Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
URL:http://www.soc.uu.se/mapuche

 
 
ROCINANTE
Arte Cultura Sociedad
AñoIII No. 15
Enero 2000
 
Calbucura
Voces mapuches en Internet

¿Un sociólogo mapuche? ¿Página web mapuche en Internet? ¡Pero qué es esto, hombre! Lo encuentro muy sospechoso... huele a subversión. Esa es la gente que alienta las tomas (De un diálogo entre empresarios madereros).

José Miguel Varas


(Foto: Patricia Troncoso, alias "la chepa".)
  www.soc.uu.se/mapuche
Jorge Calbucura, licenciado en historia y Doctor en sociología, investigador de la Universidad de Uppsala, Suecia, es el creador de la página web mapuche en Internet, visitada por todos los que se interesan por las tradiciones, inquietudes, reivindicaciones y denuncias de ese pueblo. En el Senado el ex Comandante en jefe de la Armada y senador designado Jorge Martínez Busch afirmó que el apoyo internacional a los mapuches agravará el conflicto y atenta "contra la unidad nacional". Calbucura se encuentra en Chile realizando una investigación por encargo de su universidad. Hace unos días conversó con ROCINANTE. 

Para mi dice el sociólogo- la cuestión mapuche ha sido una preocupación básicamente académica en los últimos cinco años. Un aspecto de este trabajo ha sido ha sido la estructuración de una página web en Internet, de la cual yo soy autor, que se llama Ñuke Mapu (madre tierra). Este proyecto nació como una propuesta académica de investigación. Generalmente la información ha estado siempre relegada en algún cajón, inalcanzable para la gente en general. Entonces yo quise poner a disposición del público la información respecto al tema mapuche. Posteriormente, esto adquirió una connotación mucho más inmediata. Diferentes organizaciones mapuches se fueron conectando y vieron que era importante que su material también estuviera en esta página. Hoy nuestra página dispone de investigaciones hechas por mapuches sobre la situación económica, política y social. También se reciben cartas, manifestaciones de apoyo o campañas de solidaridad en favor de los mapuches. Además se reproduce todo lo que sale en la prensa electrónica y en general, en la prensa mundial. Publicamos en distintos idiomas: sueco, inglés, alemán y castellano, naturalmente.

¿Que eco ha alcanzado? Ñuke Mapu?

Se reciben cartas, manifestaciones de apoyo, publicaciones de campañas de solidaridad y, por cierto, los comunicados de las organizaciones mapuches, que se publican inmediatamente, O sea, sale un comunicado y el mismo día nosotros los estamos publicando. Así que el eco es recíproco. Me atrevo a decir que es un trabajo interesante y eficiente. La página ha tenido por lo menos 50 mil visitantes en dos años. Ya se ha hecho conocida su dirección: www.soc.uu.se/mapuche. Creo que se ha logrado el objetivo inicial, que sea un medio de difusión e información académica. Tres e cuatro universidades de Estados Unidos, Canadá y Australia han integrado esta página en los programas de estudios de sus departamentos de castellano, sociología y antropología.

En una sesión especial del Senado (16.06.99) se habló en forma muy crítica de Ñuke Mapu...

- SI. Es interesante que para algunos políticos chilenos esto sea un proyecto "subversivo". Este planteamiento es muy ilustrativo de la situación existente en este momento y de cómo se enfoca en esos círculos el conflicto mapuche. Para determinados sectores políticos, la información es subversiva. El senador Martínez sostuvo que nosotros somos un peligro para la unidad del país. Yo recalco una vez más que éste es un proyecto ante todo académico. La Universidad de Uppsala, donde trabajo, se guía por tres principios básicos: educar, investigar e informar. Este proyecto corresponde estrictamente a esos preceptos y en razón de esto yo recibo el apoyo de mi departamento. Mi universidad se preocupa mucho de que los investigadores informen sobre lo que están haciendo. O sea, se trata de socializar el conocimiento. ¿Esto se considera "subversivo"?

Jorge Calbucura nació al interior de Puerto Montt, más allá de Calbuco. Su preocupación por lo que hoy se llama "el problema mapuche" no fue inmediata. 1973 lo pilló siendo estudiante de pedagogía en castellano y dirigente estudiantil en la sede Puerto Montt de la Universidad de Chile. Como todos los jóvenes de su generación fue absorbido por el caudaloso torrente político y social de aquellos días.

¿Cómo nació tu preocupación por la cuestión mapuche?

