Centro de Documentación Mapuche Documentation Center

Presentación del caso de recuperación de tierras
del Lof Mapuche Casiano

LUNES 5 de mayo a las 19:30
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS – UBA
Puan 470, Aula 108

La Justicia de Río Negro ordenó el desalojo del casco recuperado por el Lof Casiano y decidió procesar a sus integrantes por “usurpación” mientras el despojo extorsivo llevado a cabo por el terrateniente Abii Saad hace más de 30 años sigue impune.

El Programa Permanente de Extensión, Investigación y Desarrollo en Comunidades Indígenas (UBA) denuncia y alerta a la opinión pública y a los organismos de derechos humanos sobre la violación sistemática y sin remedio de los derechos territoriales del pueblo mapuche, y sobre la aplicación de una política discriminatoria y abusiva por parte de los poderes del estado frente a los reclamos claramente legítimos de los afectados. Asimismo invita a la prensa a hacerse eco y difundir caso a caso la situación de indefensión y sin salida legal posible con la que se enfrentan los pobladores campesinos y nativos de la patagonia.

HISTORIA DEL TERRITORIO PERTENECIENTE AL LOF MAPUCHE CASIANO

Juan Casiano, integrante del pueblo mapuche, nació en la segunda mitad del siglo XIX cuando el territorio de la Pampa y Patagonia se encontraba bajo el control soberano de los pueblos nativos. La campaña genocida llevada a cabo por los estados argentino y chileno contra los habitantes originarios a fines del mismo siglo, con el único propósito de incorporar tierras y gente al sistema de producción capitalista mundial y alimentar la especulación financiera de la Bolsa de Londres, cambió su destino. La estrategia etnocida subsiguiente impuesta por los gobiernos nacionales, consistente fundamentalmente en la destribalización y sedentarización compulsiva de los sobrevivientes, lo obligó a los 40 años a asentarse y “registrarse” como ocupante precario de un campo situado en Gëtrgën (hoy Quetrequile) muy cerca de Hahuel Niyeu (hoy Ing. Jacobacci), tierras éstas recorridas por sus ancestros desde siempre. (Registros oficiales de 1887-1900 en adelante dan cuenta de esta ocupación).

En el mismo campo, bajo pautas culturales ajenas, Juan Casiano se unió a Francisca Curual y formó su familia, levantó su casa y se hizo criancero de ganado lanar, y, desde el 14 de mayo de 1948, sus restos descansan en el cementario del Lof. Juan y Francisca tuvieron siete hijos: Agustín, Valentín, Paula, Maximino, Benita, Juan Segundo y Gregoria. Ellos con sus respectivos grupos familiares continuaron y ampliaron la crianza y reproducción de ganado lanar iniciadas por sus padres, llegando a ocupar productivamente mas de tres leguas de campo (casi 8000 has).

A mediados del siglo XX, el negocio de la lana era uno de los más rentables en la Argentina y los acopiadores de la zona, conocedores de la burocracia occidental, en connivencia con los gobiernos locales de turno, tuvieron por costumbre aprovecharse de la diferencia cultural de los descendientes del pueblo mapuche-tehuelche. La palabra escrita jugó de correa de trasmisión del sometimiento programado. Los registros, los contratos, los mapas, los títulos, instrumentos todos desconocidos por la cultura originaria, legitimaban y legalizaban todo tipo de despojo y sumisión, mientras la fuerza pública se encargaba de poner al desacatado en su lugar.

Es entonces y en esas condiciones históricas que la familia Abii Saad, con engaños, alcohol y violencia, desalojó a la familia Casiano y la despojó de sus tierras, sustento, integridad y futuro, ingresando todos sus bienes (tierras, hacienda, mejoras, máquinas, herramientas, etc) a su patrimonio por medio del robo y la usurpación.

En 1965, Felipe Abii Saad hizo firmar al hijo de Agustín Casiano, Guillermo Casiano, la venta de las mejoras introducidas por la familia en pago de una deuda en parte “creada” y en parte generada compulsivamente, o tomada bajo los efectos del alcohol que el mismo Felipe ordenaba descargar en la casa de la familia.

