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 Diario Norte – CHACO ADENTRO – Miércoles 6 de Diciembre de 2006

Aurelina Alejo, una anciana de mas de 80 años de la etnia toba del Paraje El Canal en la zona de Fortín Lavalle, murió ayer a las 10,45 en la extrema pobreza por una desnutrición terminal postrada en un camastro de su rancho.

 

 

 

 

 

 

 

 

La desnutrición hizo estragos en la mujer con quien a pesar de la extrema pobreza y abandono logró criar a sus hijos.

En el Paraje El Canal de la zona de Fortín Lavalle

Murió una abuela Toba en estado de abandono total

 

Su caso es un botón más de muestra de la indigencia y la exclusión terminal a la que son sometidos los pueblos originarios del Chaco.

 Este vergonzoso caso chaqueño había sido relevado en el terreno en los primeros días de diciembre de 2006 por el Centro de Estudios e Investigación Social Nelson Mandela de derechos humanos.

La abuela toba es madre de siete hijos a los que crió a puro trabajo y tiene dieciséis nietos. Sus restos fueron velados en su rancho del Paraje El Canal e inhumados en el cementerio de la zona, cerca de Fortín Lavalle.

En un documento titulado "Apartheid y Genocidio Etnico", da cuenta de numerosos y dolorosos casos que se repiten en la zona. En cuanto al capítulo dedicado a "La Tragedia del Pueblo Qom" se señaló entonces que Aurelina Alejo "Vive en el Paraje "El Canal", que pertenece a Fortín Lavalle y está ubicado a pocos kilómetros del casco urbano del Municipio de Villa Río Bermejito.

Tiene más de 80 años. Presenta desnutrición grado III, crónica, extrema y mórbida, a tal punto que ha perdido prácticamente toda la masa muscular.

Es piel y hueso, en agonía de muerte, postrada desde hace muchos meses en un camastro, al cuidado de su familia, en especial su hijo Valentín Pellegrini. Padece tuberculosis desde joven.

Prácticamente no se manifiesta. No puede levantarse del camastro. Ya no desea alimentarse. Está en la última etapa de un largo proceso de extinción, camino a la muerte.

Hace pocos días le entregaron una silla de ruedas nueva, que había pedido hace muchos años. No la puede usar porque está postrada. Su hijo Valentín comentó que fue una buena madre, que los crió con amor y que fue muy trabajadora".

Esta madre toba falleció como hacía prever el informe del Centro Mandela en un cuadro desgarrante por el hambre, la indigencia, el analfabetismo, la desnutrición y, por supuesto, la mortalidad que asola al pueblo indígena del Chaco.