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2015-10-24 | Opinión | Mapuche

La batalla es en Curarrehue

Cultura mapuche se enfrenta a hidroeléctrica

Curarrehue es una comuna fronteriza localizada en la zona cordillerana de la regi√≥n de la Araucan√≠a. Se llega desde Freire por la Carretera 5 Sur, pasando por Villarrica y luego Puc√≥n, atravesando r√≠os y lagos de asombrosa belleza as√≠ como enclaves vacacionales y minifundios campesinos. Para los mapuches, Kurarrewe desde siglos fue uno de los corredores entre Ngulumapu y el Puelmapu , la tierra del oeste y el este, por donde se trasladaba ganado vacuno y caballar. Hasta aqu√≠ llegaban incluso desde el lejano Lafkenmapu , la costa, a intercambiar pescados y cochayuyo con los habitantes del Winkulmapu , las tierras altas, como consigna el historiador H√©ctor Nahuelpan, en el libro colectivo Ta I√Ī Fijke Xipa Rakizuameluw√ľn (Historia, colonialismo y resistencia desde el pa√≠s Mapuche, Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, 2013).


Oscuro y silencioso, el r√≠o Trankura atraviesa peque√Īos valles apretados por cerros. Si se mira en derredor se pueden nombrar: El Millalipen (Camino a la riqueza), el Purruwe (Lugar de purrun , danza), el We√Īioragne (Que termina en punta), incluso un cerro que est√° allende la demarcaci√≥n fronteriza, el Awel√Īanco (Grito y vuelo de √°guila), m√°s conocido como volc√°n Lan√≠n. Dos montes cercanos son muy significativos para las comunidades mapuche: el Pe√Īewe (Mirador) y el Punowemanke (Donde pisa el c√≥ndor). Como nos relatan Alejandro Co√Īoequir y Sim√≥n Cris√≥stomo Loncopan, lonko y werken -respectivamente- del lof Trankura, estas moles de piedra revestidas de coig√ľes, √Īirres y pewenes, representan la dualidad fundacional mapuche, las serpientes Txeg Txeg y Kai Kai. Un r√≠o tributario desciende entre ambos, el Pichitrankura llamado tambi√©n A√Īihuarraqui.
Unos metros m√°s all√°, en una pampa, se localiza el nguillatuwe , donde las comunidades realizan peri√≥dicamente su nguillatun . Es uno de los corazones de este territorio. La empresa chilena GTD Negocios S.A., en alianza con la espa√Īola Enhol, lo considera de otra manera porque pretende instalar en sus inmediaciones la casa de m√°quinas de su proyecto hidroel√©ctrico Central A√Īihuarraqui, aprobado controversialmente por la comisi√≥n regional de evaluaci√≥n medioambiental, en julio pasado. El proyecto no es el √ļnico de su tipo que ha puesto sus ojos en la comuna. Hace meses fue aprobado uno sobre el r√≠o Panqui. Otro, el Puesco-Momolluco fue rechazado por la Corema en marzo pasado.
Los comuneros que se oponen al proyecto interpretan lo que aquí ocurre como un choque entre dos formas de desarrollo. De modos de mirar el mundo. De vivir la vida.

