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Año LXXXVIII - Nro. 31.797 - Miércoles 18 de Febrero de 2004

Los secretos del machi José Caripán

José Caripán señala que recibe los poderes de sus ancestros, los que se manifiestan a través de los sueños.

Su vestimenta dista mucho de la de un machi, de esos que en el pueblo mapuche ayudan a curar las dolencias que experimentan los integrantes de esa etnia. Incluso viste con un sombrero, una camisa de color mora y un chaleco de muchos bolsillos... de esos sin mangas. Se trata de piezas que combinan a la perfección con unos jeans y un par de chalas oscuras.

Por ello podría pensarse que se trata de un "machi" moderno... pero no es tan así. Se trata de José Caripán, más conocido en la zona lacustre como el "Machi José", hombre que lleva décadas ejerciendo el milenario arte de la sanación del mal de ojos, el empacho, la reparación de huesos y los sahumerios.

ACHAQUES

En sus tiempos de bonanza, el "machi" recibía un promedio de 150 personas por día, quienes buscaban en sus conocimientos la cura definitiva para sus "achaques", como él los califica.

En una pequeña oficina, despacho o consulta, ya que cuenta que su lugar de trabajo no tiene un nombre determinado, se empeña en dar una atención esmerada y precisa a sus "pacientes".

Para ello analiza la orina de cada uno de sus clientes... claro, eso sí, dependiendo del mal que éste presente, ya que si se trata de "males de huesos", simplemente sus manos sirven para dar con la falla y aplicar, vía presión, una corrección a la anomalía.

Luego de esto, y de rodillas, ruega a la naturaleza para que ésta provea de la receta necesaria al infortunado convaleciente. De ahí y por un precio muy módico -en ocasiones no cobra- lo receta.

Se trata de una práctica que, aunque de científica posee muy poco, ha tenido una buena aceptación entre los villarricenses y lugareños de otras latitudes, que acuden de vez en cuando hasta su consulta, convirtiéndose hoy en un personaje altamente popular en la zona lacustre.

HERENCIA

"El machi" asegura que su poder viene de herencia, y que se manifiesta mediante sueños, por lo que le duele y le preocupa no poder ejercer su vocación de vida, "para lo que estoy hecho" según relata", al hacer mención a la prohibición que tiene para trabajar.

Y es que si bien por ahora la puerta de su vivienda, instalada en el camino que une a Villarrica con Licán Ray, se halla un cartón que dice "No se atiende hasta nuevo aviso", cuenta que espera dar vuelta el improvisado letrero para exhibir el lado que reza "Adelante".

Ello porque cuenta que a raíz de un problema de impuestos no ha podido seguir atendiendo. "He tenido algunas complicaciones... pero espero solucionarlas luego para seguir curando las dolencias de los acongojados pacientes que llegan hasta mi oficina", sentencia. "¿A dónde se ha visto que un machi tenga que dar boletas? se cuestiona José.

Por Francisco Vásquez

 


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