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Lom lanza en noviembre primer libro de historia mapuche

Las venas abiertas de la Araucanía

En “...¡Escucha winka...!”, tres historiadores y un sociólogo mapuches hacen un primer intento sistematizado de escribir su propia historia, cuya tesis es la de una situación de colonialismo que no les permite elegir su destino como nación. “Los mapuches no tienen posibilidades de desarrollarse como sociedad”, sostiene Pablo Marimán.

Rodrigo Alvarado

La Nación

Fue una invitación de Lom Ediciones, el primer paso para que el historiador de la Universidad de la Frontera Pablo Marimán se decidiera a escribir el libro-ensayo sobre historia nacional mapuche, que estará desde noviembre en las librerías bajo el rótulo de “...¡Escucha winka...!”.

Y pese a que existen textos como memorias y testimonios, este es el primer intento académico que se hace desde el mundo mapuche por pensar su propia historia. “No le quisimos poner ‘el primer libro de historia’, pero en términos de una reflexión sistemática es el primero”, explica el mismo Marimán, quien dirigió el trabajo de investigación a partir de 2004 y reclutó a sus colegas Sergio Caniuqueo y José Millalén, además del sociólogo Rodrigo Levil.

El libro, de casi 300 páginas, está dividido en cuatro ensayos sobre la sociedad mapuche prehispánica, el período anterior a la conquista militar chileno-argentina, su absorción estatal entre 1880-1978 y su actual estado, además de un epílogo sobre el futuro. Todo cruzado por sus reivindicaciones históricas y políticas.

“Creo que a algunos les va a sacar ronchas y seguro van a decir que somos unos resentidos”, advierte Marimán, para quien este trabajo significa “crear un estado de conciencia, que reconozcan que del otro lado también están siendo observados”.

De hecho, la diferencia se hace desde el título, como un llamado de atención a los winkas (no mapuches), para indicarles que el conflicto no pasa con la totalidad de ellos, sino con una parte: “El grupo político-económico que no abre canales de negociación”, lanza el gestor de este “texto académico que no se deshace del conflicto político”.

LA MADRE DEL CONFLICTO

La tesis de “...¡Escucha winka...!” es que hubo un hecho traumático que terminó con la sociedad mapuche involucrada dentro de los Estados de Chile y Argentina. Un hecho fundacional de la historia contemporánea indígena: “Una situación de dominio colonial, donde también está involucrada la sociedad”, dice Marimán, quien cursa un doctorado en Etnohistoria en la Universidad de Chile.

Para él son tres las vigas que arman toda esta historia. Una institucionalidad que aplasta y margina la de los mapuches. La pauperización económica producto del despojo del patrimonio material del pueblo mapuche: de 10 millones de hectáreas entre el Biobío y Chiloé quedó reducido al 3%. “El tercio de millón de personas que vive en sus territorios históricos no puede estar condenado a vivir en la pobreza y en el 3% de lo que les correspondió, mientras los grupos de Angelini y Matte juntan un millón de hectáreas y viven de esa riqueza. Más que un pueblo entero, es inaceptable”, arguye.

Y, por último, la supresión de sus derechos, que tienen todos los pueblos del mundo como nación, por parte de la clase dirigente. “No podemos decidir nuestro destino porque a algunos les da pánico que construyamos un Estado dentro de otro, algo que no tiene sentido en este momento histórico”, opina el historiador.

NO HAY DEUDA QUE NO SE PAGUE

Si algo tiene este libro que no tienen los textos históricos es una proyección hacia el futuro. Y eso Marimán destaca, pues “si sólo hubiésemos historiado, a lo mejor sería una joya de la academia, pero lo que más nos interesa es saber para dónde va todo esto”.

Señales hay, pues la ONU aprobó en junio un estatuto para el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos indígenas.

Según el historiador, esto abre un camino a una autonomía dentro del Estado de Chile y “el día de mañana los historiadores tendrán que explicar por qué en 2001 se aplicó la Ley Antiterrorista al pueblo mapuche, una ley heredada de la dictadura que no tenía por dónde aplicarse a la lucha de reivindicaciones que son legítimas”.

–¿Cómo ves el futuro?

–La situación mapuche no tiene posibilidades de desarrollarse como sociedad. Es tratada desde el punto de vista del asistencialismo del Estado, pero no dan salida a la cuestión social: el colonialismo. Como dijo alguna vez una mapuche: “En vez de darnos las manos, mejor quítennoslas de encima”. LCD