- Bueno, aunque tenía poca conciencia del problema tuve una cosa siempre clara: mi apellido tiene un linaje muy importante. Calbucura o más exactamente Calfucura, tal vez mi tatarabuelo, fue un gran lonko entre los mapuches de Argentina. Lo llamaron "el rey de la pampa" porque hasta 1882 se mantuvo bajo su mando un vasto territorio, un enclave autónomo del gobierno de Buenos Aires. Esto yo lo sabia, tal vez me lo contaron de niño, pero en los años 70 estábamos demasiado absorbidos por la inquietud política y la verdad es que yo no entendía mucho de la cuestión mapuche. En 1976 salí al exilio, a Hungría, y se puede decir que fue allí, cuando empecé a estudiar, donde tomé conciencia de lo que llaman "la cuestión étnica". Fue para mi algo muy impresionante. La diversidad étnica era y es una preocupación en esos países, como en la mayor parte de Europa. Hay preocupación por los diversos grupos étnicos, estos son muy celosos de sus tradiciones, se promueve la preservación de sus valores culturales, hay una legislación que protege sus derechos, etc. ¿En ese período, tuviste contacto con otros

mapuches?

- Sí. Me encontré con ellos en el exilio. Fueron aventados por la dictadura y llegaron a diversos países de Europa. Para mí fue muy importante este contacto. Mi problema, antes, y el problema de todos nosotros era que nunca habíamos tenido la oportunidad de intercambiar ideas. Y así descubrí que existen los otros, los chilenos, y que para ellos nosotros existimos como mapuches. En 1985 me fui a vivir a Suecia y desde 1988 trabajo en el Departamento de Sociología de la Universidad de Uppsala.

¿Tienes trabajos publicados?

  • Sí, un libro titulado "El pasado es presente", sobre la situación de los pueblos indígenas en el siglo XX. Se publicó en sueco. También numerosos artículos, casi todos en inglés y en sueco en diversos campos de investigación. Uno de ellos es la sociología política. Es un estudio sobre las carreras políticas de senadores chilenos a lo largo de 50 años. De ese material he publicado un artículo solamente, en inglés. Es un proyecto de libro.
No conozco en Chile otra investigación sobre ese tema.

- A mí me interesa estudiar cómo se ha conformado la élite política del país. Hay un área de investigación, llamada en inglés network, que se puede traducir por redes. Desde este ángulo el lazo del origen familiar es muy importante. En Estados Unidos, donde se ha desarrollado más este tipo de trabajos, se ha podido establecer la influencia de los nexos familiares carreras de los políticos que constituyen la élite.

Bueno, en el mundo político chileno, sobre todo en un determinado sector, son todos parientes. ¿Ocurre le mismo en otros países?

- Por cierto. Y, además, este fenómeno se reproduce en todo tipo de élite, no solo en la política o en la clase dominante. Hay un trabajo de Thompson, un investigador inglés, titulado "The making of the working class" en el que hace un análisis de este mismo proceso entre dirigentes sindicales durante un período histórico, y resulta que también la élite sindical se va reproduciendo a través de los nexos familiares. Lo mismo se da, sin duda, en los campos profesionales. En la política chilena esto es bastante claro. En Estados Unidos y otros países industriales, desde la perspectiva de la teoría de la democracia, se decía que esto había desaparecido. Pero se ha demostrado a través de estudios bien documentados, que no. Al contrario, el sistema se ha hecho mucho más refinado. En conclusión se afirma que en EE.UU, 60 familias gestionan y ocupan los lugares donde se toman las decisiones. En Suecia serian 16 familias; en Chile cuatro o cinco, no más.

¿Y la dictadura militar no produjo cambios en este aspecto?

- Si. La dictadura desplazó formalmente la hegemonía de las familias tradicionales, pero en seguida esas familias se han emparentado con las nuevas familias, que son en este momento dirigentes.

Jorge Calbucura vino a Chile en esta ocasión para desarrollar un proyecto de investigación en la bellísima zona del lago Budi, eI lago de los cisnes de cuello negro, cantado por Augusto Winter. En esa zona, cuya población es mayoritariamente mapuche, se encuentra Puerto Saavedra, bautizado así en honor del general Cornelio Saavedra Lagos, quien como jefe de las tropas chilenas en la campaña de exterminio llamada oficialmente "Pacificación de la Araucanía", es responsable de las peores masacres de la historia de Chile. El otro pueblito, en la misma área, es Puerto Domínguez y Domínguez, que trajo a los colonos, es considerado el mayor usurpador de tierras de la Araucanía.

