Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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El Mercurio Electrónico
Santiago de Chile, Miércoles 26 de Julio de 2000
San Juan Reina en Todo Chiloé

Es la gran fiesta del campo y de las islas. En la víspera buscan tesoros y hasta salen al encuentro del Diablo.
 

Por Soledad Neira

Un santo versátil. Nadie sabe cómo se las arregla para ser conmemorado por creyentes y paganos... Claro que su mayor gracia es la adivinación, porque ¡hay que ver que es agorero!

El origen de esta fiesta se remonta a la llegada de los españoles a América. Entonces, el mundo católico conmemoraba a San Juan el Bautista en una fecha distinta del 24 de junio, que para los pueblos originarios de esta región marcaba el solsticio de invierno y la llegada del Año Nuevo, explica Juan Ñanculef, de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, Conadi.

Pero en 1602, los franciscanos, empeñados en evangelizar almas infieles, fueron autorizados por el Papa para bautizar masivamente a los indígenas.

Sin tregua, los misioneros se dieron a la tarea de elegir un evento (cahuin, en mapudungun) en que los mapuches, tan dispersos en el territorio, se reunieran en gran número en un solo lugar. ¡Y qué mejor que el Wiñotu Tuy Antü, la vuelta del sol, el Año Nuevo Mapuche! ¡Cahuín de cahuines!, cuyos ritos de purificación, con abluciones en los ríos, eran además similares al bautismo.

Es justamente en ese acto donde se origina la larga dinastía de juanes, que hay en el pueblo mapuche. Y a nivel nacional, Juan - con 639.183 ciudadanos- es el segundo nombre más común en el país, de acuerdo a las estadísticas del Servicio de Registro Civil e Identificación, después de José, que le gana apenas por 37 mil.

Ñanculef agrega que del 1600 para adelante, tenemos tremendos linajes: mi bisabuelo se llamaba Juan, mi padre se llama Juan y a mi hijo le puse Juan... ¡Yo me crié celebrando San Juan, sin saber que era nuestra fiesta de año nuevo! Y matábamos el chancho gordo, y le perforábamos las orejas a las niñitas, porque eran nuestras tradiciones, dice Ñanculef.

Dice que sólo el 30% de sus hermanos sabe que la noche del 23 de junio es la vuelta del sol y no San Juan.

FIESTA DEL FRÍO PARA LOS AIMARAS

Lo mismo ocurre ese día en el norte, donde algunos sectores indígenas más tradicionales, principalmente en el sur de Bolivia, siguen celebrando el año nuevo, Willkiu Kuti, o la vuelta del sol, en lengua aimara.

En el norte de Chile, comunidades altiplánicas mantienen tradiciones vinculadas a ese día, como la fiesta de la quilpa, cuando marcan el rebaño. Al atardecer se reúnen en torno de una fogata para esperar el 24.

Toda la noche arde la tea para quemar lo malo. Al amanecer, la primera regada del año alimenta a la Pachamama, la madre tierra, explica Cornelio Chipana, especialista en cosmovisión indígena. Recuerda que cuando era niño, los abuelos se levantaban al alba y nos rociaban con agua en las camas. Luego, la familia salía a jugar con el vital elemento. Le llaman la fiesta del frío.

EL ORACULO DE LAS ISLAS

San Juan es una fiesta esperada y concurrida en el Archipiélago de Chiloé. Para muchos, un oráculo, como Delfos, en la Grecia Antigua. Claro que aquí la pitonisa se personifica en un hermoso gallo de pelea, un plato de tierra o el tubérculo símbolo: la papa chilota. Son las tradicionales pruebas de San Juan.

La más mundana es la de los entierros. Con la infinita esperanza de volverse millonarios, osados in-fieles se lanzan al amparo de la noche y con ojos de lechuza, a otear el horizonte para captar el resplandor del tesoro enterrado. Claro que hay que estar atento, adelantarse a dónde va a arder, y saltar encima del fuego impetrando a Satanás para que suelte el tesoro.

La tradición dice que en la época de la conquista, muchos galeones buscaron refugio aquí, y para evitar que el erario real fuera a parar a manos de piratas, lo enterraron en las islas. Son miles de monedas de oro que, de seguro, yacen bajo tierra, en gigantescos peroles.

En las noches de San Juan hay que salir tras ellas sin miedo y bien aperados de palas, picotas y gualatos (un azadón puntudo). Si se topa de frente con un animal, aguaite hasta que clave su cuerno en la tierra. Esa es la señal para cavar. ¡Ah, pero no se le ocurra nombrar a Dios, porque hasta ahí llega: el hallazgo desaparece, y usted morirá dentro del año...

En los campos se colocan cruces a los árboles para que den más frutos, o se riega las siembras con agua purificada, recogida después de que el bautista haya recorrido el mundo.

A SOLAS CON DON SATA

Ahora, si lo que usted quiere es encontrarse cara a cara con el malvado Luzbel, como se le conoce por estos rumbos, tiene que salir a las doce de la noche con una gallina negra, a dar siete vueltas alrededor de la casa.

Pero si el frío lo congela, y prefiere un encuentro más íntimo con don Sata, para negociar su alma con tranquilidad, siéntese frente a un espejo e instale un lavatorio con agua y encienda velas a los costados.

Ahora, si más bien está inquieto por su soltería, la prueba del gallo es suya. Mareada, el ave de corral se dirigirá directo al trigo a los pies del próximo en matrimoniarse.

Así también, cuatro platos debajo de cuatro sillas ponen a prueba la sangre fría. Y no es para menos, pues los participantes buscan su alternativa con los ojos vendados: felicidad, riqueza, hijos... o la muerte, si le toca el plato con tierra.

Una Cena con Yapa

Opípara es la cena que se ofrece en la noche de San Juan. En los sectores urbanos, en general, consiste en un plato con un enorme trozo de carne de cerdo asada, papas cocidas y ensalada de zanahorias aderezada con cebolla.

En medio de la jornada, lo tradicional es una obra de teatro costumbrista en la que se tocan temas locales, como el trabajo de los pescadores o historias mitológicas. Para apaciguar la sed, la rica mistela, un licor de aguardiente y frutas, chicha, vino tinto y navegao (vino caliente con naranjas).

Concluida la comida viene el yoko, un plato que trae milcaos, chapaleles, sopaipillas dulces y unas deliciosas roscas de Chonchi. Pero a esa altura del partido lo más probable es que los comensales ya se hayan declarado full, lo que da paso a un gesto singular. Cada asistente saca su bolsita para cargar todo lo que sobró en la mesa, y lejos de ser mal visto, el pecado sería no llevárselo y dejar que se pierda. ¿No ocurre ya lo mismo en casi todos los restaurantes del país?

En el campo, la celebración es más pura. Ahí se preparan con un reitimiento de chancho, una fiesta que gira en torno a la matanza del cerdo. Se cocina en un caldero de tres patas y además de la carne de puerco asado se comen chicharrones, prietas, costillas y las infaltables papas, los milcaos y los chapaleles.

El invitado principal es el colesterol.

En Internet

La noche pagana de San Juan
http://www.ctv.es/USERS/tonivive/sjuan.htm
Costumbres y más pruebas de San Juan
http://romsem3.romanistik.uni-mainz. de/html/guarani/sanjuan/
 
 



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