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Noveno Aniversario en el Puelmapu
Reconocimiento Constitucional a los pueblos indígenas
Por Endepa / Kolectivo Lientur / 11 de agosto de 2003
 
La Reforma Constitucional de 1994 significó la clausura, al menos formal, de 141 años de exclusión para la temática indígena en la historia del Estado Argentino. Sin embargo, todavía hoy los 19 pueblos indígenas que habitan en dicho país siguen siendo parte del olvido en la memoria colectiva y de constantes atropellos por parte de empresas transnacionales. 
 
Hoy 11 de agosto se cumplen nueve años del Reconocimiento de los Derechos Iindígenas en la Constitución Nacional. Del proceso participaron decenas de dirigentes, que montaron guardia durante los tres meses a las autoridades del Congreso, ganándose el nombre de “convencionales de pasillo”. Además contaron con el acompañamiento de instituciones que apoyan la lucha indígena al interior del territorio trasandino, como el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa). 
 
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Ya en 1983, el despertar de la democracia provocó en la sociedad argentina cierta sensibilidad a nivel de pensamiento y acción en la temática indígena. Fue así como en la década que siguió se sancionó una Ley Nacional del Aborigen, junto a sus homólogas en las provincias de Formosa, Salta, Chaco, Río Negro, Misiones y Santa Fe.

 
En 1993 se aceleró el camino hacia la Reforma Constitucional con el Pacto de Olivos entre los principales actores de la política argentina: Carlos Menem y Raúl Alfonsín. Para octubre de ese mismo año, como fruto de los talleres de capacitación organizados entre los pueblos indígenas y con el apoyo de diversas instituciones, se eleva un documento a los legisladores nacionales solicitando la incorporación del Reconocimiento de los Derechos Indígenas en la Constitución Nacional.
 
La Constitución de 1853 en su artículo 67, inciso 15, era discirmitaroriamente taxativa con los pueblos indígenas: “Corresponde al Congreso....proveer a la seguridad de las fronteras, conservar el trato pacífco con los indios y promover la conversión de ellos al catolicismo”, señalaba en una de sus partes.
 
Pasos de no exclusión
 
Pasadas las elecciones de los constituyentes en abril del 94, se inuagura la convención que funcionaría por el lapso de 90 días en  Paraná y Santa Fe, simultáneamente. Del proceso de Reforma Constitucional participaron un gran grupo de indígenas, los que fueron renovándose a lo largo de tres meses.
 
A mediados de junio, el tema indígena empezó a tratarse en la Comisión de Nuevos Derechos y Garantías, presidida por Elba Roulet. Varios de los convencionales manifestaban su apoyo, otros, en cambio, todavía sostenían ciertos reparos. Lo concreto fue que la tarde del 6 de julio, la Comisión leyó el despacho de mayoría que establecía el paso del nuevo artículo a ser incorporado en la Constitución, a la Comisión de Redacción. Y sin embargo, todavía continuaban los obstáculos para el reconocimiento definitivo, ya que debía pasar por el filtro más fino, la redacción a cargo del Presidente de la Comisión, Carlos Corach.
 
Entre idas y venidas, la temática indígena entró en tratamiento el 9 de agosto, faltando menos de 15 días para el término del Proceso de Reforma. Los puntos más controvertidos en la redacción de lo que hoy es el artículo 75, inciso 17, fueron: el reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas y el derecho a la propiedad comunitaria de sus tierras.
 
Finalmente, el 11 de agosto el Presidente de la Comisión dio lectura al artículo final y pasó a tratamiento en la Asamblea Plenaria, para su sanción definitiva. La sala estalló en  aplausos, los 100 indígenas presentes, emocionados levantanban sus manos agradeciendo a sus espíritus por la histórica medida. Victorino, Wichí  salteño, expresaba en ese momento: “ Esto que conseguimos no es nada regalado. Esto también es lucha y como constantes que somos, al fin lo conseguimos: en la Nueva Cosntitución están reconocidos los derechos de los aborígenes”.
 
La inclusion de los derechos indígenas en el contrato social argentino representó la clausura, al menos formal, de 141 años de exclusión y olvido que aún hoy siguen sufriendo los pueblos indígenas al interior de sus fronteras.