LA RECUPERACION DE LA IDENTIDAD
Cuando Curarrehue no era tal, a principios del siglo XX, regresaba desde Puelmapu, usando este paso, un lonko llamado Lloftunekul que debi√≥ huir a√Īos antes junto a su familia desde lo que las fuerzas de ocupaci√≥n llamaban Chile. El hombre pose√≠a singulares capacidades de conducci√≥n. Como era un l√≠der reconocido, el Estado chileno le entreg√≥ t√≠tulo de merced para que se instalara en las orillas del r√≠o Trankura, en ese momento deshabitadas. Hoy, el lonko Co√Īoequir y Sim√≥n Cris√≥stomo, el joven werken del lof , reivindican al antepasado con la denominaci√≥n de su comunidad: Camilo Co√Īoequir Lloftunekul. ‚ÄúHemos reconstruido nuestro √°rbol geneal√≥gico, nuestro k√ľme mongen (buen vivir), nuestra identidad‚ÄĚ, cuentan.
Sim√≥n tiene 21 a√Īos y estudia geograf√≠a en la Universidad Cat√≥lica de Temuco. Rememora que cuando era ni√Īo, los profesores le dec√≠an que desde el liceo t√©cnico de Curarrehue no ten√≠a opci√≥n de entrar a la universidad. Pero cuando tuvo oportunidad, ingres√≥ a la educaci√≥n superior, ‚Äúa una carrera que me permitiera regresar y aportar a mi comunidad‚ÄĚ. Adem√°s, realiza senderismo y forma parte del grupo de gu√≠as de esta disciplina con una mirada ancestral. ‚ÄúNo hacemos trekking sino que llevamos a la gente por lugares que para nosotros son importantes, por ejemplo, la cima del Pe√Īewe, donde existe un rehue (altar), pidiendo permiso a los ngen (fuerzas, energ√≠as) del lugar, mediante un ngellitun o un ngellipun ‚ÄĚ, aclara. Donde los inversionistas ven un negocio, ellos quieren mantener un desarrollo sustentable y con identidad mapuche. Uno que les permita niveles crecientes de autonom√≠a.
Cada sitio de Curarrehue posee una historia. Aqu√≠ tambi√©n ha habido usurpaciones de tierras; lunares que salpican los dominios mapuches. Incluso la cima del Pe√Īewe est√° en manos de privados. La punta del Punowemanke es tierra fiscal, pero sin resguardo como Area Silvestre Protegida (ASP), declaran los dirigentes.
‚ÄúDurante mucho tiempo estuvimos tranquilos pero hab√≠a que despertar‚ÄĚ, dice Sim√≥n. ‚ÄúHoy preferimos denominarnos como lof (la antigua forma de ordenamiento territorial mapuche). La iglesia evang√©lica fue muy divisoria; nuestra feyentun (creencia) no se estaba respetando. Esto es grave porque fue de la mano con la p√©rdida de la lengua. El nguillatun aqu√≠ dej√≥ de hacerse durante 10 a√Īos; los ngenpines (personas sabias a cargo del ritual) fueron muriendo. Lo que vivimos hoy son las consecuencias de malos pasos de nuestros pe√Īi anteriores. Quiz√°s si no hubiera llegado la hidroel√©ctrica hubi√©ramos seguido ese camino‚ÄĚ, se√Īala el werken .
Hace un par de a√Īos, en vista de las amenazas, los comuneros que se opon√≠an al proyecto hidroel√©ctrico crearon el Consejo Ecol√≥gico y Medioambiental Lof Trankura. Seg√ļn Sim√≥n Cris√≥stomo, va m√°s all√° de la lucha contra el proyecto A√Īihuarraque. Es una pugna por identidad y cambio cultural: ‚ÄúEl desarrollo winka es m√°s bien trabajo y pobreza. El cambio, para nosotros, es que la gente ac√° siga con sus emprendimientos agrarios y culturales‚ÄĚ. En este punto, es necesario indicar que nuestra charla transcurre en la Ruka Trankura, a un costado de la vivienda del lonko . Este es uno de los sitios donde los comuneros reciben turistas. Muchos son j√≥venes y estudiantes; no pocos extranjeros. ‚ÄúEllos vienen para conocer la cultura y la resistencia, pero este no es un estereotipo‚ÄĚ, dice el werken . ‚ÄúHemos ganado muchos apoyos, mapuches y no mapuches. Hay gente que viene y nos pregunta: ‚Äė¬ŅUstedes son hostiles?‚Äô. Viven una experiencia que se aleja de esa visi√≥n creada por los medios: que somos terroristas‚ÄĚ.
Este tipo de pr√°cticas productivas se extiende por toda la comuna. Conforman lo que el werken llama ‚Äúun plan de ordenamiento territorial de acuerdo al admapu ‚ÄĚ (la normativa mapuche).

