28 de enero de 2001 

Mapuches y pascuenses en el mundo de la empresa
La otra revolución de las etnias

Un software computacional que permite una eficiente administración de las fichas de los pacientes en hospitales y consultorios fue el primer producto que logró introducir en el mercado y no puede quejarse. Hoy entre sus clientes están el Hospital Clínico de la Universidad Católica, la Clínica Alemana, La Liga Chilena contra el Cáncer y la Clínica Santa María. Su creador es un programador computacional, 35 años, que viene de la Novena Región.

En otras latitudes, otro empresario piensa en grande en el área del turismo. Se ha convertido en uno de los principales operadores y promotores de Isla de Pascua y su sueño es que, aprovechando las ventajas comparativas de la zona, ésta se convierta en un destino atractivo y beneficie a sus habitantes.

¿Qué pueden tener en común Jaime Huancahue y Rogelio Paoa? Ambos pertenecen a minorías étnicas, el primero de ellos es mapuche y el otro es nativo de Isla de Pascua. Ambos estudiaron en Santiago y obtuvieron un título profesional. Piensan que pueden contribuir al desarrollo de sus pueblos, de los cuales no reniegan, a través de esquemas asociativos para la consecución de objetivos empresariales.

¿Cómo se preparan y a qué aspiran los empresarios que pertenecen a algunas de las minorías étnicas de Chile?




Pascuenses aspiran a un turismo selectivo
No podía ser de otra manera. Las cerca de 1.000 familias que habitan en la Isla de Pascua realizan directa o indirectamente una actividad que se relaciona con el turismo. Lo nuevo es que en la actualidad están abordando la actividad desde una perspectiva empresarial, con todas las herramientas que el moderno management les permite. 

Saben que la isla es un destino que cada vez atrae más a turistas europeos e incluso de Asia, ya que los japoneses han aumentado en el último tiempo, pero no pretenden volverse locos. "No queremos convertirnos en una especie de Tahití", previene Rogelio Paoa, uno de los principales operadores turísticos y director de la Cámara de Turismo Rapa Nui de Isla de Pascua, en abierta alusión a la pérdida de identidad y deterioro ecológico que se ha producido en esa isla polinésica. 

Paoa estuvo cinco años ausente de Pascua, tiempo que pasó en Santiago realizando sus estudios de administración de empresas. Una vez que se tituló, regresó de inmediato a su tierra, ubicada a 3.700 kilómetros del continente. 

Hace 10 años creó la empresa Aku Aku, cuyo propósito es ofrecer ese destino desde Santiago, tanto a connacionales como a extranjeros, y una vez en la isla ofrecerles un circuito por los principales atractivos. Su familia, además, posee un hotel en la zona. Consciente que el negocio apunta a vender la Isla de Pascua como un producto turístico integrado, hace dos años que junto a otros empresarios crearon la Cámara de Turismo, entidad que ya agrupa a 34 Pymes. Según cifras preliminares de la Corfo, las ventas se concentran entre diciembre y marzo. Un 7% de las empresas obtienen retornos anuales entre 50.000 unidades de fomento y 70.000 UF, mientras que el grueso, un 65%, bordea las 2.400 UF. 

Con apoyo de esa corporación están desarrollando un proyecto que apunta a determinar la cantidad óptima de turistas que anualmente pueden recibir, sin que signifique impactar negativamente en el medioambiente de la zona, uno de sus principales patrimonios. 

El flujo a la isla ha tenido un crecimiento importante. La gerenta de la Cámara de Turismo de Isla de Pascua, Sandra Miranda, da cuenta que durante el año 2000 arribaron 21.500 visitantes -que dejaron cerca de US$ 7,5 millones, según Corfo-, mientras en 1995, llegaron poco más de 5.000. Estiman en la Cámara que de seguir la tendencia en menos de cinco años recibirían a más de 50.000 turistas. 

Al respecto, Paoa advierte que se requieren definiciones. Esta área contiene riquezas arqueológicas que podrían correr el riesgo de destruirse si el número de turistas crece en forma descontrolada". 

