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Centro de Educación Mapuche Norgvlamtuleayiñ

Proyecto de Educación Intercultural

De la revista " WERKEN KVRVF-MENSAJERO DEL VIENTO"


El siguiente documento es parte de uno mas extenso, en el que el Centro de Educación Mapuche de la Coordinadora de Organizaciones Mapuche de Neuquén, plantea su oposición a la educación propuesta por el estado y propone la educación INTERCULTURAL.

EDUCACION para un NEUQUEN INTERCULTURAL
* Marco histórico
* Respuesta del Estado al reconocimiento cultural
* Propuesta mapuche para una nueva educación

Centro de Educación Mapuche Norgvlamtuleayiñ

I MARCO HISTORICO

I.1. Antecedentes históricos

Aproximadamente hasta el año 1800, cuando el Pueblo Mapuce era autónomo y desarrollaba en el WAJ MAPU - territorio, su propia organización política, social y económica; allí circulaba nuestro idioma el MAPUZUGUN. Nuestras Autoridades Originarias (LOGKO - autoridad política, WERKEN-mensajero, PIJAN KUSE -autoridad religiosa) ejercían sus roles y aplicaban nuestras normas y principios NOR y AZ MOGEN que orientaban la existencia del Pueblo Mapuche.

El Estado Argentino recién comenzaba a instalarse sobre parte de nuestro territorio ancestral y legalizaba la usurpación por medio de la guerra a través de un sistema jurídico cuyos orígenes están en el derecho romano, que ni siquiera era una creación de normas propias de dicho Estado . Lo propio hizo el Estado Chileno sobre el resto de nuestro Territorio.

El wajmapu se extendía desde la frontera delimitada por las actuales provincias de Buenos Aires, Santa Fé, Mendoza, Córdoba, siendo estas el límite norte del Territorio Mapuce. En las bases de su carta magna creada en 1.853, el Estado Argentino fijaba tres principios:
Mantener el trato pacífico con los indios, Proveer a la seguridad de la frontera, Convertir a los indios al catolicismo.

Reconociendo de esta manera la existencia de un límite entre la Nación Mapuche y el naciente Estado Argentino. Límite y trato pacífico que no tuvo problema en violar cuando sus intereses así lo indicaron, dando inicio a uno de los genocidios mas grandes de la historia.

Desde ese momento, el Pueblo Originario Mapuce ha vivido en permanente estado de violación a sus derechos. A medida que avanza la sociedad colonial, los originarios de lo que hoy llamamos Neuquén, sufrimos una sistemática eliminación de nuestra normatividad como pueblo. Al ser incorporados de violento y fragmentado a una nueva organización social, nos expropian el territorio, los recursos naturales, la organización político- administrativa, nuestro sistema de creencias. Cobró así carta de legitimidad un régimen que se sustentó en la violación a los derechos individuales y colectivos del Pueblo Mapuce, entre otros Pueblos Originarios que habitan lo que es hoy la Nación Argentina. Sobre ese
régimen se implantó el sistema instruccional excluyente y homogeneizador, el que se ha mantenido haciendo cada vez más sutiles al racismo y el etnocentrismo del nacionalismo argentino.

I.2. ¿Cuál ha sido el resultado de más de un siglo de educación obligatoria?

Por lo antes expuesto, podemos afirmar que se intenta a través de la educación crear una "identidad nacional" que no logra tomar forma sino negando y oponiéndose a la "barbarie" con la que fue estereotipada nuestra existencia como Pueblo Originario.

La pretensión de garantizar nuestro derecho a la educación fue al mismo tiempo la forma en que desde el Estado se impulsó la política de UNIFORMAR a las diferentes culturas bajo la hegemonía eurocéntrica, de ASIMILAR a estas culturas representadas y tratadas como "inferiores" a la "cultura nacional" desde la que se modeló el prototípico "argentino" monocultural. Mientras se ejecutaban estas políticas indigenistas de integración forzada,
los sectores dominantes apostaron a la extinción o conversión de los Pueblos Originarios. Esto dio lugar a una relación totalmente desigual con la cultura mapuce, la que fue sustraída de su carácter de nación o pueblo autónomo. El resultado fue una "integración" que establece la subordinación de nuestra cultura a la hegemónica.

