Namuncura: "La violencia en Lumaco se entiende, pero no se justifica"

El director de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), Domingo Namuncura ("Pies de Piedra" en mapudungu) alega que la quema de tres camiones de la forestal Arauco en Lumaco no corresponden a un movimiento de resistencia con características ideológicas del pueblo mapuche, sino que se trata de la acción de grupos aislados. Por esa razón, espera que la investigación judicial termine rápido y que determine a los responsables de los hechos de violencia.

Manuel Torres, Santiago

La Epoca Año 2 No. 599 - Lunes 15 de diciembre de 1997 

¿Cuál es la opinión de la Conadi frente a los hechos de violencia ocurridos en Lumaco?
-Nosotros, como corporación, hemos lamentado de manera muy profunda los hechos de violencia que han ocurrido en Lumaco. No corresponde a un procedimiento ni a una forma de ser de los mapuches. No está en la esencia cultural, religiosa y social el uso de la violencia. Nos parece que allí se produjo un hecho focal, motivado por una interpretación que algunas personas han hecho de la conflictividad social existente y que consideraron que el mejor camino para hacer presente su malestar era de esa forma. No por esas minorías, se debe criminalizar a toda una etnia. Se quiere hacer creer que se estaría incubando toda una expresión de resistencia con características más ideológicas y la verdad es que nada de eso corresponde a la realidad de las comunidades.
-¿Qué esperan de la investigación que lleva adelante el ministro en visita Antonio Castro?
-Que la investigación sea los más corta posible a fin de despejar toda duda de que las acciones correspondan a las comunidades indígenas o que pueda ser expresión de movimiento más organizado y estructurado, cuando todo indica que corresponde a la actuación de un grupo particular y minoritario en la zona. Indígena o no indígena, lo vamos a saber cuando concluya la investigación.

-¿Y si los autores resultaran ser indígenas, la Conadi les dará apoyo legal?
-La Conadi no tiene competencia. Si una persona indígena comete un delito, esa situación tiene que ser juzgada por el tribunal pertinente y la defensa jurídica deberá ser provista de manera particular. La Conadi no interviene cuando hay transgresiones a la legalidad vigente. Interviene, por ejemplo, cuando hay litigios por tierras, conflictos con empresas e incluso cuando hay problemas entre indígenas. Esas son nuestras competencias en materia jurídica.

-¿Cuál es el diagnóstico que la Conadi hace de la pobreza en la zona?
-Como Conadi no desconocemos la situación de necesidades sociales y de pobreza que existen en la provincia de Malleco, especialmente en Purén, Traiguén, Lumaco. También existe en otras zonas al interior de Temuco, en el lago Budi y el Alto Biobío. Estas zonas aparecen con índices muy relevantes de precariedades sociales, que no son menos comunes a la situación de pobreza en que se encuentra un sector muy creciente del mundo indígena.

-¿De qué manera se expresa la pobreza en el mundo indígena de la Octava, Novena y Décima Región?
-Ella tiene que ver con la carencia de oportunidades para desarrollar mejor su sustentabilidad. El indígena tiene, en la mayoría de los casos, pedazos de tierra cuya calidad, con el paso del tiempo se ha ido deteriorando. Ha pasado de suelos agrícolas a suelos menos agrícolas. Suelos que han sufrido erosión, en algunos casos por falta de agua, en otros casos porque los cultivos han sido recurrentes. Además, porque teniendo tierras para producir, el indígena no tiene acceso al crédito, ya que no es sujeto de garantía. Los créditos que se otorgan a través de Indap (Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario) son de difícil cancelación, porque los ingresos del mundo indígena son muy bajos. Y aunque existen políticas importantes de parte de Indap hacia la pequeña agricultura mapuche, las condiciones de exigencia son bastantes poco flexibles.
En consecuencia estamos frente a condiciones estructurales de pobreza que hace difícil que la familia indígena pueda sobrevivir.

-¿Cuál es la actitud de los empresarios frente a este problema?
-De mucha indiferencia e insensibilidad. Ello se debe al desconocimiento de la realidad profunda del mundo indígena y de asociaciones como: que son indígenas, que no saben leer, que no saben escribir. Es decir, un desprecio por la persona y por su cultura. Lumaco es una señal compleja que la sociedad necesita comprender.

-Entonces, en el contexto de pobreza que se vive en la zona, ¿es posible entender los hechos de violencia ocurridos en Lumaco?
-Sí, se entiende, pero no se justifica.