12 de Febrero de 2001
Nuevo foco de conflicto en Alto Biobío espera para este miércoles propuesta de solución por parte de la autoridad
Colonos y pehuenches emplazan al gobierno a entregar soluciones

Ambos grupos disputan un predio de 15 mil hectáreas. Los primeros han vivido en el lugar por cerca de un siglo y no están dispuestos a retirarse. Los indígenas, en tanto, esgrimen derechos ancestrales sobre las tierras, las que -afirman- necesitan para poder subsistir.
Fabián Alvarez




El grupo de más de 50 Pehuenches ocupa desde diciembre pasado un amplio sector de las tierras del fundo Queuco en el Alto Biobío En las últimas semanas, su avance dentro del predio ha estado acompañado por la construcción de precarias viviendas que los colonos rechazan. 

(Foto: ALIPIO ORTEGA)


El presidente de la Junta de Vecinos del fundo Queuco, Jacob Ruiz, señaló a "la Gobernación Provincial dijo que si se metían (los pehuenches) los iban a sacar, no los sacaron y siguieron avanzando", relata en relación a la primera ocupación realizada por los comuneros de Malla Malla el pasado 12 de diciembre (Foto: ALIPIO ORTEGA)

Recuperación de tierras ancestrales
La llamada recuperación productiva de la comunidad Malla Malla comenzó el 12 de diciembre pasado, cuando ocuparon -según cálculos de los comuneros- cerca de mil hectáreas al lado norte del Queuco. 

La situación fue vista con cautela por los colonos del fundo en disputa, pero sólo se transformó en algo preocupante, cuando los indígenas decidieron el jueves último cruzar el río hacia el lado sur e instalarse a sólo tres kilómetros de las viviendas de los particulares. 

La tensión desde ese día ha sido permanente en la zona y sólo amilanada por el aviso de conversaciones con la autoridad durante la semana, de la que ambos grupos esperan soluciones. Hasta ayer no se habían registrado enfrentamientos, según informó la Tenencia de Carabineros de Ralco, cuyos efectivos realizan periódicas rondas por el sector. 

El proceso de avanzada de los pehuenches incluye el trabajo de la tierra y la construcción de viviendas. En el lado norte del cauce cinco de éstas ya se han levantado, lo que se mantendrá en status quo en el sector sur, debido al compromiso de dialogar con la autoridad. 

Los pehuenches buscan ocupar la totalidad del fundo en disputa, 15 mil hectáreas, para lo cual explica su lonco, Segundo Suárez, cuentan con la cooperación de la comunidad de Trapa Trapa. En el lugar de la toma -al lado sur del Queuco- sólo hay levantadas unas pequeñas carpas de nylon que alberga a varias familias, entre las que se cuenta una treintena de niños y jóvenes. 

"La autoridad debe dar la solución", es la única opinión coincidente entre los pehuenches de la comunidad Malla Malla y los colonos no pertenecientes a la étnia del fundo Queuco en el Alto Biobío. Ambos grupos se encuentran alertas y dispuestos a enfrentarse desde el jueves pasado, debido a la recuperación de tierras que protagonizan los primeros en cerca de 40 hectáreas de las cerca de 15 mil bajo el dominio de los particulares.

El conflicto se originó luego de que cerca de 80 comuneros atravesaron hacia el lado sur del río Queuco, con la intención de comenzar el trabajo de la tierra y levantar construcciones. Lo anterior, hasta ahora no se ha concretado, debido a la férrea oposición de 67 familias de colonos que habitan a tres kilómetros del lugar de la toma, desde hace aproximadamente un siglo.

La madrugada del viernes el gobernador subrogante de Bío Bío, Pedro León; el director regional de la Corporación Nacional Indígena, Rubén Quilapi; y autoridades policiales debieron concurrir a la zona, distante a 130 kilómetros de Los Angeles, para evitar un enfrentamiento.

Dicho día una cincuentena de colonos acudieron armados con palos, a caballo, y -según denuncian los pehuenches- con escopetas hasta el lugar de la recuperación, con el fin de desalojar a los indígenas, quienes también se encuentran "preparados para defender lo que nos pertenece históricamente", afirmaron.

La mediación de la autoridad permitió distender los ánimos. El compromiso fue coordinar una reunión, en la que tanto indígenas como particulares exigen al presencia del Intendente Regional, Jaime Tohá, y de personeros del Ministerio de Planificación. El plazo dado por ambos grupos es el próximo miércoles, "ya que si no se concreta éste puede pasar cualquier cosa", expresa Segundo Suárez, lonco de Malla Malla. La Gobernación Provincial, por su parte, realiza intensas gestiones para realizar el encuentro antes del día acordado, según la autoridad con el fin de bajar la tensión existente en la zona.

Tierras y promesas

Tanto comuneros como colonos se encuentran defraudados por parte del gobierno. La animosidad entre ambos se palpa en el ambiente, ya que cada uno califica a su rival de usurpador. Sin embargo, precisan que "la culpa es de la autoridad que no ha cumplido las promesas hechas".

El presidente de la Junta de Vecinos del fundo Queuco, Jacob Ruiz, sostuvo que "la Gobernación Provincial dijo que si se metían (los pehuenches) los iban a sacar, no los sacaron y siguieron avanzando", relata en relación a la primera ocupación realizada por los comuneros de Malla Malla el pasado 12 de diciembre.

El dirigente agregó que "se sienten defraudados, ya que es la autoridad la que tiene las herramientas en las manos. Cuando hay orden, hay respeto. Si aquí no lo hay puede pasar cualquier cosa, porque nosotros no vamos a ir a defender nuestra tierra con el sombrero en la mano, lo vamos a llevar puesto".

Ruiz reconoce que no son dueños de la tierra y precisa que fueron tres los dueños originarios -todos argentinos- pero que debido a los derechos de herencia, la claridad respecto a los propietarios es vaga. "Hemos solicitado a Bienes Nacionales regularizar la propiedad de la tierra, pero no tenemos dinero para hacer estudios de medición", argumenta el colono.

Los pehuenches, en tanto, esgrimen derechos ancestrales sobre las tierras ocupadas -precisan que incluso hay cementerios indígenas en el lugar- y afirman que su proceso de recuperación seguirá en el lugar hasta abarcar todo el fundo en disputa.

El lonco de Malla Malla, Segundo Suárez, afirmó que la ocupación "es una necesidad para poder vivir. Somos 95 familias, más de 350 peñi (hermanos) que vivimos en 3.800 hectáreas. En esos terrenos no podemos optar a proyectos del gobierno -subsidios agrícolas, de riego y habitacionales-, porque no tenemos espacio".

Suárez aseguró que los pehuenches están dispuestos a retomar el diálogo, pero con plazos. "Queremos las tierras antes del 28 de febrero y que a los colonos los vayan sacando de forma paulatina", precisó.
 
 
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