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Domingo 9 de septiembre de 2007

El rock mapuche entra en acción

Cinco músicos han logrado mezclar de forma sincera el heavy con los ritmos originarios

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Hay una frase que lo explica todo. "El rock tiene fuerza, potencia y crudeza, igual que la naturaleza mapuche. Es lo mismo".

Con ese comentario, Rodrigo Riquelme, guitarrista del grupo Peümayen, ahorra todo tipo de argumentos que se deban hacer para explicar porqué cinco jóvenes decidieron fusionar el rock con el choique purrun, ese ritmo que se baila incesante en las ceremonias mapuches, hipnótico y milenario.

Pero la historia partió hace algunos años. Pablo Sandoval, compositor y cantante, siempre tuvo la inquietud de contar historias y relatos tradicionales del pueblo mapuche, en forma de canción. El ya tenía su proyecto solista, cuando en el liceo de Padre Las Casas "Oscar Moser" se encontró con otros jóvenes músicos con ideas similares.

El único "pero" es que todos venían de ambientes musicales distintos. Los hermanos Rodrigo y Angelo Riquelme (guitarra y bajo) son de la corriente heavy metal; el encargado de la pifilca y huada, es el hiphopero Benjamín Riquelme; y Carlos Epul, es un chico de 16 años que hace sus primeros ritmos en percusión.

Sin embargo, lo que podría haber llegado a ser un problema, se transformó en una oportunidad, y ayudó a ampliar su visión musical. Así comenzó a escribirse la historia de Peümayen. "Lugar de sueños" en castellanas palabras.

PURRUN CON

GUITARRA ELECTRICA

La música de Peümayen tiene como base el choique purrun, que es un ritmo que puede adaptarse a los seis tiempos de un heavy metal más clásico.

Carlos Epul, el pequeño baterista, luce una polera de Iron Maiden, y eso ya es un indicio que los temas más rápidos son en seis tiempos (como el poderoso tema "Ñuque Mapu"), y aquellos que incluyen baladas pueden acoplarse a cuatro, tal cual lo demuestran en su canción "Marrichiweu".

La pifilca de Benjamín va incesante de forma bitonal a lo largo de las composiciones, tal cual en la música vernácula de nuestra tierra. Su escuela más hiphopera no desentona en su afán por dar el toque netamente mapuche al grupo.

Rodrigo, el guitarrista, hace su aporte al choique purrun, con una BC Rich distorsionada y riffeando de forma apañada, siendo definitivamente, junto al bajista Angelo, los metaleros de la banda. "La mezcla resulta, porque los instrumentos mapuches son rústicos, y la guitarra la tocamos seca y con harta crudeza, así que se complementa muy bien", aseveró el encargado de las seis cuerdas.

Finalmente, Pablo Sandoval, el mentor de la agrupación, ha logrado impregnar a su buena voz, el timbre y entonación característica del heavy metal clásico, con un registro más bien alto, aunque sin llegar al falsete. Esto provoca que el mensaje suene sincero, sin adornos sobrantes, ni arreglos maqueteados. Es un rock simple, sin complejidades mayores que las del propio mensaje, lo que se agradece ante la avalancha cada vez mayor de pirotecnias musicales.

Quizás falte más ensayo, y se noten algunos detalles en los arreglos, pero el arte musical, más aún si es algo tan personal como esta propuesta, es lo más subjetivo del mundo. En eso, ellos saben más que nadie hacia dónde quieren llevar su sonido.

"LA ETERNA

LUCHA SOCIAL"

Hay dos ejes en la propuesta de Peümayen: el ritmo en choique purrun y el mensaje de las letras.

Pablo compone en castellano, aunque inserta conceptos y palabras en mapudungún. "Uno acá en Padre Las Casas mira el cerro Conun Huenu y se inspira. Te pones a pensar que estas tierras las pisó Leftraru, donde luchó con su vida por la autonomía", dice.

Sus letras tratan sobre "la eterna lucha social y cultural que ha provocado la subyugación del pueblo mapuche por parte de los huincas. Hablamos de la injusticia actual, de los presos mapuches, pero también exploramos las tradiciones, como los instrumentos originarios, o ceremonias como el rapto de la mujer", agregó el compositor del grupo, quien hace unos días fue homenajeado como personaje destacado de la comuna de Padre Las Casas, por su aporte a la música.

Pero, ¿qué opinan los mapuches más ortodoxos de su música? Según estos cinco músicos el concepto ha sido tomado de la mejor manera por el pueblo araucano. "A muchos los hemos reencantado con nuestro mensaje. Hay muchos mapuches en la ciudad que se van alejando de sus raíces, pero hemos visto que con nuestra música vuelven a sentirse orgullosos de su apellido", explica Sandoval.

"Hemos tocado harto y nunca nos han pifiado", agrega el baterista, haciendo alusión a que han llevado su propuesta a pubs, café concert y tocatas rock. La amplitud de su música permite que actúen en los más diversos escenarios.

Proyectos hay muchos. Una grabación profesional, y giras nacionales con la folclorista Nancy San Martín, quien ya los nombró como sus músicos personales.

El purrun metal recién comienza.

Por Nelson Zapata