Es una educación rígida y estancada mantenida desde 1884 - ley 1420, y que a pesar de sucesivas innovaciones no ha perdido su carácter elitista, etnocéntrico, y monocultural. La política educacional argentina ha reproducido las relaciones de poder que se dan en la sociedad privilegiando una ciudadanía votante (en principio sólo para los varones) para legitimar el proyecto agroexportador subordinado a los países centrales, e instalando
un solo imaginario que se impone sobre el no reconocimiento de la preexistencia, no ya de otras culturas, sino de Pueblos enteros que se mantuvieron a pesar de la minorización a la que fue sometida por parte del la "cultura" nacional dominante.

De esta manera la educación con sus contenidos y metodología acosa y hostiga nuestro pensamiento, nuestra forma de vida, nuestros proyectos como pueblo, a la vez que no alcanza a brindar las herramientas necesarias para desenvolverse en la sociedad dominante, generando fracaso escolar, bajo rendimiento, repitencia, deserción, y como consecuencia de estos y otros fenómenos económicos y sociales, mano de obra barata, y o desocupada,
tanto en las ciudades como en el campo. La educación que imparte la escuela ha intervenido sobre la herencia cultural que se despliega en la vida familiar integrada en comunidades mayores de solidaridad y pertenencias culturales y sociales. Ha desordenado en el mapuce su concepción del trabajo en relación de intercambio igualitario con la naturaleza. También ha actuado sobre el conocimiento que proviene de su tuwvn-origen, para situarlo en coordenadas de utilidad, privilegio y lucro personal. La educación obligatoria garantizada por el estado implantó finalmente un sistema de enseñanza parcializada, clasificada, e incluso racista, llegando a prohibir la presencia y vigencia de las diferentes dimensiones que nos diferencian como Pueblo Originario. La educación institucional se imparte anulando el entetejido "originario" de la identidad mapuce, no reconoce otra cultura que la de la "tradición nacional", niega el idioma que hablan los mayores, desconoce las normas y
valores que regulan la vida en comunidad. Somete a los alumnos y alumnas a un proceso de enseñanza basado en conocimientos impropios, descontextualizados, y enciclopédicos que contribuyen a debilitar la identidad del niño, su autoestima, e incluso, a veces, su proyección como mapuce.
Al prohibírsele hablar, conocer, practicar y dar vigencia a su idioma de origen (el mapuzugun) se lo aleja de los conocimientos, cultura, filosofía y ciencia que los mayores han sostenido y recreado con diversas estrategias de resistencia y movilización. Como consecuencia, hoy casi el 70% de nosotros no hablamos el mapuzugun, situación que afecta mayormente a los jóvenes y niños.

El desarraigo que producen las escuelas en los mapuce, aún las que están dentro de las comunidades (y que se profundiza aún más en los regímenes de las escuelas albergue, en su mayoría religiosas) o las que atienden a los que están en las pueblos y ciudades, provoca también una identidad cuestionada, a tal punto que la persona reniega de su condición de mapuce. Así, el Estado logra el objetivo de integrar a nuestros hermanos al precio de la eliminación ideológica y cultural de sus diferencias.

De esta manera, concluimos:
Que el sistema de educación que ha impuesto el estado acciona y atenta contra la forma de educar de nuestro Pueblo y sus Autoridades Originarias encargadas del aprendizaje y educación mapuce. Se niegan y anulan por omisión o subordinación otros modos, tiempos, espacios y relaciones. Que por la castellanización forzada que el sistema de instrucción, político y jurídico impone hoy un 70 % de nuestros hermanos no habla el Mapuzugun,
con lo que se interfiere y atenta contra el desarrollo y la comunicación del niño con el conocimiento y prácticas culturales de los mayores. Que la educación que recibimos del estado reiteradamente ofende y falta el respeto a nuestra existencia como Pueblo e impone a nuestros hijos celebraciones patrias y religiosas que los niega como hijos de una Nación
Originaria que se reconocen en otros símbolos, calendarios, y conmemoraciones . Que la educación ha reforzado en nuestro Pueblo la desvinculación entre trabajo y naturaleza y el trabajo en comunidad, quebrando la unidiad familiar y la solidadridad. Que la formación docente al establecerse sobre estas bases resulta incompetente frente a nuestra cultura y es funcional a la colonización ideológica.
Que la educación colonizadora que reciben nuestros hijos procura adaptarlos al indigenismo de Estado (indios folclorizados y exotizados) mientras los convierte en peones u obreros mal pagados o desocupados y con su identidad mapuce deteriorada.
Que la educación estatal ha creado un falso concepto de mapuche ligado solo a lo rural. Sin embargo, nuestra condición de Pueblo no se restringe a esas áreas sino a otro tipo de concepción, apropiación, uso y control del territorio, incluso en las ciudades.
 
