Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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El Mercurio Electrónico

Santiago de Chile, Domingo 11 de Abril de 1999
 

 
 
 
 
 
 
INCENDIARON RETROEXCAVADORA AVALUADA EN $ 60 MILLONES:
Nuevo Ataque Mapuche A Campamento Forestal

Veinticinco encapuchados participaron en el asalto, el cuarto a bienes de la empresa Mininco este año. También fueron atacados camiones.
 

TEMUCO (María Angélica Venegas).- Millonarios daños en maquinaria forestal, avaluados preliminarmente en más de $ 60 millones, dejó un nuevo ataque mapuche a las faenas que en el sector rural de Traiguén, en la provincia de Malleco, mantiene desde hace dos meses la empresa forestal Mininco.

Este nuevo violento incidente se registró en el predio Chorrillos, a menos de 24 horas de que el Gobierno anunciara la disposición de la empresa maderera de vender 58,4 hectáreas del fundo Santa Rosa de Colpi, que es reclamado por la comunidad Antonio Ñiripil de Temulemu, en Traiguén.

Sin embargo, en dicho acuerdo quedaron excluidas las comunidades Didaico y Pantano, que habitan en las proximidades del predio, y que desde un comienzo apoyaron la reclamación de tierras de los residentes indígenas de Temulemu.

Estos tres grupos de indígenas representan a unas 1.500 personas que viven a orillas de los límites de los fundos Chorrillos y Santa Rosa de Colpi, que en conjunto suman más de 1.800 hectáreas.

Según dijo el viernes el director nacional de Conadi, Rodrigo González, los comuneros de Pantano y Didaico, a diferencia de los de Temulemu, no han iniciado ninguna gestión de solicitud de tierra. Por el contrario, se han automarginado sistemáticamente de los intentos de la autoridad por atender sus inquietudes.

En el ataque de ayer, realizado alrededor de las 9 horas según versión de testigos, tomaron parte indígenas de ambas comunidades, los que con sus rostros cubiertos con pasamontañas o pañoletas y apoyados con bidones con combustibles, boleadoras y palos protagonizaron el cuarto ataque al campamento de Mininco en lo que va del año.

Esta vez el grupo compuesto por unos 25 jóvenes incendió una retroexcavadora que era empleada en la construcción de un camino, en la ruta que une Traiguén-Didaico, a unos 6 kilómetros del centro de operaciones de la empresa.

En oportunidades anteriores, encapuchados habían intentado sin éxito quemar el campamento con casi 200 trabajadores en su interior, sabotear maquinaria especializada o bien amedrentar a los obreros.

Ayer, los exaltados aprovecharon que el conductor de la máquina pesada se alejara de ella unos 50 metros, para cubrirla con bencina y prenderle fuego. Mientras ello ocurría, uno de ellos, de aproximadamente 30 años, contextura media y rostro cubierto, agredió a golpes al periodista del diario "La Tercera", Fredy Palomera, quien se encontraba junto al reportero gráfico de "El Mercurio" Francisco Palma en las inmediaciones de los incidentes.

Según relató el periodista agredido, el atacante - que sería el mismo que a comienzos de febrero lideró la primera y más violenta emboscada al campamento y que en la oportunidad fue identificado por los indígenas como el "comandante"- justificó su agresión por haber entregado antecedentes dando cuenta de su presencia en la zona.

Tras la divulgación de fotografías de este activista, algunos de los profesionales de la prensa que han seguido el caso han sido amenazados por jóvenes mapuches por denunciar la presencia de agentes ajenos a los indígenas que estarían alentando el conflicto.

ATAQUE A DOS CAMIONES

Más tarde, un camión tolva que transportaba ripio fue rodeado por una decena de indígenas, los que obligaron a bajar a su chofer, y luego sustrajeron un radio transmisor y sus llaves. Luego, otro camión que circulaba cargado de madera fue apedreado. Su parabrisa fue destruido.

Además de los ataques a las maquinarias, se desataron aproximadamente 50 focos de incendios en los predios de Mininco, los que fueron controlados oportunamente por personal de la misma maderera.

