贸n de la pol铆tica concebida como teor铆a y pr谩ctica para el ejercicio y la transformaci贸n del poder, en su sentido m谩s amplio. El poder es siempre expresi贸n de relaciones desiguales que permite a quien lo tiene, representar a su manera el mundo, proponiendo incluso su cambio seg煤n sus necesidades, intereses y aspiraciones. El mismo puede ser la familia, la empresa, la comunidad, la escuela, el mercado, la ciudadan铆a, el orbe terrestre. El poder s贸lo es democr谩tico cuando es ejercido para ampliar y profundizar la democracia. En su sentido m谩s amplio, la democracia es todo el proceso de transformaci贸n de relaciones desiguales (de poder), en relaciones compartidas de autoridad. Por eso, no hay sociedades democr谩ticas; lo que hay son sociedades que, de ser gobernadas por fuerzas de izquierda, est谩n en proceso de democratizaci贸n. En cambio, si son regidas por fuerzas de derecha, est谩n en procesos de des-democratizaci贸n. Gobernar como izquierda es ampliar la democracia, tanto en las relaciones pol铆ticas como sociales. Gobernar como derecha, es restringir la democracia y las dichas relaciones.

El lugar de la izquierda
Tanto en la oposici贸n como en el poder, la izquierda debe mantener la coherencia entre los medios y los fines. No hay fines dignos cuando los medios son vergonzosos. La misma coherencia debe exigirse si se est谩 en el gobierno o si se est谩 fuera de 茅l. En las sociedades dominadas por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, la zona de la izquierda es la oposici贸n. En caso que est茅 en el gobierno, la incomodidad en el ejercicio del poder tiene que ser el espejo del poder disconforme al interior de la izquierda. Cuando ella se conforma y acomoda, la izquierda no s贸lo se enga帽ar谩 a s铆 misma, sino tambi茅n a todos quienes en ella confiaron.

Relaci贸n con los movimientos
En las condiciones de hoy, gobernar como izquierda es gobernar a contra corriente, es decir, gobernar sin dominar los par谩metros generales del poder presentes en las relaciones sociales, econ贸micas, pol铆ticas, culturales e internacionales. Se trata de un gobierno que para enfrentar la fragilidad, debe ser doblemente fuerte: seguro en sus ra铆ces y fuerte en sus alas. Debe ser un gobierno que para ser sustentable, no puede s贸lo apoyarse en las instituciones pol铆ticas y jur铆dicas. Debe saber relacionarse org谩nicamente con los movimientos y las organizaciones sociales, adem谩s de favorecer las acciones directas y pac铆ficas de las/os ciudadanas/os. Debe, sobre todo, saber que las nuevas fuerzas de la derecha buscar谩n esa misma relaci贸n, pues la movilizaci贸n social y la acci贸n directa no son monopolio de la izquierda. Al contrario, pueden ser armas muy eficaces contra la izquierda. Por eso, la izquierda siempre se suicida si desperdicia o trata con descuido la confianza que en s铆 mismo depositan los movimientos y organizaciones sociales. La confianza se fortalece con la proximidad solidaria asentada en los terrenos del respeto a la autonom铆a de cada cual. O, al rev茅s, se debilita si prevalece la distancia, la arrogancia o la voracidad controladora.

Reforma pol铆tica
En Brasil, el actual r茅gimen pol铆tico no permite a la izquierda gobernar de un modo coherente. La prioridad de la izquierda debe ser la reforma pol铆tica y no regresar al gobierno a cualquier costo y lo m谩s r谩pido posible. No vale la pena tener ganancias a corto plazo si ellas r谩pidamente se transforman en p茅rdidas de largo plazo. La reforma pol铆tica puede exigir la convocatoria a una asamblea constituyente originaria. Tal exigencia deber谩 enfrentar la poderosa contra reforma liderada por el sistema judicial y los medios. La reforma pol铆tica debe estar orientada a permitir una revoluci贸n cultural y social que, de modo constante, la sustente y defienda de los intentos contra-reformistas.

