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Profesionales Indígenas: La promesa aún no cumplida

Comité FRAPA de Conacin, fines de mayo 2003


Varias décadas ya han pasado desde que un significativo sector de jóvenes indígenas tuvo aceso a la educación superior, muchos de ellos gracias a hogares estudiantiles y becas indígenas surgidas en parte al espíritu de justicia de los organismo que sienten la deuda con los pueblos indígenas y sobre todo, por la presión de las organizaciones y comunidades indígenas que reclaman un justo espacio a esta forzada integración a la sociedad chilena.

Muchos de estos jóvenes ya han alcanzado un título profesional y se desempeñan laboralmente en algún lugar de nuestra sociedad, podemos entonces preguntarnos cual es el espacio que ocupan y si su presencia como indígenas se ha hecho sentir y de que manera.

Dónde están

Evidentemente existe un número importante de gente de origen indígena ejerciendo sus profesiones de manera privada sin delatar su origen mas que por su apellido, son quienes simplemente se han integrado a la sociedad chilena y han aceptado las reglas del libre mercado que impera en nuestro pais y a su manera son sinceros, sin perjuicio de lo cual puedan tener sensibilidad hacia sus culturas de origen y puedan ser en algún momento aliados eventuales del movimiento indígena desde el lugar que, por su esfuerzo, se hayan ganado.

Sin embargo, existen también quienes han estudiado con becas y en hogares indígenas y una vez recibidos como profesionales no se han insertado en las organizaciones tradicionales de base, ni han vuelto a sus comunidades de origen a desarrollar su quehacer, más bien en éstos sigue existiendo la carencia técnica que les dificulta el acceso a la burocracia y los formularios. A lo más se han acercado a través de las ONGs enfocadas al sector indígena, haciendo de intemediarios con las instituciones que aportan los recursos. Pero estas ONGs están también bastante cuestionadas y los resultados que exhiben muchas veces están lejos de los objetivo de "desarrollo" y "solidaridad" que prometen ( "¿Son las ONGs la industria de la solidaridad?" Mario Agreda, Grupo de Trabajo de los Pueblos Indígenas de ONU)

Desde estas ONGs o desde organizaciones gremiales en que estos profesionales se aglutinan con sus pares, tampoco han hecho mayor aporte, principalemnte porque rápidamente se acercan a un conglomerado político para ir alcanzando puestos de poder, y todos sabemos que en la lógica partidaria importan más las lealtades políticas que la eficiencia o el apego a la cultura, para finalmente alcanzar algún puesto en el aparato de gobierno gracias a los espacios laborales que se han abierto desde el retorno a la democracia y la creación de la ley indígena 19.253 en instituciones de gobierno (como Conadi, Gobierno regionales, Minsal, Orígenes, etc.), en diversas instituciones públicas o privadas e incluso desde las mismas ONGs y Consultoras.

Este sector de profesionales relacionado al Movimiento es el que nos interesa abordar principalmente, porque ellos se autodefinen como la "vanguardia" indígena y porque han ido definiendo en gran medida el devenir del desarrollo indígena en nuestro pais.

Acerca de su función

Marcos Valdés y Eduardo Curin en su trabajo (A los intelectuales , o de cómo resulta necesario repensar la cuestión mapuche) reconocen que el tema de la autonomía del pueblo mapuche es debatido por jóvenes estudiantes y profesionales de formación urbana, y es precisamente esa la función que les asignan: un rol como gestores políticos de un proyecto autonómico que entienden como la recuperación del control material de los espacios territoriales, sociales y culturales, todos las formas de conocimientos y prácticas culturales quedan supeditados, o están bajo este proyecto político, y ese espacio territorial no es otro que el "mundo rural" , de modo que estos estudiante y profesionales indígenas se validan como tales en su regreso a su comunidad rural o la revitalización de su vínculo con ella, y esto solo es posible, para nuestros autores, en torno a la gestación de un proyecto político, deberíamos entender, entonces que la función de estos profesionales es la de hacer de "cabeza" pensante para construir la parte conceptual, el bosquejo mental que luego debería hacerse realidad político social, como el ingeniero que construye el plano que luego será un sólido puente, el producto que deberíamos exigir a estos "pensadores" serían, por tanto, sus escritos, sus libros y sus ideas en que la cultura heredada, la historia construida por personas dia a dia, no es más que una amalgama, o materia prima para el pensamiento de tales líderes. Que la autonomía, originada en los pensadores políticos europeos llegue a ser un concepto indígena está por verse, y lo que es más difícil aún es que la reflexión en torno a este concepto llegue a hacer a alguien más indígena de lo que era. Creemos que ser indígena tiene que ver más con un quehacer cotidiano que con un ejercicio mental, como veremos más adelante

Rolf Foerster afirma que la alta migración a los centros urbanos y la profesionalización de los numerosos jóvenes mapuche es un fenómeno que ya está dando frutos y los sitúa como una elite intelectual y/o política que inicia el tránsito del pueblo mapuche de lo étnico a lo etnonacional, lo que significaría una confrontacion, al menos nominal, con el estado y que en algún momento podría tener el apoyo de las masas indígenas, pero quisiéramos tener su optimismo cuando afirma que una parte de ellos han retornado al "bando indígena" para asumir un liderazgo positivo. Prueba de que ello no es así es que el mismo da como ejemplo a artistas y poetas (a los que no restamos importancia si no todo lo contrario), pero los artistas indígenas son otro tipo de actores que no reciben título ni certificados en ninguna universidad ni su formación artística indígena requirió de becas ni subsidios, su liderazgo o vanguardismo obedece a otras dinámicas dentro del desarrollo de nuestras culturas que dan para otro artículo.

