Santiago de Chile, Jueves 14 de Septiembre de 2000

PROVINCIA DE OSORNO:
Los que Sobreviven en la Costa Pobre

Elecciones municipales se ganan en campañas cotidianas, porque aquí el puerta a puerta encima del escrutinio no sirve.

Problemas de aislamiento, generados por la falta de caminos, marcan la zona.
 

Si bien la crisis que vive el sector lechero es claramente el problema más importante en la provincia de Osorno, productora de cerca del 70 % de la leche y la carne en el país, la pobreza de los sectores costeros es en esta zona mucho más dramática.

Pobreza dura, esa que es difícil incluso de describir, es la que viven pequeñas comunas rurales en la costa de la región de Los Lagos. Entre ellas, la que presenta las más difíciles condiciones es San Juan de La Costa, catalogada entre las cien más pobres del país. Una zona que prácticamente no cuenta con luz eléctrica ni agua potable.

Unos cuantos kilómetros más al norte, San Pablo, un poquito más favorecida de la mano de Dios, lucha contra una naturaleza más benevolente, no mucho, pues sigue siendo una comuna muy pobre.

Por ello aquí el tema de las campañas electorales tiene más que ver con la relación cotidiana que tienen los "servidores públicos" con sus futuros electores, que con una estrategia coyuntural para captar las preferencias del electorado.

Aquí no sirve lanzarse en una campaña puerta a puerta, casa a casa, como ocurre en los sectores urbanos, por una razón bien simple: en San Juan, por ejemplo, el electorado no pasa de las cinco mil personas y la población está tan dispersa que no hay manera de llegar a varios grupos en una sola jornada. Se necesitarían años. Por eso los concejales aprovechan sus períodos para hacer una campaña a mucho más largo plazo.

Habitada mayoritariamente por pueblos indígenas de las etnias mapuche y huilliche, San Juan es una comuna atípica, que no responde a la concepción de ciudad como centro urbano, y que más bien está dispersa en miles de hectáreas en el sector costero de la Provincia de Osorno.

El punto de mayor concentración es Puaucho, una especie de capital donde se ubican los únicos edificios del caserío: el municipio, el colegio, un par de locales comerciales muy pequeños, un poco más que quioscos, y algunas casas.

Por ello aquí la gente vota, muy emocionalmente, por las personas que ha sentido cercanas en algún momento difícil, como en la muerte de un ser querido, por ejemplo.

CAMINOS PARA EL DESARROLLO

Pero más allá del hecho puntual de la elección municipal que se avecina, el problema del aislamiento y la falta de caminos es endémico.

Lo más grave de la falta de vías de comunicación es que los deja con escasas o casi nulas posibilidades de desarrollo, porque es prácticamente imposible llegar hasta algunos lugares incluso con materiales de construcción.

Extensos sectores rurales tienen aquí acceso sólo por mar o por frágiles huellas que no permiten el tránsito de vehículos.

Pero tal vez la situación más compleja que enfrentan es la de la tenencia de la tierra.

Pese a que en los últimos años ha habido algunos traspasos importantes, como el que benefició a una comunidad Huilliche con la regularización de 1.600 hectáreas del fundo Purretrín-Pucatrihue, la falta de títulos de dominio de tierras que han ocupado por más de cien años sigue tensionando a las comunidades indígenas.

Por ello, uno de los mayores desafíos de las autoridades debiera ser aquí la regularización de títulos.

La Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) trabaja en algunos proyectos que implica el traspaso de tierras de tal modo que las comunidades indígenas puedan manejar pequeñas parcelas agrícolas que les permitan subsistir.

En San Juan la situación es más crítica, porque sus tierras son muy pobres por lo que la mayor parte de las que tienen algún uso están dedicadas a la actividad forestal, un rubro que por cierto no genera mucha mano de obra después de que la plantación está hecha.

Delicada es también la situación de acceso a la salud, porque la mayor parte de estos poblados depende en gran medida de las postas médicas y las postas de salud dado que no cuentan con recursos económicos para llegar hasta el Hospital Base de Osorno.

MEJORES TIERRAS

San Pablo, más agrícola, tiene una mejor condición debido a que cuenta con valles de mejor aptitud agrícola. Sin embargo, la presencia de enormes caudales de agua, como son los ríos Bueno y Rahue, por ejemplo, lejos de ser una ventaja comparativa, se convierten en sus peores enemigos en el invierno.

Sin ir más lejos, las crecidas de ríos dejaron este año - en junio- a cerca de dos mil personas aisladas por más de una semana.

Ello implicó importantes pérdidas económicas por cuanto se anegaron pastizales y bodegas. Muchos pequeños productores perdieron incluso los alimentos que tenían guardados para el invierno, cuando este apenas comenzaba.

Esta comuna cuenta además con mejores accesos dado que está más cerca de la ruta 5 Sur. Asimismo tiene una conformación urbana, precaria pero que cuenta con una infraestructura mucho más montada que San Juan de La Costa.

Disponen también de mayores posibilidades de atención de salud y cuentan con establecimientos educacionales hasta la enseñanza media.

Sin embargo, sus habitantes tienen un común denominador con muchos otros sectores rurales de la Región de Los Lagos: sienten que son considerados sólo en una época del año, y no dejan de tener razón. Sus nombres salen a la luz pública, porque las elecciones ya están encima.


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