 

I.3. Educación Autónoma Mapuce

La educación mapuce nos permite aprender, conocer y comprender al Ixofilmogen/ biodiversidad, distintos newen/fuerzas que conviven en nuestros Waj Mapu/Territorio, donde el mapuce es una de esas fuerzas, pero sin facultades para creer que es superior. Porque el mapuce ve la vida como una totalidad, donde todo está interrelacionado y donde cada una de las fuerzas de la Naturaleza cumplen un rol. El ce/la persona es el responsable de mantener el equilibrio y la armonía del Waj Mapu.

¿Esto significa que los Mapuce tienen un propio sistema educativo? ¿De qué manera si no se podría explicar el hecho de que una cultura reprimida durante más de un siglo en sus conocimientos y prácticas haya logrado mantener y hacer vigentes los aspectos fundamentales de su identidad?.

¿De qué manera este sistema educativo se mantuvo?. ¿Quiénes fueron los agentes educadores?. ¿En qué ámbito se desarrolló esta educación?. ¿Cuáles son los mecanismos de transmisión y desarrollo de esos conocimientos y prácticas?. ¿En qué estado de fortaleza se encuentra hoy?
La educación mapuce está basada en los principios y valores de nuestro Pueblo / Nor Az Mogen. El ce (la persona) adquiere Kimvn/saber y desarrolla el Rakizuam/pensamiento en un espacio de intercambio y de consejo que denominamos Gvbamtuwvn.

Es por eso que el proceso educativo mapuce comienza desde la misma concepción de la persona en el vientre de su madre, continúa en su relación de familia y con la comunidad. Este proceso de educación continuará aún después de la desaparición física a través del Pewma. El Pewma es la comunicación que mantenemos más allá de la muerte física con las diversas fuerzas/newen de los hombres y la naturaleza, a través de los sueños.
También este conocimiento perdura y vive a través de la enseñanza que dejamos en vida.

El sistema de educación mapuce es conducido por nuestras Autoridades Originarias, junto con los mayores, padres/madres de las familias. El niño toma contacto con este sistema desde que nace. Esto permite su crecimiento y maduración dentro de una cultura que le pertenece, que permite su formación y desarrollo como hombre o mujer mapuce a partir de la adquisición de valores y conocimientos de la historia, de la religión, de la lengua, de la ciencia, del arte mapuce, de la filosofía, pero de acuerdo con las normas mapuce y los modos de ver tanto la vida social como la vida natural.

Ahora bien, los requerimientos que derivan de la convivencia en un mundo plural y frente a una sociedad que se moviliza con otros parámetros y estrategias culturales, económicas y políticas, hacen que otros conocimientos sean necesarios. Pero, aquí cabe la pregunta ¿cuáles?.
 

II RESPUESTA DEL ESTADO AL RECONOCIMIENTO CULTURAL Y EDUCATIVO DEL PUEBLO MAPUCE.

II.1 Educación Bilingüe

El bilingüismo escolarizado y estandarizado por semejanza al castellano utiliza la lengua originaria como puente para imponer la cultura dominante. El bilingüismo sin revisión de los modos y contenidos de la transmisión, sin la reparación que proviene de la autocrítica y el cambio en la perspectiva de una nueva relación con los Pueblos Originarios intenta perpetuar un mapuce folclorizado sobre el que se actualizan prejuicios etnocéntricos y racistas.

A través de la Educación Bilingüe se minimiza el concepto de interculturalidad y se lo restringe a la enseñanza de otro idioma. El énfasis puesto en el bilingüismo reduce la política de identidad al hecho de dominar un idioma, sin poner en discusión qué se dice, qué se hace y qué se pretende como base ideológica y cultural de nuestro idioma. Se reduce así, la existencia de un pueblo diferente a una modalidad educativa, la que por otra parte no se constituye a partir de cambios sustanciales en todo el sistema nacional de enseñanza. Así como se aprende en algunos lugares un idioma extranjero (prevaleciendo siempre el inglés) la enseñanza del idioma originario se limita a un agregado desprovisto de proyección política,
territorial, y cultural.

