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Tras violento allanamiento a comunidad Aylla Varela
 

Se incrementa Tensión en Zona de Collipulli

Por Resistencia Mapuche / 22 de febrero de 2002
 

La tensión en la ciudad de Collipulli se palpa en el ambiente y se respira a cada paso. Lo demuestran los rostros de preocupación de sus pobladores y el transitar constante y veloz de numerosas patrullas de carabineros y buses blindados que van y vienen desde el interior de las comunidades en conflicto tras finalizar sus operativos de rigor.

Desde el pasado atentado incendiario que redujo a escombros la casa patronal del Fundo Curaco, el clima de tensión en la zona se ha ido incrementando paulatinamente. Y es que si bien las comunidades en conflicto de dicha zona, lideradas por el dirigente Víctor Ancalaf, se mantuvieron durante seis meses "negociando" con las autoridades del gobierno central la compra de algunos predios en conflicto, las movilizaciones por parte de las comunidades y las acciones represivas por parte de las fuerzas policiales no han conocido de tregua alguna.

Prueba de ello fue lo acontecido la madrugada del viernes 8 de febrero en el sector rural de Caillin, donde alrededor de 300 efectivos de carabineros, fuertemente armados y apoyados de buses blindados, motoristas y tanquetas mowac ingresaron violentamente a la comunidad Aylla Varela y procedieron al allanamiento de varias viviendas en busca de tres dirigentes requeridos por la justicia chilena. Se trataba del lonko de la comunidad, Francisco Llanca, su hijo José Llanca y el peñi Gastón Aylla, procesados por el juzgado de Collipulli bajo los cargos de "homicidio frustrado" en contra del empresario agrícola de la zona Gerardo Jequier.

Bernardo Llanca, werken de la comunidad afectada por el allanamiento, relato a Resistencia Mapuche algunos aspectos del operativo. "Se trató de un allanamiento típico por esta zona, llegaron de madrugada como trecientos pacos fuertemente armados, en unos 20 furgones y buses blindados y allanaron las casas del lonko de la comunidad y otros dos hermanos... Ellos llegaron rompiendo puertas y apuntando con sus armas a mujeres, niños y ancianos... En la casa de mi hermano (Francisco Llanca, lonko) se llevaron detenida a una de sus hijas, porque intento impedir que entraran a su casa. Por suerte el lonko logro escapar, lo mismo que su hijo José... El peñi Gastón no tuvo la misma suerte, lo arrestaron tanto a él como a su mujer aquella mañana", relató el dirigente.

Efectivamente, después de casi tres horas de terror las fuerzas policiales se retiraron de la comunidad llevándose detenido a Gastón Aylla, a su mujer María Angelica Ñanco y a la lamgen Lidia Llanca. Estas últimas recuperarían su libertad durante la tarde del mismo día viernes. Gastón Aylla, sin embargo, sería presentado ante el Juzgado del Crimen de Collipulli y al otro día trasladado a la cárcel de Angol a la espera de un condena que podría oscilar entre los cinco y diez años de prisión.

Para Alejandra Malian, miembro de la comunidad Antonio Paillacoi y encargada de la Oficina de Asuntos Mapuche que las comunidades en conflicto mantienen en la ciudad de Collipulli, el operativo policial representó sin duda una muestra más del doble discurso del gobierno para tratar el denominado conflicto mapuche.

"Aqui estamos ante una demostración de brutalidad policial que nada tiene que ver con el discurso oficial del diálogo como vía para solucionar los problemas de nuestra gente. Las comunidades en conflicto de esta zona participamos durante todo el segundo semestre del años pasado en una instancia de conversación con las autoridades, esperanzados con una solución política al problema de tierras que no aqueja, pero al parecer lo que existe es un doble discurso. Por un lado se nos invita a conversar y por otro se insiste en la violencia policial como alternativa de control hacia nuestro movimiento", denuncia la joven dirigenta.

Lo cierto es que la vieja estrategia del garrote y la zanahoria no es una novedad en el marco del conflicto. Por el contrario, desde el año 1999 se ha transformado en la pieza clave de una estrategia gubernamental que sólo busca desmovilizar a las comunidades y aislar a todos aquellos sectores mapuches catalogados eufemísticamente como "radicalizados". Bien sabe todo esto el dirigente de las comunidades de Collipulli y ex vocero de la Coordinadora Arauko-Malleko, Víctor Ancalaf, quién en numerosas oportunidades a debido soportar tanto el hostigamiento de las fuerzas policiales como los rigores de la prisión política por defender los derechos de nuestro pueblo.

Para el reconocido dirigente, el clima de confrontación que se vive en Collipulli en las últimas semanas no es responsabilidad de las comunidades. "Cuando comenzamos a conversar con las autoridades, aceptamos el detener las movilizaciones como muestra de la seriedad de nuestro movimiento. Sin embargo, exigimos también al gobierno el retiro de las fuerzas policiales de nuestra zona y la no agresión como un pacto de mutua responsabilidad. Hoy podemos decir que aquello no se cumplió a cabalidad por nuestro lado y en gran parte por responsabilidad del propio gobierno, ya que nuestra gente tiene todo el derecho a defenderse de las agresiones de que son víctimas", señaló.

"Yo veo con preocupación los últimos operativos policiales, la violencia desmedida utilizada y la persecución que nos afecta a nosotros y a otros hermanos en distintos puntos del territorio mapuche, tales como en Traiguén, donde el gobierno aplicó injustificadamente la Ley Antiterrorista en contra de un luchador de nuestro pueblo. Estamos sin duda ante una escalada represiva que de mantenerse podría significar una mayor radicalización de nuestras formas de lucha" advierte el dirigente.

La preocupación de Ancalaf, por cierto, no es gratuita. Hace unos meses fue condenado a 3 años de cárcel junto a su hermano Luis, lonko de la comunidad Choin Lafkenche, y la orden de detención en su contra es inminente. Además, el dirigente reconoce estar siendo requerido por el tribunal de Santa Bárbara en la investigación referida al atentado incendiario que en septiembre del año pasado destruyó dos camiones y una retroexcavadora en la zona del Alto Bio-Bio. Sin embargo, esto último no es algo que lo preocupe mayormente.

"Nuestra principal preocupación hoy son los hermanos detenidos y fortalecer el proceso de lucha que llevamos a cabo en nuestra zona. Lo demás no interesa mucho", recalcó.