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Declaración del Consejo de Todas las Tierras

Kolectivo Lientur /  22 de enero de 2003
 
La organización mapuche Consejo de Todas las Tierras, ante el documento presentado por los Obispos del sur, promovido por la Comisión Nacional de Pastoral Indígena y titulado “Al servicio de un nuevo trato con el pueblo mapuche”, declara ante la opinión pública nacional lo siguiente:
 
1.- El Consejo de Todas las Tierras valora muy positivamente el documento denominado “Al servicio de un nuevo trato con el pueblo mapuche”, promovido por la comisión nacional de pastoral indígena de la conferencia episcopal de Chile y preparado por los obispos del sur. Es muy elocuente que se han tenido en cuenta asuntos de orden histórico, políticos y jurídicos que permiten una mayor comprensión de la situación del pueblo mapuche. El documento representa una nueva mirada de la historia, del presente y el futuro mapuche, porque incluye elementos contundentes que reafirman los derechos territoriales, culturales y políticos de nuestro pueblo y plantea la imperiosa necesidad de establecer nuevas y justas relaciones entre el pueblo mapuche y el estado chileno.
 
2.- Destacamos la importancia que el documento reconozca que el pueblo mapuche estableció un marco de relación institucional de autonomía política y territorial con el sistema colonial; y que la sociedad mapuche llegó al siglo XIX, siendo una sociedad autónoma, con un territorio propio, gobernado por los mapuche y que esta relación estuvo determinada por los tratados o parlamentos. Este asunto plantea que los derechos políticos, territoriales y culturales no se derivan del estado chileno.
 
3.- Compartimos plenamente que el estado chileno, durante 1866, aprobó una ley que declaró tierras fiscales las tierras del pueblo mapuche, para repartirlas a los colonos. Estos antecedentes refuerzan que durante éste periodo hubo una alianza entre el estado chileno y los colonos extranjeros para materializar la usurpación territorial utilizando la fuerza para dichos fines.
 
4.- Subrayamos que una de las causas de la actual situación de despojo de tierras se ejecutó durante la dictadura militar, entre ellos están los casos ejemplares de las arbitrariedades del DL 2568, que dice relación con los arriendos de 99 años, que en términos prácticos, constituyen un a venta simulada de las tierras mapuche. Esta situación afecta, en la misma proporción, aquellas tierras que están siendo reivindicadas por las comunidades a las empresas forestales.
 
5.- Nos sumamos a la aseveración que las empresas forestales adquirieron propiedades que son reclamadas por las comunidades y que la expansión sin control de sus actividades han transformado radicalmente los ecosistemas, la biodiversidad y ha afectado la cultura mapuche, así como los derechos colectivos.
 
6.- Nos adherimos al llamado que realiza la iglesia a los medios de comunicación, que no tan sólo deben limitar la información de hechos puntuales de violencia, ya que desnaturaliza el legítimo reclamo que subyace en cada uno de los hechos. En este sentido lamentamos que la prensa, comúnmente sesga los legítimos reclamos de los derechos y libertades fundamentales, únicamente llevando los hechos al escenario de los conflictos.
 
7.- Apoyamos plenamente la afirmación de que el problema se ha visto agudizado por el modelo neoliberal de mercado que impera en el país. Consideramos que el neoliberalismo constituye una amenaza a la diversidad cultural, la protección de los derechos colectivos y específicos y muy especialmente cuando persiste una desprotección de los derechos del pueblo mapuche.
 
8.- Confiamos que el llamado a la no criminalización de las legítimas reivindicaciones tenga efecto en el ámbito de justicia, especialmente en los fiscales del Ministerio público, que comúnmente aplican criterios jurídicos que se alejan de la solución de los problemas.
 
9.- Recibimos con mucho beneplácito la posición de apoyo a las acciones no violentas de las organizaciones indígenas que buscan la recuperación de las tierras usurpadas. El concepto de tierras usurpadas, constituye una visión de la historia que comúnmente se tiende a ocultar, mas allá de cualquier situación puntual de violencia que se pudieran derivar de los reclamos de tierras.
 
10.- Consideramos muy oportuno el llamado a la clase política en cuanto a reconocer los derechos de los pueblos indígenas, clase que históricamente ha dado la espalda al pueblo mapuche, haciendo prevalecer la doctrina de la negación. El reconocimiento de los derechos y libertades fundamentales de los pueblos indígenas, mediante reconocimientos jurídicos y constitucionales, es el único camino que asegura la paz en la región y el país.
 
11.- Lamentamos que durante el mismo momento en que se daba a conocer la posición de la iglesia, el Intendente Ramiro Pizarro, sigue tomando posiciones represivas orientadas a militarizar determinadas zonas en las que viven las comunidades. Las medidas de las autoridades regionales, están en absoluta contravención al Nuevo Trato que propicia la Iglesia Católica.
 
Aucan Huilcamán
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