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Comunidades mapuches y sociedad civil unidas contra proyecto minero

Esquel: La emblemática lucha contra Meridian Gold

Kolectivo Mapuche Lientur / Kontrainformación en la Red
Por Pedro Cayuqueo / 30 de marzo de 2003



La lucha del pueblo mapuche por la defensa de su territorio pareciera no detenerse. Tanto en el sur de Chile como al otro lado de la cordillera, en el llamado territorio mapuche del oeste o Puelmapu, una tras otra las comunidades se levantan decididas a terminar con una historia demasiado larga de abusos y atropellos. Es el caso de las comunidades mapuches del Neuquén, que resisten a las petroleras y sus devoradores planes de expansión y conquista. Y también el caso de las comunidades mapuches del Chubut, opositoras a los planes genocidas de la empresa minera canadiense Meridian Gold, transnacional que pretende transformar -con el aval del gobierno federal argentino- el subsuelo del Puelmapu en una fuente inagotable de riquezas, atropellos y contaminación.


Tal como hace 500 años, en el Puelmapu la codicia por el oro es la gran motivación actual de estos modernos conquistadores. En síntesis, los planes de la multinacional Meridian Gold son explotar oro y plata en una mina a cielo abierto en la zona de Esquel, empleando toneladas diarias de cianuro de sodio y dinamitando varias miles de toneladas de roca por día. Los residuos químicos generados por el proceso -según se denuncia- serían abandonados en un sitio cercano y persistirán allí eternamente sometidos a las inclemencias climáticas.

¿Qué sucederá cuando estos residuos entren en contacto con el aire, provocando que el deshielo y la lluvia arrastren aguas ácidas y metales pesados tóxicos disueltos hacia los arroyos, lagunas y napas subterráneas del sector?, ¿Y que sucedió con la legislación indígena y el famoso Convenio 169 de la OIT vigente en Argentina que obliga al estado a solicitar a las comunidades su aprobación para este tipo de megaproyectos?, son algunas de las interrogantes que serán abordadas en el siguiente reportaje. He aquí entonces la historia y los antecedentes de una digna lucha por los derechos territoriales mapuche allá en los lejanos parajes del Puelmapu.

Antecedentes preliminares

Esquel es una localidad ubicada en el noroeste del Chubut, a 600 km de su capital Rawson. Corresponde a la cabecera de una jurisdicción judicial, sanitaria y educativa que cuenta también con la presencia de todas las fuerzas armadas y de seguridad pública. Posee unos 28.000 habitantes según el censo del año 2001. Sacudida como todas la localidades del país trasandino por la crisis económica nacional, las actividades productivas y de servicios de la ciudad y su región de influencia abarcan la producción agrícola y ganadera, la agroindustria, el turismo y los servicios del aparato estatal nacional, provincial y municipal.

En la Provincia de Chubut existen alrededor de 65 comunidades mapuches, muchas de las cuales atraviesan por intrincados conflictos legales por territorio con petroleras, empresas mineras e incluso varias "estrellas" de Hollywood. Si bien el año 1996, en su carácter de Presidente de la República, Carlos Menem visitó la región y entregó algunos títulos de propiedad a las comunidades, estos comprendieron mayormente a zonas áridas y desérticas. Por el contrario, a las comunidades asentadas en zonas forestales y de gran potencial turístico, se les ha negado sistemáticamente la entrega de sus títulos, quedando de este modo a merced de una serie de amenazas de desalojos judiciales.

Este sería el caso de la familia Fermín, desalojados hace unas semanas de sus tierras en la Comunidad de Vuelta del Río por efectivos de gendarmería tras un polémico fallo judicial dictaminado por el juez del Tribunal de Esquel, José Colabelli. "Es una situación cada vez más frecuente", reconoce la werken Moira Millán en una reciente entrevista concedida al periódico Página/12 en Buenos Aires. "Las tierras se venden, los nuevos dueños piden el desalojo, te sacan y alambran... Existe una gran presión por las tierras de nuestras comunidades ya que estamos en zonas libres de contaminación ambiental y de gran belleza, lo que genera un interés mayor para los grupos de inversión extranjeros", señaló.

