domingo 18 de febrero de 2001

Impulsa coordinación de autoridades
Ministro Insulza pondrá orden en el tema mapuche

Por Rodrigo Luppi San Martín.

La acción de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, Conadi, y del Gobierno Regional en el Alto Biobío dejó ver esta semana una serie de descoordinaciones que el martes se resolverán a nivel central.

Y es que la fuerte comitiva que viajó al Alto Biobío para tranquilizar a los comuneros de Malla Malla (en toma desde el viernes 9), que reclaman 15 mil hectáreas del fundo Queuco, volvió sin resultados. En parte porque no estaba claro quién era el encargado de preparar el diálogo y, tal vez, por la primacía de las subrogancias.

Las reprimendas son mutuas, pero nadie se atreve a declararlo públicamente. El hecho es que la Gobernación de Biobío citó a una reunión de los loncos pehuenches en Ralco a las 12 horas del martes 13 de febrero, encuentro al que también invitó a la Conadi. Eso dejaba a las autoridades de Los Angeles a cargo del tema.

La Conadi llegó en pleno. Director nacional, regional y la flamante Comisión Negociadora que integran, entre otros, los consejeros José Santos Millao e Isolde Reuque.

Arribaron a la hostería ''Las Montañas'', frente al imponente cerro Rañelhuenu, en donde un solitario Antolín Curriao -presidente de la Asociación ''El Avellano''- era el único dirigente que pareció recibir la citación que le llegó el lunes por bus. De los werkenes y loncos del valle del Queuco, nada.

El líder de la Conadi, Edgardo Lienlaf, tomó la iniciativa y siguieron hasta Malla Malla. Allí se encontraron con el lonco Segundo Suárez Marihuán, quien les explicó que la reunión -a su entender- era para el día siguiente. Hasta ahí el director entendía que el tema era de su competencia, por tratarse éste de un problema de tierras.

Sin embargo, el miércoles fueron expulsados por enardecidos pehuenches que esperaban ver al intendente titular (hasta hoy de vacaciones) y a la ministra de Planificación. Entonces, en medio de la confusión, el dominio del tema cambió de manos para caer en el jefe de Gabinete de la Intendencia, Antonio Arriagada, quien tuvo cinco minutos para explicar al werkén Félix Tranamil -en medio de la toma- que necesitaban más tiempo para darles a conocer el catastro del Alto Biobío, documento que se considera un elemento clave para resolver el problema de tierras en la zona.

Después no hubo más contacto entre pehuenches y autoridades y la información de la situación en Malla Malla simplemente fluyó hasta el escritorio del ministro del Interior, José Miguel Insulza. A su oficina también llegaron el viernes el ministro (s) del Mideplán y la misma comitiva de la Conadi que estuvo hasta el miércoles en Ralco.

Esta vez La Moneda debía poner en juego la pelota y su decisión fue la de coordinar. Esa misma tarde, a las 16.30 horas, el intendente (s) Patricio Huepe anunciaba la reunión que sostendrán este martes el mismo Insulza, la ministra titular de Mideplán (Alejandra Krauss), el subsecretario de Bienes Nacionales, la Conadi y los tres intendentes de Biobío, La Araucanía y Los Lagos.

Ahora se espera que esta instancia permita limar asperezas y definir bien el campo de acción de cada instancia, aunque aún no se ha determinado si habrá nuevas reuniones de este tipo.

Tu la llevas

El trabajo de decidir quién asume qué en los conflictos no será una tarea fácil en la Octava Región. La Intendencia, por ejemplo, no tiene alguien exclusivamente encargado del tema y en la Gobernación de Biobío la Oficina de Asuntos Indígenas sólo existe en la página 567 de la Guía Telefónica 2001.

En todo caso, la problemática pehuenche en Los Angeles está en manos de la propia gobernadora, Myriam Quezada -actualmente de vacaciones- y de su jefa de gabinete.

Pero aunque el Gobierno Regional pueda tomar un mayor protagonismo, la Conadi espera respaldo, pues cuenta con una dirección regional en Cañete -a cargo de Rubén Quilapi- y una oficina de enlace en Ralco.

El problema surge cuando las cosas escapan al control de la Conadi y pasan de un problema social a uno de seguridad. Entonces se ha dicho que algunos consejeros no están dispuestos a ser ''carne de cañón'' y que se les envíe por delante a la hora de los incidentes.


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