Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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Reportaje
 Domingo 4 de Abril de 1999

Conflicto en Arauco
¿Hay o no grupos armados tras los mapuches?

Dicen sentirse agobiados y acosados por la prensa, pero dirigentes de posturas más radicales de las comunas mapuches de Arauco dan a conocer los motivos por los que continuarán con las movilizaciones. Y algunos de sus dirigentes justifican derechamente el uso de la violencia para lograr sus objetivos.

Si bien carabineros de la zona no descarta el accionar de grupos subversivos, no poseen antecedentes que demuestren la existencia de campos de instrucción militar ni el accionar de grupos subversivos.

Daniel Ramos Fuentes

Desde hace muchos años, los servicios de inteligencia y la policía uniformada y civil chilena saben que existe la intención de grupos subversivos, concretamente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, de utilizar el conflicto por tierras de las comunidades indígenas para iniciar acciones armadas en la Octava y Novena regiones. Lo saben, pero nunca lo han podido comprobar. Y si lo saben, quizá lo ocultan por alguna razón. Por ello es que causó tanto impacto la información dada a conocer por un vespertino de la capital esta semana acerca de la existencia de un campo extremista en la cordillera de Nahuelbuta.

Pero esa información no pasa de ser una especulación a partir de un rumor y de antiguas sospechas. Pero además está basado en un documento cuyo origen se desconoce (la policía no reconoce su autoría), en el que se asegura que la Coordinadora de Comunidades en conflicto -organización creada hace poco más de un año para reunir a los dirigentes de comunidades de las provincias de Malleco, Arauco y Cautín, y coordinar acciones conjuntas- obtuvo asesoría táctica de una fracción del MIR para llevar a cabo acciones de fuerza sincronizadas, como la campaña "vela en el bosque", es decir, provocar incendios de construcciones, bosques y camiones. Cuánto de real tenga este documento, sólo se podrá saber cuando alguien asuma su autoría.

Lo cierto es que en la zona de Arauco la tensión existe. Por ejemplo, el propietario del fundo Lleu Lleu, Osvaldo Carvajal, luego de dos ataques a su propiedad, obviamente se siente amenazado. Quienes trabajan con él también, como la señora Dolores Melo, quien vive sola con su hijo a orillas del lago Lleu Lleu desde hace años. Su marido era el lanchero del lugar y falleció en octubre pasado.

"Yo había ido a buscar a mi hijo al internado y en el bus venía Francisco Lincopi y él me dijo que tuviera cuidado con mi casa porque Jaime Coña le había dicho que le iba a prender fuego. Yo le dije que lo dejaba a la voluntad de Dios. Yo sé que van a tratar de hacer algo porque yo voy a veces a la hacienda de Osvaldo Carvajal, y además vivo en un terreno que es de él. Gracias a él tengo casa", relata la señora Dolores Melo.

Pero no hay una situación de temor generalizado, pues hay constancia de que los conflictos indígenas por tierras son entre mapuches y las empresas forestales y, en el caso de las tierras reivindicadas por la comunidad Pascual Coña, con Osvaldo Carvajal. De hecho el objetivo de la campaña internacional iniciada el año pasado por la Coordinadora Territorial de Comunidades Mapuche de Arauco era lograr el desprestigio de las forestales Bosques Arauco, Mininco y Volterra, además del particular Osvaldo Carvajal, pero no mencionan a otros agricultores.

Pero el hecho criminal del pasado lunes, en que dos mapuches dieron muerte a un agricultor huinca, justamente después de que discutieran sobre el tema general de las tierras, da como para sentir miedo, al punto de llegar a crear un estado de paranoia.

Autodeterminación

A pesar de las especulaciones, hay entre los mapuches personas que justifican los hechos de violencia, algunos en forma directa, en otros hay que leer entre líneas. ¿Cuáles son las razones para justificar estos hechos y manifestar la disposición de realizar actos similares?

En general, es la situación de marginalidad y la sensación de impotencia histórica que se arrastra desde la Guerra de Pacificación hace 100 años y que se consolida con el avance de la modernidad y el desarrollo económico neoliberal de las últimas décadas.