Respecto de Meridian Gold, sería a medidos del año 2002 cuando organizaciones mapuche del Puelmapu y los propios habitantes de Esquel tomaron conocimiento de manera definitiva de la inminencia del inicio de la explotación minera en el Cordón Montañoso de Esquel. Lo que hasta ese minuto era un rumor generalizado en la zona, fue confirmado por el propio Gobierno de la Provincia a través de su Director de Minería, el geólogo Guillermo Hughes. La noticia entonces fue oficial: la Minera el Desquite S.A. (empresa estatal adquirida hace un par de años por Meridian Gold de Canadá) comenzaría en enero del 2003 la etapa de explotación de un yacimiento de oro y plata localizado en dicha zona del sureste trasandino.

La noticia, sin embargo, tenía otros antecedentes que no fueron informados por el Director de Minería: Según miembros de la Comunidad Pillan Mahuiza, el proyecto se habría decidido silenciosamente desde hacia más de seis años, en el marco de un Acuerdo de Promoción Minera Nacional entre la Provincia y los primeros grupos de inversionistas. Es decir, entre las autoridades locales y la empresa El Desquite, para entonces de capitales nacionales y luego rematada a inversionistas extranjeros por la clase dirigente del país trasandino. De hecho, los trabajos de exploración del mineral venían realizándose desde hace ya más de 3 años en territorios de la comunidad mapuche Huisca-Antieco, en la zona de Alto Río Corinto, según denunciaron sin obtener respuesta diversas organizaciones mapuches y ambientalistas.

Una vez informados los planes de la multinacional, sería el propio Gobierno Provincial quién asumiría paradojálmente la vocería del proyecto, desarrollando entre los meses de mayo a septiembre toda una campaña de promoción respecto de las supuestas "bondades" de la iniciativa privada. Mediante charlas abiertas realizadas y financiadas por el Gobierno del Chubut en Esquel, seudo especialistas en la materia abordaron algunos aspectos de la explotación pretendida por la empresa canadiense en la región (efectos del cianuro, impacto social, legislación, etc.), pero siempre minimizando los costos reales para la población. Esto motivaría a que vecinos de Esquel y organizaciones sociales de base -desconformes con la labor propagandística desarrollada por las autoridades- comenzaran una investigación paralela respecto de los verdaderos efectos de este tipo de minas, especialmente alertados por la utilización de cianuro de sodio en el proceso de extracción de aquellos metales preciosos.

Los resultados de dichas investigaciones por cierto preocuparon a todos. Valiosa información respecto de riesgos de contaminación por derrames de cianuro, peligros de actividad sísmica y violación de tratados internacionales referidos al medio ambiente y al tema indígena, estaban siendo ocultados deliberadamente por las autoridades y los expertos contratados por la transnacional. Para contrarrestar esta situación y en conjunto con profesionales de la sede local de la Universidad Nacional de la Patagonia, las organizaciones sociales optan por desarrollar entonces su propia campaña de difusión y denuncia. Es así como desde junio a noviembre, numerosas charlas y mesas de debate sobre la problemática se sucedieron en distintos lugares de la Provincia de Esquel, inclusive en escuelas de nivel primario donde acudían los dirigentes para compartir con los más jóvenes la información que se obtenía y que era ostensiblemente contradict oria con la brindada por el gobierno y la empresa minera.

El reconocimiento de la empresa Meridian Gold de alguno de estos "impactos menores" realizado en un primer borrador de su propio Informe de Impacto Ambiental -presentado a las autoridades en el mes de octubre de 2002- sólo vino a corroborar lo que hasta ese momento era un secreto a voces: el grave riesgo de contaminación de los arroyos y napas subterráneas por los residuos químicos generados del proceso de explotación con cianuro del yacimiento.. Esta sería, con el paso de los meses, una de las principales preocupaciones de los técnicos, los vecinos, las comunidades, organizaciones ambientalistas e incluso de la empresa proveedora de agua potable en la ciudad de Esquel. Todos ellos, en menor o mayor medida, comenzaron a tomar conciencia de las graves consecuencias que supondría la apertura del yacimiento en la calidad y cantidad de agua empleada para uso agrícola y para abastecimiento de la población local. Más aun consideran do que la mina en cuestión estaría ubicada a tan solo 6 kilómetros del radio urbano y al lado de la Laguna Willimanco, principal fuente de abastecimiento de agua para los 40 mil habitantes de la ciudad de Esquel.