Como lo hicieron las escuelas jesuíticas, que pusieron el empeño en sostener una identidad lingüística desde un modelo político de dominación y sometimiento del indígena, lo mapuce no se puede reducir al dominio y uso del idioma; el idioma es una forma de referirse y de construir realidades, es una forma de representar y de construir el mundo. Los problemas que derivan de la conquista por castellanización no se resuelven sólo con el bilingüismo. Y aún menos con un mapuzungun aprendido sólo desde una escuela que aún no se ha corrido del paradigma nacionalista civilizador y etnocéntrico. Incluso, aunque se agreguen al currículo oficial contenidos objetivos o subjetivos de las "culturas" originarias, esto no apunta a una reestructuración de las relaciones entre el Estado y los Pueblos Originarios, sino a una yuxtaposición ecléctica y por lo general descontextualizada.
 
 

II.2. Educación Intercultural Bilingüe para las escuelas que están en las comunidades mapuce.

El Estado sostiene: "La educación intercultural y bilingüe se constituye como estrategia de equidad educativa porque estriba en el postulado de la plena participación de las lenguas y de las culturas indígenas al proceso de enseñanza y aprendizaje y reconoce la diversidad sociocultural como atributo positivo de una sociedad, promoviendo el desarrollo de tradiciones culturales ricas y variadas. Pone de manifiesto las ventajas pedagógicas de
la utilización de las lenguas aborígenes como recursos de aprendizaje y la enseñanza en todas las áreas del curriculum y particularmente en lo referente al aprendizaje del español". (nuestros subrayados muestran los límites de esta postura, que se desvincula de toda consideración acerca de cambios de fondo en las relaciones entre el Estado y nuestro Pueblo) Falta CITA

La educación intercultural bilingüe aunque agrega el término intercultural al de bilingüe no implica más que una vuelta de tuerca funcional al sistema educativo hegemónico, desde el que se transmite una sola cultura (la dominante), y se permite la entrada folklorizada de la llamada diversidad
cultural.

Además, como en el caso anterior del bilingüismo, la interculturalidad es concebida para el ámbito rural, por lo que se reitera, por un lado, el grave error político de constreñir a nuestro pueblo a un espacio no urbano y, por el otro, se restringe y encierra el concepto de cultura mapuce a comunidades o "reservas" que mantienen el modo de vida rural. Como si nuestra proyección como Pueblo no pudiera imaginarse de manera verdaderamente más diversa y plural.

Para nosotros, aceptar esta Modalidad de Educación Intercultural Bilingüe puede actuar en contra de nuestros intereses como Pueblo porque puedeconvertirse en una nueva forma de sometimiento y colonización aunque hablada en idioma originario mapuce. El modelo de interculturalidad que disputamos no debe quedar reducido a la enseñanza del idioma y las
costumbres "diversas". La interculturalidad en educación es en realidad un problema más político y pedagógico que de superposición de contenidos o idiomas. Experiencias latinoamericanas son referentes en este sentido, por ejemplo en Chile, donde a pesar de existir esta modalidad y varias experiencias piloto, éstas reciben fuertes críticas de los hermanos mapuce.
Es de recordar que ese país no firmó el Convenio 169 de la OIT pero se "enorgullece" de su modalidad de EIB. En distintos estados de América la política educativa ha sido desarrollar una educación bilingüe intercultural como marco general de las reformas neoliberales, sostenidas por el Banco Mundial, el sector privado y por diferentes ONGs. La crítica que reciben de las organizaciones indígenas locales es que esta modalidad no apunta a generar cambios en la estructura de los estados, ya que se sigue negando la autonomía de los diferentes Pueblo Originarios que habitan el continente sudamericano.