LA DIVISION
El proyecto A√Īihuarraqui consiste en una central hidroel√©ctrica de pasada, sin interrupci√≥n de flujo, en el r√≠o Pichitrankura, con una potencia estimada de 9 MW y generaci√≥n anual de 50 GWh. La inversi√≥n asciende a 22 millones de d√≥lares.
Como fue extensamente informado por los medios, el 15 de julio pasado la Comisi√≥n Regional del Medio Ambiente de La Araucan√≠a (Corema) aprob√≥ por siete votos a favor (y tres en contra) el proyecto propiedad de GTD Negocios S.A. y Enhol. No bastaron los argumentos de los comuneros mapuches contrarios a la hidroel√©ctrica y su lema ‚ÄúR√≠os Libres‚ÄĚ. Tampoco que, s√≥lo en enero pasado, en Curarrehue se llevara a cabo la Consulta Ind√≠gena, ni las promesas de ciertas autoridades. D√≠as despu√©s de la votaci√≥n, una marcha por el centro de Temuco para exteriorizar el repudio se zanj√≥ con escaramuzas frente a la Intendencia. La polic√≠a reprimi√≥ a los manifestantes.
Junto a la denuncia por la intervenci√≥n en espacios significativos para la espiritualidad mapuche que el proyecto acarrea, la divisi√≥n al interior de las comunidades es otro de los puntos que los comuneros opositores resaltan. Como ejemplo: el d√≠a de la votaci√≥n en la Corema, tambi√©n tuvieron derecho a voz los representantes de un ‚ÄúComit√© de Salud Trankura‚ÄĚ, de una agrupaci√≥n de peque√Īos agricultores, as√≠ como de representantes de la vecina comunidad Juanita Pichun, todos defensores de la Central A√Īihuarraqui. La penetraci√≥n en las conciencias de las personas ha sido un fen√≥meno que data de hace poco m√°s de un lustro, reclaman el lonko Co√Īoequir y el werken Cris√≥stomo Loncopan. Hay ofrecimientos de compra de televisores, mesas de pin pon o un tractor. Hasta millones de pesos para las comunidades que acepten el proyecto. Sobre los mapuches a favor del proyecto el werken indica: ‚ÄúLamentablemente esa gente se cri√≥ con los estereotipos de violencia y alcohol, pero no son nuestros enemigos. No podemos desquitarnos con ellos; es la empresa nuestra enemiga‚ÄĚ.
Y a√Īade: ‚ÄúNosotros aplicamos la cultura mapuche en nuestro modo de organizarnos. Hacemos trawun (encuentro). Hemos sido criticados por eso, pero la pol√≠tica winka es la del lobby . Ac√° vino gente a decir que el proyecto no se iba a aprobar pero eso no fue as√≠. Al se√Īor (Francisco) Huenchumilla lo conocimos bien pues estuvo ac√°, en noviembre del a√Īo pasado. Le mostramos nuestra lucha, nuestros emprendimientos para decir que el proyecto no iba pero cuando fue la votaci√≥n en la Corema, √©l andaba de vacaciones‚ÄĚ.
Lo de la Central A√Īihuarraqui no es aislado. Son decenas los proyectos hidroel√©ctricos en la zona cordillerana de La Araucan√≠a. En tiempos donde las alertas est√°n puestas en la escasez de agua, adquiere peso lo se√Īalado por Sim√≥n Cris√≥stomo Loncopan. Lo que pase en el r√≠o Trankura y sus afluentes, tiene repercusiones hasta en Tolt√©n, centenares de kil√≥metros m√°s abajo.