Robert Moran, experto estadounidense en hidrogeología y geoquímica, quién recorrió la zona convocado por Greenpeace, señaló por aquellos días a Página/12 los riesgos que implicaba el proyecto para el conjunto de la población.

“Los derrames de cianuro y otros contaminantes en la mina de Summitville, Colorado, afectaron 17 millas del Río Alamosa. Ese impacto ambiental ya le costó al gobierno de Estados Unidos 200 millones de dólares que no alcanzaron para remediar las consecuencias. En el caso de Esquel, por un lado se va a iniciar una fuerte pelea por el agua, necesaria en grandes cantidades para la mina, y por otro son numerosos la cantidad de elementos contaminantes y tóxicos que van a usar. Es como instalar una industria arriba de la montaña, una industria que va a utilizar grandes cantidades de cianuro, de amoníaco, de arsénico y de infinidad de elementos que luego bajarán a las napas de agua que alimentan a la comunidad”, explicó el especialista.

Según pronosticó el experto a Página/12, la instalación de la mina en Esquel sería el primer paso en la construcción de un futuro negro para el equilibrio ecológico en la región: “Si se permite este proyecto, no tengo dudas de que va a ser solo el primero de una larga serie. Es que toda la cordillera de los Andes, de Jujuy a Santa Cruz, es territorio rico en oro y plata que cualquier empresa a la que se lo permitan estaría dispuesta a explotar. Más aun en Argentina, ya que por sus negativos efectos en el medio ambiente, un proyecto de minería como éste no podría prosperar nunca en ningún país industrializado del mundo. No sería políticamente aceptable en Canadá, en Estados Unidos o en Europa.", terminó advirtiendo.

Pero no sólo eso. Las investigaciones realizadas por los opositores al proyecto también descubrieron otros efectos "secundarios" a la explotación. Si la utilización del cianuro en la extracción del oro y la plata de la roca virgen implicaba un evidente peligro de contaminación ambiental, la utilización de toneladas de explosivos en la primera fase del proceso también debía esconder algunas consecuencias no declaradas.

Fernando Díaz, hidrogeólogo especialista en medio ambiente y quién realizó de manera independiente un Estudios de Impacto Ambiental sobre los efectos del proyecto en la laguna Willimanco, sería uno de los primeros en alertar sobre este delicado punto. Consultado también por el periódico Página/12, Díaz indicó que además del drenaje de ácido hacia los afluentes de agua, las explosiones proyectadas en la montaña por Meridian Gold podrían transformar la zona de Esquel en una peligrosa e inestable "área sísmica".

"Hay un tipo de sismo que se origina por acciones humanas que liberan energía del subsuelo. Cuando hay permanentes explosiones en un lugar como el del Cordón de Esquel, se pueden inducir procesos morfológicos y, teóricamente, esta dentro de las posibilidades la inducción de sismos. Las laderas de las sierras tienen allí un movimiento de remoción en masa, la ladera se desbarranca generando una cicatriz, se rompe y se desliza el material para abajo. Más aún si tenemos en cuenta la cantidad de explosivos que usará Meridian Gold, cerca de 8 toneladas por día. Dos camiones de explosivos completos... La actividad en sí es un riesgo. En este caso se están usando técnicas mineras de alto impacto, con la gran contra de estar a escasos 6 kilómetros de la ciudad. Si esto se diese en el medio de la Patagonia, entonces sería distinto", indicó el especialista.

"Matando al cerro nos matan a nosotros"

Puestas así las cosas, en el mes de octubre del 2002 comienzan a desarrollarse en Esquel las primeras actividades de protesta en contra del proyecto de Meridian Gold. En lo que respecta a la sociedad civil no mapuche y recogiendo las enseñanzas de sus hermanos piqueteros, surgen entonces las primeras Asambleas Vecinales donde confluyen todos los sectores críticos al proyecto. Personas de todos los sectores sociales, profesionales, comerciantes, desocupados, estudiantes y trabajadores, al margen de los aparatos partidarios tradicionales, asumen entonces la responsabilidad del problema. Y ya en la segunda Asamblea General realizada a fines de octubre, el pronunciamiento por el "No a la Mina" resultaría unánime en sus más de 600 delegados participantes.

