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2011-10-28 | Indoamérica | Indoamericano

Expertos alertan sobre traspaso cultural en riesgo

Indígenas son los más pobres, pero los más ricos en cultura

Chile está generando una serie de cambios institucionales para avanzar en la labor de combatir la pobreza: Creación del ministerio del Desarrollo, mayor frecuencia en la aplicación de la encuesta Casen y cambios en la ficha de protección social. Pero, ¿cómo se aplican estas herramientas en la medición y el trabajo con los pueblos originarios?, ¿cómo evalúan su propia situación y cuáles son sus propuestas?


La encuesta Casen del año 2009 fue arrolladora al reflejar que los pueblos indígenas son “los más pobres de los pobres en Chile” en un periodo en que, paradojalmente, el Estado había recibido los mayores recursos de su historia gracias a los ingresos del cobre. Así, los datos demostraban que, mientras el país se enriquecía, no repartía los bienes de forma igualitaria y que los sectores más postergados seguían profundizando sus niveles pobreza.

Este problema fue uno de los desafíos a enfrentar por parte del ministerio de Planificación, que recientemente se transformó en el Ministerio de Desarrollo Social.

El presidente de América Solidaria, Benito Baranda, dio un giro al concepto al señalar que el mundo indígena está dotado de una riqueza que hoy se ha invisibilizado.

“Los indígenas no son los más pobres de los pobres, tienen una gran riqueza. En la medida occidental quizás son los más pobres de los pobres. Yo creo que hay que partir por esa reflexión, por la riqueza que tienen los pueblos originarios y cómo asumir esa riqueza. Su lengua, su cultura. Nosotros no asumimos esa riqueza, no la reconocemos. Hay países que sí han comenzado a reconocerla. Esa multietnicidad de los distintos pueblos originarios de América Latina, que está viva, que no fue exterminada, al menos en su totalidad, debemos meterla dentro de nuestras políticas públicas”, señaló Baranda.

Con esta mirada cabría preguntarse: ¿quiénes son los pobres realmente?, ¿dónde está el eslabón roto que impide que los chilenos nos apropiemos realmente de esa riqueza?, ¿y cómo ven los propios pueblos originarios el enorme valor de su patrimonio cultural?

En tanto, Pedro Mariman, coordinador de Pueblos Indígenas del Observatorio Ciudadano y representante del mundo mapuche, advirtió que la mayor pobreza de los pueblos va mucho más allá de lo material y pasa por la imposibilidad de mantener, reproducir y transmitir la cultura propia.

“La cultura es una riqueza, pero lo que estamos viendo es una disminución paulatina de la posibilidad de mantener esa riqueza y de transmitirla a las próximas generaciones. Si no hay un reflejo de nuestra cultura en los sistemas de educación estamos condenados a ver erosionar esa cultura. No podemos pensar que tenemos una cultura riquísima, porque por si sola no se va a mantener si no hay una acción coordinada, planificada para que esa cultura y esa lengua se preserve”, explicó el coordinador de Pueblos Indígenas.

Mariman advirtió que el Estado chileno ha intentado pagar la deuda histórica a través de medidas asistencialistas, sin reconocer realmente la diversidad que existe en su territorio y añadió que para enfrentar esto se deben aplicar políticas públicas donde participen los pueblos indígenas: “sino nuestra riqueza se va a convertir en miseria en un futuro no tan lejano”, afirmó.

Mientras, Cecilia Flores, presidenta del Consejo Nacional Aymara apuntó a la educación como una vía para recuperar ese vínculo roto. “Eso ocurre con la educación y por eso que apoya a los movimientos reivindicativos estudiantiles porque justamente tienen que ver con la educación que se recibe. Muchas generaciones empezaron a educarse con Diego de Almagro por lo que poco o nada sabían de estas culturas. No es culpa de la sociedad, no es culpa del chileno que no haya tenido idea de las culturas ancestrales. Hoy se enseña en los colegios, por lo menos en la parte folklórica se ha profundizado un poco más en la enseñanza, pero lamentablemente hay vacíos todavía que se deben ir rellenando”, enfatizó Cecilia Flores.

