Santiago de Chile, Domingo 11 de Febrero de 2001
Philippe I, Príncipe de la Araucanía y la Patagonia, junto a un busto de Orelie Antoine de Tounens. El actual monarca "en el exilio" acaba de encabezar un importante encuentro mapuche en la ciudad de Londres.

Mapuche Real. La Voz del Príncipe de La Araucanía

Nada de Consejo de Todas las Tierras, Coordinadora Arauco-Malleco o Identidad Lafkenche. En el curioso reinado mapuche instaurado en 1860 es Philippe I, un francés de 74 años, el auténtico príncipe de los indígenas. En Europa, el monarca se encarga de criticar la política indígena de las administraciones de la Concertación - también la del gobierno militar- , de alegar un etnicidio en contra de los indígenas y de asegurar que hoy en Chile existen presos políticos mapuches. "La bala está de lado del gobierno chileno", advierte respecto de la evolución del conflicto.

Rodrigo Barría Reyes

Por Rodrigo Barría Reyes

LAS historias de resistencia casi épicas de un pueblo indígena de por allá en el fin del mundo encantaron como libro de cuento infantil al abogado francés Orelie Antoine de Tounens.

El muchacho de aire refinado decidió emprender, en 1860, su propia ruta de turismo aventura al viajar hasta ese territorio perdido llamado Chile y ver en vivo y en directo a los sujetos de aspecto poco gentil que sólo conocía a través de relatos guerreros.

Llegó a Valparaíso y de ahí partió al sur del país para internarse cada vez más en la profundidad de una Araucanía indómita.

El abogado siempre había tenido sueños reales. De hecho, el viaje tenía como propósito crear un pequeño reino con él a la cabeza. Y, gracias al apoyo de varios prominentes indígenas, en noviembre de 1860 Orelie Antoine estableció una monarquía en una tierra que, según él, pasaría a denominarse "Nueva Francia".

Pero el abogado autoproclamado rey fue capturado a los dos años por las autoridades chilenas y llevado a un recinto para enfermos mentales. De ahí lo sacó la embajada francesa para devolverlo a la tierra de los crpes.

Terco y decidido, Orelie Antoine volvió a América en tres oportunidades. Además de la Araucanía chilena, el francés aprovechó de anexar a su reino la Patagonia argentina. Perseguido por las autoridades de ambos países, Orelie Antoine no tuvo más que resignarse a reinar desde la distancia parisina.

Los dos asesores más directos del francés en sus expediciones a la Araucanía se convirtieron en los sucesores del primer monarca mapuche. Fueron Achille I y Antoine II.

Este último - a raíz de la separación de la Patagonia entre Chile y Argentina- decidió que los herederos no serían más reyes, sino príncipes.

Laure Thérse - hija de Antoine II- dejó el reinado en manos de su hijo, el monarca Antoine III.

El problema con este príncipe era que apenas tenía como candidato a heredero una hija de un tercer matrimonio. Pero como la sucesión de esta peculiar casa monárquica no se rige por la Ley Sáldica, Antoine III prefirió dejar el sillón en manos de un viejo amigo personal, Philippe Boiry, quien pasó a llamarse Philippe de L'Araucania Boiry o, simplemente, Philippe I.

El es el actual monarca en el "exilio" de los mapuches. Reino con página en Internet (www.geocities.com/Athens/crete/2954), Philippe fue la figura más destacada en un reciente encuentro mapuche efectuado en la ciudad de Londres.

¡Silencio los súbditos, que su majestad toma la palabra!.

Feriados indígenas

- Hay distintas versiones respecto del interés que el tema mapuche genera en Europa. ¿Es efectivo que existe una atención especial por el asunto indígena chileno?

- Durante mi viaje a Chile y Argentina en 1989, señalé en varias oportunidades lo importante que sería para los gobiernos de ambos países tratar de una manera ecuánime a sus pueblos autóctonos, añadiendo que, tarde o temprano, el problema llegaría al plano internacional. ¡Ahora nos vemos enfrentados a ello! No necesito más ejemplo que el de la misión de información enviada en 1996 a Argentina por el Parlamento Europeo y la consiguiente resolución de 1997, sobre la situación del pueblo mapuche en la provincia de Neuquén.