A partir de entonces se realizarían en el campo de la sociedad civil una serie de actividades de difusión y protesta para manifestar en la práctica este rechazo. Información en mesas instaladas en la vía pública, pintadas en la calle frente a las oficinas de la transnacional, murales alegóricos, festivales artísticos, charlas en otras localidades que también manifestaron su rechazo al megaproyecto y 4 movilizaciones con la participación de un número creciente de opositores a la empresa, daban cuenta frente a las autoridades de una población no sólo dispuesta a organizarse y discutir sobre sus problemas, sino que además dispuesta a movilizarse para rechazar aquello que considera un atropello. En la última gran movilización realizada el 4 de febrero en Esquel, más de 4.000 personas en las calles dieron cuenta de esta nueva realidad trasandina de lucha social.

Por su parte, comunidades y organizaciones mapuche también comenzaron en forma paralela y coordinada a movilizarse y realizar encuentros para manifestar su rechazo al megaproyecto. Para los habitantes del Puelmapu, no sólo los graves impactos medioambientales denunciados constituían de por si un motivo para oponerse a la mina. La violación de tratados internacionales y de la propia legislación indigenista por parte de las autoridades provinciales al momento de autorizar el proyecto, constituía otro factor importante de movilización y denuncia. No solo se trataba de un problema medioambiental -aseguraban las comunidades-, sino que principalmente de un problema político, de un caso de derechos territoriales atropellados impunemente y a pesar de estar reconocidos debidamente en la Constitución Política de la República Federal (Art. 75).

En efecto, la aprobación de los permisos para la transnacional Meridian Gold fueron realizados por las autoridades completamente a espaldas de las comunidades mapuches del sector. Este hecho no constituía para nada un antecedente menor. Por el contrario, adquiría en el caso de Meridian Gold una vital importancia considerando la vigencia en territorio argentino del Convenio 169 de la OIT (desde julio de 2001), instrumento jurídico internacional que obliga al Estado argentino a "consultar" a las comunidades sobre todos aquellos megaproyectos insertos o situados en las cercanías de sus territorios y que pudieran afectarles política, económica o culturalmente.

A diferencia de lo que ocurre en Chile, en el país trasandino tanto el Convenio 169 como en el artículo 75 de la Constitución Política del Estado especifican claramente los derechos territoriales del pueblo mapuche y el derecho de las comunidades a ser consultadas respecto de cualquier intento estatal o privado de explotación comercial de sus tierras, incluido por cierto aquellos materiales presentes en las entrañas del subsuelo. El problema, como lo demuestra este conflicto y lo reconocen los propios dirigentes mapuches del Chubut, es que la mayoría de las veces estos instrumentos jurídicos no constituyen otra cosa que letra muerta.

En esa línea de oposición, una de las movilizaciones más fuertes se desarrollaría en una fecha bastante simbólica y emotiva para todos: el 11 de octubre del 2002. En aquella ocasión, las comunidades mapuche de Pillan Mahuiza, Lago Rosario, Sierra Colorada, Cerro Centinela y un grupo de colaboradores de Esquel dieron vida al primer corte de ruta de carácter netamente mapuche realizado en Argentina desde el comienzo de la crisis nacional. Siguiendo el ejemplo cercano de sus compañeros piqueteros y de los experimentados miembros de la CONAIE ecuatoriana, las comunidades ocuparon por varias horas la principal ruta de acceso a Esquel, causando serios trastornos automovilísticos y haciendo sentir al gobierno todo su malestar por los trabajos de Meridian Gold y el Remate de Tierras en la Patagonia impulsado por algunas autoridades a espaldas del pueblo mapuche y al margen de toda legalidad.

Según manifestaron en un comunicado emitido aquel día, las comunidades se movilizaban "debido a la pérdida gradual de control sobre nuestro territorio, lo cual se ve reflejado en la venta de grandes extensiones de tierras a corporaciones en su mayoría extranjeras". "Esa sociedad económica nos quiere convencer de los beneficios que traerá violar nuestra ‘minche mapu’ (tierra de abajo), para socavar el oro. Nos parece revivir la pesadilla de hace 500 años. Nuevamente ese maldito metal cercenándonos la vida, generando nuestra miseria", denunciaba por su parte a los medios de comunicación la "werken" Moira Millán.