En este sentido, la dirigenta aymara reiteró que la educación es la principal forma de avanzar hacia una verdadera aceptación de nuestra identidad mestiza e incorporar la riqueza de la multiculturalidad que cohabita en nuestro país.
La encuesta Casen del año 2009 fue arrolladora al reflejar que los pueblos indígenas son “los más pobres de los pobres en Chile” en un periodo en que, paradojalmente, el Estado había recibido los mayores recursos de su historia gracias a los ingresos del cobre. Así, los datos demostraban que, mientras el país se enriquecía, no repartía los bienes de forma igualitaria y que los sectores más postergados seguían profundizando sus niveles pobreza.

Este problema fue uno de los desafíos a enfrentar por parte del ministerio de Planificación, que recientemente se transformó en el Ministerio de Desarrollo Social.

El presidente de América Solidaria, Benito Baranda, dio un giro al concepto al señalar que el mundo indígena está dotado de una riqueza que hoy se ha invisibilizado.

“Los indígenas no son los más pobres de los pobres, tienen una gran riqueza. En la medida occidental quizás son los más pobres de los pobres. Yo creo que hay que partir por esa reflexión, por la riqueza que tienen los pueblos originarios y cómo asumir esa riqueza. Su lengua, su cultura. Nosotros no asumimos esa riqueza, no la reconocemos. Hay países que sí han comenzado a reconocerla. Esa multietnicidad de los distintos pueblos originarios de América Latina, que está viva, que no fue exterminada, al menos en su totalidad, debemos meterla dentro de nuestras políticas públicas”, señaló Baranda.

Con esta mirada cabría preguntarse: ¿quiénes son los pobres realmente?, ¿dónde está el eslabón roto que impide que los chilenos nos apropiemos realmente de esa riqueza?, ¿y cómo ven los propios pueblos originarios el enorme valor de su patrimonio cultural?

En tanto, Pedro Mariman, coordinador de Pueblos Indígenas del Observatorio Ciudadano y representante del mundo mapuche, advirtió que la mayor pobreza de los pueblos va mucho más allá de lo material y pasa por la imposibilidad de mantener, reproducir y transmitir la cultura propia.

“La cultura es una riqueza, pero lo que estamos viendo es una disminución paulatina de la posibilidad de mantener esa riqueza y de transmitirla a las próximas generaciones. Si no hay un reflejo de nuestra cultura en los sistemas de educación estamos condenados a ver erosionar esa cultura. No podemos pensar que tenemos una cultura riquísima, porque por si sola no se va a mantener si no hay una acción coordinada, planificada para que esa cultura y esa lengua se preserve”, explicó el coordinador de Pueblos Indígenas.

Mariman advirtió que el Estado chileno ha intentado pagar la deuda histórica a través de medidas asistencialistas, sin reconocer realmente la diversidad que existe en su territorio y añadió que para enfrentar esto se deben aplicar políticas públicas donde participen los pueblos indígenas: “sino nuestra riqueza se va a convertir en miseria en un futuro no tan lejano”, afirmó.

Mientras, Cecilia Flores, presidenta del Consejo Nacional Aymara apuntó a la educación como una vía para recuperar ese vínculo roto. “Eso ocurre con la educación y por eso que apoya a los movimientos reivindicativos estudiantiles porque justamente tienen que ver con la educación que se recibe. Muchas generaciones empezaron a educarse con Diego de Almagro por lo que poco o nada sabían de estas culturas. No es culpa de la sociedad, no es culpa del chileno que no haya tenido idea de las culturas ancestrales. Hoy se enseña en los colegios, por lo menos en la parte folklórica se ha profundizado un poco más en la enseñanza, pero lamentablemente hay vacíos todavía que se deben ir rellenando”, enfatizó Cecilia Flores.

