Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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 PLATAFORMA EN DEFENSA DEL BIO-BÍO

MANIFIESTO CONTRA EL PROYECTO DE LA CENTRAL HIDROELECTRICA DEL RALCO EN EL ALTO BIOBÍO


Manifestamos nuestro completo rechazo a la construcción de la Central Hidroeléctrica Ralco en el Alto Biobío (Chile) y convocamos a todas aquellas organizaciones, asociaciones y personas que tengan interés en salvar este valioso espacio natural y los derechos legítimos de los indios Pehuenche.

La central hidroeléctrica Ralco es la segunda y más grande represa de un proyecto planificado, por Endesa-Chile, de 6 centrales escalonadas a lo largo del río Biobío, con un coste directo de 486 millones de dólares. Ralco implicaría la construcción de una presa de 155 m de altura y un embalse de 33 km. de largo y 33 metros de variación en la cota, que inundaría más de 34 km2 de bosque virgen, pastos y territorios de los indígenas Pehuenche (sus únicas tierras de invernada están en el Alto Biobío), incluyendo cementerios y sitios sagrados. Afectaría a los valles de los ríos Pinca (2,5 km.), Quepuca (2 km.), Lomin (6 km.), Villucura (13,5 km.), Lolco (6,5 km.) y Biobío (26 km.). El mismo embalse se desaguaría a través de un largo túnel de aducción subterráneo hacia las turbinas, dejando seco un tramo de 7 km del río. El proyecto tendría graves impactos ecológicos, socio-culturales, económicos y legales.

En agosto de 1997, 14 ejecutivos chilenos vendieron el 29 % de las acciones del Consorcio ENERSIS a Endesa-España por USD 1.500 millones. En esta transacción, los ejecutivos se quedaron con el tercio de este importe, lo que provocó en Chile uno de los más graves escándalos financieros de su historia. A principios de noviembre, en medio de este escándalo, Endesa-España compró otro 3 % de Enersis.

Los principales impactos ambientales y socio-culturales negativos de la construcción de Ralco están asociados con las alteraciones hidrológicas del río Biobío; cambios en el hábitat de especies animales y vegetales; extinción de fauna y flora; alteración del paisaje; alteración de la calidad del agua; desplazamiento de la población Pehuenche y de población campesina; la pérdida de recursos arqueológicos y culturales; y con los impactos acumulativos generados por la existencia de las centrales Ralco y Pangue.

El Alto Biobío es una zona de excepcional diversidad de flora y fauna, por diversas razones: constituye un corredor para animales entre las alturas de la Cordillera, las de la precordillera, el valle y finalmente la costa del Pacífico. Ofrece además un lugar de penetración, desde Argentina, de especies Patagónicas que normalmente no se encuentran en Chile. Es, por tanto, un ecotono, donde se juntan y se mezclan especies del Norte seco con las del Sur húmedo. Según la CONAF (Comisión Nacional para la Fauna), de las 243 especies de vertebrados en peligro de extinción o con problemas de conservación, unos 77 sobreviven en el Alto Biobío.

Los indígenas Pehuenche (parte de la etnia Mapuche) de las comunidades Quepaca Ralco y Ralco Lepoy, son habitantes ancestrales de esta zona y tienen su territorio de invernada en las terrazas ribereñas del río, único lugar donde pueden sobrevivir con sus animales durante el invierno en el Alto Biobío. La inundación de las actuales tierras de invernada, provocada por la presa Ralco, implicaría la destrucción de la cultura y tradiciones de estas comunidades indígenas. Poseen títulos individuales de propiedad de estas tierras. Al estar Ralco planificado en una zona de protección indígena, las tierras sólo pueden ser ocupadas, removidas o inundadas si todas las familias Pehuenche afectadas, más la CONADI (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) lo permiten.

Por este motivo, Endesa está llevando a cabo una fuerte campaña de presión, a través de la manipulación, la desinformación y de acciones ilícitas, para forzar el desalojo del área de inundación. Las tierras ofrecidas por Endesa para el desplazamiento de la población pehuenche (eufemísticamente llamado por Endesa “recolocación”), principalmente la zona del Fundo El Barco, son inhabitables durante el invierno debido a sus condiciones climáticas adversas. La “relocalización” implicaría necesariamente un cambio en la forma de vida de los afectados, la fragmentación de su territorio, el debilitamiento de su nivel socio-económico y la desintegración de su comunidad y cultura.

Ambas comunidades Pehuenche expresaron su firme rechazo al abandono de sus tierras, en cartas colectivas dirigidas a la CONADI. Según una reciente encuesta de Mideplan/Conadi (Ord.Nº 08/2308-21/08/97), después de años de presiones y ofertas de Endesa, el 62% de las familias Pehuenche directamente afectadas se niegan a ser trasladadas. Muchas de las familias que, a causa de informaciones falsas, firmaron un contrato de venta de su tierra, devolverán el contrato a Endesa.
 
