CARTA DE LAS ORGANIZACIONES MAPUCHE AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE CHILE SR. EDUARDO FREI RUIZ-TAGLE

COORDINADORA DE ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES MAPUCHE Y TERRITORIOS EN CONFLICTO.

Santiago Mayo de 1997.- 

 

Sr. Presidente.
Nos dirigimos a Ud. en uso de nuestros derechos constitucionales y legales, y en uso del derecho que nace del hecho de ser pueblos originarios de esta tierra, a la cual nuestras voces le han dado nombre a cada río, lagos, árboles nativos, montañas y rincones, desde tiempo inmemorial.

Nos dirigimos a Ud. para que se nos escuche, se tome en consideración nuestra opinión y propuestas, y se respondan nuestras preguntas.

Preguntas que surgen ahora que se ha intervenido la Conadi, institución que creamos juntos los Pueblos Indígenas y el Estado para promover y proteger nuestros derechos; ahora que vemos como se pretende cambiar la Ley Indígena y convertir a la Conadi en una agencia de manipulación de los indígenas; ahora que está próxima la aprobación del proyecto Hidroeléctrico Ralco, de ENDESA S.A. que inundará tierras, cementerios y casas de las comunidades pehuenche; ahora que el M.O.P licitará la construcción de la Carretera By Pass Temuco, que atropella el territorio de Truf-truf y Coyahue; ahora que vemos la expansión de las empresas forestales y mineras que acosan nuestras tierras, nuestras aguas, nuestras riquezas naturales, nuestros lagos.

Nos dirigimos a Ud. Sr. presidente, porque hasta ahora no hemos escuchado una palabra clara de su gobierno respecto a nosotros los Pueblos Indígenas. sólo vemos las consecuencias de las políticas económicas, de los acuerdos comerciales, de las estrategias que impulsan sus intendentes y ministros. Sólo hemos visto que se nos trata como gente pobre, y se nos ofrece becas, subsidios y discursos de sus funcionarios. se ignora que somos Pueblo, que exigimos respeto, un trato digno de parte del estado y la sociedad chilena y garantías de nuestra proyección en este nuevo siglo.

Sabemos que los graves hechos que le hemos mencionado han dado por superado el Acuerdo de Nueva Imperial que suscribió solemnemente don patricio Aylwin, en nombre de la Concertación de Partidos por la Democracia. Fue el acuerdo que suscribimos para entrar a la transición Democrática, y de allí nació la Ley Indígena. Aunque incompleta, sentimos que con esa ley, don patricio Aylwin y el país cumplieron su palabra, y tenemos en alta estima al Ex-Presidente. Sin embargo, ahora se nos dice que el país está en otra etapa histórica llamada modernización, son los Nuevos Tiempos nos dicen, pero no vemos que se nos invite a un Nuevo Acuerdo para estos tiempos.

Por todas estas razones, Sr. Presidente nos permitimos hacer nuestras preguntas legítimas como Pueblo, e invitarlo a dialogar ante el país:

¿Existe voluntad en su gobierno de cumplir con el mandato de la Ley Indígena (19.253) en lo que se refiere a la protección de nuestras tierras, nuestra participación y en el cumplimiento de los deberes del estado indicados en la Ley?

¿Existe voluntad en su gobierno para establecer una política de estado que nos dé garantías respecto a nuestras tierras, aguas, territorios y Derechos, en medio del proyecto de modernización económica del país que Ud. impulsa?.

¿Existe voluntad de s u gobierno para trabajar ahora por establecer un Nuevo Acuerdo entre Pueblos Indígenas y estado, un Pacto Histórico para entrar al Nuevo Siglo con respeto por nuestros derechos y territorios?

Nos dirigimos a Ud. el último presidente de Chile del siglo XX, un siglo que ha sido de atropellos a nuestros derechos, a nuestras comunidades, a nuestros territorios: No queremos que termine su gobierno y el siglo con nuevas y más graves afrentas como serían los megaproyectos que le hemos mencionado. El país no puede aumentar irresponsablemente su deuda histórica para con nosotros, los pueblos indígenas, y las actuales generaciones de chilenos no pueden endosar a los próximos siglos el pago de esa deuda.

Nuestros abuelos y bisabuelos a fines del siglo pasado sufrieron mucho para defender y heredarnos las tierras, las aguas, los árboles, el territorio, nuestro idioma, nuestra cultura, este orgullo de ser Mapuche, gente de la tierra. Queremos que los hijos de nuestros hijos también tengan la misma herencia, acrecentada, reivindicada, dignificada. Queremos un país plural, intercultural, sano, en donde podamos mirar con calma hacia el futuro y con orgullo hacia el pasado, en donde nos respetemos mapuche y no mapuche, y juntos respetemos a nuestra amada tierra, nuestra mapu.

Pasamos ahora a exponer nuestras propuestas para una política de estado.