Tensión Eléctrica

Declaraciones y pugnas de alto voltaje, de frente a una sequía que arrecia, caracteriza el horizonte cercano del sector eléctrico

Cámara de Comercio; Revista Empresa Regional, Año II, Nº20, Concepción, 1997


Dentro de sus grandes hitos económicos, Chile cuenta desde los años 80 con un sector de generación y distribución eléctrica operado por el sector privado y regulado, discrecionalmente por el Estado, en lo que se refiere a tarifas y asignación de recursos.

Literalmente, mucha agua ha corrido desde la privatización. Las antiguas empresas estatales se han capitalizado a nivel internacional, han extendido sus operaciones a casi todo el cono sur de América y han constitutido un verdadero soporte de la revolución financiera chilena. Sin embargo, los próximos años podrían de una dramática redefinición, y al mismo tiempo un testeo crítico del marco regulatorio fijado por el gobierno militar. La escasez de agua, la polémica por las tarifas y la llegada del gas natural han provocado situaciones de incertidumbre respecto de los resultados físicos y financieros del sistema eléctrico, con una posible reasignación de roles entre las centrales térmicas e hidráulicas que alimentan, desde El Teniente hasta el más modesto electrodoméstico casero.

Haciendo eco de los vaivenes de San Isidro y de las Comisión Nacional de Energía, la Bolsa partió diciembre en medio de un ambiente de incertidumbre en torno a los valores eléctricos. Mientras los ríos han seguido reduciendo su caudal y el impasse producido por la fijación de tarifas de distribución ganaba espacio en los medios, numerosos inversionistas extranjeros redujeron sus posiciones en el sector, dañando seriamente los indices bursátiles. Liderando la caída durante la semana estuvo Endesa y su compañía madre Enersis, con un 3.75% y un 4.29% de descenso respectivamente durante los primeros días del mes de enero de 1997.

Al mejor postor

El sector chileno se divide en tres subsectores: generación, transmisión y distribución. Los principales clientes de las generadoras son las empresas distribuidoras de electricidad, las que compran la energía a precio nudo, fijado cada seis meses por la CNE en abril y octubre, en base a costos marginales proyectados en un periodo de 48 meses. El otro mercado donde las generadoras pueden colocar su energía es el de los clientes libres, aquellos que necesitan más de 2MW, como empresas mineras, forestales y otros. En este caso el precio se determina libremente entre las partes.

Chile cuenta con dos sistemas interconectados de electricidad, el SIG y el SING, ambos coordinados a través de Centros de Desapacho Económico de Carga. Ambos están también proyectados para actuar como mercados casi perfectos para la venta de electricidad, dando por resultado una oferta capaz de satisfacer la demanda en cualquier momento dado y al menor costo de producción posible. El SIC abastece el 90% de la población y el 43% del territorio chileno. Tiene una capacidad instalada total de aproximadamente 4.043 MW, de los cuales el 79% es generado de manera hidráulica y el 12% restante a través de centrales termoeléctrcias. A su vez, el SING tiene una capacidad aproximada de 1.122 MW de los cuales el 1% es hidroeléctrico y el restante 99% termoeléctrico.

Las generadoras deben coordinar sus operaciones a través de los centros de despacho para minimizar los costos operativos del sistema. A su vez deben cumplir con los contratos de venta con electricidad ya sea producida por sus propias generadoras o compradas en el mercado spot, a un precio que se determina en base al costo marginal de la operación de la central más cara que esté generando en cada instante. Dado que Endesa es primordialmente hidroeléctrica, con un costo marginal generalmente menor, su producción termina casi siempre despachada al SIC.

Por lo general, durante el segundo semestre de cada año aumenta la proproción de generación hidroeléctica producto de una mayor disponibilidad de agua en los ríos. Cuando se producen los deshielos, en el último trimestre, la usinas de Endesa funcionan a todo ritmo, mientras las de Chilgener están en mantención.