La compañera de Guillermo, Delfina Casiano, no firmó ni aceptó la supuesta venta. Sin embargo una tarde cuando los varones mayores estaban en el campo, y ella se encontraba sola con sus hijos, entonces de entre 4 y 12 años, Felipe Abii Saad se llegó al campo con un camión y le ordenó cargar lo necesario diciendo que la llevaría a vivir a una casa del pueblo. Felipe Abii Saad literalmente “tiró” a Delfina y sus hijos en una tapera sin más que sus propias vidas, y, en esas condiciones de indefensión y absoluta necesidad, exigió los servicios de toda la familia a cambio de un plato de comida. Felipe Abii Saad “contrató” a Delfina como planchadora, a Guillermo como cocinero en su comparsa de esquila, a los niños Guillermo (10 años) y Sixto (12 años) para trabajos de campo, y a Marta como niñera y empleada doméstica.

Hoy, junto a sus hijos y nietos, los descendientes directos de Juan Casiano y Francisca Curual, están recuperando por mano propia lo que les pertenece, su territorio ancestral. Después de haber agotado todas las instancias legales y administrativas sin encontrar remedio a sus derechos vulnerados, comenzaron una etapa de acciones directas con el único respaldo organizativo del CAI (Consejo Asesor Indígena). El 18 de diciembre de 2000, instalaron un campamento en las tierras del Lof Casiano entonces administradas por el sobrino de Felipe Abii Saad, Alfredo. Durante estos dos años de recuperación sufrieron ininterrumpidamente atentados, intimidaciones, amenazas e insultos por parte de Alfredo Abii Saad y su puestero, no sólo en el campo sino también en el pueblo. La tumba de Agustín Casiano fue removida sin escrúpulos por el sobrino de Felipe. Tales hechos constan en las denuncias hechas por la familia en la comisaría correspondiente, denuncias éstas que terminaron en causas perdidas. Por su parte Alfredo Abii Saad sólo pudo iniciar un juicio penal de usurpación que perdió: la justicia declaró el sobreseimiento definitivo de los peñis (hermanos) porque no entiende que pueda usurpar quien se considera dueño ancestral del campo que ocupa.

Dadas las circunstancias y la urgencia de los reclamos territoriales, el 7 de abril de este año decidieron dar un nuevo paso. Delfina y su familia recuperaron públicamente y en forma pacífica la posesión de aquella misma casa de la que 30 años atrás habían sido desalojados, exigiendo al puestero de Alfredo Abii Saad que retire sus pertenencias y hacienda lo antes posible. Desde entonces están instalados de nuevo en las tierras y en la casa que les pertenece por derecho y por historia.

El 13 de abril el CODECI (Consejo de Desarrollo de Comunidades Indígenas de Río Negro) emitió una disposición en la que reconoce como Territorio Tradicional del Lof Casiano a las tierras recuperadas. Sin embargo, la denuncia de usurpación y hurto presentada por Abii Saad prosperó en tribunales. El 23 de abril el Juez de Instrucción en lo Criminal y Correccional, Dr Joos, de San Carlos de Bariloche, decidió procesar a los integrantes del Lof y ordenó el desalojo de la casa recuperada. Esa misma tarde la policía de Ingeniero Jacobacci intimidó a los Casiano a dejar el lugar antes de haber recibido la orden judicial y los amenazó con la intervención de las brigadas especiales de represión antimotines si se resistían.

Los Casiano siguen en el campo y están decididos a continuar la posesión en el marco de los derechos que los amparan y a no claudicar en su lucha hasta que se haga justicia. Para ello necesitan el apoyo de la opinión pública y de las organizaciones comprometidas con los derechos humanos.

Representantes de la comunidad mapuche presentarán el caso en la Facultad de Filosofía y Letras, Puan 470, el lunes 5 a las 19:30 en el aula 108. Invita el Programa Permanente de Extensión, Investigación y Desarrollo en Comunidades Indígenas.