Kolectivo Mapuche Lientur
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Encuentro Internacional de Pueblos Indígenas
TIRUA, ENTRE GOLPES Y RECONSTRUCCIONES
Por Pedro Cayuqueo / 02 de diciembre de 2002
 

Arauco sigue siendo una zona de conflicto. Que duda cabe. Al igual como hace cuatrocientos o ciento cincuenta años atrás, cuando las fuerzas militares mapuche provenientes desde los cuatro puntos del wallmapu se jugaban allí la defensa de la soberanía de nuestro pueblo frente al invasor extranjero de turno. Nos bastó una visita de pocos días por las tierras lafkenche de Cañete, Lleu-Lleu y Tirúa para corroborar que la tensión de un enfrentamiento inconcluso aún se dibuja en los rostros maltratados pero aguerridos de cada uno de sus habitantes.

Llegamos a la zona lafkenche de la Octava región invitados a participar como dirigentes universitarios del Primer Encuentro Internacional de Pueblos Indígenas, convocado por el Movimiento Identidad Lafkenche (MIL) y que congregó durante toda una semana en Tirúa a más de 25 organizaciones e instituciones políticas y sociales de todos los puntos del territorio mapuche, más una docena de invitados internacionales entre los que destacaban dos importantes dirigentes del poderoso movimiento indígena ecuatoriano, Pachakutik. Nos referimos a los diputados del Parlamento Nacional Juan Huamán y Lourdes Tiban, esta última futura Ministra de Bienestar Social en el gabinete del recién electo presidente ecuatoriano, Lucio Gutiérrez.

Y hablamos de golpes y reconstrucciones porque la lógica de este Futra Trawun Internacional no estuvo ajena en ningún momento al conflicto que tiene hoy a nuestro pueblo, el capital transnacional y a las autoridades del gobierno chileno como principales protagonistas. Conflicto que, por lo demás, se manifiesta a través de una seguidilla de golpes represivos que se han ido incrementando desde el violento arresto en Temuco del dirigente mapuche Víctor Ancalaf, luego con el brutal asesinato del joven comunero Alex Lemún en la zona de Ercilla y ahora con el reciente arresto policial en Tirúa del vocero de la Coordinadora Arauco-Malleco en dicha zona, José Huenchunao Mariñan.

Tanto las visitas realizadas a comienzos de semana por los delegados extranjeros y dirigentes de comunidades lafkenches a las cárceles de las regiones VIII y IX para saludar a los presos políticos mapuche allí recluidos, como el intenso trabajo y debate desarrollado en base a los temas de Autonomía, Control Territorial, Globalización Económica y Tratados de Libre Comercio discutidos por los más de 300 delegados, dieron cuenta de una completa sintonía entre el pensamiento de los impulsores de la actividad y la difícil realidad que afecta hoy a nuestro pueblo en su conjunto.

Por cierto, nada más alejado de las caricaturas de montaje "institucional" o "académico" esgrimidas por algunas comunidades lafkenches contrarias al movimiento que lidera en Tirúa el alcalde Adolfo Millabur y que a través de sendos comunicados intentaron en vano boicotear la participación de otras organizaciones mapuche en la actividad convocada por el MIL. Lo cierto es que más allá de las legítimas diferencias de forma que pudieran existir respecto de aquellos hermanos que utilizan en la actualidad determinados espacios institucionales de poder, la verdad es que debemos reconocer que la participación del Municipio de Tirúa en la actividad solo se restringió a determinados aspectos logísticos y de apoyo técnico, constatándose por el contrario una masiva participación de dirigentes y jóvenes lafkenches provenientes de comunidades en la elaboración del programa de los días de trabajo y en la coordinación de las distintas actividades realizadas por los invitados al trawun.

