miércoles 10 de enero de 2001
Silvia Marín:
''Hay que recuperar las raíces''
''Medea Mapuche'' es una de las piezas que destacó en la cartelera teatral capitalina del año 2000 y se presenta actualmente en el proyecto ''Teatro a Mil''. Fue escrita por Juan Radrigán, el mismo autor de tantas obras conocidas por los penquistas, entre otras, ''La Brutas'', ''El loco y la triste'', ''Testimonios sobre la muertes de Sabina, ''Hechos consumados'' y ''El toro por las astas''.

Dirigida por Rodrigo Pérez, está basada en ''Medea'' de Eurípides y relata la historia de una mujer que decide matar a sus hijos para vengarse de su marido que la abandona. En esta obra, el mito griego y el pueblo mapuche, la muerte, la venganza, y la traición se enmarcan en el contexto de la tragedia. Hay música de kultrunes y fragmentos en mapudungún.

Silvia Marín, quien encarna a esta nueva Medea, hizo sus primeras armas teatrales en Concepción, en el Teatro El Rostro, integrando,entre otros, los elencos de ''Amor a la africana'' y ''El retablo de Yumbel''. Actualmente integra el Teatro El Telón, agrupación que ha realizado intensas giras tanto en el país como en Europa.

-¿Qué experiencias le ha entregado este papel?

-Para mí es realmente un orgullo muy grande interpretar a Medea. Lo digo honestamente sin fanatismos ni romanticismos, sino con un profundo respeto a la gente de la tierra. Siempre quise aprender el mapudungún, porque es un llamado del espíritu. En una oportunidad escuché a un aborígen en Cañete que me dijo que el día que se perdiera la lengua, se iba a perder el espíritu de la tierra. En ese momento no lo comprendí, pero con el tiempo creo que si nosotros no miramos hacia atrás, hacia nuestros antepasados, pienso que es muy poco lo que podemos aprender de nosotros mismos. Ellos tienen mucho que enseñarnos.

-¿Alguna relación entre Medea y nuestra Fresia?

-A Juan le rondó la idea de hacer esta adaptación, justamente porque ''Medea'' de Eurípides se vuelve loca de despecho, de odio y mata a sus hijos. La Medea mapuche la ubicó acá en Arauco, donde la lucha con los españoles fue más sangrienta. Y esta Medea prefirió dar muerte a sus hijos antes que ellos fueran esclavos. No mata por despecho, no mata por odio, sino por un amor incondicional a su raza.


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