Representaciones
La reforma pol铆tica debe estar basa en tres ideas: la democracia representativa perdi贸 la capacidad de defenderse de las fuerzas anti democr谩ticas; para que la democracia prevalezca es necesario proponer nuevas institucionalidades que permitan articular, en los distintos niveles de administraci贸n y gobierno, la democracia representativa con la democracia participativa. En sociedades gobernadas por relaciones capitalistas, coloniales y patriarcales, la democracia, as铆 como las izquierdas, est谩n siempre en riesgo; s贸lo una vigilante 鈥渆conom铆a del cuidado鈥 [1] les permite sobrevivir y florecer.

Influencias
A diferencia de lo que acontec铆a cuando hubo una n铆tida separaci贸n entre dictadura y democracia, las fuerzas antidemocr谩ticas tienen hoy medios para ganar en influencia al interior de los partidos democr谩ticos, inclusive en los que se designan como de izquierda. En el actual contexto, son antidemocr谩ticas las fuerzas que apenas si respetan la democracia si esto les permite resguardar sus intereses econ贸micos y otros, no permitiendo que sus intereses puedan ser reconfigurados o afectados negativamente como resultado de la competencia democr谩tica cuando esta procura atender las necesidades de otros grupos y clases sociales. La debilidad de la democracia representativa reside en la facilidad con que hoy minor铆as se convierten en mayor铆as institucionales y, paralelamente, en la facilidad como mayor铆as sociales se convierten en minor铆as pol铆ticas.

Adem谩s de los Partidos
Articular la democracia representativa (los ciudadanos eligen a los decisores pol铆ticos) con la democracia participativa (los ciudadanos y las comunidades se organizan para tomar decisiones pol铆ticas), exige una refundaci贸n del sistema pol铆tico en su conjunto con nuevas instituciones, y no s贸lo el r茅gimen pol铆tico (sistema de partidos, sistema electoral, Legislativo, etc.) Supone que los ciudadanos puedan organizarse de otras maneras que no sean s贸lo las de partidos a fin de intervenir activamente en la vida pol铆tica, v铆a elecciones y referendos. Supone que los partidos de izquierda sean refundados de modo que ellos mismos, en su propio interior, est茅n organizados mediante articulaciones de democracia representativa y democracia participativa (asambleas, c铆rculos de simpatizantes). Esta 煤ltima debe tener un rol principal en tres aspectos: definici贸n de la agenda pol铆tica; selecci贸n de candidatos a los 贸rganos de la democracia representativa; vigilancia en el cumplimiento de los acuerdos y mandatos. Los nuevos partidos tendr谩n la forma de partido-movimiento y sabr谩n vivir con el hecho de que ninguno tendr谩 el monopolio de la representaci贸n pol铆tica. No hay ciudadanos/as despolitizados/as; hay ciudadanos/as que no se dejan politizar por las formas vigentes de politizaci贸n, sean estas de partidos o de movimientos de la sociedad civil: la inmensa mayor铆a de los ciudadanos no tiene inter茅s por adherirse a partidos o movimientos. Pero cuando ellos se toman las calles, por ejemplo, las 茅lites pol铆ticas se sorprenden de haber perdido el contacto 鈥渃on las bases鈥.

Democracias
Dado que la democracia representativa est谩 m谩s consolidada que la participativa, su articulaci贸n tendr谩 siempre que tener presente esta disparidad. Lo peor que puede sucederle a la democracia participativa es tener todos los defectos de la representativa y ninguna de sus virtudes.