Cabe destacar que producto de esta movilización, el pasado 25 de marzo de 2003 tanto la werken Moira Millán como el dirigente Martiniano Jones Huala, ambos miembros de la comunidad mapuche Pillán Mahuiza, resultaron sometidos a proceso por el juez federal de Bariloche, Leónidas Moldes. El magistrado tomó la determinación por la responsabilidad de ambos dirigentes en aquel corte de ruta y en virtud del artículo 194 del Código Penal, que prevé de tres meses a dos años de prisión para aquellos que "entorpezcan u obstruyan una vía pública". Según denunciaron más tarde los propios dirigentes, para sustentar su decisión el juez Moldes se basó en videos recogidos durante la movilización por un canal de Esquel y en fotos tomadas por agentes de Inteligencia policial enviados a la zona para alertar sobre cualquier "foco" de lucha mapuche que pudiera transformar la Pampa en un símil trasandino de la conflictiva Región de La Araucanía.< /FONT>

Sin embargo y tras el desalojo policial en que desembocaría el corte de ruta en el acceso a la ciudad de Esquel, nuevas movilizaciones y actividades de denuncia pública se sucederían en la zona de conflicto. Es así como dentro de las múltiples iniciativas, los habitantes de Pillan Mahuiza se dieron incluso la tarea de invitar a Esquel a trabajadores mineros peruanos que difundieron en los barrios de la ciudad documentales sobre los negativos efectos de la extracción de oro con cianuro en la región peruana de Cajamarca. Los efectos de la contaminación sobre el medio ambiente y la salud de las personas dejaron de ser entonces un temor injustificado o una simple "invención" de aquellos izquierdistas opositores al progreso, como gustaban de asegurar las autoridades de la provincia. La presencia de los mineros del Perú en Esquel, víctimas directas de una de los complejos mineros más contaminantes del mundo, no dejaría indiferente a nadie. "La iniciativa, única en su tipo, causó un profundo impacto en la comunidad local y lograría sensibilizar a mucha gente indecisa", comentaría más tarde la werken Moira Millán.

Por otro lado y al igual como la sociedad civil argentina, los miembros de las comunidades comprendieron rápidamente que solo una mayor unidad en el pensamiento y la acción podrían detener el apetito voraz de la transnacional canadiense y sus secuaces en las estructuras corruptas del gobierno federal. La oportunidad se daría tan solo un par de meses más tarde. Con fecha 19 de diciembre de 2002, un Füta Trawün (gran encuentro) realizado en Esquel lograría reunir a dirigentes, werkenes y miembros de más de 20 comunidades mapuches del sector, todos con el objetivo de confluir en un solo pensamiento (kiñe rakizuam) para enfrentar a la canadiense Meridian Gold. Un manifiesto político dado a conocer el 21 de diciembre y a nombre de todas las Organizaciones Mapuche-Tehuelche presentes en la actividad despejaría cualquier dura respecto de la disposición de lucha asumida por las comunidades.

"Los Pueblos Originarios Mapuche-Tehuelche, reunidos en un Füta Trawün, a través de nuestras comunidades, organizaciones y pu peñi (hermanos), ejerciendo el Derecho a la Autodeterminación y presididos por nuestros pu longko, pu pillan kushe, pu werken, declaramos lo siguiente:...

"Las montañas y todas las formas de vida aún tienen su pillan (espíritu), y seguimos coexistiendo con ellas. La Gente de la Tierra, como parte del wallmapu (territorio: tierra, subsuelo y cielo) entendemos que la violación de la Madre Tierra nunca podrá ser intercambiada por una limosna. Hoy, como lo ha hecho históricamente, el Estado Argentino trata de dividirnos para llevar adelante sus atropellos. Hoy nos quieren enfrentar entre hermanos con la promesa de fuentes de trabajo. Nuevamente llegan con sus espejitos de colores, como lo hicieron hace 500 ciclos (años). Vienen por el oro y no dudarán en matarnos como lo hicieron antes. Arrastrados por su cultura de odio trituran los cerros para sacar oro y no les interesa que, matando al cerro, nos matan a nosotros y a todas las formas de vida...

