sábado 24 de febrero de 2001

Pehuenches esperan el diálogo
Aparente calma se respira
en el cajón de río Queuco

Bajó la tensión en el cajón del Río Queuco. A 35 kilómetros al oriente de Ralco, en la comuna de Santa Bárbara, los pehuenches que mantienen una ''ocupación de tierras ancestrales'' desde el viernes 9 de febrero esperan con paciencia la apertura de caminos de diálogo con el gobierno.

Aseguran que lo suyo no es una toma y que responde a los engaños del pasado, cuando los blancos ''leían con pillería los títulos de propiedad y cambiaban tierras por azúcar o por género'', relata Jorge Queupil, pehuenche de Malla Malla, la comunidad que protagoniza esta movilización.

Pero esta tranquilidad es aparente, porque el grupo no piensa moverse de donde está luego de un avance paulatino en las tierras del fundo Queuco desde el 12 de diciembre. Entonces ocuparon un paño deshabitado en la margen norte del río, pero ahora se instalaron en la orilla sur desplazando a cinco familias de descendientes de colonos.

Los pehuenches de Malla Malla, una de las comunidades más pobres del Alto Biobío, se turnan para mantener la toma en una de las escasas áreas cultivables entre el río y los empinados cerros.

Niños de todas las edades circulan por el campo mientras las mujeres salen a buscar agua en una vertiente cercana y preparan la olla común de todos los días. Los hombres, en tanto, salen a cuidar a sus animales -en las veranadas al lado norte del río- o participan en construir una frágil cabaña que protegerá a los manifestantes de una eventual lluvia.

Carabineros bajó la guardia. Ya no hay personal de refuerzo de la prefectura de Los Angeles, pero dos camionetas circulan todos los días para asegurarse de que los pehuenches no se topen con los colonos de la junta de vecinos de Queuco. Estos últimos son descendientes de quienes ocupan desde hace unos cien años las tierras de este fundo de 15 mil hectáreas y cuya propiedad no está totalmente aclarada.

En tanto, los dirigentes de la movilización -el lonco Segundo Suárez y el werkén (vocero) Félix Tranamil- van y vienen a lo largo del cajón del río o hacia Los Angeles, como ocurrió este jueves. Buscan una solución, que en este caso es obtener un cronograma para que el gobierno les restituya las 15 mil hectáreas del fundo Queuco. Pero mientras se abre el diálogo con las autoridades -ellos piden que sea sin la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, Conadi- su gente aguardará en donde está.

No les interesa el temor de los colonos ya que, aseguran, ''la pelea no es con ellos'', sino con el gobierno, del que están cansados de recibir ''calmantes''.


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