De acuerdo al ensayista José Ancán, director de la Institución Liwen de Temuco, el derecho más importante que invoca el pueblo mapuche es la autodeterminación, "que implica la posibilidad de decidir y definir libre y soberanamente acerca de su estatus y condiciones políticas, lo que no implica aspiraciones independentistas o separatistas".

"Más que un problema de recursos -señala Ancán-, en este momento parece ser que el punto fundamental por resolver es hasta dónde el discurso de la modernización, impulsado desde el Estado y la clase política chilena, es compatible con aquel declarado y legislado espíritu de respeto y promoción de las culturas indígenas".

En este sentido, aún está pendiente el compromiso político de ratificar convenios internacionales para el reconocimiento de derechos indígenas, y la reforma del artículo 1º de la Constitución Política para dar reconocimiento al pueblo indígena.

Esto concuerda con las conclusiones de analistas del propio gobierno, quienes señalan que la prolongación del conflicto ocurre por una falta de manejo de crisis por parte del equipo presidencial, y que una salida política, como el reconocimiento político-cultural del pueblo mapuche, solucionaría los problemas de fondo.

Posibles nuevos enfrentamientos

Manuel Antonio Fren, lonco de la comunidad Pablo Quintriqueo Huenumán de Cuyinco, y uno de los siete dirigentes de base de la Coordinadora de Comunidades en conflicto, señala que esta organización ha propiciado movilizaciones a fin de que se haga justicia, "porque no ha habido voluntad para hacer justicia con el pueblo mapuche, lo que ha dado lugar a la actual crisis. De acuerdo a la ley, estas tierras son intransferibles a huincas, pero esto se ha permitido y el Estado está comprometido en esto, porque para lograr la pacificación de la Araucanía hubo tratados que están vigentes y no se han hecho cumplir".

De acuerdo al catastro que poseen las comunidades, las tierras ancestrales en la Araucanía eran 300.000 hectáreas, de las cuales un 50% han sido "usurpadas o compradas con engaños" al pueblo mapuche.

"En este momento estamos decididos a efectuar movilizaciones para lograr justicia. Que el gobierno demuestre voluntad a través de formar una comisión tripartita en la cual estemos representados nosotros como dirigentes, las forestales y el gobierno, para ver una forma pacífica de entendimiento y que se nos restituyan las tierras. De lo contrario, las movilizaciones continuarán porque el pueblo mapuche está consciente que la única manera que se nos escuche es a través de estas movilizaciones que ya comenzaron hace algún tiempo. Nosotros no somos un pueblo violento, pero si nos invaden tenemos que defendernos, entonces nosotros respondemos con fiereza".

En el caso de las tierras del fundo Cuyinco, no hay un litigio judicial, pero Bosques Arauco presenta títulos de dominio y el abogado de la comunidad mapuche, Jorge Menchaca Pinochet, asegura que hubo una tergiversación al ser inscritos los planos del lugar a fines de la década de 1970, en que la empresa forestal se habría apropiado de más terreno que el que le correspondía.

"Hemos intentado todos los medios -continúa el lonco Manuel Antonio Fren-, pero hasta la fecha no hemos tenido una respuesta seria, por eso la gente cansada de todo eso irrumpe en actos violentos. Nuestra primera opción no es la violencia, podemos abordar esto por la vía pacífica, pero aquí mismo en Cuyinco, cinco hermanos míos fueron agredidos por guardias de Bosques Arauco, lo que ocurrió el 16 de octubre y todavía no se hecho justicia. Las agresiones verbales han continuado, por tanto en cualquier momento puede pasar a agresiones físicas. Ellos andan armados con escopetas, revólveres y perros amaestrados".

-¿Hay grupos subversivos en la zona? ¿Han venido hasta aquí a hablar con Uds.?

