domingo 11 de febrero de 2001

José Miguel Insulza evalúa el conflicto
Es un error de diagnóstico
creer en subversión mapuche

Por Percival Bell.

SANTIAGO. El ministro del Interior, José Miguel Insulza, dijo que el conflicto mapuche no debe ser considerado como un acto de subversión ni de intromisión extranjera. Señaló que se origina en las dificultades por la pobreza, de acceso a las tierras, de desarrollo y de lograr más educación, que se han prolongado por décadas.

Estimó que la situación actual no es violenta, más bien ha habido acciones de tal índole y se les aplicó normas excepcionales. Sostuvo que asignar carácter subversivo al problema mapuche es un error de diagnóstico que implicaría hacer inmanejable el conflicto.

Señaló que una inmensa mayoría de los mapuches desea solucionar el problema con tres bases: aprobación de la reforma constitucional para reconocer formalmente a la etnia, completar la compra de tierras para asignar y aplicación del convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo para darles capacitación y asistencia técnica.

El secretario de Estado prefiere el diálogo directo con los líderes mapuches en vez de asignarles una cuota parlamentaria, aunque no descarta analizar este tema. Aclaró que no hay tantas ocupaciones ilegales de predios, como se ha dicho, pero las realizadas crearon problemas y tuvieron mucha propaganda, lo que no sirve a la solución. Destacó la importancia de no tener ocupaciones ilegales y de no usar violencia. Dijo que irá en marzo a la zona mapuche, y está dispuesto a reunirse en paz con sus dirigentes para tratar temas constructivos.

Diagnóstico

-¿Cuál es la visión que el gobierno tiene del conflicto mapuche?

-El gobierno siempre ha considerado que detrás del conflicto mapuche hay una cantidad de problemas no resueltos en la Región de la Araucanía que tienen que ver con tierras. No son reinvindicaciones ancestrales sino problemas de tierras que ocurrieron en las últimas tres décadas. Sobre todo problemas de desarrollo y pobreza, acceso a educación, a salud, etc. Además hay un aumento muy sustantivo de la conciencia étnica que implica que el tema de reconocimiento cultural, político y social de los pueblos originarios también sea importante.

Por eso es tan importante para nosotros la reforma constitucional que los reconoce y la adhesión de Chile al Acuerdo 169 de la OIT. Nuestra visión es que detrás de eso siempre se producen acciones extremistas, acciones violentas, etc., pero en lo esencial el conflicto mapuche no es un conflicto violento. Es un problema básicamente vinculado a temas económicos, sociales, políticos y culturales.

-¿No es una dificultad de índole subversiva o de otro tipo? -Por favor, diría que no es la subversión lo esencial aquí. Tampoco mucho menos este cuento, siempre en tabla por así decirlo, de la intromisión extranjera. No. Creemos que tratarlo así es un error y cuando uno comete errores de diagnóstico de esa magnitud, ahí es donde los conflictos se escapan de las manos.

En el conflicto hay un grado de exageración

-¿Qué se hará para incorporar plenamente a la etnia mapuche, dado a que en cierta medida se siente segregada y postergada? -Mire, he discutido con líderes mapuches este tema. A mí esta idea de tener cuotas en el parlamento y todo lo demás, nunca he sido partidario de ello, lo confieso. Es un tema a discutir ciertamente. Creo que es mucho mejor tener una sólida representación de la etnia para dialogar y discutir con las autoridades del país, más que tener porcentaje de dos o tres parlamentarios. Pero es un tema a discutir. No se ha planteado formalmente.

- ¿Hay suficiente voluntad del gobierno y representantes mapuches para buscar soluciones pacíficas al problema? -Sí. La mayor parte de ellos está en eso, la inmensa mayoría. Los que están en contra son grupos muy pequeños. Pero dicho esto también es cierto que tienen posibilidades de crearnos dificultades, como lo han hecho en los últimos días.

-¿Es necesario a su juicio aplicarles las leyes de excepción? -En general no es necesario. Habrá algún caso puntual en que se emplee, como el que ocurrió hace pocos días atrás. Usted sabe que no soy muy partidario de la aplicación de esa ley (de Seguridad del Estado), así es que vamos a tratar de restringirlo al mínimo.

- Frente a cargos formulados por propietarios de los predios forestales y agrícolas en la zona por ocupaciones ¿qué pretende hacer el gobierno para disminuirlas o evitarlas definitivamente? - No ha habido tantas ocupaciones como se ha dicho. Los empresarios agrícolas y nosotros denunciamos el mismo día, y sin concierto previo, el show que se hizo de unas tomas que no fueron tales. O sea, aquí hay grupos que son pequeños y emplean a veces la violencia, pero también emplean la propaganda. Y la propaganda consiste en avisarle a toda la prensa que va a haber una toma. Van, se fotografían, aparecen con las hondas, hacen todo lo que los periodistas les piden para ser fotografiados y después se van. Hay tomas pero no tantas tomas. Las tomas que hay son desalojadas siempre.

-¿Esta propaganda busca mantener al conflicto?

-Son grupos pequeños que quieren mantener vivo el conflicto, por cierto.

-¿Hay antecentes respecto a otro interés político o económico, con ayuda de organizaciones? -Se ha dicho mucho eso, que hay gente que quiere vender sus tierras entonces se consigue una toma para venderlas. No tenemos tanta verificación de ello. También hay mucha fantasía en eso.

- En definitiva, ¿el gobierno está tranquilo ante este problema? - Sí. Estamos tranquilos.

-¿Ustedes consideran algún plazo para poder lograr una solución?

-Digamos que la "Intifada" mapuche debería ganar el premio a la mayor exageración periodística del año.


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