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Jueves y viernes: jornadas clave para "testigos sin rostro"

Crónica de la primera semana de juicio político en Angol

Por Kolectivo Lientur / 6 de abril de 2003
 

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En la ciudad de Angol, acaba de finalizar la primera semana del histórico y no menos polémico juicio oral en contra de los lonkos mapuche de Traiguén, Pascual Pichún y Aniceto Norin, además de la simpatizante pro-mapuche, Patricia Troncoso Robles.

 

Las últimas tres jornadas de audiencia estuvieron cargadas de expectación, principalmente por los testimonios entregados el día jueves por los empresarios Osvaldo Carvajal, José Luschinger y Juan Agustín Figueroa, testigos-estrella de la fiscalía invitados a relatar ante los jueces sus "experiencias" como víctimas de numerosos atentados incendiarios. Esto último -según denunció el werken de Traiguén, Juan Pichún- en el marco de una evidente "campaña del terror" en contra de los acusados y sus movilizaciones orquestada por los fiscales para "inducir" la decisión de los magistrados.

También causaría gran revuelo -al menos entre los representantes de los medios de comunicación- la participación frustrada de los renombrados "testigos secretos" que figuran en la lista de expositores del Ministerio Público. Tras una serie de problemas para su acreditación, tales "testigos" declararían finalmente durante la jornada de ayer viernes, en medio de las protestas de los abogados defensores, comuneros mapuches e incluso el propio Subsecretario de Mideplan y Coordinador de Políticas Indígenas del Gobierno, Jaime Andrade, quién declaró en Temuco que la participación de tales personas "vulneraba" gravemente el principio de "transparencia" que se buscaría precisamente garantizar con la Reforma Procesal Penal.

Punto aparte mereció durante la jornada del viernes la conspirativa exposición que un funcionario de la Policía de Investigaciones realizó en el Tribunal respecto del trabajo informativo de nuestro combativo sitio web. Al final de este reporte adelantamos algo de lo sucedido, pero ya nos referiremos a ello en extenso en un artículo de opinión que publicaremos la próxima semana.

Campaña del terror

Durante la cuarta jornada del Juicio Oral desarrollado en Angol el pasado jueves 03 de abril, una de las declaraciones más esperadas la constituyó, sin duda, la presentada por Juan Agustín Figueroa Elgueta, 35 años de edad, administrador del predio agrícola y forestal Nancahue e hijo del todopoderoso ex Ministro de Agricultura, Juan Agustín Figueroa Yavar.

Su testimonio no estuvo exento de tensiones, ya que reveló al Tribunal que un anciano mapuche de la zona le había señalado "hace algunos días" que vio a los acusados en el lugar del incendio la noche en que ocurrieron los hechos. Esta persona -aseguró Figueroa- le señaló que tenía mucho miedo y por eso no se había atrevido a contar esto antes, pero como a su vez no estaba tranquilo con su conciencia -porque fue testigo presencial de lo que pasó esa noche y reconocía a las personas que habían participado en el incendio-, estaba dispuesto a relatarle al Tribunal lo que vio si le otorgaban medidas de protección. Este supuesto testigo clave -según relató Figueroa hijo- habría visto personalmente a los lonkos Pascual Pichún y Aniceto Norín en el lugar donde se inició el incendio de la casa del Fundo Nancahue.

En virtud de los nuevos antecedentes contenidos en esta declaración, el Ministerio Público solicitó al Tribunal incorporar esta nueva prueba y que se citara a declarar a dicho testigo. Fundamentaron los fiscales que esta era una de las situaciones que contemplaba la Ley, específicamente las normas que regulan el juicio oral cuando la parte no ha podido tener conocimiento -antes de la presentación de la acusación- de la existencia de dicha prueba. Sin embargo, los abogados defensores impugnaron la solicitud del Ministerio Público bajo el argumento de que dicha prueba debió haber sido presentada por la Fiscalia durante la audiencia de preparación del juicio oral y no ahora, durante la realización del juicio oral propiamente tal. Finalmente y tras un largo debate jurídico, el Tribunal rechazó la solicitud de la Fiscalía impidiéndose de esta manera que un tercer testigo protegido declarara en el juicio.