En todo caso, cree que los flujos de turistas van a crecer. Se sabe, sin embargo, que una de las limitantes es el transporte. En la actualidad sólo LanChile aterriza en la terminal de Hanga Roa. La tarifa no baja de los US$ 800, lo cual constituye un obstáculo para el turista nacional, que fácilmente sucumbe ante las tentadoras ofertas caribeñas, que por menos de US$ 1.000 por persona ofrecen una semana con el sistema "todo incluido". 

Para superar esa barrera los empresarios pascuenses aspiran a incrementar el flujo de connacionales especialmente en temporada baja -marzo a diciembre-, para lo cual planean implementar vuelos charter, que bajarían las tarifas. 

Mapuches tras la consolidación de una marca

El lema es viejo, pero no por eso pierde validez. "La unión hace la fuerza" llevó a un grupo de empresarios mapuches radicados desde hace más de dos décadas en la capital a constituir una asociación gremial y optar a los beneficios que ofrece la Corfo para grupos asociados.

Creada hace sólo dos años, la Asociación de Empresarios Mapuches busca llegar a los mercados de rubros tan dispares que van desde la computación e informática hasta la gastronomía, pasando por la maestranza y metalurgia, textil y confecciones, fábrica de ropa y zapatos de seguridad, movimiento de tierras y mantención de maquinaria pesada. "A pesar de la diversidad de rubros, el grupo tiene como punto de unidad el rescate de la cultura mapuche, que es lo que pretende proyectar tanto a la sociedad chilena como al exterior", como lo explica el presidente de esta agrupación, Francisco Painepán. Sus ventas el año pasado bordearon los $ 433 millones.

Jaime Huancahue, empresario informático, cuyos softwares han tenido una excelente aceptación en el mercado, es de los que creen que la iniciativa tendrá éxito y que debiera traducirse en mayores ventas y rentabilidad para los negocios de sus asociados. De hecho, se encuentran trabajando en un proyecto multidisciplinario con la Asociación de Exportadores de Manufactura (Asexma), del cual esperan conseguir objetivos en varios frentes: abrir puertas para la exportación de algunos productos y desarrollar programas de capacitación para sus afiliados.

Un aspecto relevante que detectaron los empresarios de esta agrupación gremial es que la marca mapuche vende. Painepán y Huancahue estuvieron de gira el año pasado en Canadá y descubrieron que la denominación mapuche es ampliamente conocida y obtiene el valor que se le asigna a lo originario, al igual que otras comunidades del mundo. De ahí que la consolidación de un centro de negocios sea el principal objetivo para lo que resta de este año.

Una marca de vino elaborada con cepas de la Octava Región ya lleva la marca Empresarios Mapuches y espera acceder con éxito al mercado a contar de marzo. Otro tanto ocurre con cochayuyos obtenidos en las costas de la Novena Región.

Painepán sostiene que la asociación constituye "una apuesta estratégica y un espacio abierto para todos los miembros de minorías étnicas -no sólo mapuches- que aspiren a mejorar el nivel de vida de sus gente desde su propia raza, para demostrarle al resto del país de lo que somos capaces con nuestra iniciativa y nuestra capacidad de gestión".

Mapuches online

Están conscientes de que se encuentran en un momento expectante y que, además, hay varios factores que juegan a su favor. Entre ellos el que las naciones desarrolladas estén abiertas a destinar recursos en apoyo de minorías étnicas en todo el mundo. De hecho, según confesaron, existen avanzadas negociaciones para obtener asesorías en materias empresariales con España y Alemania.

Para el gerente de Fomento y Desarrollo Tecnológico de la Corfo, Tomás Vial, la iniciativa reviste gran relevancia, ya que "esto les permite entrar al mundo de los negocios en una perspectiva de igualdad y no de conflicto con el resto de la sociedad".

Acaban de levantar su página web, empresariosmapuche.cl, en la que describen los distintos rubros que comercializan sus asociados. La próxima etapa será levantar una plataforma que les permita vender productos online.

Según un catastro realizado por la asociación, sólo en Santiago se registran 300 profesionales mapuches que egresaron de las universidades tradicionales. En función de ello proyectan constituirse en Otec, Organismo Técnico de Capacitación, reconocido por el Sence, y brindar capacitación a su gente, obteniendo por este concepto una importante fuente de recursos para su organización.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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