En nuestro caso, el considerar una propuesta educativa para los mapuce reducida a una "escuela de modalidad mapuce intercultural y o bilingüe" significa encuadrarse en la lógica de la Ley Federal de Educación, la que pretende nuevos modos de separación entre los que pueden y los que no pueden, entre las escuelas que enseñan artesanías indígenas y las que
enseñan a navegar en redes virtuales o materiales. Se promueven proyecto educativos institucionales sin la participación comunitaria y las organizaciones que nos representan. Podemos agregar también que si la propuesta es hacer mapuce a los alumnos desde la escuela nos oponemos totalmente a esa función educativa. La escuela debe proporcionar otros elementos necesarios y permitir la construcción de nuestra identidad acompañando, proponiendo, y actuando en el espacio educativo institucional nuestras demandas a la vez que informar y tratar las problemáticas económicas, políticas y culturales que nos marginan y excluyen como Pueblo con derechos a ser diferentes.

Por lo demás, esta modalidad funciona desde las áreas que el sistema destina para aquellos sujetos con "necesidades especiales". Ya se definan como compensatorias o prioritarias esas políticas interculturales no logran zafar de su función disciplinadora y apaciguadora de los conflictos sociales y culturales.
 
 

II.3. Pero, pretender derechos propios atenta contra la unidad nacional y la soberanía ...!

Muchos intentan señalar que reconocer a los mapuce el derecho a la autonomía generaría la "balcanización" del país, entendida como la fragmentación de determinados espacios territoriales en unidades políticamente diferenciadas. Este proceso se ha dado en otras regiones del mundo y ha estado muy ligado a la descolonización posterior a la caída del
muro de Berlín. Los efectos se notaron con la creación de nuevos, frágiles y pequeños Estados que dieron lugar a otros procesos de dominio por parte de potencias poderosas, que se insertan en los Estados formalmente libres pero económicamente dependientes.

Por el contrario, nosotros sostenemos que no puede haber Autonomía Mapuce en un Estado débil, indefenso y subordinado como el que padecemos actualmente. Hoy, el Estado se debilita y rehuye su función, por su subordinación a los grupos económicos de poder. Ante esto, nosotros entendemos que se requiere un Estado fuerte para garantizar a los pueblos
originarios el ejercicio de derechos frente a intereses hegemónicos políticos y económicos, nacionales e internacionales.
¿Cómo exigir reconocimiento de autonomía a un Estado que es dependiente de poderes externos?. ¿Cómo reclamar respeto a la identidad y la cultura mapuce a un Estado que le imponen una cultura globalizada y hegemónica?. ¿Cómo plantear reconocimiento de nuestro mapuzugun a un Estado que asume el bilingüismo castellano-inglés? ¿Cómo exigir derecho a controlar nuestros territorios y recursos ante un Estado rendido a la voracidad de las
multinacionales?. Ante estos interrogantes debemos insistir que un estado fuerte no se debilita por el reconocimiento activo de Pueblos Originarios, sino, que por el contrario esto puede ser potenciador de su propia soberanía nacional.

Nos llama la atención cuando se habla de la posible ruptura de la "Unidad nacional y de la Soberanía" como un gran riesgo que entraña la propuesta mapuce en materia de derechos fundamentales como Pueblo. Es bueno recordar que el concepto de soberanía en el sentido tradicional, clásico, se refiere a la soberanía externa, frente a otros países. Tanto el convenio 169 de la OIT como la reforma constitucional del '94 promueven la incorporación de
nuevos derechos en el marco del Estado Nacional. Plantean la reforma del Estado para dar cabida en el orden jurídico al concepto de pluriculturalidad. Eso significa reconocer que además de los derechos relativos a las personas existen derechos colectivos de un nuevo sujeto de derecho llamado Pueblo Indígena.

No hay un solo caso en América Latina y en particular en Argentina en el que se haya planteado la intención de un pueblo indígena de separarse del Estado Nacional. Lo que demandan es el reconocimiento a sus derechos históricos como pueblos al interior de los estados que los contienen. Demandan que el perfil de los estados refleje a todo nivel la diversidad cultural, entendida ésta en el más amplio sentido del concepto en tanto
comprende formas de organización social, económica, política, jurídica, educativa y cultural diferente de las hegemónicas. La diversidad cultural no puede reducirse a una política de "atención" o de "respeto" por el otro.
La diversidad de las culturas no son vidrieras de museo en las que nuestros derechos como Pueblos quedan reducidos a la contemplación estética y turística de Occidente. No hay tolerancia sin ejercicio de derechos. No hay cultura mapuce desvinculada de lo político, a menos que ésta sea exotizada para exhibirla como artesanía, religión o costumbre. Nuestra cultura no es nada sin nuestra forma de administración de justicia, de valores, de cosmovisión, y de relación con la naturaleza diferente a la que predomina en este tipo de sociedad.