Juan Agustín Figueroa, hijo del ex Ministro de Agricultura, relató además al Tribunal los detalles que antecedieron al atentado que redujo a cenizas su casa. Esa noche -relató Figueroa- se iniciaron cinco focos de incendio en distintas partes del predio, por lo que se dirigió a la bodega a buscar herramientas con la esperanza de lograr extinguirlo. Concurrió a estos lugares acompañado de sus trabajadores, con quienes rápidamente debieron repartirse en los distintos focos, quedando su casa sin moradores en su interior. Cuando se encontraba apagando el fuego del bosque de pino insigne, le informaron que en ese preciso instante su casa estaba ardiendo completamente en llamas.

Al ser interrogado por el Fiscal Bustos sobre su nueva forma de vida después del atentado, Figueroa destacó que vive solo de lunes a viernes, ya que le pidió a su mujer que se fuera con sus hijos a vivir a Traiguén: “Tengo miedo que le pueda pasar algo a mis niños de 2 y 4 años”, señaló. Actualmente, el administrador del Fundo Nancahue relató al tribunal que debe trabajar con el predio con alarmas, con censores de luz y sonido, rejas, mallas protectoras en ventanas para evitar que ingresen bombas del tipo Molotov, camionetas con protecciones en sus parabrisas, rondas policiales, entre otras medidas.

“Esto no es normal para un trabajador agrícola”, señaló, “soy un profesional que ve vulnerado su derecho al trabajo con estas amenazas constantes”, puntualizó. Consultado posteriormente por los abogados defensores si esa noche él o sus trabajadores habían logrado ver en el lugar de los hechos a alguno de los tres imputados por la fiscalía, Figueroa se limitó a responder: "No, no logramos ver a nadie".

Más tarde le correspondió el lugar de prestar declaración a su padre, Juan Agustín Figueroa Yavar. "Nunca pensé que podrían quemar la casa. No imaginé jamás un acto criminal de ese envergadura", señaló al tribunal con voz serena el ex ministro de Agricultura y actual ministro integrante del Tribunal Constitucional de la República al iniciar su exposición, para luego lanzarse ante los participantes de la audiencia con una extensa clase de derecho penal (duró casi dos horas) y que fue seguida con entusiasmo sólo por sus alumnos de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile que viajaron hasta Angol para presenciar su participación en el histórico enjuiciamiento.

El tribunal oyó más tarde el relato de otras víctimas de la "violencia mapuche", como la llamó el Fiscal Raúl Bustos en su alegato de apertura. Estos correspondieron al productor lechero José Luschinger, al empresario Osvaldo Carvajal Rondanelli, cuya millonario proyecto turístico-inmobiliario en el lago Lleu-Lleu fue truncado hace un par de años por las comunidades lafkenches, y Gerard Jequier, ex administrador del Fundo Ginebra al interior de Collipulli y reconocido en la zona por sus malas relaciones con los miembros de las comunidades aledañas a su feudo.

Osvaldo Carvajal relató que en 1998, antes de hacer una millonaria inversión turística en su hacienda de 240 hectáreas, hizo un estudio social que reveló una "red siniestra formada por ONG, dirigentes mapuches y ex integrantes de movimientos extremistas nacionales, para sembrar el terror y apoderarse de las tierras en el sur del país, por parte de la Coordinadora Arauco Malleco". Según Carvajal, habría sido el propio Gobierno quién habría traspasado luego esa información a los mapuches radicalizados que lo convirtieron más tarde en blanco de sus acciones, olvidando el empresario que a mediados del año 1999 una investigación realizada por los propios dirigentes de la CAM revelaría sus secretos vínculos con Oscar Carpenter, siniestro asesor de inteligencia del Gobierno y activo agente de la Oficina a comienzos de los años 90'.