Capitalismo moderno
La reforma pol铆tica no vale en s铆 misma. Su objetivo es facilitar la revoluci贸n democr谩tica en las relaciones econ贸micas, sociales, culturales e internacionales. A su vez, esta revoluci贸n tiene por objetivo disminuir paulatina y sostenidamente las desiguales relaciones de poder y las consiguientes injusticias provocadas por las tres formas de dominaci贸n moderna: capitalismo, colonialismo y patriarcado. Estas tres formas operan articulada y simult谩neamente. Tanto el colonialismo como el patriarcado exist铆an bastante antes que el capitalismo moderno, pero fueron profundamente reconfigurados por este para servir a sus fines de expansi贸n. El patriarcado fue reconfigurado para desvalorizar el trabajo de las mujeres en las familias y su aporte a la fuerza de trabajo total. A pesar de ser un trabajo eminentemente productivo (porque permite la propia producci贸n de la vida), fue falsamente concebido como mero quehacer reproductivo. Esta desvalorizaci贸n abri贸 el camino para la desvalorizaci贸n del trabajo salariado de las mujeres. El patriarcado contin煤a vigente no obstante todas las luchas y conquistas de las feministas y dem谩s organizaciones de mujeres. A su vez, el colonialismo, asentado en la pretendida inferioridad 鈥渘atural鈥 de ciertos grupos humanos, fue crucial para justificar el pillaje y la desposesi贸n, el genocidio y la esclavitud en que se bas贸 la llamada acumulaci贸n primitiva. Sucede que esa forma de acumulaci贸n capitalista particularmente violenta, lejos de responder a una fase del desarrollo del capital, es un componente constitutivo del propio capitalismo. Por eso, el fin del colonialismo hist贸rico, no signific贸 el fin del colonialismo en cuanto forma social y permanece hoy actualizado en las formas del colonialismo interno: discriminaci贸n racial, 茅tnica, violencia policial, trabajo esclavo, marginaciones, etc. El patriarcado y el colonialismo son los factores que alimentan y producen el fascismo social en las sociedades que el capitalismo promueve, interesadamente, como pol铆ticamente democr谩ticas. En las condiciones actuales, en que domina la forma m谩s anti social de capitalismo (capitalismo financiero) la dominaci贸n capitalista exige, m谩s que nunca, la dominaci贸n colonialista y sexista. Es por eso que las conquistas contra la discriminaci贸n 茅tnica o sexual, son r谩pidamente revertidas cuando es necesario.

La peque帽a alma de la izquierda
El drama de las luchas contra la dominaci贸n en la 茅poca moderna fue que estuvo centrado, en una de tales formas, descuidando y hasta negando, la existencia de otros tipos de sometimiento. As铆, en su mejor momento, la izquierda fue anticapitalista, pero sigui贸 siendo colonialista y patriarcal (sexista). No podemos desconocer que la Social Democracia europea, que pudo regular al capitalismo creando sociedades m谩s justas por medio de la universalizaci贸n de derechos sociales y econ贸micos, hizo aquello posible a ra铆z de la violenta explotaci贸n de las colonias europeas y, m谩s tarde, por la dominaci贸n neocolonial del mundo no europeo. La reversibilidad y fragilidad de las conquistas sociales reside en que las formas de sometimiento negadas, horadan por dentro los logros alcanzados contra la opresi贸n reconocida. As铆, una lucha de izquierda orientada a dar un rostro m谩s humano al capitalismo, pero que desprecia la existencia del colonialismo interno, el patriarcado y el sexismo, puede no s贸lo producir una fuerte decepci贸n, sino, a la vez, termina por fortalecer al mismo capitalismo que quiso regular, recogiendo una cruel derrota. Esto explica, en parte, que los gobiernos progresistas de Am茅rica Latina de la 煤ltima d茅cada hayan tan f谩cilmente desde帽ado los 鈥渄a帽os colaterales鈥 de la explotaci贸n desenfrenada de los recursos naturales producto de la mayor demanda de commodities, sin darse cuenta, al parecer, de que el neo-extractivismo representaba la continuidad directa del colonialismo hist贸rico, el mismo contra el cual siempre hab铆an protestado. Tales efectos produjeron la expulsi贸n de campesinos e ind铆genas de sus tierras ancestrales, el asesinato de l铆deres sociales a manos de sicarios ordenados por empresarios inescrupulosos, y todo ello en un contexto de completa impunidad, de expansi贸n de la frontera agr铆cola m谩s all谩 de la responsabilidad ambiental, de contante contaminaci贸n de 谩reas urbanas, de recursos acu铆feros, o el envenenamiento de poblaciones rurales como resultado de fumigaciones con diversos qu铆micos, varios de ellos prohibidos internacionalmente. Todo esto vali贸 la pena para la izquierda, porque, aparentemente, ella ha tenido un alma muy peque帽a.

Antis
La pol铆tica de la izquierda tiene que ser, conjuntamente, anticapitalista, anticolonialista, y anti-sexista; no merecer谩 ninguno de estos atributos si no los asume a todos conjuntamente y sin jerarqu铆as.

