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Ataque dejó pérdidas por $188 millones:

Grupo armado eligió fundo aislado para estrenar estrategia paramilitar

Jueves 6 de diciembre de 2007

Análisis de inteligencia indican que se escogió un predio alejado de los controles policiales en la zona del conflicto mapuche y que los violentistas exhibieron coordinación y disciplina.

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Carabineros comenzó a recolectar pistas del grupo violentista que el martes atacó el campamento forestal "Rancho Alegre" del fundo San Óscar, pero las condiciones geográficas del lugar dificultan la tarea policial. Los agresores conocían muy bien el lugar y tuvieron un repliegue efectivo.Foto:MARIO QUILODRÁN

IVÁN FREDES

TEMUCO.– El violento ataque armado e incendiario que destruyó el campamento forestal "Rancho Alegre" del fundo San Óscar fue planeado estratégicamente por sus autores, quienes quemaron allí diez galpones, un camión y un minibus. Fueron siete encapuchados vestidos con ropas mimetizadas, que lo eligieron por ser un predio de difícil acceso, en el valle de Bajo Relún, del cual huyeron por los cerros tras el ataque y abordaron un vehículo que los esperaba tocando su bocina para orientar su ubicación.

Los individuos, todos jóvenes, identificados como mapuches por los testigos debido a que se comunicaban entre ellos en mapudungun, actuaron en forma planificada, coordinada y obedeciendo las instrucciones de un líder, quien asignó tareas y controló el tiempo del ataque: 10 minutos. Efectuaron una veintena de disparos para intimidar a los operarios forestales y huir en un vehículo luego de rociar con bencina y quemar diez galpones, un camión, una moto y provocar varios focos de incendios en los bosques aledaños.

Análisis de inteligencia policial indican que esta es la primera vez que una banda armada, presuntamente vinculada a violentistas mapuches, en el marco del llamado conflicto indígena, actúa como un grupo paramilitar y uniformado con ropaje de mimetismo, lo que da cuenta del entrenamiento, coordinación y disciplina en la planificación del ataque armado. También explican que el fundo atacado fue elegido estratégicamente por estar ubicado en una zona alejada del control policial, rodeado de un cordón montañoso, con un camino de tierra, curvas y precipicios, condiciones geográficas que facilitan la huida a los conocedores de ese terreno en caso de persecución policial.

Este atentado se registró en la tarde del martes último, a 27 kilómetros de Capitán Pastene, y destruyó por completo las instalaciones del campamento del fundo San Óscar, de Forestal Mininco, originando pérdidas materiales por $188 millones.

El gobernador de Malleco, Rubén Quilapi, sin embargo, anticipó que lo considera un delito común, sin connotación terrorista, y que el Gobierno interpondrá una querella criminal contra quienes resulten responsables. Admitió, eso sí, que el atentando armado de los encapuchados es grave, pero no que sus autores fueran indígenas, como lo sostienen testimonios de operarios del campamento forestal.

El empresario angolino Gerardo Cerda, quien actuaba como contratista de la empresa forestal Mininco en el predio atacado, manifestó que el grupo armado descendió sorpresivamente de un cerro ubicado justo en la parte posterior de las instalaciones -módulos de galpones- y actuó coordinadamente, siguiendo las instrucciones de un líder.

"¡Los estúpidos al menos tenían corazón! ¡No mataron a nadie!", exclamó Gerardo Cerda, al recordar que antes de que el grupo armado se retirara, uno de ellos disparó contra tres tambores que contenían cada uno 200 litros de bencina y otro con 600 litros de petróleo, los que no explotaron.


Violentistas se hablaban en mapudungun

El vocablo mapuche "marichiweu" ("diez veces venceremos", en castellano) ha sido adoptado como consigna por diversos grupos de esa etnia -desde los más pacíficos hasta los más violentos- para demandar sus derechos o reivindicar tierras.

Los trabajadores atacados el martes, todavía presas del nerviosismo, no recuerdan haber escuchado el "marichiweu", pero sí coinciden en que todos los violentistas se comunicaban en lengua mapuche.

En Chile, el 32% de la población mapuche (en total hay 604 mil) habla el mapudungun, de acuerdo con las últimas cifras de la encuesta Casen de 2006. Esta encuesta precisamente incluyó una pregunta para saber si el entrevistado mapuche hablaba o no su lengua. El investigador Juan Ñanculef indica que la mayoría de los hablantes tiene más de 60 años. Los que menos lo hablan son los jóvenes, aunque hay un proceso de revitalización y recuperación de esa lengua.