Santiago de Chile, Martes 6 de Febrero de 2001
En el patio de un consultorio situado en La Pintana se instaló una ruca mapuche, donde un machi atenderá gratuitamente a los enfermos que voluntariamente opten por sus servicios. En la foto, la directora de ese centro médico, la enfermera matrona Vivian Saldías, junto a José Painequeo, jefe de asuntos indígenas de la comuna, y una representante de los mapuches en la zona explican a la pobladora Rosa Castillo y a su hija, Karin Montenegro, cómo será ese tipo de atención.

Sanación Machi Se Abre Espacios

Optar por terapias alternativas es cada vez más frecuente. Ahora los pobladores de La Pintana podrán escoger entre la medicina mapuche o la atención convencional.
 

Lucy Bennett

Por Lucy Bennett

A partir del próximo mes, el machi Manuel Lincovil tendrá su agenda aún más copada. Además de recibir pacientes en su casa dos días a la semana y de trabajar como contador otro par, estará atendiendo en el consultorio Santiago Nueva Extremadura, de La Pintana.

Esa comuna ofrecerá sus servicios a quienes concurran a ese centro asistencial, de la misma forma en que lo hacen los profesionales que allí laboran.

"No vamos a competir, sino a trabajar para un buen resultado", dice Lincovil.

Esta iniciativa surgió tras un proyecto de investigación que se desarrolla desde 1999 en conjunto con la Universidad de Ottawa (Canadá), la Escuela de Enfermería de la U. Católica y el municipio de La Pintana.

En ese estudio se detectó como principal problema la dificultad de las mujeres que viven en esa comuna para utilizar los recursos existentes como dónde ir o a quién consultar. Esta situación se hacía más grave entre los pobladores de origen mapuche, porque, al querer acceder a la medicina de su cultura, debían viajar a otras comunas o regiones.

Así surgió la creación de un centro intercultural, cuyo fin es facilitar la integración de estrategias tradicionales y no tradicionales en los problemas de salud.

Con este objetivo secapacitó en ocho talleres a losfuncionarios del centro médico, a los representantes de la comunidades mapuches locales y al machi.

Una persona con el cargo de "facilitador intercultural bilingüe" (español-mapudungún) ofrecerá, a la entrada del consultorio, la respectiva orientación sobre la posibilidad de atenderse con un machi.

Según Angela Castellano, una de las enfermeras de la U. Católica a cargo del proyecto, quien opte por esa alternativa deberá firmar un consentimiento simple, donde asuma su responsabilidad de ser atendido por un machi. Ello, agrega, porque está involucrado el Código Sanitario y así, ante un eventual problema, se resguardan.

Lincovil recibirá a sus pacientes en una ruca ubicada en el patio trasero del centro asistencial, con un canelo (árbol que simboliza la vida) a la entrada y una huerta de hierbas medicinales a pocos metros.

En el lugar no podrá hacer "machitunes" (ceremonias de curación tradicionales), pero sí pronósticos y sanación con productos naturales.

"Si la persona que me consulta tuviese cálculos en el hígado, lo derivaré al médico y éste lo mandará al quirófano para operarlo. Y, a su vez, si los médicos atienden a alguien que dice tener muchas dolencias y tras varios exámenes no aparece nada, me lo pasarán a mí", asegura Lincovil.

La matrona Vivian Saldías, directora del consultorio, explica que la posibilidad de tener medicina alternativa era un requerimiento de esa comunidad. En este sector - llamado El Castillo- hay una población de 39 mil adscritos a ese centro asistencial, de los cuales el 17% es mapuche.

Asegura que son los primeros en Chile que integran a un machi de esta forma. "En otras partes, como en Temuco, es una opción pero no está integrado al trabajo del consultorio".

El Ministerio de Salud también comparte la idea de potenciar la atención intercultural. El Programa Nacional de Salud de Pueblos Indígenas, que data de 1996, está presente en 17 de los 28 servicios donde se concentra la mayor cantidad de comunidades indígenas.

En la Región Metropolitana este plan comenzó en mayo de 2000, principalmente con la población mapuche. Esta, según la VI Encuesta Casen de 1996, es de 479.748 personas, quienes se identifican con esa etnia. Durante el año pasado ese programa atendió en la capital al 6,2% de ellos (29.832).