En este sentido, la dirigenta aymara reiteró que la educación es la principal forma de avanzar hacia una verdadera aceptación de nuestra identidad mestiza e incorporar la riqueza de la multiculturalidad que cohabita en nuestro país.
La encuesta Casen del año 2009 fue arrolladora al reflejar que los pueblos indígenas son “los más pobres de los pobres en Chile” en un periodo en que, paradojalmente, el Estado había recibido los mayores recursos de su historia gracias a los ingresos del cobre. Así, los datos demostraban que, mientras el país se enriquecía, no repartía los bienes de forma igualitaria y que los sectores más postergados seguían profundizando sus niveles pobreza.

Este problema fue uno de los desafíos a enfrentar por parte del ministerio de Planificación, que recientemente se transformó en el Ministerio de Desarrollo Social.

El presidente de América Solidaria, Benito Baranda, dio un giro al concepto al señalar que el mundo indígena está dotado de una riqueza que hoy se ha invisibilizado.

“Los indígenas no son los más pobres de los pobres, tienen una gran riqueza. En la medida occidental quizás son los más pobres de los pobres. Yo creo que hay que partir por esa reflexión, por la riqueza que tienen los pueblos originarios y cómo asumir esa riqueza. Su lengua, su cultura. Nosotros no asumimos esa riqueza, no la reconocemos. Hay países que sí han comenzado a reconocerla. Esa multietnicidad de los distintos pueblos originarios de América Latina, que está viva, que no fue exterminada, al menos en su totalidad, debemos meterla dentro de nuestras políticas públicas”, señaló Baranda.

Con esta mirada cabría preguntarse: ¿quiénes son los pobres realmente?, ¿dónde está el eslabón roto que impide que los chilenos nos apropiemos realmente de esa riqueza?, ¿y cómo ven los propios pueblos originarios el enorme valor de su patrimonio cultural?

En tanto, Pedro Mariman, coordinador de Pueblos Indígenas del Observatorio Ciudadano y representante del mundo mapuche, advirtió que la mayor pobreza de los pueblos va mucho más allá de lo material y pasa por la imposibilidad de mantener, reproducir y transmitir la cultura propia.

“La cultura es una riqueza, pero lo que estamos viendo es una disminución paulatina de la posibilidad de mantener esa riqueza y de transmitirla a las próximas generaciones. Si no hay un reflejo de nuestra cultura en los sistemas de educación estamos condenados a ver erosionar esa cultura. No podemos pensar que tenemos una cultura riquísima, porque por si sola no se va a mantener si no hay una acción coordinada, planificada para que esa cultura y esa lengua se preserve”, explicó el coordinador de Pueblos Indígenas.

Mariman advirtió que el Estado chileno ha intentado pagar la deuda histórica a través de medidas asistencialistas, sin reconocer realmente la diversidad que existe en su territorio y añadió que para enfrentar esto se deben aplicar políticas públicas donde participen los pueblos indígenas: “sino nuestra riqueza se va a convertir en miseria en un futuro no tan lejano”, afirmó.

Mientras, Cecilia Flores, presidenta del Consejo Nacional Aymara apuntó a la educación como una vía para recuperar ese vínculo roto. “Eso ocurre con la educación y por eso que apoya a los movimientos reivindicativos estudiantiles porque justamente tienen que ver con la educación que se recibe. Muchas generaciones empezaron a educarse con Diego de Almagro por lo que poco o nada sabían de estas culturas. No es culpa de la sociedad, no es culpa del chileno que no haya tenido idea de las culturas ancestrales. Hoy se enseña en los colegios, por lo menos en la parte folklórica se ha profundizado un poco más en la enseñanza, pero lamentablemente hay vacíos todavía que se deben ir rellenando”, enfatizó Cecilia Flores.

En este sentido, la dirigenta aymara reiteró que la educación es la principal forma de avanzar hacia una verdadera aceptación de nuestra identidad mestiza e incorporar la riqueza de la multiculturalidad que cohabita en nuestro país.

