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Encuesta de UNICEF:
Jóvenes mapuches reconocen que reciben burlas por su apellido

Jueves 7 de diciembre de 2006

Uno de cada diez adolescentes de esta etnia niega su origen y más del 90% reconoce no manejar bien el mapudungún.


Los jóvenes mapuches están dejando de lado las tradiciones y negando sus raíces para lograr ser aceptados en la ciudad, según la investigación "Identidad y discriminación en adolescentes mapuches", dado a conocer ayer por la Unicef.

De hecho, el 15% de los adolescentes miembros de esa comunidad y que viven en Santiago no se sienten identificados con esta cultura originaria. Pero la cifra baja a 5% si se considera a quienes viven en Puerto Saavedra y Galvarino, localidades con fuerte presencia indígena.

La encuesta fue realizada en Santiago y la IX Región a 240 jóvenes de entre 12 y 17 años de esta etnia y a 120 no indígenas.

"Cuando los mapuches llegan al mundo urbano tienen una tendencia a la negación para evitar ser discriminados. Muchas veces los mismos niños y adolescentes sienten que tienen que adaptarse rápidamente al medio más 'occidental' para poder aprovechar las oportunidades, y eso implica a su vez una pérdida de la cultura", explica Oriana Zarzi, consultora de Unicef.

Mueren las tradiciones

Por eso mismo, agrega, es que los jóvenes han perdido el manejo del mapudungún.

De hecho, el estudio fue revelador: sólo 4 de cada 100 adolescentes indígenas lo hablan, aunque "no muy bien"; un tercio sentenció que sólo sabía algunas palabras y 67% reconoció que no hablaba nada del idioma.

Y aunque casi la mitad de los mapuches dijo conocer rituales como el "palín" (juego comunitario), sólo el 28% admitió practicarlo.

A esto se suma el hecho que la participación en actividades tradicionales propias de la etnia disminuye a medida que aumenta la edad de los encuestados.

El "Nguillatún", por ejemplo, que es un ritual colectivo de acción de gracias y petición por las cosechas y el bienestar de las personas de la comunidad, es practicado por el 21% de los niños que tienen entre 12 y 14 años, pero sólo por el 11% de los que tienen entre 15 y 17 años de edad.

Pero el dejar de lado estas tradiciones no logra mantener alejada la discriminación que vive esta etnia: el 14% de los jóvenes indígenas reconoció que en la escuela sus compañeros se burlaban de ellos -una cifra que duplica la de los no mapuches- y el 15% dijo que se reían por sus nombres o apellidos. Estas descalificaciones entre los jóvenes no indígenas sólo llega al 4%.

Además, siete de cada diez mapuches creen que es más difícil encontrar trabajo para un miembro de esta cultura que para el resto de los chilenos.

La investigación también reveló que los jóvenes indígenas sienten que la discriminación contra su persona es más común en la infancia que en la adolescencia, es decir, al contrario de lo que ocurre entre los no mapuches, quienes dicen sentirse más marginados en la juventud.

Esto, según Zarzi, se debe a un discurso, que se está dando con mayor fuerza entre los jóvenes, que apoya la diversidad. Sin embargo los expertos coinciden en que aún falta mucho por hacer.

Soledad Larraín, sicóloga y consultora de Unicef, cree que estos datos demuestran que es fundamental que exista un cambio en la sociedad para terminar con la exclusión. "Aprender sobre la cultura mapuche debería ser un tema para toda la población, no sólo para los pertenecientes a ese grupo, porque cuanto más se conoce lo que es ser mapuche, más disminuye la discriminación que ellos viven a diario".


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