CONTRA EL ASISTENCIALISMO
A un costado de la carretera internacional, cercano a uno de los accesos a la peque√Īa √°rea urbana de Curarrehue, se levanta la cociner√≠a mapuche de Anita Epulef. Su apellido significa ‚ÄúDos Carreras‚ÄĚ un nombre que revela la rapidez y vivacidad de quien lo detenta. Anita reconoce en s√≠ esa caracter√≠stica, pese a que algunos tambi√©n alaban su paciencia. ‚ÄúMi segundo apellido es Panguilef que es un puma veloz‚ÄĚ, dice, lo que redobla la idea del talante √°gil de esta mujer nacida hace 47 a√Īos de parto natural (‚Äúmi mam√° nunca fue al hospital‚ÄĚ, se√Īala) en K√ľrra-K√ľrra, una serran√≠a nevada que puede verse a la distancia.
No es de extra√Īar pues que ella haya sido una de las impulsoras de la Feria Wal√ľng, grupo de productores agr√≠colas, recolectores y artesanos que naci√≥ en 2002, y que es uno de los ejemplos del desarrollo sustentable y con identidad que puede encontrarse en este territorio.
La Feria Wal√ľng es la estaci√≥n de la abundancia, parecido al verano occidental. Surgi√≥ en Curarrehue en un contexto especial. Ana Epulef recuerda las conversaciones a prop√≥sito de la Ley Ind√≠gena, de las nociones de desarrollo vertidas desde el Estado, o las ofertas de progreso que a cada tanto llegaban por v√≠a de salmonicultoras y proyectos hidroel√©ctricos. ‚ÄúLa cosmovisi√≥n mapuche es amplia. Entonces habl√°bamos de artes y oficios, de la lengua, de cocina...‚ÄĚ, dice. En ese mismo periodo surgi√≥ la Aldea Intercultural Trawupey√ľm, en el centro de Curarrehue, que alberga un museo, salas para talleres y cociner√≠as. ‚ÄúAl principio √©ramos trece mujeres. Cada una realizaba diversos trabajos; una era recolectora, una hac√≠a platos, otras eran cocineras, otra hac√≠a muday ‚ÄĚ, recuerda. La primera muestra las reuni√≥.
El prop√≥sito de estas mujeres fue realizar ferias estacionales o seg√ļn los ciclos de la luna pero, adem√°s, trafkintuwes (jornadas de intercambio, de semillas, por ejemplo), trawunes (encuentros) de cociner√≠as y fogones, desde diversos puntos del territorio: buen espacio para nutram (conversaciones).
Sobre el proyecto hidroel√©ctrico, Anita Epulef opina: ‚ÄúLa gente se acostumbr√≥ al corto plazo. Ac√° en Curarrehue somos muy pocos, estamos todos vinculados familiarmente; entonces yo veo que lo pol√≠tico y el asistencialismo han hecho mucho da√Īo. No le das herramientas a la gente, y los mal acostumbras. Cuando habl√°bamos entre las mujeres de la Feria sobre las semillas que nos entregaba la municipalidad o Prodesal (Programa de Desarrollo Local, del Instituto de Desarrollo Agropecuario, Indap), nos hac√≠amos la pregunta: ‚Äė¬ŅNo ser√° un modo asistencialista?‚Äô De ese modo comenzamos nuestros trafkintuwe . Es un arma, es sabidur√≠a mapuche. Es nuestra propia pol√≠tica. Ser mapuche es la gran lucha que estamos dando‚ÄĚ.
Hoy la Feria Wal√ľng une a 36 familias y convoca tambi√©n a hombres, algunos no mapuches. Uno es Eduardo Madriaga, artesano en madera originario de Santiago y residente hace tres a√Īos en la comuna cordillerana. A su lado, Araucario Arenas, joven terapeuta natural, hijo de uno de las fundadoras de la Feria, analiza el complejo momento por el que atraviesa su territorio. ‚ÄúEs posible lo sustentable pero para expandirlo requerimos m√°s recursos, m√°s organizaci√≥n, capacitaci√≥n‚ÄĚ, se√Īala. Madriaga complementa: ‚ÄúHablemos del turismo... La gente hoy busca lugares como Curarrehue. Adem√°s, en el pueblo mucha gente tiene huertos familiares, produciendo de un modo org√°nico. Esto convoca a la gente interesada. Pero el joven quiere dinero r√°pido, y en cambio esto es lento‚ÄĚ. Noelia Catriquir, otra socia de Wal√ľng, quien produce maqui, caf√© de trigo y harina de pi√Ī√≥n, entre otros alimentos, desde su tierra concluye algo parecido: ‚ÄúEl mayor problema es para los j√≥venes de Curarrehue. Las promesas (de las empresas) son para ellos. Y ellos pagar√°n las consecuencias‚ÄĚ.
‚ÄúEsta sociedad muestra un modelo de felicidad en un auto, en una tele; y la gente deja los campos, abandona las huertas. Se pierden las costumbres. Llegan las empresas y encuentran a los viejos solos en el campo. Adem√°s, en las escuelas no se ense√Īan los da√Īos a la salud que significa detener un r√≠o; o c√≥mo un cable el√©ctrico disminuye la floraci√≥n‚ÄĚ, remata Araucario Arenas.

Publicado en ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 839, 23 de octubre, 2015 - Felipe Montalva

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Fuente: Punto Final

Publicado: 2015-10-24 | Revisado: | Enlace de actual documento: http://www.mapuche.info/?pagina=6461