CONDENAN VIOLENCIA

Este nuevo acto violentista fue enérgicamente condenado tanto por autoridades de Gobierno como por ejecutivos de la forestal afectada.

El Gobernador de Malleco, Roberto Parant, lamentó que pequeños grupos intenten desestabilizar la paz social alcanzada en la zona y que a lo largo del tiempo se haya demostrado que su fin no es otro que el de la violencia por la violencia.

Para Rodrigo Hermosilla, gerente de asuntos públicos de Mininco, lo más grave del atentado de ayer fue el descontrol en que cayeron los exaltados que en definitiva pudo haber ocasionado más de un víctima. Comunicó que la empresa iniciará en los tribunales las acciones necesarias con el propósito de identificar de una vez a los protagonistas de estos condenables hechos.

"No nos corresponde decir que son activistas o terroristas, sino que expresar nuestra profunda preocupación por el alto grado de coordinación y especificidad que quedó demostrado en esta oportunidad", dijo.

Mininco, se informó, solicitará aumentar la dotación permanente de carabineros que está en la zona. No obstante, el gerente Hermosilla aclaró que este atentado no cambiará la decisión de la empresa de vender la porción de tierras acordada con el Gobierno, para atender la demanda de la comunidad mapuche de Temulemu.

En Temuco, en tanto, el dirigente José Llanquileo, que formaba parte del grupo de cuatro jóvenes que hasta ayer realizaba una huelga de hambre en la sede la CUT, dijo que la violencia vivida en la provincia de Malleco es responsabilidad del Gobierno por el alto grado de represión que se ha ejercido contra los mapuches.

NO HAY DETENIDOS

Decenas de policías uniformados encabezados por el prefecto de Malleco, coronel Manuel Cadenas, y el comisario de Traiguén, Rodrigo Muñoz, iniciaron un minucioso operativo por los bosques y comunidades para ubicar a los antisociales.

Como ha ocurrido en ocasiones anteriores, los protagonistas de los ataques se ocultan entre las extensas superficies de bosques o bien entre los comuneros. Hasta ayer tarde, no se había informado de detenidos.

LIBERTAD PARA DOS UNICOS PROCESADOS

La ministra en visita que investiga el asalto, incendio y saqueo de la hacienda Lleu Lleu, en Cañete, María Leonor Sanhueza, dispuso pasadas las 16,30 horas de ayer, la libertad provisional de Avelino Meñaco y su hijo Luis. Los indígenas eran los únicos procesados por la propia jueza especial como presuntos inculpados en la primera acción delictiva que afectó el domingo 14 de marzo al predio del empresario Osvaldo Carvajal Rondanelli.

Tras el oficio que la ministra envió al Juzgado de Letras de Cañete, se dispuso la libertad de los miembros de la familia Meñaco recluidos en la cárcel de Lebu, donde desde el lunes mantenían una huelga de hambre con carácter de indefinida. La libertad de ambos había sido solicitada la semana pasada a la jueza especial por su abogado defensor, Roberto Celedón. Esta petición fue rechazada por la ministra Sanhueza, ante lo cual el profesional apeló de inmediato a la Corte de Apelaciones de Concepción.

Los alegatos que tenían que ser vistos ayer fueron aplazados hasta el lunes por el tribunal de alzada. En medio de esa situación se produce la sorpresiva determinación de la ministra Sanhueza.

La noticia significó que grupos de mapuches que mantenían huelgas de hambres en Concepción, Temuco y Santiago con ese objetivo, las depusieron en medio de grandes muestras de alegría.

El primer ataque al fundo de Carvajal se había producido tras una rogativa mapuche realizada ese día. En tanto un segundo asalto incendiario ocurrió el 26 de marzo pasado, no existiendo detenidos por esta última acción, sino que sólo sospechosos según confirmó el Jefe de la Octava Zona de Carabineros, general Germán Uribe.

Ambos ataques incendiarios dejaron pérdidas que superan los 180 millones de pesos al ser destruidos dos galpones, maquinarias y ser saqueada la casa patronal.

 
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