Pablo Marimán Quemenado, en su artículo ("Burócratas, yanakonas y profersionales mapuche, entre el colonialismo y la autonomía") describe con brillante lucidez como los profesionales indígenas, cuya formación no emana de su cultura, son preparados para que finalmente ocupen un lugar en escuelas, universidades, corporaciones, fundaciones, institutos, ongs, municipalidades, consultoras,, etc. y en definitiva, terminen "administrando la maquinaria colonial", es más, los acusa que "...no son ni han sido el motor fundacional de un despegue hacia el futuro. No son elementos detonantes de los cambios ni del desarrrollo (del pueblo mapuche) al menos así lo demuestra su naturaleza y el papel desempeñado en el tiempo"

Pero les da la posibilidad de "redimirse" en un futuro en que exista una autonomía en una región "del Bio Bio al sur" y en la que se establezca un predominio mapuche dentro de ella y la herramienta que los legitimaría para ejercer sus profesiones aprendidas en el mundo "wingka"en ese territorio es la "interculturalidad", que el entiende como la "interculturización de la institucionalidad ajena", es decir, según Marimán, la apropiación y reorientación de las institucionalidad (profesión) adquirida.

Aquí es donde Marimán menciona un elemento importante sin darle realmente su relevancia: Interculturalidad es un espacio de diálogo en la sociedad en que se enfrentan las cosmovisiones, las prácticas culturales, los conocimientos de distintos pueblos. La apropiación cultural es algo que podemos "llevarnos para la casa" y ejercerla al interior de nuestra propia cultura" pero esto puede ser un resultado de la interculturalidad, no la interculturallidad misma, la interculturalidad es un espacio social por definición cosmopolita, universal en el sentido de aceptación de lo diverso, y como sabemos el/la indígena para sobrevivir a debido moverse en ambas culturas, ya casi no existe indígena en Chile que no hable español, por lo tanto es el no indígena chileno el que necesita la interculturalidad Y este era el rol de los profesionales indígenas. Aportar a este espacio de diálogo y validación de las diversas formas de conocimiento haciendo valer la cultura propia, porque si ellos lograron que su palabra fuera atendida en la sociedad global era para introducir la cultura propia enfrentarla con la occidental, defenderla, esa es la promesa implícita que el Movimiento Indígena aún espera comiencer a ser realidad.

Y eso debe reflejarse en su propia persona, la actividad del profesional debe ser coherente con las culturas indígenas y ese es su gran desafío, si se realiza una actividad ajena a la cultura, se vive como no indígena, se come lo que comen todos, viste de terno y corbata ¿qué hace a ese profesional un indígena? La autodeclaración es importante, pero es solo el primer paso y por si solo no basta. Un artista, por ejemplo, que hace música indígena reafirma su identidad cada vez que sube al escenario y donde se encuentre será reconocido. Su música es su producto, un aporte concreto que se difunde con rapidez llegando a todo tipo de público, alcanzable para todo tipo de gente (Artículo "Arte indígena en la urbe" José Segovia, Patara, en web "encuentroindigena.cl"). La cultura es un quehacer cotidiano y no solo discurso. Ana María Cayunao, Técnica mapuche en Salud, señala que "en general con los pacientes hablamos y practicamos el mapudungun, pero hace falta que sea más centralizada la interculturalidad de la atención, algo parecido a lo que pasa con la experiencia del Hospital Makewe. Yo creo que falta implementar mejor la medicina tradicional..." (del artículo "Técnicos mapuche en Salud, validando la medicina tradicional" de Marcela Orrego Guerrero. En sitio web "Ñuke Mapu" y otros)

Conclusiones

Si el censo del 2002 rebela un fracaso de las políticas del gobierno para el mundo indígena en estos últimos 10 años (que cosa es sino, el que se contabilice menos de la mitad de la población indígena que había en 1992) se lo debemos a estos profesionales indígenas, enquistados en el aparato burocrático del Estado, pues es aquí donde desarrollan su liderazgo. Pero a cambio de esto, En los aprietos judiciales que pasaron lonkos y comuneros del Sur debemos reconocer el aporte de profesionales no indígenas que pusieron su vasta experiencia y trayectoria al servicio de nuestra gente soportando incluso intervenciones telefónicas y molestias ilegítimas. Otros nombres de profesionales no indígenas como Rolf Foerster, El doctor Jaime Ibacache, el historiado José Bengoa, los abogados José Aylwin y Mylene Valenzuela y otros que también revelan un sincero apoyo a nuestra causa y son, que duda cabe, con su trabajo profesional un significativo aporte a la defensa de nuestras culturas y nuestra gente. Y esto tal vez no sea un fenómeno tan nuevo, sea este tambien un reconocimiento a los aportes del intelectual y erudito Alejandro Lipschutz, que asumió nuestra causa quizás en momentos más difíciles como era nuestra sociedad por el 1930. Esto demuestra que la labor de los profesionales indígenas aún puede rescatarse, si bajan de sus pedestales y aprenden a escuchar a los que saben: los/as que tejen con la simpleza de sus manos la continuidad de la cultura.