Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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Lunes 13 de Septiembre de 1999

Puntos de vista
Mapuches y globalización

Además de tomar conocimiento de las muy condenables discriminaciones sociales negativas que sufren los mapuches en sus relaciones sociales cotidianas con los no mapuches, somos testigos de seûales de una sorprendente reemergencia de odioso racismo en las conversaciones informales de tertulias y en las expresiones de los medios de comunicación pública. Recuerdo con nitídez, que hace unos cuatro aûos, cuando apareció Aucán Huilcamán como personaje noticioso importante, estuve en una reunión festiva en Temuco, concurrido casi exclusivamente por profesionales jóvenes de confesa militancia o simpatía, por las corrientes de izquierda de la Concertación.

Para mi desconcertada sorpresa, pronto se generalizó el juicio de que Huilcamán era un falso mapuche, pues cursaba cuarto aûo de derecho. El criterio implícito uniformemente compartido por aproximadamente, unos quince profesionales incluidos altos funcionarios públicos, era que la persona que llegaba a cursar estudios universitarios dejaba de ser mapuche. La autÄntica condición de mapuche implicaba poco o ninguna escolaridad, pobreza notoria y aunque no se lo dijese, actitud de sumisa humildad.

Un disidente capaz de expresar sus ideas en público, con estudios universitarios, no podía ser mapuche, según el juicio de estos ejemplares de una Älite intelectual de provincia de la Araucanía. DespuÄs hemos visto aparecer, con insidiosa insistencia en las crónicas y aún en editoriales de prensa, informaciones y opiniones que dan a entender sibilinamente que son atributos de sospechosa peligrosidad el alto nivel de estudios o de inteligencia de algunos dirigentes mapuches; su diestro manejo de los medios de comunicación electrónica y de los instrumentos de informática.

Y lo que es peor, según el trasfondo subliminal en la mente de algunos periodistas, editores de prensa y personajes del mundo político y económico de la metropoli imperial de Santiago, es que los dirigentes mapuches demuestran con impúdica franqueza que están plena y cómodamente insertos en el sistema mundial globalizado de Internet, que reciben y emiten mensajes que vienen y llegan a todo el planeta sin ninguna restricción. Las mismas gentes que dan a entender que esta inserción comunicacional globalizada de los mapuches es un factor de peligrosidad, celebran con entusiasmo que el país ingrese rampante en la globalización de las comunicaciones satÄlitales, del movimiento de capitales, del acceso a los descubrimiento científicos e innovaciones tÄcnicas de la libre circulación de mercaderías, de personas y de productos de la creación artística y del pensamiento filosófico y de la pestilente industria de la entretención.

He aquí una demostración del más flagrante racismo. Según estas gentes quienes son mapuches no tienen derecho a los beneficios permitidos por la globalización. La globalización no es sólo económica o de "entretención", como quieren creer los economicistas de mente estrecha, conlleva e implica transformaciones muy profundas y de gran envergadura en los ámbitos de la cultura política mundial y Ästos ámbitos son ampliamente favorables para las exigencias de justicia, dignidad y respeto del pueblo mapuche. Los que se oponen a esto quieren tapar la luz del sol con sus dedos.

Esta novedosa circunstancia de la existencia de un número significativo de mapuches jóvenes con alto grado de educación formal, plenamente conscientes de sus roles en el curso de las tendencias prevalecientes en la evolución de la cultura contemporánea, altivos y dignos en el ejercicio de sus derechos ciudadanos, provoca el mayor desconcierto en sus interlocutores tradicionales obligados, funcionarios públicos y municipales y gentes de empresa, en funciones laborales transitorias en las áreas pobladas por mapuches.

Este pertinaz desconcierto da lugar a una serie intermitente de actos de comedia de equivocaciones. Las comedias han derivado en dramas, ocasionalmente y nada garantiza que no puedan llevar a desenlaces de tragedia. Se equivocan, en magnitud astronómica, quienes quieren creer que la joven intelectualidad mapuche es prescindible, porque es ínfima minoría como parte de toda la población mapuche. Siempre los factores más eficaces de las grandes transformaciones históricas, beneficiosas y desventuradas, han sido minúsculas minorías de lúcidos intelectuales.

Carlos Neely I.

 

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