Domingo 15 de Julio de 2007

Ceferino, un santo regalo

Estamos alertas cuando el poder hace regalos que ni siquiera pedimos y que consideran importantes para tener distraídos a sus oprimidos. Por ejemplo, Videla les regaló un mundial de fútbol a los argentinos y todos contentos, inclusive saltando delante del propio dictador como festejándolo. Les regaló una "mano dura" y los que pedían semejante regalo se distrajeron, mientras veíamos espantados y horrorizados que se quedaban con nuestros hijos y nietos en nombre de una política de Estado. El mismo terrorismo de Estado que cayó 120 años atrás sobre la vida mapuche y que generó desapariciones, torturas y apremios ilegales durante la campaña de exterminio de Roca, acompañado por una Iglesia que reclutaba nuestros "picikecé" (niños) y los "amaestraba" en internados y albergues, hasta anular la identidad, el "rakizuam"/pensamiento, el "kimvn"/conocimiento ancestral. Es decir, eliminándolos ideológicamente.

Ahora mismo, Joseph Ratzinger desde ese centro de poder político que es "el Vaticano" ha decidido regalarnos a nosotros, "pu mapuce", un beato con amenaza de trasladarle el título al de santo. Es el mismo Papa manipulador que dijo hace poco que la religión católica no había sido impuesta por la fuerza en nuestras vidas. Sin embargo, necesitó llegar protegida por el ejército comandado por Roca a este territorio. En sus apenas dos milenios de existencia, para lograr sus objetivos nos "regalaron" el bautismo, los sacramentos, un catecismo lleno de rarezas y misterios, una biblia y algunos libros con incógnitas. Mientras "pu mapuce", con diez milenios de existencia en cambio, intentábamos mirar lo que esos libros contenían y nos distrajimos. Cuando cerramos esos libros misteriosos y levantamos la vista, nos encontramos como si fuéramos extranjeros, aunque parados en el mismo lugar del que nunca nos fuimos ni nos vamos a ir. Claro que nos entregaban sus "objetos sagrados" mientras nos apuntaban con armas de fuego. No sabíamos cómo hacer para salvar nuestras vidas y, si eso significaba agarrar lo que nos alcanzaran, lo hacíamos. A la vida siempre hay que preservarla. Por esa estrategia también estamos hoy vivos como pueblos originarios.

Esas armas de fuego son las que nuestra religiosidad nos impide concebir, ya que rompen el equilibrio de la biodiversidad de la que formamos parte, como hombres pertenecientes a la tierra, como mapuches que somos. Porque nosotros no concebimos esas crueles armas ni semihéroes llamados "santos", una especie de personajes literarios que tienen prohibidas las cosas más naturales de la vida, ¡hasta el mismo sexo, que es lo más natural de la naturaleza!

Luchamos contra estas invasiones y no aceptamos este perverso título para un hermano nuestro que murió a manos de la misma colonización. Desterrado de su "wajmapu" tierra de origen, lo consumió la tuberculosis, esa enfermedad desconocida para nosotros. El método de esa guerra bacteriológica desatada por el ejército nacional contra la familia de Namunkurá era sencilla: liberar a un prisionero mapuche envuelto en mantas infectadas de esa enfermedad contra la cual no teníamos defensa.

Hijo de nuestro "Logko Namvnkura", nieto de nuestro Toky Kalfvkura, se lo llevaron vivo a Roma. Como lo devolvieron muerto, para disimular semejante asesinato con pérdida de la identidad incluida ¡le prometieron devolverlo con títulos de semihéroe literario!: que le llamarían beato, que le llamarían santo. Regalos de distracción para el pueblo originario mapuche. Un pueblo que hoy ya no se distrae. Esta demostración de nuevo engaño desde el Vaticano nos mantiene alertas, incrédulos, elusivos, negándonos a semejantes premios posmortem para nuestros muertos asesinados por ellos mismos.

Nosotros practicamos una filosofía de vida abismalmente distinta y opuesta a ésta, que nos trae de la mano una reivindicación falsa, artificial, impuesta y ajena. Nuestro "NorAdMogen" nos impide faltar el respeto de tal manera a las religiones ajenas. Nosotros no tenemos santos, tampoco sacerdotes ni brujos. Más allá de que a nuestros médicos o "maci", a nuestras filósofas o "pillan kuse", a nuestras autoridades originarias, les pusieron nombre de "chamanes". Todo lo tergiversan y todo lo pervierten. El asombro todavía no permite entretenernos con la caricatura que queda de esta manipulación.

Nuestra organización en "Lofce", como parte de un pueblo preexistente al Estado argentino y a las iglesias impuestas, tiene claridad porque nuestro "rakizuam" o pensamiento circular nos impide levantar a una persona como más santos ni más héroes que otros. Todos formamos parte equilibrada del mismo círculo natural, no hay jerarquías ni menos papas dictadores en nuestro pueblo originario mapuche.

Resta que las religiones y leyes usurpadoras de pensamiento, de identidad, de territorios y personas intenten, alguna vez, por una vez, por alguna única vez y para siempre, no faltarnos más el respeto.

 

JORGE NAHUEL (*)

Especial para "Río Negro"

(*) Werken (portavoz) de la Coordinación de Organizaciones Mapuches - COM (jnahuel@hotmail.com)



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