Según denunciaron en su momento los dirigentes de la CAM, Carpenter habría sido visto e incluso fotografiado al interior de la Hacienda Lleu-Lleu asesorando en materia de seguridad al empresario penquista, situación que preocupó de sobremanera a los miembros de las comunidades atendiendo el oscuro pasado del ex-agente de inteligencia del gobierno. En los hechos, se temía -por parte de la CAM- que Carpenter (o Jaimiton, como era conocido en sus tiempos de internacionalista en Nicaragua) estuviera planificando algún atentado o montaje para incriminar a los mapuches de Lleu-Lleu, tal como efectivamente lo hizo en sus tiempos de agente de la Oficina para desarticular al FPMR y al MIR-EGP.

Casi al finalizar la jornada del día jueves, se esperaba con expectación la participación de los testigos sin rostro. El momento esperado de toda esta semana fue mas menos a las 18 horas, cuando se preparó todo en la sala de audiencias para que pudiesen rendir su testimonio tal como quedo estipulado en el primer día de la audiencia, vale decir, a través de un biombo que impedía que los participantes en el juicio los pudieran ver, más un elemento electrónico que distorsionaría su voz al momento de dirigirse al tribunal. Pero llegó el momento de que los jueces comprobaron sus identidades (son los únicos que pueden conocerla) y su presentación ante el tribunal se cayó para sorpresa de los fiscales. De tan secretos los testigos, no habían llevado siquiera sus carnets de identidad para presentarse a la audiencia.

Aparecen los testigos sin rostro

La jornada del día viernes comenzaría bastante agitada. Como casi todos los días, los representantes de los medios de comunicación fueron los primeros en llegar al tribunal, principalmente por la capacidad de la sala, máximo 50 personas, a los que se sumaron, representantes del Ministerio Público y de la defensa, además de representantes de comunidades mapuches liderados por el werken Juan Pichun, hijo de uno de los acusados. Pasado el medio día, tambiém haría su ingreso al tribunal el werken del Consejo de Todas las Tierras, José Nain, tras encabezar una protesta en el exterior del tribunal por la presentación de los testigos sin rostro.

Los incidentes procesales -por cierto- tampoco estuvieron ausentes en esta jornada. En el marco de una férrea lucha jurídica, con sendas estrategias por parte de fiscales y abogados defensores tanto privados como de de la Defensoría Pública, la jornada de reanudó a eso de las 9.40, solicitándos e por parte de los fiscales la comparecencia de los denominados testigos sin rostro o testigos secretos, produciéndose la primera incidencia de la mañana: La Fiscalía -en un hecho insólito- solicitó a los magistrados que los testimonios de dichos testigos se realizaran sin público en la sala de audiencias, sólo con la presencia de los fiscales, abogados defensores, querellantes e imputados. Cabe hacer presente que a la hora de la solicitud, la sala se encontraba totalmente repleta de periodistas nacionales y extranjeros, observadores internacionales y una gran cantidad de comuneros mapuche.

Tras un receso de media hora y mientras los abogados defensores temían ya lo peor, los tres jueces anunciaron su rechazo unánime a la solicitud de la Fiscalía, procediéndose en ese instante a la identificación de los testigos en una sala anexa. Reiniciada la audiencia, se presentó un segundo incidente, esta vez por parte de los abogados defensores, quienes solicitaron tener acceso a las declaraciones que habían sido tachadas en el acto de apertura por parte de la Fiscalía para evitar el reconocimiento de los testigos secretos, petición que fue acogida por el Tribunal realizándose un nuevo receso a objeto de entregar fotocopias de dichas declaraciones a los abogados defensores de los imputados.

Los problemas, sin embargo, no terminaron allí para la Fiscalía, ya que tras ser instalados los biombos y cuando se comenzó a utilizar el distorsionador de voz exigido por los querellantes, este hizo prácticamente que fuera inaudible la voz de los testigos para los jueces, los defensores e incluso para los propios fiscales. Determinación final, se suspende la utilización del famoso distorsionador de voz.

Una vez que el Ministerio Público renunció a regañadientes a la utilización del distorsionador de voz se pudo continuar con la audiencia, oportunidad en la cual el primero de los testigos llamado a declarar dio cuenta de haber escuchado y haber conversado "alguna vez" con Pascual Pichún principalmente, respecto de la posibilidad y factibilidad de "realizar atentados en el predio de Juan Agustín Figueroa". En concreto, el primer testigo dijo haber conversado con Pichun antes y después del atentado incendiario al fundo Nancahue, además de asegurar haber estado en una oportunidad en su casa, cuando el lonko y “la Chepa”, conversaban acerca de la recuperación de 600 hectáreas del fundo Nancahue, ocasión en que habría escuchó que "si no las entregaba por las buenas, las quemarían completamente".

