Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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NACIONAL CRONICA
16 de Agosto de 1999 
 
Poderío se concentra en provincias de Arauco y Malleco 
Mapuches crean redes de inteligencia y vigilancia 

Estructuras de inteligencia, vigilancia en las zonas de conflicto y preparación de grupos de choque son algunas de las armas que las organizaciones indígenas tienen para responder a las acciones de las autoridades, policías y empresarios forestales.
 

Udo João Gonçalves 


María e Iván Llanquileo son líderes de la comunidad Rucañanco, en las riberas del lago Lleu Lleu (Foto: Iván Alvarado).
Para muchos fue una sorpresa que la noche del martes pasado Carabineros retirara al centenar de policías que vigilaban las comunidades indígenas de Temucuicui, próximas a Ercilla en la IX Región. Si bien la institución dio como razón el término del operativo en la zona, no es menos cierto que en algo influyó que el werkén del Consejo de Todas las Tierras, Aucan Huilcamán, había entregado ese mismo día un ultimátum a la policía para que se retirara del lugar. Los dirigentes mapuches sintieron, entonces,que habían logrado un nuevo triunfo.

 Y es que las organizaciones indígenas han demostrado desde fines de 1997,al endurecer sus acciones, que su poder ha ido en aumento. Esta mayor capacidad se debe a que cuentan con estructuras de inteligencia y análisis de información, grupos de vigilancia, preparación en autodefensa; redes de colaboración económica a nivel nacional e internacional; y un completo equipo jurídico.
 
 

INTENSO TRABAJO

En el sector comprendido entre la localidades de Cañete por el norte y Lautaro por el sur -con más de mil comunidades indígenas-, es cada vez más notoria la presencia policial. Las medidas represivas van desde operativos masivos de Carabineros hasta funcionarios de civil que siguen de cerca cada paso de los dirigentes indígenas. Sin embargo, estas iniciativas han sido incapaces de desbaratar las acciones de los mapuches.

 La Coordinadora Arauco-Malleco es una de las organizaciones que posee uno de los más acabados sistemas de informaciones, mediante el cual investigan a cualquier persona que entra en la zona de conflicto, para lo cual reciben el apoyo de todos los peñis -hermanos mapuches- de las comunidades. Además, cuentan con cámaras fotográficas y de video que les permiten hacer, incluso, registros nocturnos. Su capacidad quedó más que demostrada cuando descubrieron las actividades del analista de "La Oficina", Oscar Carpenter, en el sector de Lleu Lleu.

 También cuentan con grupos de seguridad, que salen al paso de vehículos extraños que ingresan a los sectores donde habitan sus dirigentes. Sin más armas que un par de piedras, revisan cuidadosamente la identificación de los foráneos. Otros, se dedican a custodiar las 24 horas del día los terrenos "recuperados" , para evitar el trabajo de las forestales y alertar de cualquier acción policial.

 Esta capacidad operativa es la que alentó la versión de que en las orillas del lago Lleu Lleu había una "escuela de guerrillas". Iván Llanquileo, lonko de la comunidad de Rucañanco, señaló que "la policía cree que nos entrenamos, porque podemos subir y bajar los cerros rápidamente", pero indicó que esas son habilidades propias de los indígenas.

 Sin embargo, testimonios de lugareños afirman que grupos de mapuches van a ciertas zonas en las riberas del lago para practicar acciones violentas, encaminadas básicamente a operaciones de "autodefensa".

 Las presiones mapuches se han hecho sentir desde periodistas hasta policías locales que consideran adversarios, creando verdaderas listas negras con información detallada de los afectados. Ni siquiera la justicia de la zona se salva, pues en forma reservada los jueces admiten su alivio cuando nombran ministros en visita y no tienen que enfrentar a los tribunales a mapuches.
 
 

CAMPAÑA INTERNACIONAL

Otro flanco explotado por los indígenas es la búsqueda de apoyo internacional. A través de organismos no gubernamentales de Holanda,Dinamarca y Canadá, entre otros, han recibido fondos para financiar desde vehículos hasta equipos computacionales.

 Aunque en el gobierno afirman que esos recursos se han reducido por el rechazo que generan las acciones violentas de los mapuches, lo cierto es que gracias a esos fondos las organizaciones más duras, como el Consejo de Todas las Tierras y la Coordinadora Arauco-Malleco, recorren las distintas comunidades indígenas propagando los ideales más radicales y sumando gente a sus estructuras.

 Además, siguen estrategias de denuncia internacional contra el gobierno,las que, según el ministro de Mideplan, Germán Quintana, han sido infructuosas, puesto que las autoridades han dado pruebas de que las acciones violentas emanan de los mapuches y no del Estado.

 Pero los mapuches no sólo denuncian al gobierno en el exterior. Lo hacen también con las empresas forestales, según lo afirmó el dirigente de la Coordinadora Arauco-Malleco, Víctor Ancalaf: "Vamos a recurrir a tratados como el de libre comercio y normas como el ISO 14.000, en este caso europeo, para que manden observadores a fiscalizar si las empresas chilenas están cumpliendo lo pactado en el extranjero".


 
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