Se trató en los hechos, y aunque a muchos les duela reconocerlo, de un masivo y autónomo encuentro de comunidades, organizaciones e instituciones mapuche en donde el respeto mutuo y la afanosa búsqueda de un camino autónomo de reconstrucción política fueron la tónica de cada una de las jornadas. No faltaron por cierto las críticas a la labor del municipio (algunas muy duras, de hecho) y las exigencias de necesarias rectificaciones en la forma de construir poder en dicha zona del wallmapu. Sin embargo, todo ello en un marco de responsabilidad, de absoluto respeto y de coincidencia general en que lo importante por estos días es sumar esfuerzos y no restar voluntades al movimiento mapuche en su conjunto.

Fueron varios días de arduo intercambio de ideas en los cuales la participación de los delegados extranjeros permitió enriquecer de sobremanera las discusiones de los respectivos grupos de trabajo. Temas que para gran parte de nuestra gente son desconocidos, como el ALCA o la firma del TLC con EE.UU y sus incidencias en la vida de nuestros pueblos, fueron analizados con especial lucidez por los dirigentes de la experimentada CONAIE ecuatoriana, lo mismo que aquellos temas que hablaban de Autonomía y Control Territorial o aquellos otros referidos a las estrategias y formas institucionales o antisistémicas de construcción de poder local.

Los delegados extranjeros lo advirtieron desde un comienzo: nada de recetas ni de exportar modelos, tampoco el absolutizar determinadas vías en desmedro de otras formas paralelas y no excluyentes de construcción político-social. Avanzar en la búsqueda de la unidad, en el respeto entre las organizaciones, en la superación del sectarismo, aconsejó el dirigente de Pachakutik Juan Huamán en cada una de sus celebradas intervenciones. Sin duda palabras para tener en cuenta viniendo de alguien que pertenece a la segunda mayor fuerza política del Ecuador y que a partir de marzo próximo asumirá como nuevo gobierno en una novedosa alianza con sectores progresistas y revolucionarios no indígenas de su país.

Las palabras de Huamán resuenan como un imperativo toque de kull kull al interior de un movimiento mapuche que -tal como escribió Galeano a propósito de las palabras- pareciera estar compuesto por un sin fin de organizaciones que al no encontrarse nunca jamás se saludan y que cuando por fin logran cruzarse tampoco se saludan ya que definitivamente no se reconocen.

Es el circulo vicioso del sectarismo en política. La falsa pretensión de cada organización mapuche de poseer la verdad absoluta y la supremacía ético-moral respecto de otras instancias de construcción y acumulación de fuerzas. Nada de eso nos va a ayudar a salir del atolladero actual, nada de eso contribuirá a la reformulación de un proyecto político mapuche autónomo y que debiera contar con la participación de la mayoría si somos serios y si en verdad pretende algún día denominarse como proceso de liberación nacional. O nos liberamos todos o no se libera nadie, proclamaban los guerrilleros angoleños para conseguir el apoyo de todo su pueblo a la hora de hacer frente al colonialismo europeo en Africa. Ante esto los mapuche debiéramos preguntarnos. ¿Nos liberamos como pueblo o lo hacemos como miembros de tal o cual organización o sector?. La respuesta pareciera ser de perogrullo.

"Somos pueblos buscando reconstruir un solo camino", tain cheu tremeñ inche nguen veimun cheuta muley kiñe rupu... era el lema que coronó los siete días de actividades en Arauco y que durante el masivo nguillatún desarrollado en Tirúa Sur, comunidad de Comillague (cerca de 2000 personas), pudo ser escuchado en boca de todos los dirigentes allí presentes. Los estudiantes extrañamos la presencia en el Trawun del Consejo de Todas las Tierras y de la Coordinadora Arauco-Malleco, dos de las principales organizaciones políticas que integran el movimiento mapuche actual. Los extrañamos y así lo hicimos saber. Es de esperar que a futuro si acepten participar de instancias de discusión y debate tan necesarias como esta. Quizás entonces comencemos a reconocernos todos como hermanos de un mismo pueblo.