Carabineros y guardias privados vigilan para impedir nuevos ataques extremistas

Escolta policial para camiones madereros

Transporte de rollizos de pino se hace ahora en caravanas de hasta 25 vehículos.

Por José Luis Delgado, corresponsal

La Tercera en Internet 06 de Diciembre de 1997

 

LUMACO. - La tranquilidad, al menos aparente, ha retornado a las inmediaciones del fundo Pidenco, en esta comuna de la Novena Región.

Desde mediados de esta semana un importante contingente policial y de seguridad privada permanece en el sector, resguardando las faenas de explotación maderera que desarrolla la empresa Forestal Arauco.

Según pudo constatar La Tercera en un recorrido por la zona, la seguidilla de atentados y ataques sufridos por la empresa forestal -entre los que figuran el incendio de dos torres de extracción y dos camiones, además de un tercer vehículo con daños de consideración- sembraron el pánico y temor entre los aproximadamente 120 operarios que tienen a su cargo la explotación de las 1. 300 hectáreas de pino insigne que ocupan el fundo Pidenco.

Al respecto, Juan Burgos, uno de los jefes de la faena, reconoció que posterior al incidente del lunes último, el predio fue reforzado en su seguridad a través de personal policial de la Prefectura de Carabineros de Malleco, y una treintena de guardias privados que contrató la Forestal Arauco.

Resguardo policial

Esta situación, según dijo, les ha permitido trabajar un poco más tranquilos. Desde el miércoles último el traslado de los camiones con rollizos de pino se efectúa en caravana de 20 a 25 máquinas, resguardadas por vehículos policiales desde la salida misma del fundo hasta sus diversos lugares de destino, en las inmediaciones de Purén.

Según se informó en el predio forestal, gran parte de los trabajadores que fueron víctimas de los ataques de los grupos violentistas han sido derivados a faenas en otras plantaciones de la empresa.

En este sentido, operarios que prefirieron no ser identificados, relataron cómo en varias ocasiones fueron hostigados por grupos de mapuches y obligados a abandonar sus faenas.

Juan Burgos, denunció que a la quema de dos torres y el atentado a los tres camiones, se han sumado innumerables robos de materiales de trabajo y sabotaje de maquina de alto valor. 



 

Rechazo a acusaciones

Residentes mapuches de la comunidad Pilín-Mapu (una de las involucradas en las ocupaciones del fundo Pidenco) rechazaron categóricamente las acusaciones. Dijeron que el calificativo de terroristas que se les ha pretendido dar por estas acciones de recuperación de tierras, es una calumnia.

El problema de fondo -según dijeron- es que la escasa tierra en que viven, parcelas de 8 y 20 hectáreas en promedio, apenas les permite cultivar pequeñas huertas con hortalizas que cada verano sufren los rigores de la falta de agua.

En este sentido, se observa un gran resentimiento hacia las autoridades por lo que ellos perciben como una falta de ayuda y preocupación hacia sus problemas. "O es que quieren que los mapuches se mueran de hambre y de sed", reclamó la señora Irma, una "meica" de la comunidad Pilin Mapu.