Cautela Recíproca
Lincovil admite que hay cierta reserva de autoridades y científicos por aceptar la medicina mapuche. "Presiento que hay un miedo de parte del Ministerio de Salud y puede ser hasta lógico, por lo que está pasando con nuestro pueblo".

Las comunidades indígenas también están cautelosas. "Para nosotros tampoco se trata de abrirnos y entregar toda la sabiduría de nuestros antepasados a diestra y siniestra", afirma el machi.

A juicio del Dr. Andrés Tchernitchin, profesor de la U. de Chile y especialista en toxicología, se ha perdido información importante de las distintas etnias en América Latina y, especialmente, en Chile "porque los médicos han sido educados en desconocer eso que se llama "yerbatería"".

El facultativo es partidario de una interacción para investigar por los métodos científicos lo existente y adecuarlo a las necesidades fisiológicas y terapéuticas de los enfermos.

Ejemplos de usos de productos extraídos de la naturaleza con fines terapéuticos hay varios: uno es la aspirina, que se descubrió gracias a que la corteza del sauce tiene salicilato y, como éste es bastante cáustico, se acetila - mediante un proceso químico- para que sea más inocuo, produciéndose el ácido acetilsalicílico.

En Chile, son reconocidas las propiedades de las hojas, infusiones o agüitas para curar diversos males, como el paico (diarrea), manzanilla (estreñimiento), bailahuén (hígado) o matico (lesiones gástricas o intestinales).

Para el Dr. Tchernitchin, el "conocimiento ancestral no puede ni debe perderse". Por ello, es partidario de una atención simultánea.

Considera que es más útil si se trabaja en conjunto y que al lado del machi estuviera un médico, que evaluara cada caso.

Agrega que esos pacientes también deberían ser revisados por el especialista, para evitar que se subestimen síntomas y se les dé un tratamiento simple, en circunstancias de que podrían requerir de una intervención urgente.

"Reconocer las realidades es algo positivo. Nosotros propiciamos el diálogo sobre el tema y una normativa", afirma el Dr. Christian Darras, consultor de la Organización Panamericana de la Salud en Chile.

Los que Vienen
De Vuelta...

Entre los pacientes de Manuel Lincovil hay muchos que vienen de vuelta del sistema general de salud.

"Acuden a mí como última instancia. Por ejemplo, gente con cáncer, sida o leucemia. Todas las enfermedades más difíciles y complicadas. En esto me ha ido bien. Recibo gente de todas las regiones de Chile y también del extranjero".

Celoso de su forma de curar, el machi no habla de sus métodos ni de los remedios que emplea. "Es que todo depende de la enfermedad. Algunas se pueden sanar con hierbas y otras con cantos u oraciones. No hay una forma para todo".

Entre sus éxitos cuenta que sanó a un sacerdote que estaba desahuciado por un cáncer a la próstata y a un argentino que tenía sida. De este último relata que llegó una hermana con una foto "y en ella vi que tenía posibilidades, porque nadie se muere en la víspera".

La sanación del trasandino partió con el extracto de unas hierbas medicinales con las cuales su hermana le mojaba los labios en la clínica, porque no podía tragar. Según afirma, una oración en el rehue - lugar sagrado- y una polera del enfermo purificada por el machi y colocada en su pecho, fueron suficientes para que en cinco días saliera de la UTI, donde estaba hospitalizado.

"Estuvo seis meses más dentro de la clínica y los médicos no pusieron ningún problema para que fuera tratado, porque ellos mismos le hablaron de mí. Hoy está recuperado", asegura.

A su juicio, ahora la gente se atreve a admitir otras alternativas de sanación, "que siempre han existido como un secreto a voces, como los brujos".

En su opinión, los chilenos se fijan mucho en lo foráneo y creen que todo lo que viene de afuera es bueno. "Los alemanes de las grandes empresas de homeopatía se llevaron hace tiempo plantas medicinales de acá y las enfrascan, las convierten en cápsulas y las vuelven a vender aquí".

Según Lincovil, hoy muchos aceptan la aromaterapia, la reflexología o la acupuntura. "Nunca vieron que los machis tenían todo acá, muy cerquita y ahora recién quieren aceptarlo, pero siempre ha estado".


©2000 Empresa El Mercurio S.A.P