Gota a Gota

El `96, sin embargo, todo fue diferente. Ya el primer semestre la escasez de lluvias hizo necesaria una mayor generación térmica. La escasa acumulación de nieve ha seguido requiriendo los servicios de estas vilipendiadas centrales alimentradas con combustibles fósiles. La salida de operación de algunas de ellas, las más baratas, y antiguas, deberían mantener el costo marginal alto durante el primer trimestre del próximo año, beneficiando los resultados de estas empresas.

Endesa, aunque cuenta con alguna capacidad térmica, ha tenido que comprar energía en el mercado spot debido a sus menores excedentes de energía comerciable. Como ha sido un año de costo marginal alto, los resultados de 1996 se han visto afectados.

Según diversos analistas, la empresa podría compensar la baja en sus márgenes mediante un aumento en las ventas a contrato a través de una generación aumentada (Central Pangue, más cuatro turbinas generadoras).

Chilegener, por su parte es la gran beneficiada por la sequía. No ha aumentando los contratos en el SIC, con lo cual ha podido colocar sus excedentes en el mercado spot a precios mayores que el precio nudo. Esta situación es momentáneamente beneficiosa para los resultados, pero según los analistas es un factor de riesgo en el momento en que caigan los precios nudo. Para enfrentar esto debe buscar contratos a largo plazo.

Pero los grandes afectados son Pehuenche y Colbún, ya que sólo cuentan con centrales hidráulicas. Tanto su generación como sus ventas deberían bajar entre un 15% y un 30%. En el caso de Colbún, la empresa ha debido adelantar los planes en su central de ciclo combinado a gas natural Nehuenco para marzo de 1998.

Agua versus Gas

Por último, y como una situación de carácter más estructural en el futuro de la industria, se encuentra la pugna por la construcción de centrales termoeléctricas a gas, que implica la integración energética con Argentina, versus la generación hidroeléctrica, que conlleva un uso cada vez más extensivo de los recursos hídricos nacionales, cuyo uso alternativo es el riego agrícola y la generación de agua potable.

Por un lado, y pese a que Endesa, es dueña del 30% de los derechos de agua del país, y con varios megaproyectos hidroeléctricos en cartera, insiste en que el gas desplazará al carbón y no a la hidroeléctricidad, que es su fuerte, en Chilgener están convencidos de que a partir de 1997 la expansión del sector será en base a centrales a gas.

Los cáculos de Chilegener señalan que el recurso hidroeléctrico disminuirá su participación a menos de mitad, mientras que el gas acaparará el 53% de la generación. Endesa, en cambio, calcula que en el 2003 el 66% de la energía será producida todavía en base al agua y sólo un 11,9% a partir de gas. El agua, argumenta la empresa, es un recurso renovable, lejos el más barato, prácticamente gratis, y el país estaría utilizando apenas en un 15% su potencial hídrico. El gas, en cambio, viene del otro lado de la cordillera.

Hay toda una discusión en torno al costo real de construir centrales a gas o en base a agua. Chilegener argumenta que la inversión inicial es más baja para el gas, US$500 por kilowatt v/s US$900/kw, Endesa contraargumenta que los costos de operación son más bajos para el agua.

Por otra parte, el costo de inundar terrenos y desplazar asentamiento humanos, incluyendo cementerios de tribus indígenas, ha dejado de ser un tema trivial en una era sensitiva al tema medioambiental. Además los costos de transmisión tienden a ser mayores en las centrales hidroeléctricas, que se encuentran más lejos de los centros de consumo.

En parte por la entrada del gas y del liderazgo de Chilgener en esa área, Endesa decidió adelantar su proyecto Ralco, lo que significó desplazar el plan de obras de la CNE y descolocasr a Chilgener, cuya segunda central térmica a gas entrará a funcionar el 2003.

Además, y confirmando que el sector no está para guantes blancos, Endesa llegó a un acuerdo con Gasoducto Trasandino, a través de nueva filial Electrogas, para adquirir sus concesiones, estudios ambientales, activos y derechos correspondientes al tramo Santiago-Quinta Región...

Es la guerra por los kilowatts, la industria de sueños eléctricos en un país que, definitivamente, dejó atrás el carbón.-