Hay sectores, que tras el eufemismo de "defender el principio de unidad nacional y soberanía", expresan una decidida oposición a la necesidad de cambiar la naturaleza del orden jurídico y dar entrada al principio de la pluriculturalidad. Hay sin duda mucho de prejuicio y discriminación aún cuando a veces estas voces sean levantadas desde representantes de las llamadas fuerzas "progresistas, amplias y democráticas".

Los gobiernos se resisten a la demanda mapuce, porque tienen conciencia de la contradicción que entraña para las aspiraciones neoliberales y globalizadoras, el reconocer a sujetos de derecho que demandan autonomía constitucional para decidir asuntos fundamentales relacionados con la vida de sus pueblos. Ellos saben que el contenido de la demanda mapuce implica inserción en la vida política estatal, el acceso al uso y control de los recursos naturales, la posibilidad de participar en la toma de decisiones sobre los proyectos de desarrollo, etc. Como vemos, no se trata de demandas culturalistas ni posibles de reducirse al folklore inofensivo de los usos y costumbres o a la contratación de maestros que hablen lengua mapuce, o enseñen la fabricación de instrumentos musicales "autóctonos".
 
 
 
 

III PROPUESTA PARA UNA NUEVA EDUCACION

III.1. ¿Qué aporta la Educación Mapuce a un nuevo sistema educativo?

Hoy más que nunca debemos revisar el rumbo como sociedad. La cultura occidental que hemos mamado desde hace mas de 500 años, experimenta un franco deterioro y decadencia. La muestra más clara de esta decadencia tiene que ver, fundamentalmente con las prioridades de valores que promueve. La violencia, por ejemplo es una de esas prioridades. Cuando nos damos cuenta que el principal gasto económico que hace la civilización occidental es en armamentos, es claro que dentro de sus prioridades valóricas, la violencia es prioridad uno.

La valoración de dinero, está también dentro de la más alta prioridad. Tiene que ver con la forma en que se articula la sociedad alrededor de patrones de consumo que no está definido por las necesidades básicas de las personas, sino por la sobreofertas de mercancias que buscan su realización en el mercado. ¿propiedad privada?

"No es casualidad que el sistema desarrolle los negocios más lucrativos del mundo actual: la venta de armas y el tráfico de drogas. Las armas, productos del miedo de morir; y las drogas, producto del miedo de vivir", dice un conocido pensador.

Ante estos dos máximos valores que la civilización occidental pregona, la posibilidad de construir un nuevo orden intercultural está fuera de los intereses del actual sistema.

Una de las causas que explica este estado de decadencia es la obsesión egocéntrica de este sistema. Todo está en función de y para el hombre, estableciendo distancia con la naturaleza ó manipulando su entorno natural. De dueño y señor de la historia, el hombre se convirtió en dictador. Y cuando decimos hombre, enfatizamos también la particular relación de dominación de éstos sobre la mujer.

La actual civilización tiene que ver con eso, con la soberbia y la idolatría de lo humano-tecnológico sin ética sobre lo natural y que ha llevado a romper con los múltiples sentidos que tiene la naturaleza.

Entonces, cuando hablamos de crear una nueva cultura (una "Inter.") a nivel educativo, estamos hablando de ejercer una mirada crítica de esa civilización y a partir de ahí, sentar las bases para una vida intercultural.

Partimos del optimismo y la convicción de que esto es posible. Es posible vivir de una manera diferente porque, después de todo, está dentro de nuestras posibilidades la superación ó la búsqueda de situaciones más igualitarias en muchos campos de la vida social y con la naturaleza.

¿Ahora, quiénes pueden hacerlo?.
Creemos que no esta generación, sino las futuras. Pero hay gérmenes (siempre los hubo) que al menos disputan las bases desde una concepción intercultural basada en la igualdad de derechos para ser diferentes. Es desde esas bases que podemos romper la lógica de la civilización occidental con sus patrones de producción, acumulación y consumo, y las relaciones de depredación y contaminación predominantes con el medio ambiente o ixofijmogen, del cual somos parte.