-Nosotros no admitimos ningún grupo que quiera liderar este movimiento. Estos grupos violentistas no tienen cabida en esta lucha. Este es un movimiento social, porque la violencia excluye el diálogo y con ella no llegamos a ninguna parte. Aún así, nosotros tenemos que hacer lo que las bases están pidiendo, y ellas están pidiendo justicia ¿y cómo nos hacemos sentir nosotros? Nosotros pedimos un ministro en visita para Cuyinco, muchos lo pidieron, y no llegó, a pesar de todos los enfrentamientos que hubo el año pasado. En Lleu Lleu, nombraron en seguida un ministro en visita. Yo me alegro que se nombre un ministro en visita, porque él viene a escudriñar todo este asunto en el que está involucrada mucha gente.

-Según el intendente Martín Zilic, Cuyinco es una de las zonas más probables para que ocurran nuevos hechos de violencia en la provincia de Arauco...

-Cuyinco no va por la vía de la violencia. Nosotros estamos pidiendo justicia hace años. Yo le diría al intendente que haga lo posible porque la Conadi inscriba estos territorios como indígenas, ya que los antecedentes están ingresados hace tres años en la Conadi. De todas formas, pronto Bosques Arauco va a comenzar la etapa de plantación y nosotros lo impediremos. Que se declaren indígenas estas tierras para evitar nuevos enfrentamientos, porque nuestros hermanos de Collipulli y Traiguén, al saber que están plantando en Cuyinco, van a venir aquí a ayudarnos. Se anunció que la próxima semana van a comenzar a plantar, y nosotros estamos atentos a eso. Lo que les corresponde a la Forestal son 4.200 hectáreas, pero en las 1.650 hectáreas nuestras que son colindantes, ellos plantaron aproximadamente 800 hectáreas que fueron taladas los tres últimos meses del año pasado.

-¿Están en conversaciones con la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena para buscar una solución?

-No queremos nada con la Conadi, lo que ellos ofrecen son migajas. Aquí no resultó la intervención de Conadi. Nosotros queremos reunirnos con gente que realmente tenga capacidad resolutiva, que no posterguen más la solución: los Ministros del Interior y de Mideplan y los gerentes de Bosques Arauco, y esto se está solicitando a nivel de la coordinadora, para que se logre un acuerdo general con todas las comunidades. Por otra parte, no queremos que el Estado compre las tierras a las forestales porque éstas ganarían por partida doble y además usarían dinero de todos los chilenos. El gobierno se convertiría en un corredor de propiedades. Nuestro asesor jurídico, el abogado Jorge Menchaca Pinochet, nos dijo que la solución era fácil, que las tierras serían compradas por la Conadi, pero nosotros decimos ¿Por qué van a comprar las tierras a ellos si son nuestras?

Una división que estanca

Otra de las dirigentes de base de la Coordinadora mapuche es Juana Viluñir. Ella pertenece a la comunidad Pascual Coña, pero al grupo escindido de la dirigencia oficial. Vive junto a sus padres y hermanos en una hectárea y media de tierra.

Según ella, el presidente de la comunidad Juan Francisco Lincopi fue comprado por Osvaldo Carvajal, perdiéndose la confianza y produciéndose la división que hoy impide una solución por parte de Conadi, ya que esta impone como condición la unidad para la compra de tierras.

"Estuvimos seis meses intentando la unidad, con un ministro de fe, pero no lo logramos. La lucha ha sido larga, intentamos la vía judicial y no funcionó, por eso comenzamos a presionar para ser escuchados. El problema es más que la tierra, por ejemplo el lago, todas las generaciones de mapuches han mantenido la pureza de las aguas, pero la idea de Carvajal del proyecto turístico, de poner hoteles de 5 estrellas y pistas de aviación a orillas del Lleu Lleu, perjudicaría esta pureza", señala Viluñir.

"Osvaldo Carvajal no ofreció personalmente a la Conadi sus tierras -asegura la dirigente-, sino a través de un hermano, quien dijo que las tierras estaban en venta pero a 40 millones la hectárea", de acuerdo a precios de balnearios como Cachagua o Zapallar, trascendió en la Conadi.

