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¡La Justicia para el Pueblo Pehuenche TODAVIA es Posible!

¡Detengamos y deconstruyamos definitivamente la Ecocida-Etnocida represa Ralco!

Coordinadora de Fuerzas por el Bío Bío
Red de Acción Bío Bío Libre
Grupo Cultural TUN
Brigada Nicolasita-Inti Simón

Carta abierta a la Corte Suprema de Justicia

Ante el inminente traslado del conflicto Ralco a la Corte Suprema de la República de Chile, iniciamos esta campaña para lo cual solicitamos suscribas con tu firma la carta que se adjunta. El objetivo central de esta carta es pedir a los jueces que integran esta corte, no dejen de sentir que todavía es posible y urgente la justicia para el Pueblo Pehuenche; y que la comunidad nacional recibiría con júbilo la noticia de que serán respetados los ecosistemas del Alto Bío Bío y la identidad del Pueblo Pehuenche, para lo cual es necesario detener y deconstruir definitivamente la represa Ralco.
 

La campaña puede ser suscrita por ciudadanos y organizaciones de todo el mundo, incluidos los niños y las niñas que tengan conciencia de la situación de injusticia que se vive hoy en Ralco.
 

Si eres chileno te pedimos:

1) Nombres y apellidos; 2) Carnet de Identidad, 3) Ciudad (y País si reside afuera).

Si no eres chileno te pedimos:

1) Nombre; 2) País o Región.

Si perteneces a una organización te pedimos:

1) Nombre de la organización; 2) País o Región ; 3) Cantidad de personas que la integran.

Necesitamos que las firmas sean completamente fidedignas. Nosotros nos comprometemos a utilizar única y exclusivamente estas firmas para el fin solicitado.

Generaron esta campaña:

  1. Coordinadora de Fuerzas por el Bío Bío.
  2. Red de Acción Bío Bío Libre.
  3. Grupo Cultural TUN
  4. Brigada Nicolasita-Inti Simón

Una vez que el listado adjunto llegue a las 100 personas, rogamos lo devuelvas por mail a:

Claudio Escobar Cáceres; e-mail: newencec@hotmail.com

 

Quienes recolecten las firmas por medios no electrónicos, rogamos devolver estas firmas a: Claudio Escobar Cáceres, Casilla 204, Correo 17, Santiago, Chile. Attachamos listado y carta a la Corte Suprema en hoja tamaño oficio.

 

Una primera fecha de fin de campaña es Julio 2003.


Si no estás plenamente de acuerdo con la carta adjunta, rogamos generar tu propia carta para enviarla, en términos estrictamente respetuosos a:

Señor Presidente de la Excelentísima Corte Suprema de Chile
Don Mario Enrique Astrob Garrido Montt
(Con copia a los) Señores Ministros de la Corte Suprema
Bandera 344, Santiago, Chile
Fono: 8735000; Fax : 8735221
E-Mail: webmaster@poderjudicial.cl

Nota: La carta de la campaña recoge la palabra-poética de diversos actores involucrados en defender la Vida de los Ecosistemas del Alto Bío Bío y del Pueblo Pehuenche.



CARTA ABIERTA a la CORTE SUPREMA
 
Respetados Jueces de la República de Chile

Excelentísima Corte Suprema,

 

Después de más de media década de levantar nuestra voz y nuestra voluntad intransigente frente a las injusticias cometidas en contra del Pueblo Pehuenche y los ecosistemas del Alto Bío Bío, hemos recibido con alegría la resolución del 15 de Mayo, entregada por el Sexto Juzgado Civil de Santiago, en donde se declararon nulos los procedimientos que aprobaron el estudio de impacto ambiental del proyecto Ralco.
 

Quienes suscribimos esta carta, nos asiste la esperanza de que el tiempo para hacer justicia al Pueblo Pehuenche está llegando.
 

“La construcción de la represa Ralco implica un antes y un después que rompe totalmente y, con baja posibilidad de retorno, los ecosistemas del Alto Bío Bío y con ello se propicia la ruptura del ethos que sustenta la ancestral existencia Pehuenche. La represa significaría una erradicación forzada, que provocaría un cambio en el sistema de vida, la economía de subsistencia, las tradiciones y cosmovisión del Pueblo Pehuenche. El reasentamiento no permitiría opción alguna de continuidad identitaria y cultural, pues la asociación tierra-hombre (ecosistema-hombre) es el lazo que permite la existencia del Pueblo del Pehuén. Cualquier medida de compensación económica sería insuficiente ante la perdida de una cultura originaria; los daños son inmitigables cuando está en juego parte del patrimonio de la humanidad”.

Ralco sería una derrota para la democracia porque permitir la violación  sistemática e impune de una ley creada por la propia democracia, no sólo pone al estado fuera de los márgenes de la legalidad, sino que  articula al aparato gubernamental en la vulneración de su propia palabra y de paso, con la práctica de este exilio interno, se comete la violación mayor y más evidente de los Derechos Humanos en democracia y el ilícito de corrupción más paradigmático. El lugar común que llama desde todas las tribunas a “saldar la deuda histórica que el estado y la comunidad nacional tienen para con los Pueblos Originarios” no pasaría a ser más que un eufemismo.

La situación del Pueblo Pehuenche respecto de Ralco, ad portas del siglo XXI, ha llevado a una crisis insospechada entre Estado y pueblos originarios, pues aún habiendo sido recuperada la democracia, hasta ahora no son ciertas las garantías de respeto de los derechos humanos individuales y colectivos de los indígenas. Quizás es el tiempo de dar una segunda oportunidad, para que la brecha que separa la visión occidental de la originaria, acorte distancia.

Desde la perspectiva de la comunidad nacional, de concretarse definitivamente la represa (que malamente hoy lleva un 85 % construida), sufre un quiebre definitivo  el paradigma del “poder de la civilidad”, porque ninguna de las voces disidentes, desde la palabra lírica hasta la palabra técnica, han sido oídas.

La muralla modernizadora de la represa no es sino la culebra Kai kai Vilu modernizadora del olvido, aquella que uniforma, que impone el desarrollo a fuerza, que establece una distinción que ejecuta el silencio de una cultura, que siembra las semillas amargas del exterminio, que impone un lago que en su cuna no alberga vida ......

Un amplio porcentaje de país sabe que Ralco ha sido construido de espaldas a lo racional y de espaldas a la justicia. Un amplio porcentaje de país siente que la causa Pehuenche es justa. Un amplio porcentaje de país quisiera que la imagen de iniquidad en Ralco, desapareciera con el viento fresco y cálido de la justicia.

Detener la construcción de Ralco nos enriquece en todos los ámbitos  en los que nos empobrece su construcción. Estamos seguros que anunciar que Ralco no se construye provocaría una urgente y necesaria sanación de la comunidad nacional. Necesitamos estas sanaciones.

Señores jueces, sientan Uds. que pedimos urgentemente gestos de amor, de consecuencia, de honestidad y de cordura, de parte de los que desempeñan representaciones públicas.

Sin otro particular que hacer justicia en Ralco,

 

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