Introducir en la educación una cosmovisión que refleje una relación más equilibrada, más simbiótica entre la sociedad y naturaleza. Aquí es donde el Pueblo mapuce quiere aportar sus planteos, conocimientos, y sus prácticas para una nueva educación, una educación intercultural.

Promover en la educación su vinculación a la vida misma, al entorno natural y a la vida familiar y comunitaria. Vida que se gesta en el núcleo familiar y que se socializa en comunidad.

En el caso de la cultura mapuce, el niño toma contacto con este sistema desde que está dentro del vientre de su madre. Cuando la pareja se conforma se unen los pensamientos, el TUWVN, el KVPALME, el origen, la descendencia, y continúa aún después de la desaparición física del ce a través del PEWMA, de los sueños. El PEWMA es la comunicación que mantenemos más allá de lo que hoy se denomina "muerte" con las diversas fuerzas/NEWEN. También este conocimiento perdura y continúa viviendo a través de la enseñanza que dejamos en vida.
Es por eso que nuestra educación no tiene grados, ciclos ni profesores, y el espacio físico es el WAJ MAPU, es el contacto con la naturaleza y no las cuatro paredes de un aula. En cada ceremonia filosófica, en cada GVBAMTUWVN que el Pueblo Mapuce hace está presente nuestra educación.
 
 

III.1 ¿Por qué debe ser Intercultural la provincia de Neuquén?

La provincia de Neuquén debe asumir, en primer término, que es bicultural. El paso de reconocerse en la diferencia será el camino para asumir una identidad provincial no etnocéntrica ni subordinante. Hemos recibido un legado de más de un siglo de caprichoso empeño en defender una ficticia "cultura e identidad nacional", sin asumir el sentido de pertenencia a una provincia que posee la enorme riqueza de la existencia de otros pueblos y
culturas. Que el crecimiento y proyección de estos pueblos se conjuga con los intereses de una sociedad no excluyente. Que la educación intercultural puede plantearse caminos que se encuentren para intercambiar y convivir en la diferencia.

Para esto, también vemos necesario posicionarnos ante otro enfoque que trata de explicar el "ser neuquino" identificándolo con el "crisol de razas", esa fusión o amalgama cultural conformada por las sucesivas oleadas de migrantes que supo cobijar Neuquén. Esta visión es otra de las formas de anular la diversidad, ya que tanto los originarios de esta región como
quienes llegaron posteriormente serían hoy resultado de una mezcla cultural que dieron forma al neuquino actual. En realidad, el crisol ha actuado fundiendo lo diferente e imponiendo un único tipo nacional, el que sólo encuentra variación en las fiestas típicas de algunas localidades del interior. De hecho, la identidad provincial se reconoce en un ser neuquino que no se articula en la diferencia, sino que las funde en la idea de que todos somos "argentinos", y que los mapuce son una variedad cultural, o una supervivencia en vías de desaparición, cuando no, una avanzada extranjera que quiere apoderarse de la Patagonia.

Esta posición anula la diferencia y desacredita la demanda mapuce de autonomía. Partiendo del supuesto de que los mapuche son una rémora del pasado, no son propiamente algo que tenga existencia y proyección en el presente. Puesto de otra forma, el conflicto mapuce / argentino estaría históricamente concluido o superado desde la finalización de las "conquistas" militares. Ahora, integrados y subordinados como estantes de museo, no son objeto de conquista ni opresión. En una palabra: no tienen nada que demandar.

Es por esto que sostenemos que la identidad neuquina por hibridación no sólo es engañosa sino que es parte de la colonización ideológica: por un lado no hay 'mapuches', por el otro, todos lo somos. Esta es una interculturalidad vaciada de sentido, quizás apta para decorar los cuadernos de clase, pero no es la respuesta que nuestro Pueblo demanda. Es la pregunta que el sistema intenta imponernos para dominarnos culturalmente. Reconocer la biculturalidad o la pluriculturalidad implica decisiones políticas que seguramente conllevan redefiniciones de tipo estructural en lo económico, en lo social, en lo jurídico, en lo cultural.
Mientras, una educación intercultural que apunte a la reparación histórica
y a la reconstrucción crítica de los parámetros esencialistas y etnocéntricos de la identidad "nacional" puede jugar un rol decisivo en el planteo de una nueva y diferente relación entre el Estado y el Pueblo Mapuce.
La interculturalidad puede fortalecer varias identidades. Y no generar desde la escuela una identidad mapuce formal y subordinada.