Las contradicciones se dieron en el contra-interrogatorio, cuando se confrontó su declaración ante el Fiscal y el que realizaba ante la audi encia, con claras diferencias respecto de los momentos en que se habían encontrado con Pichun y el resto de los presuntos involucrados, sin mencionar en ningún minuto al peñi Aniceto Norin. Interrogado más a fondo por la defensa de los imputados y por los propios magistrados, las contradicciones en su declaración se hicieron más que evidentes, poniendo en duros aprietos a los perplejos abogados representantes del Ministerio Público.

El segundo testigo, un adulto mayor de acuerdo a la voz, forma de hablar y también a las expresiones utilizadas, indicó haber estado en la casa de Pascual Pichún con oportunidad de haberse realizado el atentado incendiario que destruyó una vivienda en el fundo Nancahue. Debido a los serios problemas auditivos del testigo las preguntas no fueron muchas, debiendo ser el juez presidente del tribunal Waldemar Koch quien mediara entre las preguntas que realizaran principalmente los defensores y el testigo número dos que se encontraba tras un bi ombo y en un estado de evidente nerviosismo. Una vez finalizada su polémica y poco esclarecedora participación en la audiencia, ambos testigos fueron entregados a la policía de investigaciones ya que se mantenían con medidas de resguardo tanto de su identidad como de su integridad física.

Cabe destacar que al momento de retirarse ambos testigos en una caravana de dos vehículos de la policía de investigaciones, un grupo de mapuches procedió a incendiar dos muñecos simbólicos en señal de protesta por su participación en el juicio. A ambos muñecos, por cierto, tampoco se les pudo distinguir el rostro entre las llamas y el humo que los consumían.

El Kolectivo Lientur al estrado

A las 16:00 se reinició la audiencia en donde la Fiscalia del Ministerio Público continuó haciendo la presentación de pruebas, peritajes y testimonios que intentaban dar cuenta -inútilmente, según declararía posteriormente la defensa- de la culpabilidad tanto de Pascual Pichún, como de Aniceto Norín y de Patricia Troncoso, en los delitos imputados.

Sorpresa causaría en todos los presentes, sin embargó (y más aun en nuestros insignes enviados especiales al juicio), la declaración prestada minutos más tarde por un inspector de la Policía de Investigaciones quién -datashow en mano- comenzaría a exponer sobre los vínculos terroristas internacionales que poseería el movimiento mapuche y las "insospechadas" capacidades tecnológicas utilizadas por estos para difundir sus ideas y proclamas. Y para ello, nada mejor que presentar en exclusiva ante los magistrados, los fiscales, imputados y público presente un viaje virtual por el ya desaparecido sitio web Resistencia Mapuche, antecesor de nuestro Kolectivo Lientur.

Haciendo uso de su tiempo reglamentario, el funcionario policial realizó ante los jueces un detallado resumen del contenido de nuestro sitio web, prestando especial atención a nuestra sección de Enlaces donde figuran las direcciones de numerosos sitios de agrupaciones políticas y de derechos humanos de todo el mundo. Para el suspicaz policía, estos enlaces representaban la prueba concreta y definitiva de las "reales" vinculaciones existentes entre los mapuches y grupos "terroristas" internacionales como los Kurdos, los Palestinos e incluso la Guardia Republicana de Sadam Hussein...¿?. Huelga destacar que ante lo absurdo del testimonio, tanto los abogados querellantes como los defensores sólo se limitaron a mirarse de reojo sin realizar mayores interrogatorios al respecto.

Tras esta casi anecdótica (aunque preocupante para nosotros) declaración policial y la posterior participación de numerosos peritos convocados por la Fiscalia, a las 19:30 horas se suspendió el trabajo en el tribunal de la capital mallequina, fijándose la última audiencia de la semana para el día sábado hasta las 13:30