Luchas
En abstracto, las luchas contra los tres modos de dominaci贸n son todas igualmente importantes. Pero en concreto hay que distinguir contextos y urgencias. Obviamente, las diferentes luchas sociales no pueden, ni todas ni simult谩neamente, enfrentar a las dominaciones de la misma manera. El hecho de que las tres formas de sometiendo indicadas no surgieran aisladamente, no significa que, en ciertos contextos, enfrentar a una de ellas, se est茅 renunciando a las otras. Perfectamente puede que una sea m谩s urgente o evidente. Lo importante es que, por ejemplo, al darse una lucha contra el colonialismo, se tenga siempre presente en las actuaciones y acuerdos, que esta dominaci贸n no existe sin la capitalista y la patriarcal.

Intercultural
La izquierda del futuro tiene que ser intercultural y organizarse a base de las luchas contra las diferentes dominaciones como condici贸n necesaria a su eficacia. Como diferentes tradiciones de lucha crearon culturas pol铆ticas espec铆ficas, la articulaci贸n entre luchas/movimientos/organizaciones, tomar谩, en mayor o menor medida, un trabajo de traducci贸n intercultural.

Dominio de la naturaleza y del conocimiento
La interculturalidad introducir谩 en la agenda pol铆tica dos formas de dominaci贸n-sat茅lite que proporcionan al capitalismo, al colonialismo y al patriarcado, el combustible que les permite funcionar con mayor legitimidad social: el control de la naturaleza y el dominio proveniente del conocimiento acad茅mico de las universidades y centros de investigaci贸n. Con ellas, otras dos maneras de poder se hacen visibles: la injusticia medioambiental y la injusticia cognitiva. Sumadas a las ya dichas, estas maneras de injusticia obligan a una revoluci贸n cultural y del conocimiento con impactos espec铆ficos en 谩reas sociales relevantes, como por ejemplo, la salud o la educaci贸n. Esta revoluci贸n permitir谩, por un lado, valorar los conocimientos de la sabidur铆a popular, o sea, las habilidades y sapiencias del conjunto de la gente, nacidas de las luchas contra las dominaciones y, por otro lado, exigir谩 que se deje de saludar como h茅roes de nuestra historia a hombres blancos responsables de genocidios, comercio de esclavos, robo de tierras. En el plano te贸rico, el marxismo, que continua teniendo importancia para el an谩lisis de las sociedades de nuestro tiempo, deber谩 ser descolonizado y despatriarcalizado para que nos pueda ayudar a imaginar y a desear una sociedad m谩s justa y m谩s digna que nos ofrece nuestra 茅poca.

[1] Econom铆a del cuidado: Los cuidados son un componente central en el mantenimiento y desarrollo del tejido social; implican tanto la promoci贸n de la autonom铆a personal como la atenci贸n y asistencia a quienes son dependientes. Sin personas que brinden cuidados unas a otras no ser铆a posible la reproducci贸n social y el desarrollo pleno de las capacidades individuales. La denominada 鈥渆conom铆a del cuidado鈥 incluye en ese espacio al conjunto de actividades, bienes y servicios necesarios para la reproducci贸n social y cotidiana de mujeres y varones, especialmente a partir de vincularlo con el desarrollo econ贸mico de los pa铆ses y las relaciones sociales de g茅nero. Tomado de http://www.anacaonas.net/cuidados Nota del traductor.

Fuente: http://www.ihu.unisinos.br/noticias/557607-boaventura-de-sousa-santos-quinze-questoes-para-uma-nova-esquerda Traducci贸n al espa帽ol: Manuel Loyola, Editor revista http://izquierdas.cl/ Traducci贸n revisada y autorizada por su autor. Boaventura es profesor de la Universidad de Coimbra, Portugal, y en Wisconsin-Madison, EEUU. Dirige el proyecto de investigaci贸n ALICE-Espejos extra帽os, lecciones imprevistas. Ha sido un activo participante del Foro Social Mundial, trabajando y dialogando con diversos movimientos pol铆ticos y sociales del planeta, en especial, de Am茅rica Latina y del Sur Global.

Fuente: Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu

Publicado: 2016-08-07 | Revisado: 2016-08-07 21:31:52 | Enlace de actual documento: http://www.mapuche.info/?pagina=6758