- ¿Pero hablamos de una preocupación sincera o de un asunto que tiene que ver más con una "moda ecológica-indígena"?

- Lejos de ser una "moda", el asunto ha sido desde hace años un tema de preocupación para las instancias internacionales y en Europa un tema de democracia, de derechos humanos y de protección del medio ambiente.

- ¿Qué tipo de vínvulo mantiene usted con los mapuches chilenos que viven en Europa?

- Son relaciones de confianza y amistad. Uno de ellos fue testigo en mi matrimonio religioso, junto al príncipe Miguel de Braganza, el Heraldo de Armas de la Sociedad Heráldica de España y el Metropolita Ortodoxo de España y Portugal.

- ¿Y que relación mantiene con los mapuches en Chile? ¿Con quiénes habla preferentemente, cada cuánto tiempo y de qué temas?

- Las relaciones son del mismo tipo, pero teniendo en cuenta la represión que sigue existiendo en Chile, comprenderá que prefiera mantener la respuesta en el ámbito de la confidencialidad.

- En la reunión efectuada hace algunas semanas en Londres usted procedió a promulgar un Decreto Ley en que estableció un calendario de conmemoraciones mapuches. ¿Cuáles fueron las fechas más importantes que se acordaron?

- El 6 de enero fue definido "día de la soberanía de la nación mapuche", ocasión en que los beneméritos de nuestra raza recibirán condecoraciones o títulos de nobleza de acuerdo con sus méritos. El 29 de abril, fecha de la muerte del toqui Lautaro, fue establecido como "día de los héroes y mártires mapuches". Ese será un día de gloria y duelo, por lo que se celebrarán ceremonias religiosas y actos públicos. El 24 de junio se declaró "día del año nuevo mapuche", ocasión en que la Casa Real se dirigirá al pueblo mapuche. Finalmente, el 17 de noviembre, y recordando la constitución nacional de 1860, será el "día de la unidad wallmapuche". Ese día se rendirá un homenaje especial al Rey Orelie Antoine I y a los toquis Kilapan y Kalfukura.

- También usted procedió en el encuentro londinense a oficializar la entrega de condecoraciones y títulos de nobleza a miembros beneméritos de la nación mapuche. ¿Cuál es el sentido de esta acción y qué requisitos debe cumplir una persona para ser considerado "miembro benemérito de la nación mapuche"?

- Es muy poco común que se otorgue ese tipo de distinciones. Es una recompensa para aquellos que se consagran a la causa de su nación, sobre todo a la defensa de su cultura, al mejoramiento del bienestar socioeconómico y a la recuperación de tierras.

La lucha mapuche

- Usted estuvo en Chile el año '89, justo al final del gobierno militar. ¿Cómo definiría la relación que mantuvo el general Pinochet con los mapuches?

- El gobierno militar, más preocupado de los problemas económicos de Chile que de las reparaciones que se le deben a la nación mapuche, tuvo un comportamiento nefasto en este ámbito.

- ¿Cuál fue el avance más importante y el retroceso más evidente para los mapuches durante el mandato de Pinochet?

- El compromiso político de una parte de la nación mapuche en la reforma agraria fue muy duramente reprimido y las expropiaciones de tierras que sufrieron las comunidades durante la contrarreforma agraria son el origen de los actuales conflictos con las compañías forestales. La imposición forzosa de la división de tierras de las comunidades tuvo consecuencias dramáticas para su cohesión social. La falta de una política de apoyo material produjo una recesión socioeconómica para el pueblo mapuche durante ese período.

- ¿Qué sucedió con el retorno de la democracia? ¿Fue beneficiosa para los mapuches?

- Con respecto a la gran expectativa que suscitó el retorno de la democracia, hasta el momento no le ha aportado prácticamente nada al pueblo mapuche, siendo considerado más como una reserva de votos electorales que como ciudadanos con derechos reconocidos. La negativa a restituirle a las comunidades las tierras de las que, sin embargo, son propietarias legítimas reconocidas por leyes y títulos de propiedad chilenos (título de merced, título de comisario), los inaceptables abusos de los carabineros sobre personas indefensas, ancianos, mujeres y niños, los prisioneros políticos, dan una imagen bastante desviada de la democracia chilena.

