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Carta abierta al Presidente de la República de Chile y a la opinión pública chilena e internacional

Octubre, 2002
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Sr. Ricardo Lagos 
Presidente de la República de Chile 
Palacio de la Moneda, Santiago de Chile 
Quienes nos dirigimos a Usted somos un conglomerado de diferentes personas originarias de diferentes países que a su vez representamos diversas esferas y ámbitos académicos, artísticos y profesionales. A pesar de nuestras diferencias nos une el interés por la historia y la realidad del pueblo Mapuche de Chile y Argentina. 
Es esta relación y vínculo con la historia del pueblo Mapuche y con la historia del pueblo de Chile que nos lleva a dirigirnos a Usted. Por medio de los diferentes medios de comunicación nacional e internacional y de nuestros contactos con la comunidad mapuche hemos seguido con atención el desarrollo de los acontecimientos en torno la construcción de la Represa hidroeléctrica Ralco, en la Octava Región de Chile. Nos dirigimos a Usted con el fin de manifestar nuestra preocupación frente a esta situación; 

Señor Presidente nos permitimos recordarle que los mapuche pusieron sus esperanzas de justicia social en manos del gobierno de la Concertación de Partidos por la Democracia. No obstante, después de tres periodos de gobierno de la Concertación de Partidos por la Democracia la primera central hidroeléctrica en el río Biobío (Pangue) es un hecho consumado y la Empresa Nacional de Electricidad S. A. (Endesa) construye la segunda central hidroeléctrica; Ralco (de siete que incluye su proyecto). El 70% de los depósito de basura de la Novena Región de Chile han sido localizados en las cercanías o en las tierras de las comunidades mapuche. En las cárceles de Chile más de doscientos comuneros mapuche son procesados por diversas causas relacionadas con la recuperación de sus tierras, una veintena de dirigentes políticos mapuche se encuentran en la clandestinidad.

Particularmente en su gestión presidencial, la esperanza se traducía en la demanda histórica, ¡no más enajenación de tierras mapuche! Sin embargo la construcción de Ralco deviene en la relocalización de la población mapuche-pewenche y su etnocidio. Alrededor de 400 mapuche-pewenche de las comunidades Quepuca-Ralco, Ralco-Lepoy han sido reasentados; lejos de su hábitat tradicional, de sus muertos, y de su historia. No obstante, un grupo de mujeres mapuche-pewenche se niega abandonar sus tierras y en el curso de estos últimos años a través de diferentes acciones políticas ha reinvindicado frente a la comunidad nacional e internacional su derecho a vivir y morir en su territorio ancestral. 

Nos interesa destacar lo siguiente: El 5 de abril, 2002 el Ministerio de Economía hizo pública la resolución que constituye la Comisión de Hombres Buenos; condición impuesta por Endesa apelando a lo establecido en las modificaciones introducidas en 1982 al Decreto con Fuerza de Ley Nº1 del Ministerio de Minería de la Ley General de Servicios Eléctricos. Cabe destacar que en este caso se trata de un decreto ilegal por ser emanado de un gobierno “de facto” como la dictadura de Pinochet. 

La Comisión procederá a tasar una veintena de predios en conflicto en la zona de construcción de la hidroeléctrica Ralco. La eventual confiscación de 8 de ellos implica la agudización del conflicto entre Estado chileno y la nación mapuche. Los "Hombres Buenos" legalmente están habilitados para inhabilitar los derechos jurídicos y políticos de los afectados. Su misión consiste en evaluar los predios y comunicar a Endesa como cancelar la orden de pago. Garantizando de esta forma la deportación de los comuneros mapuche-pewenche.

Esta resolución y procedimiento es ilegal y políticamente nefasto. Ilegal, puesto que viola la Ley Indígena (aprobada por un Parlamento democráticamente elegido) que establece que las tierras indígenas no pueden ser enajenadas, embargadas, gravadas, ni adquiridas por prescripción, salvo con autorización de la Corporación de Desarrollo Indígena (Conadi), y que no puede afectar la casa habitación del indígena o el terreno necesario para su subsistencia. Doblemente ilegal porque viola la resolución ambiental de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) de 1997 que estableció que la ejecución del proyecto Ralco pasaba porque los afectados accedieran voluntariamente a ser relocalizados. Se estipulaba que las permutas de los predios debían ser aprobados por Conadi. Hasta este momento no se ha cumplido con este requisito; no existiendo la aprobación de los contratos de permuta por parte de Conadi.

Durante su campaña electoral para la presidencia de Chile usted proclamó la necesidad de "explicarles a los pewenches que el progreso para Chile lo es también para ellos." Hoy somos testigos del rechazo mapuche-pewenche al "progreso y desarrollo" prometido; que ha devenido en una actitud generalizada del movimiento indígena que ve en el advenimiento de ese tipo de "progreso” una clara amenaza etnocida y ecológica. 

La resistencia de las mujeres pewenche del Alto Bio Bio invita a reflexionar: ¿qué progreso? ¿quién decide la meta del progreso? ¿Por qué no un debate nacional? ¿Por qué no escuchar las propuestas de desarrollo alternativo que han sugerido ecologistas y mapuche? Si se quiere emular a los países desarrollados, ¿por qué no emular también su política medio ambiental? 

La deportación de las mujeres pewenche del Alto Bio Bio extingue la esperanza mapuche y de todos aquellos que nos identificamos con su causa, de participar en un desarrollo democráticamente concebido, democráticamente implementado, y democráticamente respetuoso de las pueblos originarios. 

Nos sentimos interpretados en las palabras de Carlos Orlando Lincomán, Lonko Mayor del Consejo de Caciques de la Buta Huapi Chilhue al momento de manifestar públicamente nuestro repudio: "Nuestros hermanos pewenche están en su legítimo derecho de luchar para defender su dignidad y su territorio y están recibiendo toda la fuerza de Chao Ngechen (Gran Creador)". A las hermanas pewenche se la da Chao Ngechen y la sabiduría la reciben de la Ñuke Mapu (madre tierra). Lo que está demostrado en su juicio, en la perseverancia y valentía que han puesto en la defensa de la vida, el ecosistema y la dignidad del pueblo indígena. De eso es testigo Chile y el mundo...".

No a la deportación étnica
No al etnocidio

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