Se oponen los mapuches neuquinos a un desalojo

Los aborígenes rechazan un proyecto del gobierno que busca reubicar a una comunidad en un nuevo asentamiento

La Nación On Line, Jueves 6 de noviembre de 1997. Argentina

NEUQUEN.- El gobierno neuquino quiere canjear a la comunidad mapuche Ragiñ Ko 50 hectáreas alambradas y con título de propiedad por las 279 que ocupan en una zona situada entre las ciudades de Senillosa y Plottier, a 30 kilómetros de esta capital.

 La comunidad rechazó la oferta y consideró que las autoridades provinciales intentan desalojarlos de su lugar, recuperado el 31 de noviembre de 1991.

 En Ragiñ Ko viven 10 familias que producen verduras, forrajes e intercambian sus bienes. En seis años lograron el autoabastecimiento de alimentos y consolidaron una unidad productiva.

 La confrontación entre los mapuches y las autoridades provinciales estalló con una sorpresiva nota que envió la Subsecretaría de Producción y Recursos Naturales, en la que el Estado neuquino propone liberar el sector de tierra "ocupado" a cambio de cinco hectáreas alambradas por familia y la entrega de títulos de propiedad.

 La nota fue enviada por Rodolfo Bagnat, titular del organismo de producción, y dirigida a cada una de las familias integrantes de Ragiñ Ko.

 En la misiva, difundida por la propia comunidad mapuche, el funcionario se comprometió a gestionar ante el Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo del Neuquén (IPVU) la construcción de casas en cada una de las parcelas.

 El gobierno argumenta que las tierras que ocupan los mapuches están reservadas para el Plan de Ahorro Forestal Escolar en la localidad de Senillosa.

 En la comunidad viven 100 mapuches integrantes de 10 familias que tienen la propiedad de 279 hectáreas, de las cuales menos de 10 están sistematizadas.

 En Ragiñ Ko, ocho chicos concurren a la escuela primaria y cuatro a la secundaria de la localidad de Senillosa. Este año comenzaron con una experiencia, puertas adentro, de enseñanza mapuche para los más chicos.

 En una nota dirigida al gobernador Felipe Sapag, firmada entre otros por el lon ko (jefe) de ragiñ Ko, Alejandro Pilquiñán, la comunidad rechaza la "amenaza de desalojo" y advierte que la medida no afecta "a un grupo de familias común, sino a un pueblo organizado".

 Desisten de la propuesta por "inconstitucional" y, además, porque la reforma de la Constitución de 1994 les da "derechos a obtener tierras aptas y suficientes con título de propiedad comunitaria".

 El Ewrken (mensajero del pensamiento mapuche) Guillermo Huilipán dijo a La Nación que la comunidad "no aceptará" la oferta del gobierno, porque reduce el espacio territorial, a la vez que criticó la metodología de llegar individualmente con una nota a cada familia, ya que ello significa "desconocer el concepto de comunidad".

 Ragiñ Ko tiene ocho hectáreas sistematizadas bajo riego en las que sus integrantes siembran zapallos, papa, maíz, verduras y forrajes.

 Entregan la mitad de la producción a particulares a cambio de la utilización de las máquinas que les prestan para realizar tareas rurales.

 Ragiñ Ko mantiene intercambio de forrajes por animales con la comunidad Antipán, que vive en una zona del centro de la provincia, y este año cerraría un trato similar con mapuches de Aluminé.
 


Decisión
Los líderes de la comunidad mapuche amenazada con el desalojo por las autoridades provinciales advirtieron que están decididos a resistir la iniciativa "hasta las últimas consecuencias".

 En diálogo con La Nación, un vocero del asentamiento adelantó que un grupo de abogados recurrirá a la Justicia para evitar la mudanza y que , de ser necesario, llegarán a la Corte Suprema