"La Conadi nos ofreció 200 y hasta 300 hectáreas en otro lugar, pero nuestra lucha es por la mantención de nuestra comunidad, nuestra cultura y nuestra identidad, preferimos quedarnos aquí aunque sea en la pobreza", sostiene Viluñir, y añade que ahora hay mucha desinformación en la prensa. "Nosotros lo hemos comprobado porque estamos todos preocupados por lo que está pasando, no pensamos que es algo pequeño. A mi padre (Juan Segundo Viluñir) lo detuvieron, y él ni siquiera estuvo en el nguillatún, nosotras con mi mamá tampoco estuvimos y fuimos llamadas a declarar. Además fueron allanadas cinco casas de la comunidad. Justo las casas de los que nos separamos de la línea del presidente Juan Francisco Lincopi, y justo después que ellos fueron a la intendencia a denunciarnos. Los policías buscaban objetos robados del fundo Lleu Lleu. Lo curioso es que la orden de allanamiento no era sólo para las cinco casas, sino que decía que era para la comunidad Pascual Coña".

La violencia es una reacción

La comunidad de Rucañanco reclama un terreno de 205 hectáreas en el sector de la comuna de Contulmo. Son 60 personas agrupadas en 12 familias, que actualmente ocupan un terreno de 120 hectáreas.

Iván Llanquileo, lonco de la comunidad de Rucañanco, asegura que la Conadi va a presentar todos los problemas de tierras en conjunto directamente al gobierno central, según le habría indicado el propio director regional de Conadi, Luis Huincache.

"En nuestro caso, la forestal Mininco ya ha manifestado su interés en vender el predio. Por tanto creemos que este año se van a comprar esas tierras. En este momento el predio que está en litigio lo mantenemos ocupado. Desde hace tres años hemos tenido episodios de violencia con carabineros, ha habido detenidos, amedrentamiento con helicópteros y los servicios de inteligencia. Yo lamento mucho la violencia que se ha dado tanto en Malleco como en Arauco", señala Llanquileo.

-¿Ud. justifica el uso de la violencia?

-Sí, porque nosotros hemos sido violentados en numerosas ocasiones y nos han quitado las tierras a la fuerza, han quemado nuestras casas y hemos sido detenidos y golpeados. Lo de hoy es una reacción. Nosotros sentimos que la tierra está siendo dañada en este momento. La violencia ha sido porque los mapuches ya no dan más con los atropellos.

-¿Hay accionar de grupos subversivos?

-No, esto todos lo rechazamos, incluyendo nuestra machi. No hay infiltrados como dice la prensa.

-¿Han ido huincas a intentar convencerlos de realizar acciones violentas?

-No.

-¿Se pueden dar tomas de terrenos?

-No se justificaría una toma. Hay problemas cuando los de la forestal van a cosechar las plantaciones de árboles, pero ya cosecharon la mayoría de las tierras. Esas tierras son agrícolamente fértiles, pero con las plantaciones de árboles no hay agua y esto es responsabilidad de las forestales. ¿Qué preferimos nosotros, pinos o agua? Por supuesto que agua, lo que es también una de nuestras reivindicaciones. Es necesario que el traspaso de tierras se realice pronto, porque hemos perdido animales como bueyes y cerdos producto de las fumigaciones de los bosques, lo que también afecta a los seres humanos.

Una tergiversación peligrosa

El Mayor Ricardo Asfura, de la Tercera Comisaría de Cañete, no quiso mezclar el tema de los conflictos por tierras indígenas con el caso del agricultor asesinado a tiros y el posterior hallazgo de un taller clandestino de reparación de armas, de donde habría provenido el arma homicida.

"Normalmente se dan aquí armas hechizas, que es lo que figura en agresiones y homicidios, armas no inscritas y hechizas. Son escopetas que se usan normalmente para cazar en el campo. Yo llevo tres años y tres meses en esta zona y este es el primer caso de este tipo. Lo que sí hay normalmente es agresiones entre mapuches y chilenos con trago de por medio", señaló el mayor en la misma entrevista que dio pié para la información publicada por el vespertino de Santiago "La Segunda" y que tanto malestar causó en las autoridades regionales.

