Centro de Documentación Mapuche Documentation Center

Lunes 12 de noviembre de 2001

Tras seis días de Huelga de Hambre

Estudiantes logran vencer la intolerancia del Gobierno.

Por Resistencia Mapuche

Sentimientos encontrados fueron aquellos experimentados por los estudiantes huelguistas tras finalizar exitosamente la movilización iniciada el pasado lunes en la ciudad de Temuko. Por un lado, alegría al ver coronada una semana de sacrificios con el compromiso estatal de mantener el Hogar Universitario Mapuche funcionando el próximo año y que permitirá beneficiar a más de 100 estudiantes provenientes de apartadas comunidades rurales de la zona sur del país. Y por otro, rabia e impotencia, al ver como la insensibilidad de las autoridades de gobierno los tuvo que llevar al límite de sus fuerzas para poder conseguir aquello que como estudiantes legítimamente se merecen.

Ambos sentimientos se entrecruzaban y explotaban a ratos en boca de los más de 50 estudiantes mapuche que se agolparon en la Catedral de Temuko la tarde del sábado para esperar los resultados de la reunión que -en esos instantes- mantenían sus dirigentes con el subsecretario de Mideplan, Jaime Andrade, y el Obispo de la diócesis de Temuko, Manuel Camilo Vial para resolver el conflicto.

"Estamos esperanzados en que el problema se solucionará hoy, ese fue el compromiso adquirido por el Director de Conadi, Edgardo Lienlaf, y el Obispo, y por ello aceptamos deponer la huelga y dialogar con las autoridades. Ahora sólo nos queda esperar y ver si este gobierno mal llamado "democrático" entiende nuestras legítimas razones", manifestaba Carmen Jaramillo, vocera de los huelguistas, en las afueras de la Catedral.

A las 20:00 horas del día sábado y tras todo un día de contactos reservados entre autoridades de Conadi y los dirigentes estudiantiles, se inició el diálogo en dependencias del Obispado de Temuko. Si bien no se preveía un escenario fácil para los estudiantes -el gobierno había recalcado durante toda la semana que el cierre del Hogar Universitario era una decisión ya "tomada"-, la postura flexible presentada por las autoridades de Mideplan permitieron avanzar rápidamente en cada uno de los puntos en discusión. Es así como tan solo dos horas después de iniciada la reunión, el acuerdo que decretaba la mantención del recinto de calle Las Encinas como Hogar Universitario Mapuche era firmado por ambas partes y el conflicto de daba por superado.

"El gobierno que yo represento siempre ha tenido la mejor voluntad para atender las demandas de los estudiantes, el acuerdo que hemos firmado ratifica esa voluntad y demuestra lo innecesario que fue la huelga de hambre que ellos mantuvieron", señalaría más tarde a la prensa el Subsecretario de Mideplan, Jaime Andrade. Sin embargo, tanto el Subsecretario como sus otros compinches en el gobierno saben que eso no es verdad. Desde un comienzo las autoridades de gobierno se negaron a dialogar con los estudiantes y cuando estos últimos recurrieron a las movilizaciones para llamar la atención respecto de sus demandas, no dudaron en calificar sus acciones como "violentistas" y a ellos mismos como simples jóvenes "vandálicos".

Por ello miente el subsecretario cuando afirma que fue la "voluntad" democrática del gobierno la que permitió resolver el conflicto. Se trató mas bien de la presión ejercida por los estudiantes, quienes entendieron que más allá del enfrentamiento con la policía y la ocupación de dependencias públicas, sólo la creación de redes sociales de apoyo y la sensibilización de la opinión pública ante el problema que les afectaba podría permitirles vencer la intolerancia y los afanes represivos de un gobierno racista y antipopular como el chileno.
Esa al menos es la visión que comparten los dirigentes estudiantiles y el sin fin de organizaciones mapuche y no mapuche que durante toda la semana se acercaron a solidarizar con los huelguistas y a manifestar su irrestricto apoyo a las demandas planteadas por los estudiantes. Demandas que dicen relación con la dignidad y la fuerza de un sector de la sociedad mapuche que se reconstruye y que busca afanosamente ante sus hermanos de pueblo el respeto que se merece.

"Nosotros sabemos que sin el gran respaldo obtenido por parte de organizaciones mapuche, instituciones como la Iglesia, agrupaciones políticas, federaciones estudiantiles, colectivos autónomos, concejales de nuestro pueblo y un sin fin de otros actores sociales y políticos de la región, el gobierno jamás hubiera dado su brazo a torcer. Cuando se rompió la anterior mesa de trabajo, las autoridades estaban esperando que nosotros volviéramos a tomarnos la Conadi y a protagonizar hechos de violencia con carabineros para así reprimirnos y justificar ante la opinión pública el cierre de nuestro Hogar. Pero nosotros hicimos exactamente lo contrario, recurrimos a otras formas pacíficas de protesta y logramos poner en una semana al movimiento mapuche y a la opinión pública de nuestro lado", nos señala Pedro Cayuqueo, dirigente del Hogar Universitario.

Sin duda, la conquista definitiva del recinto de calle Las Encinas en Temuko por parte de los estudiantes mapuche no es un hecho menor. Significa la recuperación de un trozo importante del territorio histórico mapuche, el mismo que hace más de treinta años el Presidente Salvador Allende entregó a los jóvenes campesinos de nuestro pueblo para su formación y que la dictadura militar nos lo había arrebatado con su carga terrorífica de sangre y fuego.

Y también significa el fortalecimiento de un nuevo tipo de movimiento estudiantil mapuche, un movimiento consciente y combativo, un movimiento que se reconstruye hoy al alero de los hogares y que encuentra en la lucha histórica por la libertad de nuestro pueblo su legítima y más valiosa razón de ser y de existir.