sábado 17 de febrero de 2001

Pehuenches y colonos disputan fundo Queuco
Malla Malla se convirtió
en una tierra de nadie

Por Rodrigo Luppi y Juvenal Rivera (corresponsal en Los Angeles).

Más de 40 familias pehuenches y 67 de colonos quieren las 15 mil hectáreas del fundo Queuco en el Alto Biobío. Están dispuestos a dejar su vida por ellas, mientras que de los únicos propietarios legales nada se sabe.

La comunidad Malla Malla reclama derechos ancestrales y los colonos piden que se les reconozca una presencia de más de cien años, en donde hasta sus padres nacieron y se criaron.

La clave parece estar en el catastro que el Ministerio de Bienes Nacionales encargó para determinar la propiedad de los terrenos en el Area de Desarrollo Indígena del Alto Biobío.

Esta última involucra una superficie de 54 mil 359 hectáreas en las que habitan más de 3 mil 500 pehuenches de las comunidades de Pitril, Cauñicú, Malla Malla, Trapa Trapa y Butalelbún, en el valle del río Queuco; y Callaqui, Quepuca Ralco, Ralco Lepoy, Huallalí, Los Guindos y El Barco, en el Biobío.

Cuando se anunció que el informe estaba listo, a principios de febrero, el werkén del Consejo de Todas las Tierras, José Naín, declaró a EL SUR que hasta la fecha no había ''mayores avances'' en las propuestas de devolución de veranadas de Alto Antuco y sobre la restitución de tierras del fundo Queuco.

A todos parece urgir el conocimiento de los resultados del documento, pero el director nacional de la Conadi, Edgardo Lienlaf, declaró que ellos recibieron un preinforme sólo este lunes, sin tiempo suficiente para analizarlo y llevarlo hasta la zona en conflicto.

Mientras, la policía está concentrada en la única tarea que, por ahora le compete, evitar un enfrentamiento. El prefecto de Carabineros de Biobío, comandante Carlos Varas, señaló que patrullan la zona día y noche pero que no pueden hacer nada sin una orden judicial o de gobierno para implementar un desalojo.

Y seguramente es éste el hermetismo que mantiene el Gobierno Regional cuyo intendente subrogante, Patricio Huepe, se negó a hacer declaraciones a EL SUR, pese al clima ya informado por los medios de comunicación. Aquí no hay un propietario que pueda solicitar un desalojo.

Lo último que se sabe es que el año pasado se llamó a remate de una fracción del fundo Queuco por no pago de contribuciones. Sólo entonces pudo detectarse que unas 12 personas reclamaban derechos sobre él. Entre ellas habría herederos de una familia argentina que lo compró hacia el año 1900 y abogados que recibieron algunas hectáreas como pago por sus servicios. Ante esta la falta de claridad, todos esperan encontrar una respuesta en el catastro.

Además, el mismo José Naín recordó que el gobierno sabía que hay una superposición de títulos de merced -en manos de los pehuenches de Malla Malla- con el sector en que viven los colonos.

Estos últimos reconocen no poseer títulos de dominio, pero que tienen un derecho adquirido después de tantos años en la zona.

Y mientras las respuestas demoraban, los pehuenches cumplieron con una primera acción el 12 de diciembre, al tomarse algunas hectáreas al norte del río Queuco. Allí no fueron molestados ni molestaron a nadie.

Pero el siguiente paso fue cruzar el río e instalarse a no más de 50 o cien metros de las casas de cuatro familias de colonos. Así, entre las 14 horas del miércoles y la madrugada de ayer, Lucía Valdebenito resultó con heridas cortantes en su antebrazo y otro colono también sufrió lesiones en actos de hostigamiento. Algunos de estos colonos dejaron sus viviendas en medio de la noche y a través de los cerros, para evitar a los pehuenches apostados en el camino.

Su última petición a las autoridades ayer en Los Angeles fue un camión para sacar sus pertenencias desde las vegas del Queuco.

Crónica de un fallido intento de diálogo

"Ahora van a ver el peso de la Conadi", fue la última declaración de José Santos Millao al acercarse a parlamentar en medio de la toma pehuenche el miércoles, pasadas las 13 horas, y justo antes de recibir un mazazo en la cabeza y otro en las costillas. De no ser por la intervención de carabineros de civil, recibe más golpes.

Confiaba en su calidad de mapuche de Purén y en su investidura de miembro de la Comisión Negociadora de la Conadi, creada el 19 de enero. Creía en el diálogo y en el llamado de la Gobernación del Biobío que los citó a este encuentro en el Alto Biobío.

Pero los comuneros de Malla Malla no querían nada con los representantes del organismo público y los rechazó desde el director nacional, Edgardo Lienlaf, hasta la consejera Isolde Reuque. "Mapuches vendidos", fue lo menos que les gritaron.

Según testigos presenciales del frustrado intento de diálogo, había cuatro grupos de pehuenches apostados en diversos puntos de un campo abierto. En medio el werkén Félix Tranamil, de Trapa Trapa, estaba acompañado de otro grupo de hombres y mujeres.

Había banderas del Consejo de Todas las Tierras y, a unos 200 metros, un piquete de colonos sostenían una bandera chilena. Esperaba los resultados del encuentro con sus cuchillos en la mano, los mismos que usan para faenar a sus chivos o en las más diversas tareas del agro.

Los pehuenches, en tanto, recurrieron a las mismas herramientas que usan en la cordillera para demostrar su fortaleza. Las garrochas (picanas) que usan para guiar a sus bueyes, palos y boleadoras estaban visibles. Colonos e indígenas se mostraban los dientes.

Sin los dirigentes de la Conadi, sólo el jefe de Gabinete de la Intendencia, Antonio Arriagada, el gobernador subrogante de Biobío y otros representantes de gobierno se quedaron a escuchar a Tranamil.

Y es que, según fuentes cercanas, fue prácticamente un monólogo, una arenga frente a la cual las autoridades no tuvieron mucho que hacer. Regresaron, entonces, sin resultados y con el compromiso de no hablar con la prensa, situación que se cumplió hasta ayer


©2000 todos los derechos reservados para Diario del Sur S.A.