- ¿Cuál es su evaluación de las políticas indígenas aplicadas durante los tres gobiernos de la Concertación?

- Se resume en un hecho: la constante negativa del Congreso chileno a reconocer la existencia de los pueblos indígenas en el seno de Chile, y el rechazo de la ratificación de la convención 169 de la OIT, derechos constitucionales y ley internacional reconocidos por todos los demás países del continente sudamericano, lo que pone a Chile a la cola del mundo civilizado.

- ¿Qué administración cree que ha estado más preocupada del tema: la de Aylwin, Frei o Lagos?

- La creación hace unos días de una "Comisión de Verdad y de Nuevo Tratamiento" sin que exista una real concertación previa con los dirigente mapuches, la negativa a incluir en ella a un representante de la Coordinadora Arauco-Malleco, entidad que sin embargo representa a un importante sector mapuche, la falta de una definición clara del mandato de la comisión, de su duración y la naturaleza de sus recomendaciones, son todas cosas que me inquietan mucho sobre su finalidad. Muy sinceramente, temo una vez más que se trate de una manipulación bajo el disfraz de la democracia.

- El Presidente Lagos ha señalado que el tema mapuche será prioritario en su gobierno. ¿Cree que esa preocupación ha sido efectiva?

- Lo característico de los políticos es a menudo hacer promesas que, desgraciadamente, rara vez cumplen.

- Los mapuches insisten en que las condiciones de genocidio se mantienen inalterables. ¿De verdad piensa que los indígenas están sufriendo una política de exterminio como ellos denuncian?

- No caeré en el exceso del uso contemporáneo del término genocidio, tan justificado a lo largo de la historia del pueblo mapuche. Pero hay un etnocidio que se practica a diario, en silencio, sin una declaración formal y que consiste en el rechazo a reconocer al otro y sus diferencias o a reconocerle sus derechos.

- ¿Le parece que la defensa por todos los medios es una forma legítima de resistencia para los mapuches?

- "Todos los medios" es una expresión exagerada. Prefiero decir "todos los medios legales". Pero si se les niegan los medios legales, es un derecho fundamental de los pueblos sublevarse contra la tiranía. El tirano debe sentir todos los temores que inspira, decía Séneca, hace 20 siglos.

- ¿Cree que hoy existen presos políticos mapuches en Chile?

- Es una evidencia conocida en todo el mundo y respecto a la cual adopté una postura muy decidida en el año nuevo 2000, como también en la reunión de Londres ahora en enero de 2001.

La bala del conflicto

- El reclamo fundamental de los mapuches es la restitución de tierras. ¿Piensa que se les debe entregar todas las tierras que reclamen o que esa petición debiera tener limitaciones?

- Un célebre diplomático dijo: "todo lo excesivo es insignificante". Si tomamos el ejemplo del pueblo palestino e Israel, nos damos cuenta que es muy difícil retornar a un statu quo anterior total. La historia no vuelve atrás. Por otro lado, se deben reparar las injusticias y abusos cometidos dentro de una concertación, como se hace actualmente en Canadá. Hoy en día los mapuches sólo conservan una parte irrisoria de las tierras de la Araucanía. ¡Eso debe cambiar y deben ser indemnizados por las tierras que no les pueden ser devueltas!

- Algunos grupos mapuches tampoco esconden su deseo de conformar una "nación mapuche", con plena autonomía del resto del país. Como monarca de ellos me imagino que usted compartirá ese anhelo...

- En España, el país Vasco o Cataluña son autónomos, tienen sus propios parlamentos, hablan sus propios idiomas y forman, sin embargo, parte de España. Hay que comprender la diferencia que existe entre los términos "independencia" y "autonomía". En Estados Unidos, las naciones indígenas son "soberanas" sobre las tierras que ocupan, lo que no pone en absoluto en peligro la unidad nacional. Mi postura personal es muy clara: Chile ocupa un territorio, que fue reconocido como independiente por todos los tratados firmados con la corona española, mucho antes de la independencia de Chile. ¡Lo que España no poseía, Chile tampoco lo poseía! La "pacificación de la Araucanía" no transformará jamás en derecho internacional una conquista colonial en derecho nacional, sin el consentimiento explícito de la nación mapuche.