"Permanentemente nosotros estamos decomisando armas que no tienen inscripción ni número de serie, pero no hay ningún operativo especial en este momento para descubrir armamento. La misma gente, a raíz de los contactos que uno mantiene en las comunidades o localidades, entrega también algún tipo de información y normalmente se conoce esto cuando se generan los problemas, recién cuando se logra una orden de allanamiento recién podemos hacer algo", indicó ese día el Mayor Asfura.

-¿Existen antecedentes de accionar de grupo subversivos en esta zona?

-No tenemos antecedentes de accionar de grupos subversivos en la zona. No obstante que está la posibilidad porque el terreno es enorme y aquí se podría mantener cualquier tipo de instrucción y pueden pasar días sin que nadie los vea.

-¿Se sospecha de algún lugar?

-Antiguamente se sospechaba de la cordillera de Nahuelbuta, por las características del terreno, porque es frondoso. Se han hecho patrullajes aéreos, pero no hemos visto nada. Pero se rumorea que al interior de Contulmo, o aquí cerca de Rucañanco, algo podría existir, pero en coordinación con las prefecturas colindantes -Malleco y Cautín- no se ha encontrado nada.

-¿Existen efectivos policiales de fuera de esta zona que estén trabajando aquí?

-No, sólo cuando lo pide la ministro en visita por el caso del ataque a la hacienda Lleu Lleu, que ha sido el laboratorio de criminalística y el Gope.

-¿Existe resguardo de la hacienda Lleu Lleu?

-Sí, está ordenado por la ministra en visita en forma indefinida.

-¿Hay refuerzo de la dotación de carabineros?

-No, en estos momentos estamos con la misma dotación. La prensa exagera con las cifras, lo que no ayuda al clima de relaciones.

Lo que sostiene el MIR

En octubre de 1997, "El Rebelde", órgano de difusión del MIR, publicó una entrevista a "Gustavo" y "Joaquín". Este último asegura que en esfuerzo importante de guerra sicológica "el gobierno ha intentado dar por muerto al MIR, presentando ante la opinión pública a los reinsertos como los verdaderos "dueños" de un proyecto que escapa por su profundidad y arraigo a nombres prominentes. Es decir que han tratado de reducir al MIR a un problema de institucionalidad, de partido clásico, de timbre y campanilla. Quieran o no los poderosos y sus yanaconas, el MIR está empapado de historia, es una vertiente importante de las luchas del Pueblo Pobre Chileno y del Pueblo-Nación Mapuche, que ya entra en su sexto siglo de resistencia". Más adelante insiste: "Si "la organización" se relaciona verticalmente en el plano interno o con los sectores sociales, esta va a tender a la profundización de las relaciones jerárquicas. Nos sentimos más bien, una de las franjas de avanzada de ese Pueblo Pobre y de ese Pueblo-Nación Mapuche". Y "Gustavo profundiza: "Nuestra percepción es que lo fundamental en este período que caracterizamos como contra-revolucionario y de profundización del proyecto contrainsurgente, es ser capaces de contrarrestar esta ofensiva desde la conformación de una corriente revolucionaria del Pueblo Pobre, que vaya enfrentándose al sistema desde la construcción de un espacio propio que podríamos denominar como "contrapoder". En términos de la direccionalidad estratégica, sería la primera fase de instalación de la "Patria Popular". Para ello este Pueblo Pobre y el Pueblo-Nación Mapuche, deben reconstruir su desarrollo histórico, un relato postergado por los dominantes, irradiando su discurso más allá de la franja radicalizada actual".

En otro acápite de la entrevista "Joaquín" puntualiza: "Si bien luego del Congreso detuvimos las acciones armadas ofensivas como táctico, consideramos que la violencia popular es la única forma de expresión que el Pueblo Pobre tiene para hacerse escuchar y para destruir el orden social imperante, que es profundamente injusto y represivo. Nuestra autocrítica no apunta a deponer las armas o a entrar en un proceso de negociación con el gobierno, ni mucho menos a cuestionar esta locura sino por el contrario a masificar la violencia como expresión necesaria y justa de los pobres para poder realizar su proyecto histórico. (Partes relevantes del texto obtenidas de Internet).