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2015-05-15 | Opinión | -

Victoria Tauli-Corpuz, Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los Derechos de Pueblos Indígenas.

Opinión: No dejar atrás a los Pueblos Indígenas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible

NACIONES UNIDAS, 11 de Mayo de 2015
Los Estados miembros de la ONU se reúnen durante todo el año para finalizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que marcarán la agenda de desarrollo global para los próximos 15 años. Se supone que las metas deben ser universales y aspirar a "no dejar a nadie atrás".


Sin embargo, los pueblos indígenas, que se encuentran entre los más pobres y marginados de la tierra, son casi invisibles en el último borrador de los ODS. Como mujer indígena y Relatora Especial de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, estoy profundamente preocupada porque se han eliminado casi todas las referencias a los pueblos indígenas y, como hemos aprendido por experiencia anteriores, si no estamos incluidos explícitamente, somos susceptibles de ser excluidos .
Los Pueblos Indígenas se enfrentan a una discriminación estructural y exclusión en casi todos los países en que viven. Sin metas e indicadores específicos para medir e informar sobre la realización de sus derechos, es probable que esta desigualdad continúe en los 15 años de implementación de los ODS.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio -que también se suponía serían universales- fallaron en abordar la pobreza de los pueblos indígenas: si bien los Pueblos indígenas representan sólo el cinco por ciento de la población mundial, sin embargo representan el 15 por ciento de las personas más pobres del mundo. Si los ODS pretenden hacerlo mejor y lograr su aspiración de "acabar con la pobreza en todas sus formas en todas partes", también deben abordar las necesidades especiales de desarrollo y desafíos de los Pueblos Indígenas.
El principal de ellos es que muchos pueblos indígenas no tienen títulos legales de las tierras en que han vivido por generaciones. Esta inseguridad ha dado lugar a la invasión por parte de gobiernos y empresas, así como a desalojos forzosos de innumerables comunidades de sus tierras ancestrales.
Dado que los medios de vida, las culturas y las identidades de los pueblos indígenas están intrínsecamente ligados a su territorio, esta pérdida a menudo les priva de sus ingresos y la autosuficiencia, y pone en peligro su propia identidad y supervivencia.
Asegurar el reconocimiento legal de los derechos territoriales de los pueblos indígenas tiene también otras ventajas: disminuye la pobreza, apoya la seguridad alimentaria, y alienta beneficios económicos y ambientales a largo plazo. No obstante, a pesar de los avances en algunas regiones, se ha producido una fuerte desaceleración en el reconocimiento general de los derechos territoriales de los pueblos indígenas y las comunidades desde 2008.
El actual proyecto de ODS reconoce los derechos territoriales de los individuos (hombres y mujeres), pero no tiene en cuenta a 1,5 billón de personas, aproximadamente, entre Pueblos Indígenas, poblaciones habitantes de los bosques y poblaciones locales que depende de ellos, y que gobiernan 6,8 billones de hectáreas de tierra a través de sistemas de tenencia comunitarias.
Actualmente los gobiernos sólo reconocen unos 513 millones de hectáreas de estas tierras. Por tanto, los ODS deben incluir un indicador para medir el reconocimiento de los derechos colectivos a la tierra y restablecer una disposición que fue borrada, que exige que los gobiernos obtengan el consentimiento previo, libre e informado (CLPI) de los pueblos indígenas antes de entregar sus tierras.
Esto es particularmente crítico dado que el "desarrollo" para muchos pueblos indígenas ha sido más una amenaza que una promesa. Un análisis de alrededor de 73.000 concesiones mineras, agrícolas y territoriales en ocho países reveló que más del 93 por ciento de estos proyectos involucraban tierras habitadas por pueblos indígenas y comunidades locales.
Los proyectos de desarrollo en países que carecen de fuertes salvaguardas menudo les privan de sus tierras y medios de vida-pero rara vez ellos se realizan con la promesa compartir el desarrollo económico.
En Indonesia, por ejemplo, las empresas de aceite de palma han comprometido a más del 59 por ciento de los bosques comunitarios en Kalimantan Occidental, sin embargo, la industria contribuye menos del dos por ciento al PIB de Indonesia y no ha aumentado el empleo rural. La desigualdad ha aumentado, y los derechos territoriales de los pueblos indígenas han sido transferidos en gran escala a las empresas.
Las consecuencias de la inseguridad en la tenencia de la tierra se extienden más allá de las comunidades indígenas: Indonesia es actualmente el cuarto mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero, con casi el 80 por ciento de las emisiones derivadas de la deforestación, uso de la tierra, y el drenaje y la quema de las turberas.
Por otro lado, las tasas de deforestación son mucho más bajas en las zonas donde los pueblos indígenas tienen el reconocimiento legal de sus derechos sobre la tierra. A pesar de sufrir algunos de sus peores impactos, los Pueblos Indígenas en realidad pueden ofrecer algunas de las soluciones más prometedoras para el cambio climático.
Los derechos forestales comunitarios en Nepal, por ejemplo, han mejorado la salud de la selva hasta el punto en que ella absorbió 180 millones de toneladas de carbono. No es casualidad que los territorios indígenas tradicionales se superponen en gran medida con los hotspots de biodiversidad.
El manejo de recursos naturales de los pueblos indígenas ha sostenido algunos de los ecosistemas más intactos del mundo y tiene importantes lecciones para un planeta que debe cambiar si quiere perdurar. Ellos aportan pensamientos y perspectivas alternativos a un modelo de desarrollo que ha puesto repetidamente la sostenibilidad y los derechos humanos en un segundo plano y favorecido las ganancias a corto plazo.
Debido a que muchos pueblos indígenas viven en zonas rurales y están política y físicamente distantes de los centros de poder, es demasiado fácil que lleguemos a ser invisibles.
Luchamos por el reconocimiento mundial de nuestros derechos en la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Tuvimos que luchar para ser llamados "Pueblos Indígenas", un término que nos reconoce como pueblos con identidades distintas y culturas que tienen el derecho a la libre determinación.
Tal y como están ahora, los ODS son un paso atrás respecto de estos logros. Los pueblos indígenas han sido casi borrados de la agenda de desarrollo. Inclúyannos, para que podamos proteger a nuestras tradiciones y territorios para nuestros hijos y proteger la biodiversidad del planeta para todos los niños del mundo. No nos dejen atrás.

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Fuente: Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu

Publicado: 2015-05-15 | Revisado: | Enlace de actual documento: http://www.mapuche.info/?pagina=5601