"Tenemos derechos sobre nuestro Territorio. El Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) es sólo un reflejo de nuestra cosmovisión y en él dice que se nos debe consultar antes de ingresar a nuestro territorio, pero el estado (que reconoce nuestra preexistencia en la Constitución) lo ha permitido, abriendo así las puertas a la empresa minera Meridian Gold, entre otras, para que lleve adelante este saqueo de nuestra Wallmapu... Nuevamente nos ignoran, como lo hicieron ayer, cuando hablaron de conquistar el “desierto” y asesinaron a tantos que hoy son memoria. Hablaron de desierto diciendo que no existíamos. Pero existimos, tenemos derechos. No queremos migajas, queremos respeto…", señalaban las comunidades y organizaciones reunidas.

La triple alianza de Meridian Gold al desnudo

Con todos estos antecedentes de lucha y organización, el año 2003 comenzó en la localidad Esquel con un debate público nunca visto en la zona y cuyos alcances se veían traducidos no solo en el amplio rechazo que generaba el proyecto entre amplios sectores sociales, sino que principalmente en la masividad de las movilizaciones que durante el mes de febrero asumieron incluso la táctica del "escrache". Es decir, la protesta pública frente a las oficinas de algunos medios de comunicación que abiertamente apoyaban a Meridian Gold, así como también contra empresarios y personajes vinculados a la burocracia política federal comprometidos con los planes de la transnacional.

Esta última relación entre la política y los negocios por supuesto que no era un descubrimiento en suelo argentino. Gran parte de la crisis institucional, política, social y económica que enfrenta el país trasandino en los últimos años encuentra precisamente allí una sus causas principales. Chile, por cierto, tampoco ha escapado a este escenario latinoamericano de corrupción, dobles discursos y millonarios conflictos de intereses.

Ya el año 1994, mucho antes de explotar públicamente los bullados casos Gate, Inverlink y Corfo, el ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle se había encargado personalmente de rayar la cancha a sus subordinados al comprometerse públicamente con la construcción de Centrales Hidroeléctricas en la zona pehuenche del Alto Bio-Bio. Huelga decir que sus estrechas relaciones con Endesa-España y su rol de accionista principal en una de las empresas encargadas de las obras (Sidgo Koopers S.A.), tal como lo denunció el periodista chileno Cristian Opaso en un artículo de antología publicado por El Siglo, ahorra cualquier tipo de comentario posterior. Lo mismo que el rol asumido por el entonces Gobernador de la Provincia del Bio-Bio, Juan Carlos Coronata, quién llegó a declarar públicamente que en el caso Ralco, "por condiciones del progreso, del desarrollo y del crecimiento económico y bajo muchos argumentos modernos, están obligados los pehuenches a abandonar sus tierras".

En el caso de Meridian Gold, diversas organizaciones sociales, mapuches e incluso de derechos humanos denunciaron desde un comienzo la complicidad existente entre autoridades políticas de la provincia, empresarios locales y el magnate minero Brian Kennedy, propietario de la multinacional. Una triple alianza cuyos millonarios intereses en juego no iban a ser estropeados por una tropa de ambientalistas “trasnochados” y que no escatimaría en medios ni recursos a la hora de conseguir sus fines. Inclusive, recurrir a viejas y sucias tácticas de soborno, extorsión y amedrentamiento individual y colectivo. En un Informe de Derechos Humanos publicado el 14 de febrero de 2003, diversas organizaciones denunciaban esta complicidad y alertaban sobre posibles actos de amedrentamiento en contra de los opositores al proyecto.

"Es posible evidenciar en este caso el estrecho vínculo que une al poder económico de la empresa cuyo proyecto se ve cuestionado y rechazado, al poder económico de ciertos empresarios locales que ya poseen acuerdos comerciales con Meridian Gold, y también con el poder político provincial y municipal que en múltiples declaraciones y acciones nos demuestra que son impulsores del proyecto minero, inclusive actuando como “accionistas o gerentes” de Meridian Gold en lugar de representantes de la comunidad... Esto atenta gravemente contra los derechos de la ciudadanía y genera un escenario de impunidad de insospechadas consecuencias", indicaba en uno de sus párrafos el Informe.

