El Siglo Digital  Nº 201 - Año 2002

Depredación del medio ambiente y los recursos

Chile cada vez más pobre

Arnaldo Pérez Guerra

La situación medioambiental es preocupante. Existen serias presiones sobre todos los recursos naturales renovables. Los recursos naturales se siguen deteriorando y extinguiendo, producto del sistema de explotación que prefiere la fácil ganancia y no la sustentabilidad ambiental.
Ejemplos de depredación del medioambiente en nuestro país hay muchos: la expansión urbana, el deterioro de los suelos, la contaminación del aire y agua, la tala de bosques, la extinción de especies, el manejo de productos químicos, etc. A la larga lista se agregan nuevos contaminantes como el ozono, y los problemas ambientales en provincias y ciudades completas como Rancagua, Temuco, Andacollo, Iquique, Talcahuano, Tocopilla, Valdivia y otras.
Chile no posee una política de biodiversidad, a tal punto que ni siquiera conocemos lo que estamos perdiendo. Mientras, se sigue agudizando la contaminación de los suelos: la salinización, el agotamiento de los fertilizantes y la erosión. Ese es el cáncer de nuestra tierra. Gracias al modelo, que desprecia y arrasa la naturaleza, perdemos cada vez más nuestro patrimonio. Es decir, mientras más y más exportamos y explotamos la naturaleza, más y más nos empobrecemos desde el punto de vista ambiental y social. Estamos hipotecando el futuro de generaciones, sin siquiera darnos cuenta, aunque otros sí saben bien lo que hacen.

¿Y Ricardo Lagos?

Durante el 2002, el gobierno de Lagos puso en evidencia su desprecio al medio ambiente al aprobar el aumento de la superficie de Santiago en 90.000 nuevas hectáreas. Sumadas a las actuales 60.000, proyecta un área urbana de 150.000 hectáreas. Esta grave decisión va en contra del Plan de Desarrollo, ya aprobado para la ciudad, y de las recomendaciones del Plan Descontaminación.
Lo propio ocurre con la Ley de Pesca, que otorga gratuitamente la depredación del mar a un pequeño grupo de empresarios; y la aprobación para quemar petcoke en Polpaico, que se agrega a la II y III regiones, donde ya las empresas.
Norgener, Guacolda y Electroandina emiten el contaminante. También está en carpeta la elaboración de un proyecto de ley que adjudica cupos de contaminación del aire a empresarios, a través de bonos de emisión transables.
El desmantelamiento de las normativas medioambientales se aprecia en el nuevo reglamento, que disminuye en un 15 por ciento el tiempo de tramitación de los proyectos, y en la suspensión del etiquetado de los productos transgénicos, lo que impide su control.
El propio gobierno, a través del Informe País 2002, reconoce la insustentabilidad del modelo económico en el uso de los recursos naturales. Pareciera que muchos de estos estudios e investigaciones se elaboran para cumplir compromisos internacionales de cooperación, pero las decisiones políticas van por otro lado.
"Este fue un año perdido para la defensa del medio ambiente. La visión economicista en el gobierno ha hecho que se ponga al ambiente como un obstáculo para el crecimiento. Cuando se convoca una agenda como la Agenda Pro Crecimiento, ésta tiene como condición política no explícita que uno de los obstáculos es el ambiente, por lo que el tema sale de lo que podría ser discutible. Se trata de remover el obstáculo, sacarlo de la agenda", señala Manuel Baquedano, del Instituto de Ecología Política.
"En tres años de gobierno no ha logrado concretar ni el 10% de su Programa en el Area Ambiental, el cual contempla una Ley de Bosque Nativo, una Política de Uso y Conservación de Suelos, la creación de una Autoridad Nacional de Recursos Naturales; la creación de un Sistema Nacional de Fiscalización Ambiental Integral encabezado por una Superintendencia de Medio Ambiente, el establecimiento de gobiernos para la ciudad elegidos democráticamente en los grandes centros urbanos, una política de reducción y reciclaje de la basura y una institución de asesorías urbanas para todos los municipios del país", recuerda la ecologista Sara Larraín.

Desrregulación

Los sectores ambientalistas coinciden en que la desrregulación es un aspecto importante a la hora de hacer un balance. Lucio Cuenca, del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, agrega: "Habíamos hecho una proyección, a fines de 2001, de lo que pensábamos iba a caracterizar el año que termina. Lo denominamos el desmantelamiento de la institucionalidad ambiental, que se observa en la escasa voluntad política para modificar ciertas reglamentaciones, y simplemente desmantelar lo que se había conseguido en los últimos 12 años. Esa proyección, en gran medida se ha visto, lamentablemente, materializada". Lucio Cuenca agrega: "Lo que ha pasado con el tratamiento de la basura en Santiago y con Alumysa en Aysén demuestra, en el fondo, la voluntad del gobierno de aprobar cualquier proyecto empresarial sin que se tenga a la vista proyectos de desarrollo local, de desarrollo regional. Y más aun, se privilegia sólo los aspectos económicos de los proyectos. En el caso de la basura en Santiago, conflicto que se arrastra por más de una década, no ha habido voluntad del gobierno, se ha cedido ante las presiones económicas. Se 'invirtieron' recursos públicos en determinar los mejores lugares en el Area Metropolitana para establecer proyectos sanitarios, pero finalmente se instalaron en otros lugares que no reunían las condiciones, poniendo en riesgo el medio ambiente y la salud de la población".
Existen problemas medioambientales sin resolver y que se mantendrán el próximo año en la agenda de los ecologistas y la ciudadanía. Uno de ellos es la Central Hidroeléctrica Ralco, que va a inundar un hábitat único en el mundo y de paso llevará a la extinción a los últimos pehuenches. Lo propio ocurrirá con la industria Alumysa en Aysén. Son problemas abiertos, que lamentablemente no están en la agenda gubernamental. Lo propio se podría decir de la implementación de los Tratados de Libre Comercio y cómo afectarán los ecosistemas de las regiones que explotan recursos naturales. Lucio Cuenca señala, refiriéndose a este último aspecto: "Se aproxima la implementación de los acuerdos comerciales, el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y con los Estados Unidos, lo que va a tener importantes consecuencias en el aspecto medioambiental. Creo que se va a mantener la tónica fundamental que se ha mantenido hasta ahora: acceder abiertamente a la Agenda Pro Crecimiento, lo máximo de 'flexibilización' por parte del gobierno, depredando los recursos y entregándolos a las transnacionales; pero también, sin duda, se mantendrán los movimientos de resistencia, de lucha a nivel local y regional que van a tratar de salvar sus patrimonios y el entorno en el que viven". Eso marcará la agenda medioambiental el próximo año y los siguientes.
 
 


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