Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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A LA OPINION PUBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

Corporación de Mujeres Mapuche Aukiñko Zomo

Centro de Estudios y Documentación Mapuche Liwen

Corporación de Desarrollo y Comunicaciones Mapuche Xeg Xeg

Asociación Comunal Mapuche Ñankucheo de Lumako

Temuko, Territorio Mapuche, 26 de Febrero de 1999.-


 
La serie de acontecimientos que en los últimos días se han suscitado en torno a la comunidad Mapuche de Temulemu en la comuna de Traiguén y el caso Ralko en el Alto Bío Bío, los cuales han tenido una amplia cobertura en la prensa regional y nacional, representan, a nuestro modo de ver, un asunto mucho más complejo que la serie de titulares sensacionalistas de que hemos sido testigos recientemente. Creemos en cambio que la problemática de fondo ha sido ocultada y deformada interesadamente por las autoridades políticas, fuerzas policiales represivas (sólo con los mapuche) y los directivos de las empresas, quienes con distintos énfasis sólo pretenden generar los escenarios apropiados para el despliegue de una estrategia de carácter político-represivo que les permita desarticular a las comunidades y debilitar su lucha por la restitución de sus ancestrales y legítimos derechos.

Nuestra posición se sustenta a partir de la lectura fina del conjunto de acusaciones, e exigencias que los sectores señalados han expresado, en una ofensiva comunicacional claramente concertada en el caso de los empresarios, ofensiva, que a nuestro juicio, apunta en el corto plazo a generar en la opinión pública las siguientes imágenes falsas:1) El origen del conflicto radica en la presencia de elementos infiltrados en las comunidades. Así, la “actitud violenta” de los mapuche surge como consecuencia de la agitación y manipulación política interesada de elementos externos (extremistas chilenos, extranjeros ecologistas e izquierdistas, indigenistas, entre otros). 2) Ante esta conducta el Estado tiene que dotarse de herramientas legales a la altura de los hechos, por lo tanto son exigibles tanto la Ley de seguridad Interior del Estado como la aplicación de la Ley Antiterrorista. En consecuencia es legal y moralmente aceptable el despliegue de amplios contingentes de carabineros de fuerzas especiales y la acción de los organismo de inteligencia del Estado.

A nuestro juicio los hechos presentes no son más que el resultado de un proceso desatado por el Estado Chileno hace más de un siglo con la invasión del territorio mapuche (la fundación de la ciudad de Temuko hace 118 años como fortín militar, uno de sus hitos), y desde ahí la imposición de reducciones, luego la división de estas, y posteriormente la venta de nuestras tierras, todo esto reglamentado en las leyes indígenas, causando la marginalidad y la pobreza material de las comunidades.

La ausencia en estos sectores empresariales y políticos chilenos de propuestas y medidas adecuadas para hacer frente a estos problemas impuestos por el Estado, no hace más que clarificar sus verdaderos objetivos terminales: el aniquilamiento “a como de lugar” de las comunidades para dar paso a la ambición sin límite de las empresas transnacionales. No somos ingenuos, esta visión -en un mundo que cada vez reconoce y se organiza expresando la diversidad y multiculturalismo- sólo aportan a fomentar la imagen de país bananero que actualmente proyecta Chile hacia dentro y fuera de sus fronteras. Los mismos que se lamentan y rasgan vestiduras por dramas ajenos ¡¡¿ Cómo pueden ser capaces de permitir y justificar el violentar a niños, mujeres y ancianos de la manera en que se hizo en Temulemu y en Palmucho?!!.

Los innumerables hechos internacionales, por ejemplo el caso albanés de Kosovo o del Pueblo Kurdo fragmentado en 5 estados, demuestran que tras la represión policial y las incursiones militares, continúa la injusta situación de pueblos involuntariamente regidos por Estados Nacionales colonialistas, que les niegan a definir por si mismos su futuro, es decir,el derecho a su plena autodeterminación. Este problema tan elemental, pero profundo, es lo que está en juego también en Temulemu, en el Alto Bío Bío y en todo el territorio mapuche.

No queremos ni estamos dispuestos a aceptar que la situación de nuestro Pueblo termine por desembocar al estilo de ciertas situaciones externas lamentadas finalmente por todos, por lo mismo denunciamos las opiniones irresponsables de empresarios y sectores políticos interesados en exacerbar el conflicto, declaraciones que la mayoría de los medios de comunicación se encargan de “inflar” al utilizar términos como el supuesto surgimiento de “nuevo Chiapas” o la “rebelión étnica”, endosándoselo -además- al movimiento mapuche, Este lenguaje el día de mañana puede perfectamente terminar en una represión en gran escala, sobre una sociedad y cultura que ha demostrado más tolerancia y aceptación hacia el “otro” (wigka) que, aunque ajeno, ya es parte del otrora país mapuche.

Si en algo se asimila el estado de Chiapas con la región de la Araucanía es en la existencia de comunidades indígenas sumidas en la marginalidad y la pobreza material y un Estado y autoridades nacionales insensibles e ignorantes de la realidad y cultura originarias. La comunidad de Temulemu es lo suficientemente real como para ser interlocutora de sus problemas, por lo que no debiera pasarse por alto que, pese a todo, ellos tienen la voluntad de conversar (...aún siendo brutalmente denigrados en su propia tierra). Por lo mismo se debe desechar la imagen de subversivos o belicosos con que el gobierno, el empresariado, el mundo político, la justicia y la prensa, los quieren hacer aparecer para concretar su estrategia perversa e inmoral, orientada en definitiva a criminalizar al conjunto de la lucha mapuche y ahogarla entre palos y balas.

Hoy, a menos de un año de finalizar el siglo XX, sin duda el peor en toda la milenaria historia de nuestro Pueblo, siglo en que nuestros antepasados y sus descendientes hemos sido testigos y víctimas del despojo, el crimen impune, la utilización y la discriminación en su más amplio registro, seguimos y seguiremos de pie y dignamente mirando de frente al conjunto de la sociedad chilena, aun para seguir preguntando ¿Podrá alguna vez Chile construir sanamente su historia y sociedad mientras siga esquivando, consciente o inconscientemente, la mirada hacia nuestra gente?...