- ¿Qué responsabilidad le asigna a las empresas forestales en la crisis mapuche que enfrenta hoy el país?

- Una gran responsabilidad. Ocupan numerosas tierras que les robaron a los mapuches y que son la causa de estragos ecológicos que afectan duramente a las comunidades en sus vidas cotidianas.

- ¿Deben las compañías forestales ceder a las peticiones de restitución de tierras hechas por los mapuches?

- Hay que concederles a los indígenas aquello a lo que aspiran. Los mapuches piden sus tierras y sus derechos, no caridad.

- ¿Qué tan grave piensa usted que es la actual situación de rebeldía mapuche en Chile? ¿Qué desarrollo puede tener el conflicto?

- La política del gobierno chileno decidirá su evolución y porvenir. Si continúa avalando a Endesa como lo hizo el ex Presidente Frei en perjuicio de los pehuenches, si falta burdamente a su palabra como acaba de hacerlo la ministra Alejandra Krauss con los representantes de las comunidades lafkenche, si adopta una actitud parcial y racista como la que ha demostrado la intendenta de la IX Región, Berta Belmar, hacia los huenteches, si se pueden seguir usurpando lugares tan sagrados como el cerro Tren-Tren de los huilliches, ¡no podrá cosechar sino lo que ha sembrado! Si, por otro lado, el Presidente Lagos cumple con sus promesas, se podrá inaugurar una nueva era de diálogo. En todo caso, la bala está del lado del campo del gobierno chileno.

PRÍNCIPE "PEÑI"

PHILIPPE I no tiene hijos. Pero ya tiene definido el nombre de su heredero, el cual es un secreto que no está dispuesto a confesar.

Su papel de "Príncipe de la Araucanía y la Patagonia" no es un juego para el parisino. Su vida transcurre entre contactos de alta alcurnia y la pomposa vida que suele exigirse a los amigos de las coronas, títulos y condecoraciones.

- Si un mapuche habla con usted, cómo debe tratarlo: ¿su alteza, príncipe, monarca o simplemente Felipe?

- A esta pregunta, que se me ha hecho frecuentemente, siempre he respondido: Felipe, que significa en rigor señor. Soy ante todo un "peñi" (amigo) del pueblo mapuche.

- Del total de mapuches en Chile, ¿qué porcentaje cree usted que conoce la existencia de un "Príncipe de la Araucanía y Patagonia"?

- A pesar del lavado de cerebros que la historia falseada de Chile ha impuesto sobre generaciones de mapuches durante más de un siglo, he conocido a personas que conservaron a través de la tradición oral, el recuerdo del "rey francés". Y aunque esto no sea más que el hecho de una minoría, hay cada día una mayor cantidad de mapuches que están recuperando su historia.

- ¿Qué castigo debiera tener un mapuche que no lo reconociera a usted como monarca de la etnia?

- ¡Esta vez no nos encontramos ya en el siglo XIX sino en plena época feudal! Si uno estudia las monarquías española, sueca, danesa o belga, son los países más democráticos del mundo.

- ¿Cuándo fue la última vez que visitó su reino?

- En 1989, pero mis asesores acuden frecuentemente a la Araucanía y están muy al tanto de lo que sucede allí y me informan de manera habitual.

- ¿Habla usted español o mapudungun, la lengua de sus súbditos?

- Leo el español sin problemas (como asimismo el inglés, italiano, portugués y latín). Soy universitario y autor de una treintena de libros. Mis asesores hablan español y algunos de ellos (que son mapuches) hablan el mapudungun. Por lo tanto, no tengo ningún problema para comunicarme con el pueblo mapuche, mucho menos hoy en día que existe Internet.

- ¿Hasta cuándo existirá un príncipe de los mapuches?

- La Casa Real y los cuerpos constituidos del Estado mantendrán el tiempo necesario la perennidad de la monarquía. Y no por un vano deseo de restauración del reino, sino por el afán contemporáneo de velar porque la nación mapuche recupere sus derechos soberanos inalienables. Jamás faltaré a mi juramento constitucional y ni yo ni mi sucesor podemos renunciar a los derechos de los que soy actual depositario sino es a favor de un gobierno autónomo mapuche, libre y democráticamente elegido por la nación en su conjunto.


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