 

Tanto en instancias académicas, como el EULA de la Universidad de Concepción, como los expertos contratados por la Sociedad de Gestión Ambiental, constataron graves deficiencias en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la central Ralco presentado por Endesa a la CONAMA (Comisión Nacional de Medio Ambiente), tanto en la valoración económica como en los aspectos legales. No cumple con los Contenidos Mínimos de un E.I.A. (según Art. 12º, Ley Nº 19.300). Por otro lado, las medidas de mitigación, reparación y compensación no son las apropiadas para hacerse cargo de los impactos ambientales negativos. Sólo cumple con un 27 % de los Términos de Referencia aprobados por CONAMA. El Comité Revisor, coordinado por la misma CONAMA, recomendó en julio de 1996 el rechazo del proyecto tal y como fue presentado en el EIA. Informes encargados por el Banco Mundial han demostrado que los impactos ambientales de la primera central, Pangue, construída por Endesa aguas abajo de Ralco, no han sido evaluados, controlados, ni mitigados debidamente.

Se deberían de estudiar los impactos ambientales acumulativos de las centrales en toda la cuenca del Alto Biobío, incluyendo impactos indirectos sobre las comunidades Pehuenche relacionados con el desarrollo de las obras de infraestructuras y las actividades económicas relacionadas con la existencia de un gran lago artificial (existe en este sentido un acuerdo explícito entre la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial y Pangue S.A.).

A pesar de sus deficiencias, y después de dos años de trámites y discusiones, el CONAMA aprobó a mediados del 97 el E.I.A., con algunos reparos, principalmente relacionados con el plan de relocalización.
 
 

La autorización del proyecto Ralco violaría la Ley Indígena Nº 19.253. La dirección nacional de la CONADI recomendó en marzo de 1997 rechazar en su integridad el EIA del proyecto Ralco, en virtud de no cumplir las disposiciones de la Ley General de Bases del Medio Ambiente y del artículo 1 y 13 de la Ley Indígena, por lo que consideró Ralco un proyecto ilegal, en el cual no puede comprometerse el Estado.

El proyecto de generación hidroeléctricas planificada para la región del Alto Biobío vulnera todos los principios básicos de la Estrategia de Desarrollo Nacional y de la Estrategia de Desarrollo de la Región del Biobío: crecimiento económico para la comunidad local y regional, equidad (igualdad de oportunidades entre la comunidad local y los actores extrarregionales), sostenibilidad ambiental y participación local.

A pesar de no tener propiedad ni servidumbres de los terrenos afectados, Endesa prosigue con obras preliminares (construcción de un camino de acceso), violando sitios sagrados de los Pehuenche.

Además, la Alianza estratégica de Enersis con Endesa-España está provocando actualmente juicios a nivel de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) en Chile, que multó de forma millonaria a los ejecutivos participantes en este negocio.
 
 

La Comisión Nacional de Energía (CNE) de Chile declaró públicamente que el proyecto Ralco sería antieconómico para el país, y que otras alternativas como las centrales a gas natural son más competitivas y apropiadas (el gobierno chileno hizo un gran esfuerzo por traer gas natural desde Argentina con el objetivo de instalar centrales eléctricas que produjeran electricidad a un precio mucho más competitivo que hiciera bajar los costes de luz para industrias y hogares).

Debido a la decisión unilateral de Endesa de construir Ralco, el plan óptimo de obras de la CNE, desde el punto de vista económico y social, no puede cumplirse. El reemplazo de Ralco por centrales de gas natural de ciclo combinado ahorraría al país 47,6 millones de dólares, cifra que aumenta a unos 72 millones de dólares si se incluye un enfoque de evaluación social. Varias instituciones científicas chilenas e internacionales demostraron en un exhaustivo estudio (abril 1996) que la implementación de medidas de eficiencia energética podría evitar la construcción de entre 5 a 6 grandes centrales hidroeléctricas como Ralco hasta el año 2020. Un bien público de alto valor, como es la cuenca del Alto Biobío, no puede destruirse por un proyecto mal concebido.
 
 

El día 27 de noviembre (día de la Junta de accionistas de Endesa-Chile), dos representantes de Endesa-España, Alfredo Llorente y Héctor López, entraron como miembros del directorio de Endesa-Chile. Durante la misma Junta, dirigentes de grupos ecologistas chilenos pidieron el nombramiento de una comisión investigadora interna, y una representante de los Pehuenches del Alto Biobío trasmitió directamente al presidente de Endesa-España las preocupaciones de su pueblo por la construcción de la presa hidroeléctrica Ralco y el pretendido traslado de las familias Pehuenches de sus tierras ancestrales. D. Rodolfo Martín Villa le contestó que se iba a preocupar porque el tema le interesaba. Al día de hoy nada se está haciendo por parte de Endesa-España para detener el proyecto y dudamos que sea un asunto de interés por parte de sus directivos.

Ante estos hechos, los abajo firmantes:

 

FIRMADO:

Amerindia,
Amigos de los Indios,
Amigos de la Tierra,
APDH, (Asociacion Pro Derechos Humanos)
IEPALA. (Instituto de Estudios Politicos para America Latina y Africa)