Con fecha 9 de febrero de 2003, los propios miembros de la comunidad Pillan Mahuiza, una de las más activas opositoras al proyecto, comprobaron en carne propia los alcances de esta triple alianza y el clima de impunidad que rodeaba las actuaciones de todos ellos en favor de la transnacional minera. En un comunicado público emitido ese mismo día, los comuneros denunciaban acciones de amedrentamiento en contra de sus miembros por parte de un conocido empresario local vinculado a la empresa minera.

"El día 8 de febrero en horas de la mañana en el acceso al parque nacional Los Alerces en la provincia del Chubut, la comunidad Mapuche Pillán Mahuiza junto a cuarenta compañeros de distintas organizaciones sociales de varios puntos del país realizaron una jornada de concientización y solidaridad, en el marco de la campaña nacional contra el remate de la Patagonia, y en contra del procesamiento de Martiniano Jones Huala y Moira Millán. Se detenía a los vehículos entregándoseles un boletín en el que se hacía mención sobre los conflictos de tierra por venta a transnacionales, la oposición al emprendimiento minero, la oposición a la concesión de masa boscosa para su explotación, etc...

"Sobre el mediodía el conocido empresario Pedro Cinecio Peña Pincheira, originó un incidente con miembros de la comunidad Mapuche, manifestando frases como: "yo no permito que en mi parque se hable mal de la mina" asumiendo éste un comportamiento prepotente e intimidatorio. E incluso descendió de su vehículo y se dirigió amenazante contra el peñi (hermano) Martiniano Jones Huala de la comunidad Mapuche Pillán Mahuiza a quién dijo: "yo a vos te conozco, se donde vivís.. ¡Te voy a ir a buscar! ¡Indio de mierda maldito!" de lo que queda registro fílmico y fotográfico...

"Hemos radicado la denuncia en la comisaría primera de Esquel, esperando que la justicia actúe a fin de evitar que dicha amenaza se concrete teniendo en cuenta los innumerables testimonios que existen sobre la impunidad de la que goza este sujeto", señala el comunicado. Huelga destacar que hasta la fecha ninguna acción judicial o policial se ha desarrollado para esclarecer este caso típico de amedrentamiento.

Pero estas acciones no sólo comenzaron a afectar a miembros de las comunidades mapuche. Dirigentes, colaboradores y miembros de las organizaciones vecinales de Esquel y de organizaciones ambientalistas también denunciaron haber sido víctimas de constantes amenazas telefónicas de muerte, robos en sus domicilios, seguimientos y filmaciones por parte de sujetos civiles y uniformados no identificados. Y si bien no se podía afirmar taxativamente el origen y los responsables ideológicos o materiales de esta cantidad de hechos, a los líderes de la oposición no les costo entender que todos ellos formaban parte de una estrategia planificada por la empresa Meridian Gold con el aval de las autoridades locales.

Sin embargo, el grado de organización y combatividad alcanzado por la población local no podía ya ser amenazado por el terror. El propio Gobernador José Luis Lizurume, luego de llegar al colmo de postular que “sí o sí el emprendimiento minero va a llevarse a cabo y el 4 de enero estaré cortando personalmente la cinta” - hecho que se impidió con las protestas populares- debió modificar cosméticamente sus intervenciones públicas más tarde a raíz de la fuerte oposición que presentaba el proyecto en todos los rincones de su jurisdicción. Aun así, tanto para él como para otras autoridades locales como el Intendente Rafael Williams (PJ), la posibilidad de sumar "puestos de empleo" a la difícil situación social existente (más de 8.000 desocupados) continuó representando la excusa perfecta para mantener su respaldo al megaproyecto. Esto a pesar de que la propia empresa Meridian Gold reconoció en su polémico "Estudio de Impacto Ambie ntal" que no más de 300 puestos de trabajo - todos ellos además con exigencias de "estudios calificados"-, serían capaces de absorber en toda la zona de Esquel.

