Domingo 25 de marzo de 2007

Tres años oculto en el Lleu Lleu

Entre lomas y lago se refugió Huenchunao

  • La geografía y la buena recepción entre sus pares se conjugó para que el fundador de la CAM se mantuviera en la clandestinidad . Se presume que siempre se movió en la zona.
  • Los mapuches que habitan el sector son campesinos pobres, no muy amigos de hablar con extraños, defienden la reivindicación de tierras, pero dicen que no con violencia

Por Fabián Alvarez S.
Foto: Guillermo Salgado S.

sur070325
De agricultura de subsistencia vive la mayoría de los mapuches del Lleu Lleu. Los más pudientes, que son los menos, tienen cabezas de ganado


Desde la Ruta 160 es difícil descubrir lo que esconde el área de las comunidades mapuches cercanas al lago Lleu Lleu, a unos 30 kilómetros de Cañete, y donde fue detenido José Huenchunao Mariñan, el sindicado número 1 de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM). Se presume que se escondió en distintos puntos de la zona durante los tres años que se mantuvo prófugo, eludiendo una condena de 10 años y un día de cárcel por el caso Poluco Pidenco. Sólo al internarse por vías interiores se puede explicar cómo este líder mapuche y otros, como José Llanquileo (detenido en noviembre de 2006 también en la zona), pudieron mantenerse prófugos.
Una geografía alomada es la principal característica del área ribereña al lago, donde se entrecruzan caminos y se esconden huellas que sólo los lugareños conocen y usan para llegar a sus plantaciones y, los más pudientes, para arrear sus animales.
Las precarias casas, distantes varios metros unas de otras, rompen el paradisiaco paisaje natural, cuyo mayor atractivo es el lago de 20 kilómetros cuadrados y uno de los más limpios de esta parte del planeta.
Fuentes policiales afirman que ambas características facilitaron que el fundador de la CAM se ocultara, “ya que sabía dónde y cuando moverse, y dónde y hasta cuando quedarse en alguna casa, donde lo recibían”, dicen.
Y si bien , tomaba providencias, no era extraño verlo caminando “como cualquiera de nosotros. De hecho, yo lo vi hace dos meses por acá”, contó un integrante de la comunidad Caupolicán, quien afirma que “mucho de lo que se dice de él es más mito que nada, porque si bien su discurso era el de la recuperación de las tierras, nunca le escuché decir que eso tenía que ser con violencia”, afirma Huenchunao goza del cariño y respeto de sus pares, y quienes le tienen más desconfianza o rechazan la vía violenta de la recuperación de las tierras, guardan silencio. Por ello, la mayoría de la zona sólo dice haberse enterado por las noticias que el líder mapuche estuvo oculto entre ellos.

Campesinos pobres

En la cuenca de 670 kilómetros cuadrados del lago Lleu Lleu viven 23 comunidades indígenas, las que acogen a unas mil familias que desarrollan una economía de subsistencia.
Estos mapuches, que representan el 15% del total de población indígena de la provincia, viven de la plantación de hortalizas y fundamentalmente de la papa, el único producto que les reporta excedentes y que pueden vender a mayoristas de Cañete.
El turismo es una actividad floreciente y lo único que podría tirarlos para arriba. Hay 25 camping e igual número de cabañas administradas por ellos. Pero más allá de esta nueva veta y de la idealización de verlos como miembros de una reducción, son básicamente campesinos pobres.
El territorio lo comparten con parceleros, igual de pobres que ellos, y con la actividad forestal que desarrollan cuatro empresas: Volterra, Mininco, Bosques Arauco y Tierra Chilena. Son 70 mil hectáreas plantadas de pino radiata y, en menor escala, eucaliptus.
Los mapuches del Lleu Lleu habitan en Tirúa (14 comunidades), Contulmo (5) y Cañete (3). Son los habitantes de estas tres últimas: Nicolás Calbullanca, Pascual Coña y Caupolicán, más los sectores San Ramón, Ranquilhue, Choque o El Malo, donde se presume se ocultó Huenchunao.

Presencia policial los irrita

Si bien la presencia de efectivos de Fuerzas Especiales de Carabineros, instalados en la zona desde enero por orden de la Subsecretaría del Interior irrita a los habitantes ribereños al lago Lleu Lleu, poco pueden hacer los comuneros que tratan de seguir con su vida rutinaria.
“Nos tienen la zona militarizada, crearon un clima adverso, la gente debe pensar que todos somos delincuentes. Se pasean como dueños de estas tierras, prepotentes, vuelan por estos caminos, cualquier día nos atropellan a un niño. Los vemos con armas y cascos, y dan unas ganas de tirarles un par de piedras para ver si no salen arrancando, porque son más trajes que nada. Si hasta les queman las casas en sus narices”, fue el ahogante relato de uno de los comuneros que dice sentirse intimidado por la presencia policial y, por lo mismo, prefiere no dar su nombre.
“Ellos tienen la tecnología, con visores nocturnos y todo, por eso agarraron a Huenchunao. Todos nos sentimos vigilados y nosotros trabajamos para comer y si reclamamos tierras ancestrales, que nos hacen falta, es porque nuestros hijos no van a tener dónde vivir en el futuro”, comenta otro comunero.
El refuerzo policial de 60 carabineros especializados se mantendrá cuanto sea necesario, pese a que, inicialmente, se había planificado que duraría sólo por el verano, según aseguró el subsecretario del Interior, Felipe Harboe.
Dijo que producto de este dispositivo se tuvo el verano más tranquilo de los últimos seis

¡Suelténme!,¡suelténme! tengo una bomba

En las comunidades Nicolás Calbullanca, Pascual Coña y Caupolicán se centraron las miradas de Carabineros y del Ministerio Público de la región hace almenos 10 meses.Yhace seis, ambas entidades cruzaron datos y sumaron los de la Fiscalía de la Región de la Araucanía, pues se tenía información de que los principales cabecillas de la Coordinadora Arauco Malleco pasaban sus días de clandestinidad en esta zona.
Esto permitió que el 17 noviembre pasado fuera detenido José Llanquileo Antileo (27), en la comunidad Juana Millahual. Luego, el 21 de febrero en Concepción fue apresado Héctor Llaitul Carillanca (39), el número 2 de la CAM por Investigaciones, quien le efectuó un control de identidad y lo aprehendió.
Pero quedaba José Huenchunao Mariñan (36).
En su arresto fue vital el rol del jefe de la Octava Zona de Carabineros, general Jaime Vasconcellos Avendaño, quien hace poco más de un mes sobrevoló el área con la fiscal regional, Ximena Hassi Thumala.
Sobre Huenchunao ya se estaba en la fase final de su detención, cuando fue arrestado Llaitul, por lo que se bajó la presión a las pesquisas, con el fin de que el fundador de la CAM retomara su rutina.
Es así como 10 días antes de su aprehensión tenían claro sus movimientos y sólo esperaron a que estuviera solo, para evitar un enfrentamiento con quienes lo apoyaron en la clandestinidad.
El día de la detención, el martes 20 de marzo, Huenchunao salió a un camino público, donde fue capturado. “¡Suéltenme! ¡suéltenme!, tengo una bomba”, dijo, pero más tarde se resignó. Según fuentes policiales, estaba agotado y no quería seguir huyendo, aunque desde la cárcel instó a la resistencia a través de una carta: “Más tarde que temprano veremos como nuestro pueblo se librará de esta opresión y transitará digno por el camino de la libertad con autonomía y territorio”.


2007 Todos los derechos reservados para Diario El Sur S.A.