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Invierno en los sectores cordilleranos de las regiones VIII, IX y X:

La dura realidad de los campesinos e indígenas que viven "bajo cero"

Domingo 29 de julio de 2007

La nieve llega en mayo para quedarse todo el invierno, cortando caminos y dejando aisladas a miles de familias.

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Las comunidades más aisladas deben ser auxiliadas durante todo el invierno con forraje para los animales y alimentos.Foto:CRISTIÁN CÁCERES

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Muchos animales no logran resistir el duro invierno en la zona sur.Foto:CRISTIÁN CÁCERES



RODRIGO OBREQUE E IVÁN FREDES

Los habitantes de sectores cordilleranos del sur del país viven durante el verano en el paraíso, rodeados por bosques nativos y lagos prístinos. Pero basta que llegue el invierno y comience a nevar para que sus vidas se transformen en un infierno, donde todo es blanco y helado.

La nieve es la culpable del aislamiento que afecta todos los años a miles de campesinos e indígenas de las regiones VIII, IX y X, pues los caminos se cortan y eso les impide desarrollar con normalidad sus actividades productivas cotidianas.

Durante esta semana, las nevadas mantuvieron aisladas a cerca de siete mil personas en las localidades de Lonquimay, Melipeuco, Curarrehue, Cunco y Pucón (IX Región), y de Puerto Fuy, Neltume Alto y Trafún Chico (X Región).

"Este invierno es el más crudo de los últimos años, y ha provocado un trastorno enorme para las familias, que son casi todas de escasos recursos", cuenta el sargento primero Miguel Regla, jefe del retén de Carabineros.

Rodrigo Parra (30) se ha visto afectado en el ámbito laboral. "Yo trabajo en construcción; y si está nevando, las obras se paran y no tengo sueldo. Hemos tenido que apretarnos el cinturón para poder comer", precisa.

Las nevadas también afectan a los caballos y al ganado, que se quedan sin alimento. "Tenemos que llevarles ramitas para que coman, o si no se nos mueren", relata Orlando Parra (62).

Y también aumenta al 50 % el ausentismo escolar, según el director de la escuela, Aníbal Fuentes.

Una situación aun más dura se vive en la comuna de Lonquimay (IX Región), donde sus habitantes -campesinos y mapuches pehuenches- viven casi la mitad del año con temperaturas bajo cero. Incluso, tienen el récord nacional, exceptuando la Antártica: -21 grados y una sensación térmica de -30. "Todo se congela, el agua de las cañerías y hasta el gas licuado cuando el bidón queda a la intemperie", comenta Edgardo Saavedra, director de radio Biobío.

Una curiosidad es el método usado para que los buses que llegan al lugar no queden detenidos por el frío. Además del anticongelante, se encienden braseros cerca de las ruedas para descongelar los líquidos de frenos.

Los niños prácticamente viven en los colegios-internados y su única forma de comunicación son radios receptores que enlazan con el municipio.