- En toda la zona - dice nuestro entrevistado -, no existe ningún monumento, memorial o cualquiera otra forma de recordación de la presencia mapuche. Para mis hermanos la conquista continúa. Aquí no se han saldado cuentas. No ha habido compensación en ninguna forma, ni material, ni moral. Y por eso sigue presente el espíritu de resistencia. Es que desde la perspectiva mapuche, no se ha reconocido nada, ni los crímenes ni el despojo y siguen hasta hoy los

atropellos. Sobre todo no ha habido una reflexión profunda. Sólo ha existido el esfuerzo de determinadas personalidades intelectuales, como Alejandro Lipschütz. José Bengoa está en esa línea pero el eco de eso no llega más allá. ¿Dónde están las cúpulas políticas pensantes?. Hoy existen sólo dos o tres parlamentarios que se hacen portavoces de las demandas mapuches, dos de izquierda y un demócrata cristiano. ¿Dónde está el resto? ¿Por qué no ha surgido un acuerdo programático en ese sentido? ¿Por qué no hay en Chile un programa del Estado, del sistema educacional, de los partidos o de las organizaciones sociales y culturales para combatir al racismo? Ni la iglesia católica ha tomado este tema. Nunca ha denunciado el racismo como anticristiano, nunca ha hecho una campaña contra él. Es que, de hecho, el racismo es una cosa totalmente aceptada en este país... Las estadísticas dicen que un veintitantos por ciento de la población asume que los mapuches son un lastre para lo que puede ser considerado la nación chilena, una cifra muy alta.

Ese porcentaje refleja a los que expresan abiertamente lo que piensan... Debe ser más alto en la realidad.

- Exacto. En la mayor parte de la literatura nacional los mapuches son una caricatura. Si se analiza la iconografía, también las fotografías de la prensa tienen ese carácter. Y la mayor parte de los mapuches, que viven en las ciudades, no figuran, no se destacan.

¿Cuál es la realidad que ha encontrado en Puerto Saavedra?

- Esta es una de las comunas más pobres de Chile. Y, sin embargo, en la región hay ¡34! diversas organizaciones, del Estado, privadas, ONG, etc. de ayuda social, de asistencia al desarrollo, de crédito...que viene operando desde años; algunas, desde los 60. Y, no obstante. Puerto Saavedra sigue siendo una de las localidades más importantes, por el volumen y el monto de sus proyectos son la Junta Nacional de Auxilio escolar y becas (JUNAEB), tal vez la más eficiente, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), el Consejo Nacional de Pueblos Indígenas (CONADI). Y uno se pregunta:

¿qué pasa con tanta asistencia, adónde va? Los servicios que el Estado chileno teóricamente proporciona, aquí no llegan más que en mínima proporción. Por ejemplo, hay 1.600 personas mayores de 61 años y de ellas, sólo 203 reciben jubilación. Electricidad tiene el 43,7 por ciento de las casas, el 43 por ciento tiene llaves de agua, el 13 por ciento, piso de tierra. El INDAP que trabaja aquí desde los años 60, sólo ha otorgado sus créditos a 285 familias de un total de tres mil 173.

Y siguiendo en los marcos de su investigación, ¿cuáles han sido los efectos de la división de las tierras? - Hace 20 años, como efecto de la política del régimen militar se produjo la división de las comunidades indígenas. La verdad es que siempre los gobiernos militares se empeñaron en abolir la propiedad colectiva de la tierra por las comunidades. A la derecha esto nunca le gustó. Durante Allende se sancionó el principio de que las comunidades eran indivisibles, y que para poder dividirlas el 100 por ciento de sus miembros tendrían que estar de acuerdo. El criterio impuesto por el gobierno militar fue totalmente al revés: bastaba con la demanda de una persona para dividir la comunidad y eso es lo que se hizo. En el Estado liberal la propiedad privada, individual, es jurídicamente inamovible, nadie puede abolirla. La propiedad colectiva, que sobrevive en algunos casos bajo circunstancias especiales, está sujeta a vaivenes como los que hemos vivido. La vuelta atrás, la reconstrucción de la propiedad colectiva ancestral implica una revolución. Ahí está el dilema nuestro, de existir en este marco jurídico.

¿No existiría una fórmula que conjugara las normas generales del Estado que conocemos con la consideración de normas especiales pera los mapuches, como etnia aborigen, de acuerdo con sus tradiciones?