La encuesta Casen del año 2009 fue arrolladora al reflejar que los pueblos indígenas son “los más pobres de los pobres en Chile” en un periodo en que, paradojalmente, el Estado había recibido los mayores recursos de su historia gracias a los ingresos del cobre. Así, los datos demostraban que, mientras el país se enriquecía, no repartía los bienes de forma igualitaria y que los sectores más postergados seguían profundizando sus niveles pobreza.

Este problema fue uno de los desafíos a enfrentar por parte del ministerio de Planificación, que recientemente se transformó en el Ministerio de Desarrollo Social.

El presidente de América Solidaria, Benito Baranda, dio un giro al concepto al señalar que el mundo indígena está dotado de una riqueza que hoy se ha invisibilizado.

“Los indígenas no son los más pobres de los pobres, tienen una gran riqueza. En la medida occidental quizás son los más pobres de los pobres. Yo creo que hay que partir por esa reflexión, por la riqueza que tienen los pueblos originarios y cómo asumir esa riqueza. Su lengua, su cultura. Nosotros no asumimos esa riqueza, no la reconocemos. Hay países que sí han comenzado a reconocerla. Esa multietnicidad de los distintos pueblos originarios de América Latina, que está viva, que no fue exterminada, al menos en su totalidad, debemos meterla dentro de nuestras políticas públicas”, señaló Baranda.

Con esta mirada cabría preguntarse: ¿quiénes son los pobres realmente?, ¿dónde está el eslabón roto que impide que los chilenos nos apropiemos realmente de esa riqueza?, ¿y cómo ven los propios pueblos originarios el enorme valor de su patrimonio cultural?

En tanto, Pedro Mariman, coordinador de Pueblos Indígenas del Observatorio Ciudadano y representante del mundo mapuche, advirtió que la mayor pobreza de los pueblos va mucho más allá de lo material y pasa por la imposibilidad de mantener, reproducir y transmitir la cultura propia.

“La cultura es una riqueza, pero lo que estamos viendo es una disminución paulatina de la posibilidad de mantener esa riqueza y de transmitirla a las próximas generaciones. Si no hay un reflejo de nuestra cultura en los sistemas de educación estamos condenados a ver erosionar esa cultura. No podemos pensar que tenemos una cultura riquísima, porque por si sola no se va a mantener si no hay una acción coordinada, planificada para que esa cultura y esa lengua se preserve”, explicó el coordinador de Pueblos Indígenas.

Mariman advirtió que el Estado chileno ha intentado pagar la deuda histórica a través de medidas asistencialistas, sin reconocer realmente la diversidad que existe en su territorio y añadió que para enfrentar esto se deben aplicar políticas públicas donde participen los pueblos indígenas: “sino nuestra riqueza se va a convertir en miseria en un futuro no tan lejano”, afirmó.

Mientras, Cecilia Flores, presidenta del Consejo Nacional Aymara apuntó a la educación como una vía para recuperar ese vínculo roto. “Eso ocurre con la educación y por eso que apoya a los movimientos reivindicativos estudiantiles porque justamente tienen que ver con la educación que se recibe. Muchas generaciones empezaron a educarse con Diego de Almagro por lo que poco o nada sabían de estas culturas. No es culpa de la sociedad, no es culpa del chileno que no haya tenido idea de las culturas ancestrales. Hoy se enseña en los colegios, por lo menos en la parte folklórica se ha profundizado un poco más en la enseñanza, pero lamentablemente hay vacíos todavía que se deben ir rellenando”, enfatizó Cecilia Flores.

En este sentido, la dirigenta aymara reiteró que la educación es la principal forma de avanzar hacia una verdadera aceptación de nuestra identidad mestiza e incorporar la riqueza de la multiculturalidad que cohabita en nuestro país.

Paula Correa

Fuente: Diario Universidad de Chile

Publicado: 2011-10-28 | Revisado: 2011-10-30 22:39:29 | Enlace de actual documento: http://www.mapuche.info/?pagina=2676