III.2. Pero Neuquén, mas que bicultural es multicultural !

Hoy en día diversos sectores reclaman derechos específicos, es el caso de los movimientos sociales de las mujeres, de los que reivindican la libertad de opción sexual, de los que se refieren a la legitimidad de sus creencias religiosas, de los que plantean un trato digno para todas las edades, de los que luchan por la posesión de tierras tanto en el campo con en las
ciudades, o de los que pugnan por ingresar al mundo del trabajo, etc.-

Si bien es cierto que estos movimientos y organizaciones se agrupan en colectivos sociales, los derechos que reclaman y la titularidad de los mismos no remiten a la idea de autonomía como pueblo. Ese es el caso de los pueblos originarios porque la naturaleza de los derechos que reclaman y su titularidad no sólo es colectiva, si no que lo es en calidad de Pueblo. Por
ello, sostenemos que la interculturalidad en esta provincia tiene dos actores básicos: el Pueblo Mapuce y el Pueblo Neuquino. Esto no significa negar que los sujetos de derecho anteriormente nombrados no se beneficien de la interculturalidad. Todo lo contrario. Por ejemplo, la interculturalidad en lo educativo deberá tener una visión amplia de estos conflictos y de cómo estos se vinculan a las diferentes formas de opresión y exclusión.
 
 

III.3 Un Sistema Educativo Intercultural para un Neuquén Intercultural.

Para finalizar queremos precisar lo que entendemos como necesario para ir construyendo un Sistema Educativo Intercultural para un Neuquén Intercultural.

Es indispensable el desarrollo de dos procesos paralelos e interrelacionados: EL PROCESO DE RECUPERACIÓN Y FORTALECIMIENTO DE LA EDUCACIÓN AUTÓNOMA MAPUCE y EL PROCESO DE ESCOLARIZACIÓN INTERCULTURAL.
Si no se cumple el primer proceso, el segundo no tendrá la base suficiente para construir una identidad independientemente de las instituciones del Estado.

¿Qué es, entonces, educarse interculturalmente?

Debemos redefinir y resignificar el concepto de interculturalidad, entendiendo ésta como la relación igualitaria entre Culturas diferentes, entre Pueblos diferentes, que construyen un proyecto común de convivencia, respeto y solidaridad.

Hay que darle un carácter político al concepto de interculturalidad. Esto tiene que ver con dos grandes definiciones, una de participar de todas las articulaciones posibles para un cambio profundo, un cambio de un estado monocultural a un estado que se reconozca y se realice como pluricultural.

Entendiendo que el Pueblo Mapuce tiene una cosmovisión distinta que implica una propia organización política (Autoridades Originarias), su organización jurídica (Nor Feleal), su organización social, y sus organizaciones, criterios y estrategias propias en lo educativo y en el campo de la salud.

Exigimos al estado el reconocimiento como Pueblo, con un control sobre nuestro territorio y sus recursos naturales, y el ejercicio de nuestra Libredeterminación. En este marco podremos ejercer nuestros derechos complementarios: nuestra propia forma de desarrollo económico, nuestra propia educación, salud, justicia, etc.

Reconociendo de esta manera la existencia de un pueblo distinto, un pueblo autónomo cuyo origen está en este territorio. Donde todas las vidas, todos los NEWEN, el IXOFIJ MOGEN se interrelacionaban manteniendo el equilibrio del WAJ MAPU. Allí, estaba nuestro KIMVN, nuestro pensamiento, nuestros principios. Allí nacía y nace lo que ustedes hoy definen como EDUCACIÓN, que en nuestro conocimiento se traduce como GVBAM, GVBAMTUWVN, cuando nos encontramos para hacer circular el KIMVN, para socializar el conocimiento.

Por el fortalecimiento de nuestra identidad y la construcción de una
educación intercultural: MARICI WEW! MARICI WEW!!!!!!!

Coordinadora Mapuche de Neuquén
Neuquén, Octubre del 2000