  • Difícil. Ante todo, por la limitación jurídico legal de nuestra existencia como pueblos indígenas. Nos encontramos ante un Estado que no puede manejar un pluralismo legal o jurídico. Entonces, la pregunta es si el Estado liberal está en condiciones de hacerlo. Luego, de una u otra manera va quedando cada vez más claro que la solución de nuestros problemas atraviesa por la autonomía. Y no estoy hablando exclusivamente del caso de Chile. La gran pregunta entonces es: ¿es posible que un Estado como éste pueda garantizar un subsistema dentro de su sistema? Esa es una de las grandes preguntas y es lo que vemos como problema a discutir con la izquierda. Estudios etnográficos y arqueológicos indican que este pueblo existe desde hace diez mil años. Pero este dato no es ni ha sido nunca conocido, más allá de estrechos círculos de especialistas. Por lo demás, nosotros también estamos en un proceso de redescubrimiento. Pero una cosa si tenemos clara: la expresión cultural, política y social de los mapuches es una expresión del reduccionismo, de haber sido reducidos, de haber sido derrotados y haber sobrevivido, en condiciones paupérrimas, estos últimos cien años.
Parece notarse, a través de su propio ejemplo, entre otros, la tendencia a la formación de un núcleo o varios núcleos de intelectuales mapuches, que está pensando desde un plano teórico el problema. ¿Hasta qué punto hay una coordinación en este fenómeno?

- ¿Coordinación? No. Más bien creo que hay coincidencia en un esfuerzo que nos está llevando a los mismos parámetros de referencia. Pero en esto tampoco hay que desconocer la influencia de la izquierda. En un momento la mayor parte de mi generación fue militante de algún partido de izquierda. Se asumió una expectativa y una proyección revolucionaria.

¿influyó en este sentido el periodo de Allende?

- Sí. En dos sentidos: uno, que muchos mapuches fueron reclutados por los partidos de izquierda y dos, que en ese tiempo se dió la oportunidad de estudiar a vastos sectores de la sociedad chilena. No solamente mapuches, claro. Grupos sociales que no tenían suficientes recursos económicos pudieron ingresar a la universidad. Surgió así una camada importante de gente que logró estudiar y que después siguió haciéndolo en el exilio. A través de la participación en los partidos políticos, se aprendió mucho. Toda una cultura que con el tiempo, se convirtió, sin embargo, en un lastre.

¿Un lastre? ¿Cómo así?

- Resulta que cuando los mapuches agitadores, militantes del MAPU, del Partido Comunista, del MIR, del Partido Socialista, de la Democracia Cristiana, pretendieron aplicar ciertos modos de hacer política al interior de las reservas mapuches - yo siempre hablo de reservas porque eso son y no comunidades; Argentina, Estados Unidos y Chile son los tres países donde impera este método -, chocaron con dificultades. Es que las estructuras de los partidos en general son jerárquicas. La tradición o el sistema mapuche es asambleísta. Ese fue uno de los problemas. Bueno, después vino el golpe militar y luego la crisis del socialismo. Todo esto llevó a la gente de origen mapuche a repensar un montón de cosas. Encima, vino la victoria del neoliberalismo y se agudizaron los problemas específicos. Esto ha llevado a muchos a preguntarse hasta qué punto el Estado liberal tiene la capacidad de atender las demandas y resolver los problemas de los pueblos indígenas. Entonces se diversifican dos tipos de demandas: por un lado la izquierda o los sectores progresistas plantean reivindicaciones económicas y sociales; por otro lado nuestra gente se encuentra con la disyuntiva de que en la situación que nos encontramos no es posible hacer eso.

¿Por qué?

Hay asuntos o problemas que nos afectan directamente, como los derechos humanos, la democracia en general... En estas materias es posible que encontremos propuestas comunes, en función de reivindicar determinadas justicias, determinadas mejoras en las condiciones de vida. Pero eso no significa abordar el problema central, la problemática del Estado liberal frente a nuestra situación particular, como un pueblo que necesita un espacio jurídico y un espacio territorial. Y eso la izquierda no lo ha asumido, la intelectualidad no lo ha asumido, la elite política no lo ha asumido y tampoco la elite religiosa o la militar.

¿No existe entonces una identificación del pueblo mapuche con los objetivos revolucionarios que plantea a izquierda más radical?

- La izquierda se planteó históricamente la revolución como proyecto político alternativo; esto es, la creación de un modelo nuevo, un proyecto de emancipación, de nueva sociedad. Pero nosotros, en cuanto mapuches no somos revolucionarios. Somos rebeldes, defendemos nuestra condición de ser, la vida ancestral. Así pues, defendemos nuestra relación con el pasado y la revolución plantea una relación con el futuro.

¿No hay aquí un elemento conservador, en el sentido filosófico?

- En el sentido filosófico, sí. Nosotros decimos que el que controla el pasado controla el futuro y el que controla el futuro controla el presente.

 


 
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