Pero más allá de los atropellos y el cinismo del discurso de las autoridades locales, la determinación de lucha de los opositores a la mina se fortaleció con nuevas e importantes victorias. A mediados de febrero, diversos grupos opositores a la mina lograron tras presionar a los concejales y ocupar en no pocas ocasiones las dependencias municipales de la ciudad, que el Concejo Deliberante de Esquel -máximo órgano de decisión local- aprobara la realización de un plebiscito o consulta ciudadana para tratar el conflictivo tema. Tras varias suspensiones y trabas, este plebiscito -calificado como histórico por la ciudadanía- se realizó finalmente el pasado 24 de marzo, arrojando un sorprendente resultado: más de un 80% de la población manifestó su rechazo total a la instalación del yacimiento minero. De 51 mesas escrutadas en Esquel hubo 11.046 votos por el NO y 2.561 por el SI a Meridian Gold. Este pronunciamiento se repitió con la misma fuerza en otras localidades aledañas, como Lago Puelo donde sobre 1.400 votantes sólo 4 le dijeron sí al proyecto de la empresa canadiense.

Tras conocerse estos resultados, el juicio de la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel fue categórico: "No hay nada más que discutir. El pueblo le dice "No" al emprendimiento minero de una manera contundente. Los vecinos, comunidades mapuches, Greenpeace y otras entidades ambientalistas exigen a la multinacional Meridian Gold a que abandone el proyecto y que se retire de la zona. También hemos demostrado que nuestra sociedad nunca estuvo dividida. La ruptura fue con los políticos corruptos, con algunos empresarios y la empresa minera. Con ellos fue la ruptura", indicaban los vecinos en una declaración de victoria.

"Al gobernador (José Luis) Lizurume, al Intendente de Esquel y a un puñado de concejales: a ellos también el pueblo le dice NO!. A quienes quieren engatusarnos con su mala ciencia y técnica. La oposición es superior a lo técnico. Queremos una ciudad mejor, con trabajo digno y sostenido en el tiempo, con más desarrollo turístico y actividades agro industriales", señalaban finalmente.

Palabras finales

¿Qué ocurrirá en los próximos meses con este emblemático conflicto?. No se sabe aun. Brian Kennedy, Presidente de la compañía minera y afincado en esta ciudad, tras conocer los resultados del plebiscito envió un comunicado a los medios anunciando a regañadientes la suspensión de las obras en la mina hasta que fueran terminados los informes ambientales respectivos. Meridian Gold presentó un avance de su Informe de Impacto Ambiental en octubre del año pasado, pero la provincia hizo más de diez observaciones en dicho documento y varios especialistas de Greenpeace y otras organizaciones ambientalistas lo rechazaron por su escaso rigor científico y sus evidentes errores de tipo técnico. Lo que si es seguro, es que Meridian Gold no escatimara esfuerzos para lograr finalmente sus objetivos económicos en la zona mapuche de Esquel.

Por su parte, las organizaciones sociales y mapuches opositoras al proyecto y triunfadoras del plebiscito ha anunciado que decidirán próximamente en asamblea los pasos a seguir. En términos estrictos, los resultados de la consulta no obligan legalmente a la empresa a suspender el proyecto, aunque si representan un capital de legitimidad para las fuerzas opositoras que las autoridades ya no podrán desconocer. Por lo pronto, reconocen que al menos una batalla importante ha sido por fin superada: La batalla contra la división de sus fuerzas, contra la atomización y la dispersión que afecta tan comúnmente a otros movimientos sociales.

Los habitantes de Esquel, mapuches y no mapuches, están dando si duda alguna un ejemplo de lucha. Un ejemplo relacionado con la "unidad de acción y pensamiento" entre dos pueblos oprimidos y pisoteados por igual por la prepotencia de aquellos que detentan el poder allende los Andes.

Fuentes:

1. "Pronunciamiento Mapuche desde el Puelmapu". Organizaciones Mapuche-Tehuelches reunidas en Esquel. 21 de diciembre de 2002.

2. "Argentina: Situación de los DD.HH. en Esquel". Publicado por diversas agrupaciones de derechos humanos. Esquel, 14 de febrero de 2003.

3. "Comunicado Público". Comunidad Pillan Mahuiza, 08 de febrero de 2003.